En un mundo que acelera sin pausa, la cantautora asturiana Lorena Álvarez eligió detenerse: tres años retirada en su pueblo natal, San Antolín de Ibias, bastaron para que del silencio brotaran canciones. Su nuevo disco, 'El poder sobre una misma', no es solo un regreso musical sino una cartografía del alma femenina que aprende a no dispersarse, a recuperar lo que entrega sin darse cuenta. Como las flores secas que adornan su portada, el álbum guarda la forma de algo vivo que supo conservarse.
Lorena Álvarez: «Entregamos con facilidad el poder que nosotras mismas ostentamos»
Necesitaba hacer un silencio dentro de mí
¿Por qué fue necesario parar completamente? ¿No podría haber seguido haciendo música mientras se recuperaba?
Cuando estás roto por dentro pero sigues adelante presionándote, la música que sale de ahí no es honesta. Necesitaba ese silencio para encontrar de nuevo por qué hacía las cosas que hacía.
Pero ella dice que no tenía planeado hacer música en esa parada. ¿Cómo sabemos que el disco es realmente fruto de ese proceso y no una construcción posterior, una narrativa que le da sentido a lo que pasó?
Es un punto justo. Entonces, ¿cuándo emerge la música en ese proceso de parada?
Ella lo describe como algo que sucede cuando el silencio se llena. No fue una decisión consciente. Canceló conciertos, buscaba descanso, y las canciones comenzaron a salir naturalmente de ese vacío.
Eso es lo que ella cuenta, pero no tenemos confirmación de cuánto tiempo pasó entre la parada y las primeras composiciones. ¿Fue inmediato o tardó meses?
Y respecto a ese tema central sobre cómo las mujeres ceden su poder, ¿es algo que ella observó en sí misma o es una reflexión más general?
Ella lo vive como ambas cosas. Habla de "esa situación vital que vivimos tantas veces" especialmente en las mujeres, pero claramente lo experimentó personalmente durante su crisis.
Sí, pero cuando dice "solemos entregar con facilidad el poder", ¿a quién se refiere exactamente? ¿Es una observación clínica o es su propia experiencia proyectada?
¿Y cómo la meditación específicamente la ayudó a recuperar ese poder?
No entra en detalles técnicos. Solo dice que la meditación la ayudó a llevar a cabo el proceso de recomposición. Fue una herramienta durante esa parada.
Exacto. Sabemos que practicó meditación, pero no sabemos qué tipo, cuánto tiempo, o cómo específicamente contribuyó a recuperar ese poder que describe. Es una conexión que ella establece pero que no está completamente documentada.
Il Polso
- Una crisis personal obligó a Álvarez a cancelar conciertos y abandonar su carrera durante tres años, una parada radical en una industria que no perdona el silencio.
- El disco nace de una pregunta incómoda: ¿por qué las mujeres ceden tan fácilmente su poder a parejas, familias y entornos laborales, perdiéndose a sí mismas en el proceso?
- La meditación y el retiro en las montañas de Asturias se convirtieron en las herramientas con las que Álvarez navegó su reconstrucción, transformando el vacío en materia creativa.
- El álbum llega al público con una propuesta sonora renovada —teclado y electrónica experimental junto a instrumentos acústicos— sin abandonar la austeridad poética que define su voz.
- Álvarez defiende la poesía como último refugio de pensamiento libre en una era de mensajes prefabricados, apostando por canciones que inviten a pensar en lugar de dictar qué sentir.
En un mundo que acelera sin pausa, la cantautora asturiana Lorena Álvarez eligió detenerse: tres años retirada en su pueblo natal, San Antolín de Ibias, bastaron para que del silencio brotaran canciones. Su nuevo disco, 'El poder sobre una misma', no es solo un regreso musical sino una cartografía del alma femenina que aprende a no dispersarse, a recuperar lo que entrega sin darse cuenta. Como las flores secas que adornan su portada, el álbum guarda la forma de algo vivo que supo conservarse.
Lorena Álvarez habla de flores secas recogidas en las montañas de San Antolín de Ibias, su pueblo natal en Asturias. Esas flores adornan la portada de 'El poder sobre una misma', el disco que nació de una crisis personal que la llevó a retirarse durante tres años. No fue solo una pausa laboral: canceló conciertos, dejó de hacer música y se entregó al silencio. Necesitaba entender por qué hacía lo que hacía. Cuando ese silencio llegó, comenzó a llenarse de canciones.
El título del álbum apunta a una reflexión que la acompañó durante todo el proceso: las mujeres entregan con facilidad el poder que poseen, lo ceden a parejas, familias y amigos, y luego deben recuperar esos fragmentos de sí mismas. La meditación fue la herramienta que la ayudó a transitarlo. La canción que da nombre al disco es la más literal de todas, nacida en pleno momento de ruptura, pero también la que guarda una pequeña luz.
Musicalmente, Álvarez mantiene la herencia de los cantautores clásicos: temas largos y pausados, con la complejidad de lo sencillo. En esta entrega incorporó teclado y electrónica, aunque sus músicos los abordan de manera experimental. Grabó con Víctor Herrera y Alonso Díaz, permitiéndoles influir en las composiciones por primera vez. Sigue prefiriendo los instrumentos acústicos, los que transmiten vibración real.
