Leonel Fernández: “Quieren convertir la República Dominicana en un campo de refugio”

Aproximadamente 90.000 mujeres practican abortos inseguros anualmente en República Dominicana; en febrero falleció Adilka Feliz tras serle negado un aborto terapéutico.
Lo que funciona viene de fuera. Lo que depende del Gobierno no se está dando.
Fernández critica que la economía dominicana solo crece en sectores externos mientras el sector interno se desmorona.
Mark

¿Por qué cree que las encuestas le dan tan poco si dice que su modelo funcionó mejor que el de Abinader?

Mimi

Porque venimos de un partido que se fragmentó. La Fuerza del Pueblo es relativamente joven. Pero las encuestas pagadas por el Gobierno nos subestiman; las independientes nos dan 36 o 37 por ciento.

Luke

¿Cuáles son esas encuestas independientes? Porque en la entrevista no se citan nombres ni metodologías. ¿Quién las hizo?

Mark

Entonces, si su modelo fue tan exitoso, ¿por qué no logró que la desigualdad bajara durante sus mandatos?

Mimi

Eso es lo que queremos hacer ahora. Un modelo progresivo donde el que más puede pague siempre. Hay tareas inconclusas del pasado.

Luke

Pero usted estuvo en el poder durante tres mandatos. ¿No tuvieron tiempo de resolver eso? ¿O es que el modelo que propone ahora es diferente al que aplicó antes?

Mark

En migración, ¿realmente no hay diferencia entre su postura y la de Abinader?

Mimi

La diferencia es que nosotros entendemos la coyuntura. Haití está en caos total. Cualquier país tomaría medidas para proteger a sus ciudadanos. Cuando la situación ceda, se examinará.

Luke

Pero 251.000 deportaciones en un año incluyen a mujeres, niños y trabajadores pobres que no son criminales. ¿Cómo se justifica eso con la solidaridad que mostró República Dominicana después del terremoto de 2010?

Mark

¿Y en el aborto? ¿Despenalizaría al menos en casos de violación?

Mimi

El aborto está prohibido y continuaría estándolo. Pero existe la figura de fuerza mayor para casos donde está en riesgo la vida de la madre.

Luke

Esa figura existe en el papel, pero casi no se usa. Adilka Feliz murió en febrero. ¿No es el Estado ignorando los derechos reproductivos de las mujeres si no hay una vía clara y segura?

  • Leonel Fernández, 70 años, fue presidente en tres ocasiones; la primera hace 28 años
  • Fundó Fuerza del Pueblo en 2020 tras la fragmentación del Partido de la Liberación Dominicana
  • República Dominicana deportó 251.000 haitianos en el año anterior
  • Aproximadamente 90.000 mujeres practican abortos inseguros anualmente en la isla
  • El uno por ciento de la población controla el 42 por ciento de la riqueza total

Fernández propone un modelo "socialmente inclusivo" enfocado en producción agrícola nacional, educación tecnológica y redistribución progresiva de riqueza frente a la desigualdad extrema del país. Cuestiona las cifras de crecimiento económico de Abinader (6,5% oficial vs. 1,8% real según su análisis) y critica su falta de creación de empleos pese a promesas de un millón de nuevos puestos.

El expresidente dominicano Leonel Fernández, candidato de Fuerza del Pueblo, critica duramente al mandatario Luis Abinader a 48 horas de las elecciones, acusándolo de copiar su modelo sin visión propia y de favorecer importaciones sobre producción nacional.

A dos días de que los dominicanos acudieran a las urnas, Leonel Fernández se presentaba como el candidato que el país necesitaba pero que las encuestas le negaban. Con 70 años, tres mandatos presidenciales a sus espaldas y la fundación de un partido político apenas cuatro años atrás, el expresidente se sentaba en la biblioteca de la Fundación Global Democracia y Desarrollo para defender su candidatura con Fuerza del Pueblo, la agrupación que había creado en 2020 tras la fragmentación del Partido de la Liberación Dominicana, la organización que lo había llevado al poder en tres ocasiones distintas, la primera hace 28 años.

Las encuestas le daban menos del 25 por ciento de los votos frente a una victoria arrolladora del presidente Luis Abinader, pero Fernández rechazaba esas cifras con la seguridad de quien ha gobernado antes. Sostenía que las encuestas pagadas por el Gobierno lo subestimaban, mientras que las independientes le otorgaban entre el 36 y el 37 por ciento. "La gente en la calle dice: en las encuestas, Abinader. En el pueblo, Leonel", afirmaba con una sonrisa que reaparecería varias veces durante la conversación, incluso cuando hablaba de temas que lo enfurecían. Minutos después de terminar la entrevista, tarareaba la canción de su campaña mientras posaba para las fotografías, convencido de que la música de su campaña terminaría sonando en las discotecas y, eventualmente, en su toma de posesión.

