Las terapias CAR-T revolucionan el tratamiento del linfoma con medicina personalizada

Pacientes con linfoma enfrentan limitaciones de acceso a terapias CAR-T debido a costos elevados y distribución desigual de centros especializados, lo que afecta sus posibilidades de tratamiento.
Muchos se quedan en el camino; sería justo una equidad
Marcos Martínez, de la asociación de pacientes, sobre el acceso desigual a las terapias CAR-T en España.
Mark

¿Por qué es tan importante que Bill Ludwig fuera el primer paciente tratado con CAR-T en 2010? ¿Qué cambió desde entonces?

Mimi

Porque fue el primer humano en el que funcionó. Antes era teoría. Después fue realidad. Ahora hay 40 centros en España que pueden hacerlo.

Luke

Pero espera. ¿Cuántos pacientes de esos 2.700 que solicitaron acceso entre 2019 y 2025 realmente lo recibieron? El artículo no lo dice.

Mimi

No, no lo dice. Pero sí sabemos que el acceso es desigual. Algunos tienen que viajar, otros no pueden permitirse el viaje.

Mark

¿Y cuál es el costo real para el sistema? ¿Cientos de miles de euros por paciente?

Mimi

Sí, pero las terapias desarrolladas en hospitales públicos cuestan hasta tres veces menos que las comerciales. Es una diferencia enorme.

Luke

Entonces el problema no es solo el dinero, sino también dónde se desarrolla la terapia. ¿Hay suficientes centros públicos haciendo esto?

Mimi

Eso es lo que Martínez está señalando. Hay equidad en el acceso al tratamiento, pero no en las condiciones de partida.

Mark

¿Qué pasa con los pacientes que no pueden viajar o no tienen recursos?

Mimi

Se quedan en el camino, como dice Martínez. Pueden ser elegibles, pero la geografía y el dinero los dejan fuera.

Luke

El artículo menciona que trabajan en hacer esto ambulatorio. ¿Eso resolvería el problema de acceso?

Mimi

Parcialmente. Menos hospitalización significa menos costo y menos tiempo fuera de casa. Pero aún necesitas estar cerca de un centro que lo haga.

Mark

¿Y cuántos centros hay realmente en cada región?

Luke

El artículo no lo especifica. Solo dice 40 en total en el país. Eso es información que falta.

  • Bill Ludwig fue el primer paciente tratado con CAR-T en 2010; su leucemia desapareció completamente
  • Se esperan 13.000 nuevos diagnósticos de linfoma en 2026 en España
  • Entre 60-70% de pacientes responden a quimioterapia inicial; 30-40% necesitarán CAR-T tras recaída
  • Entre 2019 y 2025 se recibieron más de 2.700 solicitudes de acceso a CAR-T; 40 centros pueden administrarla
  • Las terapias CAR-T comerciales cuestan cientos de miles de euros; las públicas cuestan hasta tres veces menos

La terapia CAR-T, que parecía ciencia ficción hace una década, es hoy realidad: modifica genéticamente los linfocitos del paciente para destruir células tumorales con resultados revolucionarios. Se prevén 13.000 nuevos casos de linfoma en 2026; el tratamiento es efectivo en 60-70% de casos iniciales, pero 30-40% de pacientes necesitarán opciones adicionales tras recaída.

Expertos debaten sobre las terapias CAR-T, tratamientos personalizados que modifican genéticamente los glóbulos blancos para combatir linfomas y otros cánceres hematológicos, con tasas de éxito significativas pero acceso desigual.

Bill Ludwig recuerda el momento con claridad: la doctora le comunicó que su leucemia había desaparecido, y él necesitó confirmarlo con las enfermeras del hospital estadounidense donde estaba internado, convencido de que había escuchado mal. Había llegado a un ensayo clínico con un cáncer que no respondía a los tratamientos convencionales, y ahora no quedaba rastro de la enfermedad en su cuerpo. En 2010, Ludwig se convirtió en el primer paciente tratado con CAR-T, una terapia celular que modifica genéticamente los glóbulos blancos del paciente y los reintroduce en el organismo para atacar las células cancerosas. Lo que entonces parecía ciencia ficción es hoy una herramienta disponible para los médicos que tratan cánceres de la sangre como la leucemia, el mieloma y el linfoma, el más frecuente de estos tres.