Sus letras son directas pero no confesionales. Álvarez extrae el esqueleto universal de sus experiencias personales, descarta los detalles biográficos y busca la palabra más justa excavando bajo la superficie. Quien escuche sus canciones sabrá cómo piensa, pero no cómo es su vida. En esa profundidad, dice, está la conexión verdadera con los demás: por fuera todos parecemos distintos, pero si te adentras un poco somos bastante parecidos. Confía en la poesía como espacio de libertad, como el lugar donde todavía es posible generar un pensamiento propio.
Lorena Álvarez sostiene una taza de café en una terraza de Barcelona que aún resiste la oleada de gentrificación, y habla de flores secas. Esas flores —recogidas durante paseos por las montañas de San Antolín de Ibias, su pueblo natal— adornan la portada de su nuevo disco, El poder sobre una misma. Hace tres años, una crisis personal la llevó a refugiarse en esas montañas, y de ese retiro nació el álbum que ahora presenta. "Esas flores me ayudaron mucho en el proceso que estaba pasando", explica.
El disco es el resultado de una parada total. No fue solo laboral ni solo personal: Álvarez decidió detener todo, incluso canceló conciertos. No tenía intención de hacer música. Lo que necesitaba era descansar, buscar de nuevo el sentido de las cosas, entender por qué hacía lo que hacía. En un mundo que tira constantemente en todas direcciones, mantener esa conexión requiere un compromiso muy fuerte. Ella necesitaba hacer silencio dentro de sí misma, y cuando ese silencio llegó, comenzó a llenarse de cosas. Las canciones salieron de ese vacío necesario, del espacio que permite limpiar todos los estímulos constantes, toda la prisa.
El título del disco apunta hacia una reflexión que Álvarez ha estado elaborando: las mujeres entregan con facilidad el poder que poseen. Lo ceden a parejas, a familias, a amigos en el trabajo. Una y otra vez descubren que han perdido esos fragmentos de sí mismas y deben recuperarlos, colocarlos nuevamente en el centro. Durante todo ese proceso de reconstrucción, Álvarez practicó meditación, una herramienta que la ayudó a transitarlo. El disco narra ese viaje de modo poético, aunque la canción que da título al álbum cuenta la historia de manera más literal: es una composición urgente, nacida en pleno momento de ruptura, pero también una luz que la guió. Tiene una pequeña alegría, aunque sea una luz lejana.
Su música recuerda a los cantautores clásicos: temas largos y pausados con la complejidad de lo sencillo. Canta a aquello que nos une más allá de colores, credos o geografías. En el Mercat de Música Viva de Vic presentó un sonido que buscaba ser neutral. Anteriormente trabajaba con laúd, guitarra portuguesa, guitarra y contrabajo, todos acústicos. Ahora añadió teclado y algo de electrónica, aunque sus compañeros tocan esos instrumentos de maneras experimentales, no clásicas. Álvarez defiende los instrumentos acústicos, que tengan vibración real, que sean de material real, que transmitan esa vibración al público. A veces hay que usar electrónica, depende de la sonoridad que necesites para cada proyecto, pero ella odia el rock.
La música tradicional la ha interesado mucho, pero la ha trabajado con la esencia, como una manera de acercarse a ese mundo, no recuperando formas o canciones tradicionales. Lo que le importa es la sencillez para contar las cosas y la observación del mundo que la rodea. El disco mantiene esa misma búsqueda. Álvarez trabaja en soledad, se deja aconsejar solo cuando lo necesita, guiada por su intuición. Este es el primer disco que ha grabado con la banda: hizo una grabación de base con Víctor Herrera y Alonso Díaz, permitiéndoles también influir en las composiciones y las maquetas que ella había preparado.
Sus letras son directas pero no literales. Se cuida mucho de no escribir sobre sus cosas personales en las canciones. Todo lo que sucede, todo lo que sale le ha pasado a ella, pero no le gusta quedarse con los detalles biográficos o personales que no tienen importancia. Intenta extraer el esqueleto de una situación que le puede pasar a todo el mundo, la enseñanza general de lo que le ha sucedido. Si escuchas sus canciones puedes saber cómo piensa, pero no sabrás cómo es ni cómo es su vida. Busca ir al meollo de la cuestión, una excavación hasta encontrar la palabra más justa. Las palabras son cárceles, pero ella intenta ir más profundo, ver qué hay debajo de lo que parece a primera vista. En esa profundidad está la conexión con los demás: por fuera todos parecemos distintos, pero si te adentras un poco somos bastante parecidos.
El arte es su todo, el centro de su vida, sobre todo la música y la poesía. Algunas personas reciben llamadas de un mundo creativo y pueden elegir seguirlas o no. Si las siguen, deben comprometerse, porque no es una vida fácil. Álvarez vive de esto, lo considera su trabajo, pero lo que no compromete es la creación. Son cosas distintas que no se pueden mezclar. Para ella es casi como un mandato divino. En un momento en que todo lo que nos llega es tan literal, en que todos los mensajes nos lo dan todo hecho para que pensemos lo que nos dicen, Álvarez confía en la poesía como un lugar de libertad. Confía en esa magia que se crea cuando ofrece a los demás un espacio donde puedan generar un pensamiento propio.
Citazioni salienti
Solemos entregar con facilidad el poder que nosotras mismas ostentamos, se lo damos a nuestras parejas, a nuestras familias, a nuestros amigos en el trabajo— Lorena Álvarez
El arte es mi todo, el centro de mi vida, sobre todo la música y la poesía— Lorena Álvarez