Lhardy abre su segundo local en la Milla de Oro madrileña con cafetería y restaurante

No es un escenario fake, sino cosas que hemos querido poner en valor
García Azpíroz explica la decisión de decorar el nuevo local con piezas históricas del almacén del grupo.
Mark

¿Por qué ahora? Lhardy ya existe desde 1839. ¿Qué ha cambiado para que Pescaderías Coruñesas decida abrir un segundo local?

Mimi

El grupo rescató Lhardy del cierre en 2021. Desde entonces han estado pensando en cómo modernizar la marca sin perder su esencia. Este nuevo local en la Milla de Oro es una apuesta por hacerla más accesible, más cafetería que restaurante formal, un lugar donde puedas entrar a desayunar o tomar algo rápido.

Luke

Pero ¿es realmente una expansión o es una estrategia de salvación? Si el local original estaba cerrando, ¿qué garantiza que este nuevo funcione?

Mimi

Es una buena pregunta. El grupo tiene otros restaurantes exitosos como Desde 1911, O'Pazo y El Pescador. Parece que tienen experiencia en gestión. Y la ubicación en el barrio Salamanca, en los bajos del Hotel Wellington, es privilegiada.

Mark

¿Y la decoración? Hablan mucho de recuperar piezas históricas. ¿Es nostalgia o es estrategia de marketing?

Mimi

Probablemente ambas cosas. García Azpíroz insiste en que no es un escenario fake, que son objetos que el grupo ha guardado durante años. Las cazuelas de cobre, los moldes centenarios, las chocolateras... todo eso tiene valor histórico real.

Luke

Pero nadie puede verificar si esas piezas son auténticas o cuándo las adquirieron. Lo que sí sabemos es que están usando la historia como parte del producto.

Mark

¿Y el menú? ¿Es innovador o es tradición pura?

Mimi

Es una mezcla. Mantienen clásicos como el consomé y la croqueta de cocido, pero también ofrecen cosas modernas como ese carro de ensaladas que se prepara al momento. Y el suflé Lhardy con helado personalizable es un toque contemporáneo.

Luke

Los precios parecen accesibles para la zona. Un consomé a cinco euros cincuenta en la Milla de Oro es bastante razonable. ¿Eso es sostenible?

Mimi

Eso dependerá de cuántos clientes tengan. El grupo parece confiado: están invirtiendo en Evaristo 33 para 2027 y en un hotel para 2028.

Mark

¿Entonces creen que Lhardy Café es solo el principio?

Mimi

Claramente. García Azpíroz habla de estos proyectos como si fueran pasos de un plan más grande. Lhardy Café es la prueba de que la marca puede funcionar en nuevos formatos.

  • Lhardy Café abrió el lunes en los bajos del Hotel Wellington, calle Velázquez 8, barrio Salamanca
  • Fundado en 1839, Lhardy fue rescatado del cierre por Pescaderías Coruñesas en 2021
  • El menú incluye consomé a 5,50 euros, croqueta de cocido a 4 euros, raviolis de cocido a 19 euros, lenguado Evaristo a 39 euros
  • La carta de vinos cuenta con 70 champanes y cuvés exclusivos de bodegas como Raúl Pérez, Marqués de Murrieta y Vega Sicilia
  • Pescaderías Coruñesas planea abrir Evaristo 33 en Recoletos en 2027 y un hotel en plaza Canalejas en 2028

El nuevo Lhardy Café abrió en los bajos del Hotel Wellington con dos plantas, combinando una cafetería parisina con terraza y decoración que recupera piezas históricas del grupo. El menú ofrece desayunos, picoteos clásicos como consomé y croquetas, platos principales como raviolis de cocido y lenguado, además del famoso suflé Lhardy con helado personalizable.

Lhardy Café inaugura un nuevo local en el barrio Salamanca de Madrid, buscando reivindicar la esencia del emblemático restaurante fundado en 1839 con una propuesta de cafetería moderna.

Lhardy Café abrió sus puertas el lunes en la Milla de Oro madrileña, en los bajos del Hotel Wellington de la calle Velázquez, con la intención de trasladar la esencia de una casa que lleva casi dos siglos marcando la gastronomía de la capital. El restaurante original, fundado en 1839 por Emilio Huguenin en la Carrera de San Jerónimo, fue pionero en su época: mantel de tela, cartas con precios impresos y mesas espaciosas eran lujos que pocos establecimientos madrileños ofrecían entonces. Casi doscientos años después, Grupo Pescaderías Coruñesas, que rescató el mítico local del cierre en 2021, ha decidido abrir un segundo espacio que funcione como cafetería moderna y punto de encuentro desde las nueve de la mañana hasta la noche.

