En el cruce entre el deporte y la economía global, la Liga MX ha presentado una solicitud formal para que sus clubes regresen a la Copa Libertadores como invitados, ausentes desde 2016. Francisco Iturbide invoca el precedente de la Copa América —donde México ya compite entre selecciones sudamericanas— para desafiar la política de la FIFA que prohíbe mezclar confederaciones. Lo que parece una disputa burocrática es, en el fondo, una pregunta más antigua: ¿dónde terminan los límites de una comunidad y dónde comienza el mundo?
Liga MX presiona a FIFA para que equipos mexicanos vuelvan a la Libertadores
El fútbol ya opera bajo una lógica global
¿Por qué la FIFA rechazó la solicitud si México ya participa en la Copa América?
La FIFA distingue entre competiciones de selecciones y competiciones de clubes. Dice que mezclar confederaciones en torneos de clubes crea un precedente que no quiere establecer. Pero Iturbide tiene un punto: si es posible en un nivel, ¿por qué no en el otro?
Ese argumento de Iturbide es más político que legal. La Copa América es un torneo de selecciones con una historia de participación invitada. La Libertadores es un torneo confederativo. Son estructuras diferentes. La FIFA probablemente está pensando en lo que pasaría si todos los continentes empezaran a mezclar clubes.
¿Cuánto dinero estamos hablando aquí?
Los clubes mexicanos tienen un valor de mercado de casi tres mil millones de dólares. Pagan salarios promedio de 402 mil dólares anuales, lo que los hace muy atractivos comercialmente. Más de 250 futbolistas extranjeros juegan en México.
Esos números son reales, pero hay que ser cuidadoso. El valor de mercado es una estimación de una plataforma. Y 250 futbolistas extranjeros es impresionante, pero no todos son de élite. El atractivo económico es genuino, pero no es tan simple como decir que la Libertadores se vuelve automáticamente más valiosa.
¿Cuál es el verdadero obstáculo? ¿La distancia o la política?
Probablemente ambos. La distancia es real, pero los expertos dicen que es manejable. El verdadero obstáculo es que la Conmebol y la FIFA tienen que estar de acuerdo, y eso es política pura. Hay intereses establecidos.
Exacto. Y hay un historial: los equipos mexicanos se fueron en 2016 porque no estuvieron de acuerdo con cambios en el formato. Eso sugiere que incluso si regresan, puede haber fricción nuevamente.
¿Qué pasaría con la MLS?
Los expertos ven que si México regresa, Estados Unidos probablemente seguiría. Eso sería una transformación total de la Libertadores: de un torneo sudamericano a algo verdaderamente continental.
Pero eso es especulación. Lo que sabemos es que Jorge Mas, del Inter Miami, ya habló con la Conmebol sobre esto. Pero hablar no es lo mismo que acordar. Y la presencia de Messi en Miami es un factor que no podemos ignorar: hace que el Inter Miami sea un activo único, pero también hace que el debate sea más sobre una estrella que sobre una estrategia real.
Il Polso
- La FIFA rechazó la solicitud inicial de la Liga MX, citando su política de no mezclar clubes de distintas confederaciones en torneos continentales.
- Iturbide no retrocede: señala que México ya cruza esa frontera con selecciones en la Copa América, convirtiendo la contradicción institucional en su principal argumento.
- Los números presionan a la Conmebol: los clubes mexicanos valen cerca de US$ 3.000 millones y pagan salarios promedio de US$ 402.000 anuales, cifras que transformarían la economía del torneo.
- Expertos en finanzas deportivas advierten que la inclusión norteamericana elevaría los derechos televisivos, atraería patrocinadores globales y convertiría la Libertadores en una competición de alcance mundial.
- Los desafíos logísticos existen, pero analistas los consideran manejables con planificación e inversión, recordando que los propios equipos brasileños ya enfrentan viajes extensos dentro del continente.