Su crítica principal apuntaba directamente a Abinader: lo acusaba de carecer de visión propia, de ser un imitador que copiaba sus ideas sin entender sus fundamentos. Cuando Fernández había creado el Instituto Tecnológico de las Américas como parte de un ecosistema de desarrollo de alta tecnología, Abinader había anunciado la creación de diez institutos similares. "Primero, nos está copiando. Y segundo, lo que hace es decir que hace más sin entender el concepto", explicaba. El ejemplo del muro fronterizo le parecía aún más absurdo: un proyecto de 181 kilómetros en el que Abinader había ido a inaugurar apenas dos kilómetros de una primera etapa de 54. "¿A quién está tomando el pelo?", preguntaba retóricamente.

En materia económica, Fernández cuestionaba radicalmente las cifras que el Gobierno presentaba. Mientras Abinader proclamaba un crecimiento del 6,5 por ciento, Fernández lo calificaba de manipulación estadística y sostenía que el crecimiento real era de apenas 1,8 por ciento. Señalaba que durante sus mandatos había logrado triplicar el PIB dominicano, mientras que Abinader no había creado los empleos prometidos: había ofrecido un millón de nuevos puestos de trabajo y había generado apenas 8.000. El problema de fondo, según su análisis, era que la economía dominicana crecía únicamente en sectores externos —turismo, remesas, exportaciones de zonas francas— mientras que el sector interno se desmoronaba. La manufactura local estaba en decrecimiento, el sector agropecuario en rojo, la construcción y la minería andaban mal. "Lo que funciona viene de fuera, que no depende de las acciones de Gobierno. Lo que depende del Gobierno no se está dando", afirmaba. El país importaba alimentos que producía internamente, una decisión que beneficiaba a quienes recibían licencias de importación en detrimento de la mayoría.

Su propuesta alternativa se centraba en un modelo que describía como progresista e inclusivo. Prometía fomentar la producción agrícola nacional, enfocar la educación superior en los desafíos tecnológicos actuales y buscar una redistribución de la riqueza que no afectara a los sectores más pobres sino que hiciera pagar siempre a quien más podía. La desigualdad en la isla era extrema: según el Banco Interamericano de Desarrollo, el uno por ciento de la población controlaba el 42 por ciento de la riqueza total, mientras que el país tenía una de las tasas de desigualdad más altas de América Latina y el Caribe y uno de los salarios mínimos más bajos, a pesar de ser el noveno país de la región que crecía más rápidamente.

En migración, sin embargo, Fernández no se diferenciaba significativamente de Abinader. Rechazaba categóricamente la idea de que República Dominicana se convirtiera en un campo de refugio para haitianos. "Tenemos el derecho a decir que la crisis de Haití no es nuestro problema", afirmaba con contundencia. Explicaba que tras el asesinato del presidente Jovenel Moïse, Haití había entrado en una etapa de inestabilidad política crónica, con bandas criminales controlando el territorio, secuestrando, torturando y asesinando. El año anterior, República Dominicana había deportado a 251.000 haitianos. Cuando se le señalaba que no todos eran criminales, respondía que se deportaba a quienes estaban en el país de manera ilegal e indocumentada. Prometía reforzar aún más la frontera y establecer mecanismos de seguridad más estrictos. Solo cuando la comunidad internacional demostrara sensibilidad con la situación haitiana y contribuyera a mantener el orden, las cosas podrían cambiar.

En cuanto al aborto, Fernández mantenía una postura que reflejaba la prohibición absoluta establecida en la Constitución de 2010, la misma que él había impulsado. Aunque reconocía que existía una figura jurídica de fuerza mayor que permitía a los médicos actuar en casos de peligro para la vida de la madre, se negaba a despenalizar el aborto en casos de violación o incesto. Sugería que en esos casos debería certificarse que se había producido la violación y que antes de la gestación se tomarían medidas facultativas. Mientras tanto, aproximadamente 90.000 mujeres practicaban abortos inseguros anualmente en la isla, y en febrero había fallecido Adilka Feliz, asistente legislativa de un senador del PLD, tras serle negado un aborto terapéutico. Fernández no parecía dispuesto a cambiar esa realidad.

Quieren convertir la República Dominicana en un campo de refugio, pues no. Tenemos el derecho a decir que la crisis de Haití no es nuestro problema.
— Leonel Fernández
La gente en la calle dice: en las encuestas, Abinader. En el pueblo, Leonel.
— Leonel Fernández
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