La silicosis causada por piedra artificial en encimeras ha pasado de 13 casos notificados en 1995 a 630 en 2025, principalmente en sectores de fabricación y manipulación. Las sanciones de Inspección de Trabajo se han multiplicado por cinco, concentrándose en provincias mediterráneas como Castellón, Murcia y Almería, donde opera Cosentino.
La silicosis resurge en España: multas a empresas se multiplican por cinco
Me falta el aire. Cuando salgo a la calle tengo que ir con la máquina de respirar a cuestas
¿Por qué esta enfermedad resurge ahora si la silicosis es conocida desde hace siglos?
Porque cambió la actividad. La silicosis tradicional venía de las minas. Esto es diferente: es piedra artificial para encimeras de cocina, un producto que explotó comercialmente desde los años noventa. Nadie esperaba que fuera tan letal.
¿Y por qué la piedra artificial es peor que la natural?
El contenido de sílice es mucho más alto. Ronda el 95 por ciento en los productos antiguos. Eso acelera el desarrollo de la enfermedad. Además, el proceso de corte y tallado genera un polvo muy fino que se respira profundamente.
Las multas crecen, pero ¿llegan a tiempo?
No. Las sanciones se imponen después de que los trabajadores ya han estado expuestos durante años. Es como cerrar la puerta después de que el caballo escapó. Un joven delegado sindical en Castellón murió por silicosis sin que se le reconociera como enfermedad profesional.
¿Qué impide que simplemente se prohíba el material?
El empleo. Hay miles de puestos de trabajo en fábricas y talleres de marmolería. Los sindicatos y las empresas dicen que se puede trabajar con seguridad si hay medidas estrictas. Pero los médicos dudan de eso.
¿Otros países lo han prohibido?
Australia sí. California está en esa dirección. Pero en España el debate está atrapado entre los que dicen que es imposible trabajar sin riesgo y los que creen que se puede regular.
¿Qué sienten los trabajadores enfermos?
Rabia y pena. Muchos pasaron años sin saber a qué se exponían. Ahora no pueden jugar con sus hijos, no pueden subir escaleras, cargan máquinas de respirar. Se sienten engañados.
Der Puls
- 630 partes de enfermedad profesional por sílice cristalina en 2025, frente a 13 en 1995
- 224 sanciones de Inspección de Trabajo entre 2019 y 2025, multiplicadas por cinco
- 2,5 millones de euros en multas acumuladas en seis años
- Castellón, Murcia y Almería concentran el 70 por ciento de las sanciones
- Australia ha prohibido la piedra artificial; California va en la misma dirección
La silicosis causada por piedra artificial en encimeras ha pasado de 13 casos notificados en 1995 a 630 en 2025, principalmente en sectores de fabricación y manipulación. Las sanciones de Inspección de Trabajo se han multiplicado por cinco, concentrándose en provincias mediterráneas como Castellón, Murcia y Almería, donde opera Cosentino.
Los casos de silicosis en España se han multiplicado por ocho en dos décadas, alcanzando 630 partes en 2025. Las multas de Inspección de Trabajo a empresas se disparan de 13 en 2019 a 72 en 2025, sumando 2,5 millones de euros.
Serafín Oliva sube una escalera como quien escala una montaña. Cada peldaño le roba el aire. A los 60 años, este marmolista gaditano carga con una máquina de respirar cuando sale a la calle, porque sus pulmones ya no le pertenecen del todo. Durante años instaló encimeras de piedra artificial en cocinas, respirando polvo de sílice cristalina sin saberlo, sin que nadie le advirtiera. Ahora está en incapacidad permanente desde los 54 años, diagnosticado con silicosis. "Me siento engañado de no haber sabido entonces a lo que me estaba exponiendo", dice. Muchos de sus antiguos compañeros viven la misma realidad.
Oliva es uno entre miles en España que cargan con esta enfermedad. Los números lo confirman de manera brutal: en 1995 se notificaron 13 casos de silicosis por exposición a sílice cristalina. En 2005 fueron 81. En 2015, 285. En 2025, la cifra alcanzó 630 partes de enfermedad profesional. En dos décadas, los diagnósticos se multiplicaron por ocho. El Ministerio de Sanidad publicó en 2024 un informe titulado "La remergencia de la silicosis en España" que alertaba del "sustancial incremento" de casos. No es una enfermedad del pasado que regresa: es una epidemia que crece casi exponencialmente desde el cambio de siglo, alimentada por una actividad específica que nadie esperaba que fuera tan letal.