- Si la alianza Liga MX–Conmebol prospera, la entrada futura de la MLS se perfila como el siguiente paso natural, retomando conversaciones que ya circulaban en 2015 y 2016.
En el cruce entre el deporte y la economía global, la Liga MX ha presentado una solicitud formal para que sus clubes regresen a la Copa Libertadores como invitados, ausentes desde 2016. Francisco Iturbide invoca el precedente de la Copa América —donde México ya compite entre selecciones sudamericanas— para desafiar la política de la FIFA que prohíbe mezclar confederaciones. Lo que parece una disputa burocrática es, en el fondo, una pregunta más antigua: ¿dónde terminan los límites de una comunidad y dónde comienza el mundo?
Francisco Iturbide, presidente de la Liga MX, presentó el lunes una solicitud formal ante Concacaf y la FIFA para que equipos mexicanos participen como invitados en la Copa Libertadores y la Copa Sudamericana. Los clubes mexicanos llevan ausentes del torneo desde 2016, cuando Pumas y Toluca disputaron su última edición.
La FIFA rechazó la petición inicial argumentando que su política impide que clubes de distintas confederaciones compitan en un mismo torneo continental. Iturbide, lejos de retirarse, señaló un precedente que considera difícil de ignorar: México participa regularmente en la Copa América, un torneo de selecciones sudamericano. Si las selecciones pueden cruzar fronteras confederativas, pregunta, ¿por qué no los clubes?
Detrás de la solicitud hay dos objetivos concretos: elevar el nivel técnico de los equipos mexicanos mediante competencia más exigente, y abrir acceso a nuevos mercados económicos. Los datos respaldan el atractivo: los clubes de la Liga MX tienen un valor de mercado conjunto cercano a los tres mil millones de dólares, y en 2023 la liga fue la segunda mejor pagada de América, solo detrás de Brasil, con un salario promedio de 402 mil dólares anuales por jugador.
El movimiento no es aislado. En enero, Jorge Mas, propietario del Inter Miami, reveló conversaciones con el presidente de la Conmebol sobre la posibilidad de incluir a los campeones de Estados Unidos y México en la Libertadores. Especialistas en finanzas deportivas coinciden en que la incorporación de estos mercados elevaría el valor económico del torneo de forma significativa, impactando derechos televisivos, patrocinios y audiencias internacionales.
Los obstáculos logísticos —distancias, husos horarios, calendarios— son reales, pero analistas como Joaquim Lo Prete, de Absolut Sport, los consideran manejables. El fútbol ya opera bajo una lógica global, y los propios equipos brasileños afrontan viajes extensos dentro del continente.
La ausencia mexicana desde 2017 tuvo origen en desacuerdos sobre el formato del torneo y la distribución de plazas. Ahora, con una liga más robusta financieramente y cada vez más integrada con la MLS, el regreso mexicano podría abrir el camino a una participación futura de clubes estadounidenses. Lo que está en juego no es solo un cambio de formato: es la redefinición de una competición que ha sido el corazón del fútbol sudamericano, ahora en conversación con los mercados más grandes del continente. La FIFA dice no por ahora. Iturbide dice que seguirá pidiendo.
Francisco Iturbide, presidente de la Liga MX, presentó el lunes una solicitud formal ante Concacaf y la FIFA pidiendo que equipos mexicanos regresen a la Copa Libertadores y la Copa Sudamericana como participantes invitados. El movimiento marca el punto más visible hasta ahora en una campaña más amplia para reintegrar a los clubes norteamericanos en el torneo continental más importante de Sudamérica, del cual han estado ausentes desde 2016, cuando Pumas y Toluca jugaron por última vez.
La FIFA rechazó la solicitud inicial. Su argumento es claro: la organización intenta evitar que clubes de diferentes confederaciones compitan en un mismo torneo continental. Iturbide, sin embargo, señaló que continuará presionando, apuntando a un precedente que considera válido: México participa regularmente en la Copa América, un torneo de selecciones sudamericano. Si las selecciones pueden cruzar fronteras confederativas, argumenta, ¿por qué no los clubes?