Diego García Azpíroz, CEO del grupo, explica que la ubicación en el barrio Salamanca respondía a una búsqueda deliberada. El local de dos plantas aprovecha una arquitectura que permite que desde cualquier rincón se vea la actividad del espacio: la planta baja funciona como una cafetería parisina con barra comunicada hacia arriba, mientras que una cristalera conecta con la terraza exterior. Los carteles anunciaban la apertura desde hace un año, y el lunes por fin se pudo ver el arco de flores de la entrada, donde venden ramos desde cuarenta euros.

La decoración recupera piezas del almacén histórico del grupo: cazuelas de cobre, moldes de repostería centenarios, minuteros de la primera época, chocolateras y vajilla de cerámica cobran nueva vida en las paredes y vitrinas. También hay espejos, apliques y lámparas antiguas procedentes del Palacio de la Trinidad, propiedad de la empresa. García Azpíroz subraya que no se trata de un escenario construido para la ocasión, sino de objetos que el grupo ha guardado durante años y ha querido poner en valor.

El menú comienza con un desayuno ambicioso que incluye bollería de Ricardo Vélez, maestro chocolatero propietario de Moulin Chocolat y Maison Glacé, huevos al gusto, batidos y tostadas. En la barra de abajo, con cocina abierta, ofrecen clásicos de la casa como el consomé a cinco euros cincuenta o la croqueta de cocido a cuatro euros, además de embutido y sándwiches en flautas de hojaldre que proporciona el obrador Cientotreinta grados, a partir de nueve euros. En el salón de arriba hay platos principales para comer: raviolis de cocido en su consomé por diecinueve euros, lenguado Evaristo a la plancha con vinagreta por treinta y nueve, solomillo de buey al whisky Desde 1911 por treinta y dos, o jarrete de gallo celta por treinta y uno. También cuentan con un carro de ensaladas donde los ingredientes giran como una noria y se preparan al momento frente a las mesas, a partir de dieciocho euros.

Abel Valverde, director de Gastronomía del grupo, detalla que las ensaladas se hacen con productos de su propia huerta en tres variedades: la Waldorf con capón a baja temperatura o anguila ahumada, apionabo y huevas de salmón a diecinueve euros; la César con poularde de Bresse o vieira de Bretaña también a diecinueve; y la de tomate con cebolla encurtida y ventresca de atún a dieciocho. El reclamo dulce es el famoso suflé Lhardy a doce euros, que se prepara en la planta baja al momento frente a la clientela en formato individual, con la posibilidad de elegir el helado de su interior. Víctor Ramos, del departamento de investigación y desarrollo de Pescaderías Coruñesas, confirma que los sabores irán cambiando.

Lo que más orgullo genera en García Azpíroz y Valverde es la carta de vinos. El grupo ha logrado que grandes bodegas elaboren cuvés exclusivos para Lhardy Café, recuperando una práctica que el restaurante original hacía a principios del siglo veinte cuando las grandes maisons etiquetaban para ellos. Productores de Borgoña, españoles como Raúl Pérez, Ismael Gozalo, Cerrón, Marqués de Murrieta, Espectacle y Rioja Alta han creado vinos especiales con etiquetas solo para Lhardy. También Niepoort de Portugal ha hecho cosas especiales para la casa, y la carta incluye Vega Sicilia y setenta champanes diferentes. Se trata de una oferta que permite probar vinos únicos creados específicamente para un Lhardy del siglo veintiuno.

Pescaderías Coruñesas, que además de Lhardy posee restaurantes como el gastronómico Desde 1911, Filandón, O'Pazo y El Pescador, continúa expandiéndose. La rehabilitación de la histórica tienda de la calle Recoletos, un local protegido, se transformará en Evaristo 33, un nuevo restaurante nacido de la colaboración entre la familia García Azpíroz y Sara Aznar y Nacho Ventosa, propietarios de Los 33, con apertura prevista para 2027. Un año después, en 2028, será el turno del hotel del grupo situado en la plaza de Canalejas, que contará con setenta habitaciones y el teatro Reina Victoria.

Hemos querido reivindicar la modernidad de Lhardy, su momento como cafetería como punto de encuentro desde las nueve de la mañana hasta la noche
— Diego García Azpíroz, CEO de Grupo Pescaderías Coruñesas
Hemos logrado que grandes bodegas hayan hecho cuvés para nosotros... Es una carta bastante diferencial porque se van a poder probar vinos únicos hechos para un Lhardy de este siglo
— Abel Valverde, director de Gastronomía del grupo
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