Desde que comenzó el confinamiento en marzo de 2020, el Hospital Rebagliati de Lima se convirtió en espejo de una herida colectiva invisible: las atenciones de salud mental crecieron un 30%, y cada mes más de 300 personas llegan a emergencias consumidas por la depresión. La pandemia no solo ha agudizado dolencias preexistentes, sino que ha abierto grietas nuevas en quienes nunca antes habían conocido la oscuridad de un trastorno mental. En el fondo de los casos más devastadores hay personas que han perdido a toda su familia y enfrentan el silencio absoluto, recordándonos que la crisis sanitari
Depresión en confinamiento: Hospital Rebagliati atiende más de 300 emergencias mensuales
La depresión no es simplemente tristeza; es un trastorno que requiere abordaje profesional
¿Por qué la depresión se ha convertido en la emergencia mental más común en este hospital?
Porque el confinamiento ha actuado como amplificador. Para quienes ya tenían depresión, la cuarentena intensificó los síntomas. Para otros, sin historial previo, el aislamiento, la incertidumbre y el miedo al virus han generado depresión nueva. Es un efecto acumulativo.
Pero el hospital reporta un 30% de aumento general en atenciones. ¿Eso significa que la depresión creció un 30%, o que simplemente más gente está buscando ayuda?
Es una pregunta válida. El reporte dice que las atenciones totales crecieron 30%, pero no especifica si la depresión creció proporcionalmente o si representa una mayor proporción de un volumen total mayor. Lo que sí sabemos es que 300 de los mil casos mensuales son depresión.
¿Cuál es la diferencia entre lo que la gente llama "depresión" y lo que los médicos diagnostican como depresión?
La depresión clínica es un trastorno. Incluye cansancio, pérdida de interés, aislamiento, cambios en el apetito y el peso. No es solo tristeza pasajera. Por eso requiere tratamiento profesional.
La doctora menciona tres pilares del tratamiento: medicamentos, psicoterapia y cambios de estilo de vida. ¿Cuántos pacientes en emergencia realmente acceden a los tres?
Ese es el problema. En emergencia, el objetivo es estabilizar. El tratamiento integral a largo plazo es otra cosa. El hospital ofrece teleconsultas, pero no sabemos cuántos pacientes las completan o si tienen acceso a psicoterapia continua.
Los casos de duelo que mencionas, donde alguien pierde a tres o más familiares por COVID, ¿son comunes?
La doctora los describe como "bastante complejos", lo que sugiere que ocurren con regularidad. Son situaciones donde el riesgo de ideas suicidas es real si no hay intervención inmediata.
¿El hospital tiene datos sobre cuántos pacientes que pasaron por emergencia por depresión o ansiedad después intentaron suicidio?
No aparece en el reporte. Sabemos que existe el riesgo, especialmente en casos de duelo no tratado, pero no tenemos números sobre intentos o consumaciones.
¿Qué significa que la ansiedad "se haya convertido en ataques de pánico"?
Que la ansiedad no controlada escala. Los ataques de pánico son episodios agudos donde el cuerpo entra en pánico: taquicardia, sensación de asfixia, miedo intenso. Y como esos síntomas parecen síntomas de COVID, la gente entra en más pánico aún.
¿El hospital distingue entre ansiedad por la pandemia y ansiedad preexistente que la pandemia agravó?
No en el reporte. Solo sabemos que la ansiedad es la segunda patología más diagnosticada y que algunos pacientes con antecedentes han empeorado. Pero no hay desglose de casos nuevos versus reagudizados.
Der Puls
- Las emergencias psiquiátricas en el Rebagliati se dispararon un 30% desde el inicio de la pandemia, superando cualquier proyección previa del servicio.
- La depresión encabeza la lista con 300 casos mensuales, seguida de ansiedad que en muchos pacientes ha escalado a ataques de pánico confundidos con síntomas de COVID-19.
- Personas sin ningún historial de enfermedad mental están desarrollando depresión y ansiedad por primera vez, mientras quienes ya la padecían ven sus síntomas agravarse sin control.
- Los casos de duelo complejo —personas que han perdido a tres o más familiares por COVID-19 y quedaron completamente solas— representan el riesgo más urgente de ideación suicida.
- El hospital responde con atención presencial y teleconsultas, aplicando un tratamiento de tres pilares: fármacos, psicoterapia y cambios de estilo de vida, aunque la demanda sigue rebasando la capacidad instalada.
Desde que comenzó el confinamiento en marzo de 2020, el Hospital Rebagliati de Lima se convirtió en espejo de una herida colectiva invisible: las atenciones de salud mental crecieron un 30%, y cada mes más de 300 personas llegan a emergencias consumidas por la depresión. La pandemia no solo ha agudizado dolencias preexistentes, sino que ha abierto grietas nuevas en quienes nunca antes habían conocido la oscuridad de un trastorno mental. En el fondo de los casos más devastadores hay personas que han perdido a toda su familia y enfrentan el silencio absoluto, recordándonos que la crisis sanitaria tiene también una dimensión íntima e irreparable.