La Inspección de Trabajo ha comenzado a reaccionar, aunque tarde. Entre 2019 y 2025 impuso 224 sanciones a empresas por infracciones relacionadas con la silicosis. El ritmo de castigo se aceleró año tras año: 13 multas en 2019, 17 en 2021, 36 en 2023, 72 en 2025. Las cantidades también crecieron: de 49.300 euros en 2019 a 738.900 en 2025. En seis años, el total de sanciones alcanzó 2,5 millones de euros. Las provincias mediterráneas concentran la mayor parte de la actividad: Castellón acumula 306.200 euros en multas, Murcia 216.300 y Almería 214.000. Almería es la sede de Cosentino, el gigante multinacional del sector que ha protagonizado dos sentencias de calado en los últimos años. En febrero de 2023, un juzgado de Vigo condenó al presidente de la empresa por cinco delitos de lesiones graves por no haber facilitado información suficiente sobre los riesgos del Silestone. Un año después, otro juzgado en Bilbao lo absolvió en un caso de ocho trabajadores con silicosis, aunque reconoció que la empresa no había suministrado información adecuada sobre la peligrosidad del producto.
Alfredo Menéndez-Navarro, catedrático de Medicina en la Universidad de Granada y coautor del informe del Ministerio, es claro: "Estamos ante una reemergencia clara y grave". Los datos que maneja muestran que el problema no viene de las minas tradicionales, sino de la fabricación y manipulación de piedra artificial. El sector de fabricación de productos minerales no metálicos acumula el 50 por ciento de todos los partes de enfermedad profesional por sílice. Entre 2007 y 2019, el 93 por ciento de estos casos correspondieron al corte, tallado y acabado de piedra, especialmente en empresas que trabajan con aglomerados de cuarzo para encimeras. La investigación científica muestra que la silicosis causada por piedra artificial evoluciona de forma más grave que la causada por minería tradicional. Menéndez-Navarro sostiene que las medidas preventivas actuales no reducen el riesgo de forma suficiente y plantea la necesidad de debatir si conviene prohibir la fabricación y manipulación de este material.
Esa prohibición es exactamente lo que piden las asociaciones de afectados. Francisco Manuel Aragón, presidente de la Asociación Nacional de Afectados y Enfermos de Silicosis, cuenta su propia historia: pasó años montando encimeras sin advertencia alguna, hasta que una tos seca y pinchazos en los pulmones lo llevaron al neumólogo. Las manchas en sus pulmones no eran normales. Ahora no puede subir ni un primer piso andando. "Tengo una hija pequeña que quiere jugar conmigo y me da una pena enorme decirle muchas veces que no, que no puedo porque me falta el aire". Aragón señala que Australia ya ha prohibido la piedra artificial, y que California va en la misma dirección. "Creemos que no hay manera de trabajar la piedra artificial sin riesgo de que se contraiga la enfermedad, por muchas medidas que se estén instaurando ahora", dice.
Pero la prohibición no es consenso. La Federación Española de Asociaciones de Marmolistas se opone. Su vicepresidente, Alfonso Fernández, defiende regulación estricta y medidas de protección rigurosas, pero no la prohibición total. "No se pueden usar materiales con alto contenido de sílice, pero eso no quiere decir que se prohíban los aglomerados de cuarzo", sostiene. El sindicato UGT FICA en Andalucía comparte esta posición. Su secretario general, José Manuel Rodríguez Saucedo, argumenta que hay muchos puestos de trabajo en juego y que otras industrias contaminantes funcionan con medidas de seguridad estrictas. En 2022 se aprobó un límite de 0,05 miligramos por metro cúbico de sílice cristalina, más exigente que la directiva europea que fija 0,1.
Mientras el debate continúa, los trabajadores siguen enfermando. Cristina Solera, responsable de salud laboral de CC OO en la Comunidad Valenciana, denuncia que las multas llegan cuando los trabajadores ya se han expuesto al riesgo. Critica a las mutuas por poner impedimentos al reconocimiento de la enfermedad profesional y a las empresas por no hacer vigilancia médica suficiente. "Con el tiempo nos lamentaremos de no haber prestado más atención a este problema", advierte. Cosentino ha anunciado reducciones en el contenido de sílice de sus productos, bajando de alrededor del 95 por ciento a líneas con aproximadamente el 10 por ciento. La empresa sostiene que esto ayuda a los talleres a gestionar la exposición de forma más eficaz. Pero para los miles de trabajadores que ya respiran con dificultad, esas reducciones llegan demasiado tarde.
Bemerkenswerte Zitate
Estamos ante una reemergencia clara y grave. El número de partes de enfermedad sigue creciendo de forma casi exponencial desde comienzos de siglo.— Alfredo Menéndez-Navarro, catedrático de Medicina de la Universidad de Granada
Creemos que no hay manera de trabajar la piedra artificial sin riesgo de que se contraiga la enfermedad, por muchas medidas que se estén instaurando ahora.— Francisco Manuel Aragón, presidente de la Asociación Nacional de Afectados y Enfermos de Silicosis