La estrategia de la Liga MX tiene dos objetivos explícitos. Primero, elevar el nivel técnico de sus equipos mediante enfrentamientos más exigentes física y tácticamente. Segundo, acceder a nuevos mercados económicos. Los números respaldan el atractivo comercial: los clubes mexicanos poseen un valor de mercado conjunto cercano a tres mil millones de dólares, según datos de la plataforma El Míster. En 2023, la Liga MX fue la segunda competición mejor pagada de América, solo detrás de Brasil, con un salario promedio anual de 402 mil dólares por jugador. Actualmente, más de 250 futbolistas extranjeros juegan en México, cifra que duplica con creces la del Brasileirao.
En enero de este año, Jorge Mas, propietario del Inter Miami, reveló que había conversado con Alejandro Domínguez, presidente de la Conmebol, sobre la posibilidad de que los campeones de Estados Unidos y México participaran en la Libertadores. El movimiento no es aislado: expertos en finanzas del fútbol ven en la inclusión de clubes norteamericanos una transformación potencial de la competición. Moises Assayag, especialista en finanzas deportivas, sostiene que la entrada de equipos mexicanos y estadounidenses significaría incorporar mercados con capacidad financiera mucho mayor, aumentando el potencial de generación de ingresos y elevando el valor económico de la competición en su conjunto.
Los desafíos logísticos son reales pero, según los analistas consultados, no son insuperables. Joaquim Lo Prete, general manager de Absolut Sport y socio oficial de la Conmebol desde 2022, reconoce que la distancia representa un obstáculo genuino pero señala que el fútbol ya opera bajo una lógica global con desplazamientos largos, husos horarios complejos y calendarios intrincados. Con planificación, inversión en infraestructura y coordinación entre confederaciones, estos problemas pueden gestionarse. Los brasileños, recuerda, ya afrontan viajes extensos para jugar en el interior de Ecuador y Colombia.
Desde la perspectiva comercial, los beneficios potenciales son sustanciales. Bruno Brum, CMO de la Agencia End to End, sostiene que la inclusión de clubes de Estados Unidos y México elevaría la competición a un nivel completamente diferente, transformando el producto en una propiedad mucho mayor con impacto directo en la valorización de derechos de transmisión, atracción de patrocinadores globales y generación de nuevos ingresos comerciales. El alcance de marca, la audiencia internacional y el interés de otros mercados crecerían significativamente.
La ausencia de equipos mexicanos en la Libertadores desde 2017 obedeció a desacuerdos sobre cambios promovidos por la Conmebol, incluyendo la extensión del torneo hasta diciembre y el modelo de distribución de plazas. Ahora, con una Liga MX financieramente más robusta y cada vez más integrada con la MLS, el regreso de los mexicanos podría abrir el camino a una participación futura de equipos estadounidenses. Alexandre Vasconcellos, director regional de Flashscore en Brasil, sugiere que si la alianza entre Liga MX y Conmebol se consolida con buenos resultados, la entrada de la MLS sería un paso natural, retomando un movimiento que ya se discutió alrededor de 2015 y 2016.
Lo que está en juego es más que un cambio de formato. Es la redefinición de una competición que ha sido el corazón del fútbol sudamericano durante décadas, ahora en conversación con los mercados más grandes y dinámicos del continente. La FIFA dice no por ahora. Pero Iturbide dice que seguirá pidiendo.
Citazioni salienti
Es un mercado muy fuerte económicamente. Creo que el regreso de los clubes mexicanos valorizaría aún más las competiciones sudamericanas— Rui Costa, director ejecutivo de fútbol
El fútbol ya opera bajo una lógica global, con competiciones que implican largos desplazamientos, husos horarios y calendarios complejos. Con planificación, estos obstáculos pueden gestionarse— Joaquim Lo Prete, general manager de Absolut Sport