Las pymes pierden optimismo: expectativas de mejora cayeron del 73% al 40% por inestabilidad política

La inestabilidad política duplicó su peso en la percepción empresaria
Lo que antes era una preocupación menor se convirtió en la amenaza que más inquieta a los dueños de pymes.

En el ciclo eterno de la confianza y el desencanto, las pequeñas y medianas empresas argentinas atraviesan un momento de repliegue: la esperanza que floreció a fines de 2024 se ha reducido a la mitad en apenas seis meses. No es la inflación ni el dólar lo que más inquieta ahora, sino la turbulencia política en un año preelectoral, ese ruido de fondo que erosiona la voluntad de invertir y contratar. La encuesta del IAE Business School no mide solo números; mide el ánimo de quienes sostienen cotidianamente el tejido productivo del país.

  • La confianza empresaria se desplomó del 73% al 40% en seis meses, una caída que no tiene precedente reciente en las mediciones del sector pyme.
  • La inestabilidad política irrumpió como amenaza principal, desplazando a la inflación y al dólar en un contexto preelectoral que genera más incertidumbre que certezas.
  • Los planes de contratación se enfriaron: la proporción de empresas que no preveía ajustes de personal bajó del 75% al 60%, señal de que la cautela ya toca el empleo.
  • El sector industrial eleva la voz y reclama un régimen de incentivos con beneficios impositivos y estabilidad de diez años para reactivar la inversión productiva.
  • A pesar del pesimismo, el 61% de los empresarios confía en que el Congreso aprobará reformas laborales en los próximos doce meses, manteniendo viva una esperanza condicionada.

Hace seis meses, tres de cada cuatro empresarios pymes confiaban en que la economía argentina mejoraría pronto. Hoy esa proporción cayó a cuatro de cada diez. Una encuesta del IAE Business School de la Universidad Austral, realizada a 310 empresarios, capturó este giro: la confianza pasó del 73% en diciembre de 2024 al 40% en la medición reciente. El 44% cree que todo seguirá igual y el 16% anticipa un deterioro.

Lo llamativo es qué provocó el cambio. La inflación, durante años el enemigo número uno, perdió protagonismo. La volatilidad cambiaria y los obstáculos al comercio exterior apenas superan el 5% de menciones. En su lugar emergió la inestabilidad política, que duplicó su peso en las preocupaciones empresarias en pleno clima preelectoral. La presión impositiva sigue liderando con el 32% de menciones, pero la política se convirtió en la novedad alarmante.

La cautela también se refleja en la autopercepción: el 71% de las pymes decía estar mejor que antes; hoy ese porcentaje bajó al 55%. En el frente laboral, la proporción de firmas que no preveía ajustes de personal descendió del 75% al 60%, y la expectativa de incorporar trabajadores en el segundo semestre de 2025 se debilitó notoriamente.

Desde el sector industrial, las alertas van más allá de la política: tasas de interés elevadas, contracción de la actividad, márgenes reducidos y competencia importada en condiciones desiguales. Industriales Pymes Argentinos reclama un régimen de incentivos con beneficios impositivos para inversiones de distinta escala y estabilidad normativa por diez años.

Pese al repliegue, no todo es desaliento. El 61% de los empresarios considera probable que el Congreso apruebe reformas laborales en los próximos doce meses. Guillermo Fraile, responsable del relevamiento del IAE, destacó que esa expectativa legislativa revela que las pymes, aun en la incertidumbre, mantienen la mirada puesta en el futuro. La desconfianza, por su parte, también alcanza al agro: la confianza agraria acumula una caída del 15% interanual y la intención de invertir en activos fijos descendió un 59% en ocho meses.

Hace seis meses, tres de cada cuatro empresarios pymes creían que la economía argentina mejoraría en el corto plazo. Hoy, apenas cuatro de cada diez mantienen esa esperanza. El cambio es abrupto, medible, y revela una transformación profunda en cómo los dueños de pequeñas y medianas empresas ven el país que habitan.

Una encuesta realizada por la Escuela de Negocios IAE de la Universidad Austral a 310 empresarios pymes capturó este giro. En diciembre de 2024, el 73% de los consultados confiaba en una mejora de la situación económica en los próximos seis meses. Cuando se repitió la pregunta recientemente, ese porcentaje se desplomó al 40%. Simultáneamente, el 44% ahora cree que todo seguirá igual, y el 16% anticipa un deterioro. No es una corrección menor. Es un cambio de narrativa.

