La guerra se ha convertido en una especie de caja negra
En tiempos de guerra, la información es también un campo de batalla. Mientras el Pentágono bajo Pete Hegseth 'acelera' operaciones militares contra Irán, los corresponsales que cubren la defensa nacional se encuentran ante una caja negra: conferencias de prensa vaciadas de sustancia, preguntas sin respuesta, y datos que llegan en forma de tuits sin contexto. Lo que está en juego no es solo el acceso periodístico, sino la capacidad de una democracia para comprender —y por tanto juzgar— las guerras que libra en su nombre.
- El Pentágono ha reemplazado las sesiones informativas diarias con videos unilaterales en redes sociales, dejando a los reporteros sin posibilidad de hacer preguntas de seguimiento sobre operaciones que involucran miles de ataques.
- Seis soldados estadounidenses murieron en Kuwait por drones iraníes, pero cuando la prensa preguntó al respecto, Hegseth respondió con irritación, acusando a los medios de querer 'hacer quedar mal al presidente'.
- La mayor parte de la información que circula entre periodistas militares proviene de filtraciones y mensajes cifrados, no de fuentes oficiales verificables, lo que fragiliza la calidad del periodismo de guerra.
- Hegseth acredita selectivamente a medios alineados con Trump, excluyendo a outlets tradicionales y respondiendo solo a preguntas de sus medios elegidos durante las sesiones del lunes y miércoles.
- Exfuncionarios del Pentágono advierten que casi un billón de dólares en fondos públicos y decisiones literales de vida o muerte exigen transparencia, especialmente en tiempos de conflicto armado.
El secretario de Defensa Pete Hegseth anunció desde el podio del Pentágono que Estados Unidos estaba 'acelerando' sus ataques contra Irán. La declaración fue contundente, pero para los corresponsales militares que la escucharon, resultó vacía de contenido real. 'El efecto de la falta de información es que la guerra se ha convertido en una especie de caja negra', resumió uno de ellos.
Seis veteranos reporteros militares, hablando bajo anonimato, describieron un cambio radical en la comunicación del Departamento de Defensa. Las sesiones informativas detalladas que antes acompañaban los conflictos armados han sido reemplazadas por tuits ocasionales y videos sin contexto. Cuando el almirante Brad Cooper publicó un video mencionando casi dos mil objetivos atacados con más de dos mil municiones, nadie pudo preguntar qué significaban esas cifras ni cómo se habían calculado. La información existe, pero flota sin anclaje.
La consecuencia práctica es que los periodistas dependen de filtraciones y conversaciones extraoficiales para hacer su trabajo. Es un sistema precario que sustituye la rendición de cuentas oficial por fuentes anónimas. Cuando se preguntó a Hegseth por los seis soldados muertos en Kuwait, respondió con irritación, acusando a la prensa de intentar perjudicar al presidente. El general que lo acompañaba, en cambio, comenzó expresando duelo por esas muertes, como si dos conferencias distintas ocurrieran en la misma sala.
La estrategia de acceso ha sido deliberada: Hegseth acredita a medios de derecha, ignora preguntas de outlets tradicionales y responde con sequedad cuando alguno logra colarse, como ocurrió con la BBC al preguntar sobre un supuesto ataque a una escuela en Irán.
Chris Meagher, portavoz del Pentágono durante la administración Biden, señaló que su oficina realizaba conferencias de prensa varias veces por semana. 'Casi un billón de dólares de dinero de los contribuyentes fluye al departamento', argumentó, 'y el público merece saber lo que hacen sus militares, especialmente en tiempos de guerra'. Nancy Youssef, de The Atlantic, lo planteó en términos aún más amplios: la falta de acceso no solo dificulta el periodismo, sino que impide que los ciudadanos comprendan las guerras que se libran en su nombre. Es, en última instancia, una pregunta sobre los fundamentos del gobierno democrático.
El secretario de Defensa Pete Hegseth se paró ante los reporteros del Pentágono el miércoles pasado y anunció que Estados Unidos estaba "acelerando" sus ataques contra Irán. Fue una declaración clara, directa, hecha desde un podio con toda la autoridad que confiere el cargo. Pero en las salas de redacción donde trabajan los corresponsales militares, la reacción fue de frustración. "Muchas fanfarronerías, pocos datos concretos", resumió uno de ellos. Otro fue más gráfico: "El efecto de la falta de información es que la guerra se ha convertido en una especie de caja negra".