Este año se esperan alrededor de 13.000 nuevos diagnósticos de linfoma en España, lo que representa 26 casos por cada 100.000 habitantes. Existen más de 60 variantes de la enfermedad, pero las más comunes son el linfoma difuso de células grandes B y el folicular. El primero es agresivo: crece rápidamente desde su formación, por lo que requiere diagnóstico e intervención inmediata. El segundo es indolente, con un crecimiento mucho más lento, y en muchos casos ni siquiera necesita tratamiento. Las causas exactas del linfoma siguen siendo desconocidas, aunque existen factores de riesgo como las inmunodeficiencias y ciertas infecciones. El síntoma más visible es el agrandamiento de los ganglios linfáticos en el cuello, la ingle o las axilas, especialmente cuando persisten o crecen progresivamente.

El proceso de tratamiento con CAR-T es profundamente personalizado. Comienza con la extracción de los linfocitos del paciente en una sesión que puede durar entre tres y cuatro horas. Luego viene un período de espera de tres a cinco semanas mientras el producto se manufactura en laboratorio, modificado genéticamente para reconocer un marcador específico en la superficie de las células tumorales y destruirlo. Antes de la infusión única del material alterado, el paciente recibe quimioterapia preparatoria. Todo el proceso requiere una infraestructura especializada y profesionales entrenados no solo en la preparación e infusión, sino también en el seguimiento posterior del paciente, que generalmente necesita hospitalización.

Esta terapia entra en juego principalmente cuando los tratamientos iniciales fallan o cuando hay recaídas. Entre el 60% y el 70% de los pacientes con linfoma difuso de células grandes responden bien a la quimioterapia combinada con otros medicamentos. Pero entre el 30% y el 40% de los pacientes necesitarán opciones terapéuticas adicionales después de esa primera línea de tratamiento. Es precisamente en ese punto donde la CAR-T se convierte en una alternativa revolucionaria. Sin embargo, el seguimiento es crítico: los tumores pueden mutar, por lo que se requieren biopsias adicionales en caso de recaída.

Los esfuerzos actuales se centran en reducir los tiempos de hospitalización necesarios, un cambio que tendría un impacto significativo en la vida de los pacientes. Aunque aún se está en una fase inicial, los médicos trabajan para convertir estos tratamientos en terapias relativamente ambulatorias, permitiendo que los pacientes pasen menos tiempo en el hospital.

Pero la revolución médica choca con una realidad económica brutal. El Estado puede llegar a pagar cientos de miles de euros por una terapia CAR-T comercial, aunque las desarrolladas dentro del sistema público de salud cuestan hasta tres veces menos. Entre 2019 y 2025, según un informe del Ministerio de Sanidad, se recibieron más de 2.700 solicitudes de acceso a esta terapia, y el año pasado había 40 centros en todo el país capacitados para administrarla. Para muchos pacientes, acceder a este tratamiento significa desplazarse a otra región y permanecer allí durante semanas, lo que genera gastos adicionales que no todos pueden asumir. Marcos Martínez, gerente de la Asociación Española de Afectados por Linfoma, Mieloma y Leucemia, señala que aunque su organización cuenta con un programa de apoyo asistencial y logística, muchos pacientes se quedan en el camino. "Hay muchos que se quedan en el camino y creo que sería justo una equidad en ese sentido", afirmó. Los pacientes pueden acceder al tratamiento si es aprobado, pero no todos parten de las mismas condiciones.

Los CAR-T son el paradigma de lo que es una terapia personalizada
— Carlos Chaib, director médico de Bristol Myers Squibb
Hay un porcentaje entre el 30% y el 40% de los pacientes que precisarán otras opciones terapéuticas tras esa primera línea. Y ahí es donde entra en juego ahora la terapia CAR-T
— Gloria Iacoboni, hematóloga del Hospital Universitario Vall d'Hebron
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