El mercado español de M&A se contrae en número de operaciones pero se sostiene en volumen gracias a grandes acuerdos, reflejando cautela ante máximos históricos del Ibex y preocupaciones sobre el ciclo económico. Las discrepancias entre compradores y vendedores sobre valoraciones paralizan transacciones: vendedores piden precios altos por máximos bursátiles; compradores creen que la economía está en la parte alta del ciclo.
La prudencia frena las fusiones españolas pese al volumen de grandes operaciones
Seis veces siguen siendo seis veces. La cuestión es sobre qué cifra se aplica.
¿Por qué cae el número de operaciones pero se mantiene el volumen de dinero?
Porque las grandes operaciones son cada vez más grandes. Mientras miles de pequeñas transacciones se quedan en el camino, unos pocos megadeals mueven cantidades enormes. Es como si el mercado se dividiera en dos: los que tienen razones claras para comprar siguen adelante; el resto espera.
¿Qué espera exactamente?
Que los precios bajen. El Ibex está en máximos históricos, los vendedores piden precios altos basados en eso, pero los compradores creen que la economía está en la parte alta del ciclo. Nadie quiere ser el que pague caro justo antes de que todo se corrija.
El caso de los dos socios que describe Quemada parece trivial. ¿Por qué importa?
Porque resume lo que ocurre en todo el mercado medio español. No es que no haya dinero. Es que compradores y vendedores no se ponen de acuerdo sobre qué vale lo que se vende. El múltiplo puede estar acordado, pero la base sobre la que se aplica es otra historia.
¿Y el capital riesgo? Parece estar sufriendo especialmente.
Mucho. Las operaciones de private equity cayeron de 6.196 millones a 1.795 millones en un año. Los fondos llevan años con empresas en cartera que no pueden vender al precio que quieren. Están atrapados esperando que el mercado cambie de opinión.
¿Hay algo que pueda reactivar esto?
Sí. Las grandes corporaciones tienen activos que no necesitan. Si empiezan a vender filiales y negocios secundarios, eso podría mover el mercado. Y hay dinero real entrando en energía e infraestructuras. Pero el resto tendrá que esperar.
Le Pouls
- 1.485 fusiones y adquisiciones en el primer semestre de 2026, un 15% menos interanual
- 50.474 millones de euros movilizados, apenas un 0,29% menos que el año anterior
- Segundo trimestre: volumen cayó 44,99% interanual, hasta 15.684 millones de euros
- Private equity: operaciones cayeron de 6.196 millones (Q2 2025) a 1.795 millones (Q2 2026)
- Ibex subió casi 40% en 12 meses, elevando expectativas de valoración de vendedores
El mercado español de M&A se contrae en número de operaciones pero se sostiene en volumen gracias a grandes acuerdos, reflejando cautela ante máximos históricos del Ibex y preocupaciones sobre el ciclo económico. Las discrepancias entre compradores y vendedores sobre valoraciones paralizan transacciones: vendedores piden precios altos por máximos bursátiles; compradores creen que la economía está en la parte alta del ciclo.
España registró 1.485 fusiones y adquisiciones en el primer semestre, un 15% menos interanual, aunque el capital movilizado apenas cayó. Las grandes operaciones concentran cada vez más peso mientras compradores y vendedores divergen en valoraciones.
España cerró el primer semestre de 2026 con 1.485 fusiones y adquisiciones, una cifra que cayó un 15% respecto al año anterior. Pero los números engañan. Mientras las operaciones se contrajeron, el capital movilizado apenas se movió: 50.474 millones de euros, apenas un 0,29% menos que doce meses atrás. La explicación está en que las grandes operaciones sostienen el mercado mientras el resto se paraliza.
El semestre esconde dos realidades distintas. En los primeros tres meses, el mercado funcionó con relativa normalidad. Luego llegó abril, y todo cambió. Entre abril y junio, el volumen se desplomó casi un 45% interanual, hasta 15.684 millones de euros, con apenas 692 operaciones. Los analistas señalan la tensión geopolítica en Irán como uno de los factores que enfriaron el mercado y aplazaron transacciones ya en marcha. Pero en España hay una razón adicional: el Ibex ha subido casi un 40% en doce meses, alcanzando máximos históricos. Eso ha elevado las expectativas de valoración de los vendedores. Mientras tanto, muchos compradores creen que la economía española está en la parte alta del ciclo. El consumo de los hogares ha alcanzado máximos históricos según el INE. Esa divergencia de perspectivas ha creado un atasco: los fondos de capital riesgo no encuentran compradores dispuestos a pagar lo que piden por las empresas que llevan años en cartera.