Lo que explica este giro no es lo que los economistas esperarían. La inflación, que fue el enemigo público número uno durante años, ha dejado de ser la principal preocupación. La volatilidad del dólar y los obstáculos al comercio exterior tampoco figuran entre las amenazas más relevantes; sus menciones no superan el 5%. En su lugar, ha emergido algo más difuso pero más inquietante: la inestabilidad política. Este factor duplicó su peso en la percepción empresaria en el contexto preelectoral. La presión impositiva sigue siendo el obstáculo principal, con un 32% de menciones, pero la política se ha convertido en la novedad alarmante.

La cautela se extiende a la evaluación que las propias pymes hacen de su situación. Hace seis meses, el 71% aseguraba que su empresa estaba mejor que antes. Hoy ese porcentaje cayó al 55%. Quienes perciben que su situación permanece igual aumentaron de 25% a 33%, y quienes la ven peor pasaron de 5% a 12%. En el frente laboral, las señales acompañan esta tendencia de moderación. A fines de 2024, el 75% de las firmas afirmaba que no tenía previsto realizar ajustes de personal. Actualmente, esa respuesta se redujo al 60%. Aunque hasta el momento no se registraron recortes significativos en las plantillas, la expectativa de incorporar trabajadores durante el segundo semestre de 2025 se ha debilitado notoriamente.

Desde el sector industrial alertan por problemas que van más allá de la política. Las altas tasas de interés condicionan el financiamiento. La actividad económica se contrae. Los márgenes de rentabilidad se reducen. La apertura importadora permite que productos extranjeros compitan sin igualdad de condiciones. Y la falta de infraestructura encarece los costos operativos. Industriales Pymes Argentinos ha pedido la implementación de un Régimen de Incentivos para Pymes Industriales que incluya beneficios impositivos para inversiones que superen los 50 millones de pesos en micro industrias, 150 millones en pequeñas, y 500 millones en medianas, con una estabilidad de diez años.

Pese a este panorama menos optimista, los empresarios no han abandonado completamente la esperanza. El 61% considera probable que en los próximos doce meses el Congreso apruebe leyes laborales y reformas que impulsen la economía y faciliten los contratos de trabajo. Guillermo Fraile, profesor del IAE Business School y responsable del relevamiento, señaló que las pymes siguen siendo el motor de la economía argentina y que su expectativa de reformas legislativas muestra que, aún en contexto de incertidumbre, mantienen la mirada puesta en el futuro.

La desconfianza no es exclusiva del sector pyme. En el agro, la confianza general cayó 1,5% en julio-agosto respecto de mayo y acumula un descenso del 15% interanual. La intención de invertir en activos fijos descendió 59% en ocho meses, principalmente en maquinaria, instalaciones y vientres de ganadería. Dos de cada tres productores consideran que no es un buen momento para invertir. El índice general de confianza agraria, que en mayo se ubicaba en 130 puntos, descendió a 127 en la última medición. La caída desde el máximo de 149 puntos registrado en noviembre de 2024 marca un quiebre en las expectativas para lo que resta del año.

Las pymes siguen siendo el motor de la economía argentina. Su expectativa de reformas legislativas muestra que, aún en un contexto de incertidumbre, mantienen la mirada puesta en el futuro
— Guillermo Fraile, profesor del IAE Business School
La señal más preocupante es el desplome en las expectativas de inversión. Hoy dos de cada tres productores consideran que no es un buen momento para invertir
— Carlos Steiger, director del Ag Barometer Austral
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué la política se convirtió en la preocupación principal si la inflación bajó?

Model

Porque la inflación es un número. La política es incertidumbre pura. Los empresarios saben cómo lidiar con precios altos; no saben qué esperar de un gobierno que podría cambiar de dirección.

Inventor

¿Entonces el cambio de expectativas es más sobre lo que podría pasar que sobre lo que está pasando?

Model

Exactamente. En diciembre creían que las cosas mejorarían. Ahora creen que todo depende de decisiones políticas que no pueden predecir. Es parálisis disfrazada de prudencia.

Inventor

Pero dijiste que el 61% espera reformas legislativas. ¿Eso no es esperanza?

Model

Es esperanza condicional. Esperanza de que alguien más arregle las cosas. No es lo mismo que confianza en que las cosas van a mejorar por sí solas.

Inventor

¿Qué explica que el 75% de las empresas no planeaba ajustes hace seis meses y ahora solo el 60% lo dice?

Model

Que la realidad se impuso. Hace seis meses pensaban que aguantarían. Ahora ven que los márgenes se achican, que los costos suben, que el financiamiento es caro. El ajuste no llegó, pero la idea de que podría llegar sí.

Inventor

¿Las pymes están en riesgo real o es solo sentimiento?

Model

Es ambos. Los números son reales: tasas altas, importaciones baratas, infraestructura cara. Pero el sentimiento amplifica el riesgo. Cuando un empresario deja de invertir porque tiene miedo, eso se convierte en realidad económica.

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