Cada octubre, Estocolmo convierte la literatura en suspenso global: el Premio Nobel de Literatura 2025 se anuncia este jueves, y el mundo de los libros —casas de apuestas, editores y críticos— ya practica su propia forma de adivinación colectiva. Los favoritos, encabezados por Can Xue, László Krasznahorkai y Amitav Ghosh, revelan no solo quiénes escriben con fuerza hoy, sino qué geografías y sensibilidades el comité sueco ha elegido honrar a lo largo de su historia. Detrás de cada nombre hay una lengua, una tradición y una espera: los autores en español llevan quince años sin ganar, y el poeta
Las apuestas y editoriales predicen ganador del Nobel de Literatura 2025
Alguien recibirá una llamada que transformará su vida
¿Por qué las casas de apuestas son tan precisas prediciendo el Nobel? ¿Tienen acceso a información que nosotros no?
No, en realidad no. Lo que hacen es agregar señales públicas: qué autores se traducen más, cuál es su recepción crítica, qué países están representados. Es casi como leer el pulso literario global.
Pero hay que ser honesto: las apuestas aciertan a veces y fallan otras. Ladbrokes y Nicerodds no coinciden completamente en sus listas. Can Xue lidera en una, Amitav Ghosh en otra. Eso sugiere que nadie realmente sabe.
¿Y Fitzcarraldo? Parece que tienen una fórmula mágica.
Han acertado cuatro veces en diez años, lo cual es notable. Pero Testard mismo dice que es suerte. Lo que sí hace bien es seguir traducciones y recepción literaria, especialmente en Francia.
Cuatro aciertos en diez años significa que se equivocan seis veces. Eso no es magia, es mejor que el azar, pero tampoco es ciencia. Y el hecho de que Francia sea un indicador fuerte dice más sobre los sesgos del comité que sobre la calidad literaria universal.
¿Importan realmente la geografía y la política en la decisión?
El comité dice que es un premio eminentemente literario, pero los números hablan: hace quince años que no gana un autor en español, Australia nunca ha ganado, India solo una vez en 1913. Eso sugiere que sí hay consideraciones más amplias.
Claro que importan, pero no sabemos cuánto. El comité no explica sus razonamientos hasta dentro de cincuenta años. Podemos especular sobre geografía, pero la verdad es que no vemos cómo piensan realmente.
¿Tiene sentido que el jurado cambie cada tres años?
Probablemente evita que una sola perspectiva domine demasiado tiempo. Este año hay paridad de género, y eso es importante.
Pero también significa que cada tres años entra gente nueva sin la continuidad de criterios. ¿Eso es mejor o peor? No lo sabemos. Y seis personas decidiendo por toda la literatura mundial es, en cualquier caso, un número muy pequeño.
Il Polso
- Las casas de apuestas sitúan a la china Can Xue y al húngaro László Krasznahorkai en cabeza, pero el agregador Nicerodds eleva al indio Amitav Ghosh a la primera posición al cruzar datos de múltiples fuentes.
- La editorial británica Fitzcarraldo ha acertado cuatro veces en diez años —Aleksiévich, Tokarczuk, Ernaux, Fosse— convirtiendo su catálogo en un oráculo involuntario que el mundo editorial observa con atención creciente.
- La ausencia de un ganador en español desde Mario Vargas Llosa en 2010 y la candidatura histórica del poeta sirio Adonis introducen una presión geopolítica y de representación que siempre ronda estas deliberaciones.
- El jurado de seis miembros de la Academia Sueca lleva meses leyendo y deliberando en secreto; sus notas permanecerán selladas cincuenta años, subrayando que la decisión final escapa a cualquier predicción externa.
- El año pasado Han Kang demostró que el Nobel puede sorprender: ser joven, ser mujer y venir de una tradición menos anticipada no son obstáculos, sino posibilidades que mantienen viva la incertidumbre hasta el último momento.
Cada octubre, Estocolmo convierte la literatura en suspenso global: el Premio Nobel de Literatura 2025 se anuncia este jueves, y el mundo de los libros —casas de apuestas, editores y críticos— ya practica su propia forma de adivinación colectiva. Los favoritos, encabezados por Can Xue, László Krasznahorkai y Amitav Ghosh, revelan no solo quiénes escriben con fuerza hoy, sino qué geografías y sensibilidades el comité sueco ha elegido honrar a lo largo de su historia. Detrás de cada nombre hay una lengua, una tradición y una espera: los autores en español llevan quince años sin ganar, y el poeta sirio Adonis aguarda desde hace décadas. Este jueves, una llamada telefónica transformará una vida y, con ella, el mapa simbólico de la literatura mundial.
Este jueves, Estocolmo pronunciará un nombre que reconfigurará, al menos simbólicamente, el canon literario mundial. Mientras el comité sueco guarda silencio, casas de apuestas, editores y críticos llevan semanas practicando su propia forma de adivinación.
Según Ladbrokes, la escritora china Can Xue y el húngaro László Krasznahorkai lideran las apuestas, seguidos por la mexicana Cristina Rivera Garza y el español Enrique Vila-Matas. Al cruzar datos de varias casas de apuestas, el agregador Nicerodds sitúa al indio Amitav Ghosh en primera posición. La lista se completa con nombres que regresan cada año: Murakami, Rushdie, Atwood, Cărtărescu, Murnane.