El servicio de salud mental del Hospital Edgardo Rebagliati no es el mismo que era antes de marzo de 2020. En poco más de un año, las atenciones crecieron un 30% y los números cuentan una historia que va más allá de las estadísticas: de los aproximadamente mil casos que llegan cada mes a emergencias, 300 corresponden a depresión, el trastorno más frecuente en estos tiempos de confinamiento.
La psiquiatra Andrea Castro describe la depresión como algo mucho más profundo que la tristeza: cansancio persistente, pérdida de energía, desinterés en la vida cotidiana, aislamiento y cambios físicos. Lo que ha observado en su práctica es un doble fenómeno: pacientes con antecedentes que ven agudizarse sus síntomas, y personas sin ningún historial previo que enferman por primera vez. La ansiedad, segundo trastorno más diagnosticado, ha derivado en ataques de pánico que imitan los síntomas del COVID-19, añadiendo una angustia adicional a quienes los padecen.
El tratamiento, según Castro, exige tres pilares simultáneos: medicación prescrita por un médico, psicoterapia para modificar patrones de conducta, y cambios profundos en el estilo de vida. Ninguno funciona solo.
Los casos más desgarradores son los de duelo. El hospital ha atendido a personas que perdieron a tres o más familiares por COVID-19 y quedaron completamente solas. En esas situaciones, la intervención debe ser inmediata: sin un abordaje integral y urgente, la depresión y la ansiedad pueden desembocar en ideas suicidas. En total, el Rebagliati ha atendido a más de 12 mil pacientes de salud mental durante la pandemia, y hoy combina consultas presenciales con teleconsultas para alcanzar a quienes más lo necesitan.
El Hospital Edgardo Rebagliati ha visto transformarse su servicio de salud mental en poco más de un año. Desde marzo de 2020, cuando comenzó el confinamiento por la pandemia, las atenciones en este departamento se incrementaron en un 30%. La cifra es clara: de los aproximadamente mil casos que llegan cada mes a emergencias, cerca de 300 pacientes acuden específicamente por depresión. Es el trastorno mental más frecuente entre quienes buscan ayuda urgente en estos tiempos.
La Dra. Andrea Castro, psiquiatra del Seguro Social que atiende en Rebagliati, explica que la depresión no es simplemente sentirse triste. Es un trastorno que se manifiesta con cansancio persistente, pérdida de energía, desinterés en actividades que antes resultaban placenteras, aislamiento social, y cambios en el apetito y el peso corporal. Requiere abordaje profesional e integral, no solo medicación. Lo que ha observado Castro en su práctica es un patrón inquietante: algunos pacientes que ya padecían depresión han visto agudizarse sus síntomas durante el confinamiento, mientras que otros, sin antecedentes previos de enfermedad mental, están desarrollando depresión y ansiedad por primera vez.
La ansiedad es el segundo trastorno más diagnosticado en el servicio. En muchos casos, ha evolucionado hacia ataques de pánico. Estos episodios se caracterizan por taquicardia y lo que los pacientes describen como una "sensación de muerte": la convicción de que no pueden respirar, de que se ahogan. Estos síntomas de ansiedad severa frecuentemente se confunden con síntomas de COVID-19, lo que añade una capa adicional de angustia a quienes los experimentan.
El tratamiento de la depresión, según Castro, se estructura en tres pilares. El primero es farmacológico: medicamentos antidepresivos que deben ser prescritos únicamente por un médico. El segundo es la psicoterapia, conducida por psicólogos o psiquiatras para modificar patrones de comportamiento. El tercero es un cambio integral en el estilo de vida. Ninguno de estos elementos funciona aisladamente; todos son necesarios.
Entre los casos más complejos están aquellos de duelo. El hospital ha atendido situaciones devastadoras donde una sola persona ha perdido a tres o más miembros de su familia por COVID-19, quedando completamente sola. En estos casos, la intervención debe ser inmediata e integral, combinando medicación y psicoterapia. Sin este abordaje urgente, existe riesgo real de que la depresión y la ansiedad derivadas del duelo desemboquen en ideas suicidas.
Los números totales del servicio de emergencia de salud mental del Rebagliati revelan la magnitud del problema. De esos mil casos mensuales, 300 corresponden a depresión, 200 a ansiedad, 100 a psicosis, 100 al uso de sustancias tóxicas, y los 300 restantes se distribuyen entre problemas conductuales, trastornos de la conducta alimentaria, insomnio y síntomas demenciales. En poco más de un año de pandemia, el hospital ha atendido a más de 12 mil pacientes en salud mental. Actualmente, el servicio funciona tanto de manera presencial como a través de teleconsultas, ampliando el acceso en un contexto donde la demanda ha superado todas las proyecciones previas.
Bemerkenswerte Zitate
Muchas personas que antes tenían depresión han reagudizado los síntomas debido a la cuarentena, y otras que antes no tenían antecedentes de trastorno mental están debutando con depresión y ansiedad— Dra. Andrea Castro, psiquiatra del Seguro Social
El tratamiento contra la depresión se aborda desde tres aristas: psicofármacos, psicoterapia para cambiar patrones conductuales, e instaurar un cambio de estilo de vida— Dra. Andrea Castro