PwC describe este fenómeno como un mercado "en forma de K". Las grandes operaciones concentran cada vez más peso mientras el número total de transacciones cae. A nivel global, la consultora calcula que el valor de las operaciones alcanzará cuatro billones de dólares en 2026, un 13% más, pero el número de transacciones caerá otro 13%, hasta unas 42.000. España reproduce exactamente esa tendencia: las compañías con caja y una razón estratégica clara siguen comprando. El resto espera.
Enrique Quemada, residente de ONEtoONE Corporate Finance, cuenta un caso que resume perfectamente el momento. Una empresa de servicios con una facturación de 30 millones de euros y dos socios a partes iguales recibió una carta de intenciones que la valoraba a seis veces ebitda, sobre una base de 4,5 millones de euros. Todo parecía encaminado a cerrarse en dos meses. Pero la due diligence del comprador encontró tres cosas discutibles: los sueldos de los propietarios estaban muy por debajo del mercado, el alquiler de la nave que ellos mismos poseían también era inferior al de mercado, y la empresa capitalizaba gastos de desarrollo que el comprador consideraba gasto corriente. Las tres partidas juntas restaban 600.000 euros de ebitda. De repente, el múltiplo acordado ya no era el problema. El problema era la base sobre la que se aplicaba. Seis veces ebitda seguían siendo seis veces, pero ahora se cifraban en 3,9 millones en lugar de 4,5. Para el vendedor era una rebaja encubierta y un problema de confianza. Para el comprador era simplemente el ebitda que iba a heredar. El proceso estuvo parado dos meses hasta que se desbloqueó aceptando los ajustes objetivos y trasladando la partida discutible a un earn-out a dos años.
No todas las grandes operaciones fracasan por una brecha de valoración. Puig y Estée Lauder negociaron durante meses una combinación que habría creado un gigante cosmético valorado en cerca de 40.000 millones de dólares. Las conversaciones se rompieron por discrepancias sobre precio, gobernanza y estructura. El consejero delegado de Estée Lauder, Stéphane de La Faverie, resumió después: "Esta operación no salió adelante porque no estaba al precio correcto". Indra estudió también la compra de Escribano Mechanical & Engineering, propiedad de la familia de su entonces presidente, Ángel Escribano. Allí las dificultades tuvieron mucho más que ver con la gobernanza y el conflicto de interés que con una simple discusión de valoración. El episodio terminó con la salida de los Escribano del consejo y la venta de su participación del 14,3%.
Cuanto mayor es la operación, más motivos hay además del precio para que no llegue a puerto. En el mercado de empresas medianas pesan mucho más las razones que describe Quemada. El frenazo tiene dimensión global. En el primer trimestre de 2026 se registraron 12 operaciones de más de 10.000 millones de dólares en todo el mundo; entre abril y junio solo se cerraron tres. Además, las compras parecen penalizar el valor bursátil. Las empresas que cerraron una adquisición vieron su cotización rendir por debajo de su índice de referencia en las semanas posteriores. Los inversores no premian ahora mismo a quien compra.
Nadie en el sector proyecta un festival de operaciones para el resto del año. Beatriz Pavón, Managing Director y M&A Head Western Europe de WTW, resume el diagnóstico: "La actividad no ha desaparecido, pero sí se ha vuelto más selectiva". El dinero sigue entrando en energía, infraestructuras y activos ligados a la transición energética, donde existen factores estructurales que continúan atrayendo capital. El capital riesgo es el segmento que más lo está notando: las operaciones de private equity cayeron de 6.196 millones de euros en el segundo trimestre de 2025 a 1.795 millones este año. KPMG espera que parte de la actividad de los próximos meses proceda de las desinversiones corporativas. La mitad de los 700 responsables de M&A encuestados prevé un crecimiento de las ventas de filiales y activos no esenciales en los próximos 12 a 24 meses. Lo primero en reactivarse puede ser la parte del mercado que a las grandes corporaciones les sobra.
Citations marquantes
La actividad no ha desaparecido, pero sí se ha vuelto más selectiva— Beatriz Pavón, WTW
Esta operación no salió adelante porque no estaba al precio correcto— Stéphane de La Faverie, consejero delegado de Estée Lauder