Hay, sin embargo, un actor con un historial difícil de ignorar: la editorial británica Fitzcarraldo. Fundada en 2014, ha publicado a cuatro ganadores antes de que recibieran el premio —Aleksiévich, Tokarczuk, Ernaux y Fosse—. Su fundador, Jacques Testard, atribuye el acierto a seguir de cerca las traducciones y la recepción literaria en Francia, país que ha producido dieciséis laureados y que parece funcionar como termómetro de los gustos del comité sueco.
Los factores geopolíticos también pesan. Los autores en español acumulan quince años de espera desde Vargas Llosa en 2010. El poeta sirio Adonis es un candidato histórico que podría beneficiarse de consideraciones de representación global. Si ganara Ghosh, sería solo el segundo autor indio en la historia del premio, tras Tagore en 1913.
El jurado, presidido por Anders Olsson y compuesto por seis miembros de la Academia Sueca, deliberó desde septiembre tras meses de lectura. Sus notas permanecerán selladas durante cincuenta años. Este jueves, alguien recibirá una llamada que transformará su vida. Las apuestas habrán hablado, pero la última palabra siempre es de Estocolmo.
Este jueves, Estocolmo anunciará el nombre del ganador del Premio Nobel de Literatura 2025, y mientras el mundo literario aguarda, las casas de apuestas, editores y críticos ya han comenzado sus propios ejercicios de adivinación. Las listas de favoritos revelan tanto sobre quiénes escriben hoy como sobre las prioridades del comité sueco que elige al laureado.
Según Ladbrokes, la escritora china Can Xue y el húngaro László Krasznahorkai encabezan las apuestas, seguidos de cerca por dos autores en lengua española: la mexicana Cristina Rivera Garza y el español Enrique Vila-Matas. A su mismo nivel aparecen el australiano Gerald Murnane, el rumano Mircea Cărtărescu y el estadounidense Thomas Pynchon. Cuando se cruzan datos de múltiples casas de apuestas, según el agregador Nicerodds, el indio Amitav Ghosh sube a la primera posición. La lista se completa con nombres que reaparecen año tras año: el japonés Murakami, Salman Rushdie, la poeta canadiense Ann Carson, Jamaica Kincaid, Margaret Atwood, Lyudmila Ulitskaya y Ersi Sotiropoulos.
Pero más allá de las apuestas, hay un actor que ha demostrado tener un olfato particular para anticipar al comité Nobel: la editorial británica Fitzcarraldo. Fundada en 2014 por Jacques Testard, esta pequeña casa ha acertado cuatro veces en poco más de una década. Svetlana Aleksiévich ganó en 2015, Olga Tokarczuk en 2018, Annie Ernaux en 2022 y Jon Fosse en 2023, todos ellos publicados por Fitzcarraldo antes de recibir el premio. Testard atribuye este éxito a una mezcla de suerte y atención minuciosa. Su método consiste en seguir de cerca las traducciones de autores y observar cómo resuenan en diferentes países, particularmente en Francia. Con Aleksiévich, por ejemplo, compró los derechos de su obra después de leerla en francés y notar su excelente recepción en la rentrée literaria francesa. Francia, que ha producido dieciséis ganadores del Nobel de Literatura, parece funcionar como un termómetro confiable de lo que el comité sueco valora.
Los factores geográficos y políticos siempre emergen en estas conversaciones anuales. El poeta sirio Adonis es un candidato histórico que podría beneficiarse de consideraciones de representación global. Los autores en español tienen argumentos sólidos: han transcurrido quince años desde que Mario Vargas Llosa ganara en 2010, y antes de él solo Octavio Paz en 1990 y Camilo José Cela en 1989 habían recibido el galardón en esta lengua. Si Amitav Ghosh ganara, sería el segundo autor indio en la historia del premio, tras Rabindranath Tagore en 1913. Australia, por su parte, nunca ha tenido un ganador, aunque Gerald Murnane ha sido favorito repetidamente sin lograrlo.
El jurado que ha tomado la decisión está compuesto por seis miembros de la Academia Sueca que cambian cada tres años. Este año lo preside Anders Olsson, de setenta y seis años, acompañado por Ellen Matsson, Anne Swärd, Steve Sem-Sandberg, Anna-Karin Palm y Mats Malm, quien actúa como secretario. Desde junio hasta finales de agosto, el jurado y sus asesores leyeron las obras de los candidatos seleccionados, y las deliberaciones comenzaron en septiembre. Las notas de sus discusiones permanecerán selladas durante cincuenta años, conforme a la norma establecida. La Academia sueca enfatiza que este es un premio eminentemente literario, y subraya que en la última década ha habido paridad de género tanto en el jurado como entre los galardonados. El año pasado, Han Kang se convirtió en la primera mujer asiática y primera surcoreana en ganar, demostrando, como también lo hizo Olga Tokarczuk, que no es necesario alcanzar los setenta años para ser distinguido en Estocolmo.
Este jueves, alguien recibirá una llamada que transformará su vida. Las apuestas, las editoriales y los expertos habrán hablado, pero el comité sueco tendrá la última palabra.
Citazioni salienti
Este es un premio eminentemente literario, y eso es lo que se premia— Academia Sueca
Se trata más bien de un golpe de suerte, resultado de seguir de cerca las traducciones y el eco que ciertos autores tienen en distintos países— Jacques Testard, fundador de Fitzcarraldo