Lo que ocurrió en esa conferencia de prensa revela una fractura más profunda entre el Pentágono y la prensa estadounidense. Seis veteranos reporteros militares, hablando bajo anonimato, describieron un cambio radical en cómo el Departamento de Defensa comunica sus operaciones. Donde antes había sesiones informativas detalladas una o dos veces al día durante conflictos armados, ahora hay tuits ocasionales y videos publicados sin contexto, sin la posibilidad de hacer preguntas de seguimiento. El almirante Brad Cooper, jefe del Comando Central, publicó un video el martes por la noche en el que mencionó que Estados Unidos había atacado casi dos mil objetivos con más de dos mil municiones. Fue información valiosa. Pero nadie pudo profundizar en esos números, nadie pudo preguntar cómo se llegó a esas cifras o qué significaban realmente para la estrategia general.
La causa de este silencio es difícil de rastrear. Los reporteros que intentan contactar a oficiales militares por teléfono o correo electrónico descubren que prácticamente todo se remite a la Casa Blanca. Como resultado, la mayor parte de lo que los periodistas logran reportar proviene de filtraciones y mensajes de Signal, de conversaciones extraoficiales que ocurren en las sombras. Es un sistema que funciona, pero de manera precaria, y que depende de fuentes anónimas en lugar de información oficial verificable.
Hegseth, quien tiene un largo historial de usar a los medios de comunicación como herramienta política—incluso cuando él mismo trabajaba en Fox News—aprovechó la conferencia del miércoles para atacar la cobertura de bajas militares. Cuando se mencionó el ataque con drones iraníes en Kuwait que mató a seis soldados estadounidenses, Hegseth respondió con irritación. "Cuando unos pocos drones logran pasar o ocurren cosas trágicas, es noticia de primera plana. Lo entiendo. La prensa solo quiere hacer quedar mal al presidente. Pero intenten, por una vez, informar de la realidad. Nosotros fijaremos los términos de esta guerra a cada paso". El general Dan Caine, que lo acompañaba, comenzó sus comentarios expresando profunda tristeza por esas muertes. Fue, en efecto, casi como si hubiera dos conferencias de prensa distintas ocurriendo en la misma sala.
La estrategia de Hegseth para controlar el acceso ha sido deliberada. El otoño pasado, acreditó a un cuerpo de prensa de derecha después de que los medios tradicionales rechazaran nuevas normas sobre pases de prensa que, según abogados especializados en libertad de prensa, penalizaban la cobertura periodística rutinaria. En la sesión informativa del lunes, Hegseth solo respondió preguntas de sus medios elegidos y criticó a NBC cuando un periodista intentó hacer una pregunta. El miércoles, pareció contactar solo con un medio tradicional: la BBC. Cuando Tom Bateman, corresponsal de la BBC, preguntó sobre un supuesto ataque a una escuela de niñas en el sur de Irán, Hegseth respondió secamente: "Estamos investigando".
La brecha informativa es medible. Chris Meagher, portavoz principal del Pentágono durante la segunda mitad del mandato de Joe Biden, le dijo a CNN que su oficina realizaba conferencias de prensa dos veces por semana desde el podio y una vez por semana fuera de cámara. "No digo que siempre acertáramos, pero siempre hubo un esfuerzo de buena fe", señaló. "No parece haber tal cosa por parte de este secretario ni de sus designados políticos". Meagher enfatizó que debería haber transparencia sobre operaciones militares que afectan la seguridad nacional. "Casi un billón de dólares de dinero de los contribuyentes fluye al departamento", argumentó, "y las decisiones que toma el secretario son literalmente decisiones de vida o muerte sobre poner en peligro a las tropas estadounidenses: el público merece saber lo que hacen sus militares, especialmente en tiempos de guerra".
Nancy Youssef, de The Atlantic, lo expresó con claridad durante un panel transmitido en vivo el miércoles: "La mayoría de la prensa no tiene acceso al Pentágono, donde se toman estas decisiones. En una guerra con implicaciones tan graves y con tanta dificultad para comprenderla, creo que la falta de información no solo nos dificulta hacer nuestro trabajo, sino que también dificulta que el público estadounidense comprenda lo que está sucediendo". Es un problema que va más allá de la política de acceso. Es una cuestión fundamental sobre cómo una democracia entiende sus propias guerras.
Notable Quotes
La prensa solo quiere hacer quedar mal al presidente. Pero intenten, por una vez, informar de la realidad. Nosotros fijaremos los términos de esta guerra a cada paso.— Secretario de Defensa Pete Hegseth
Casi un billón de dólares de dinero de los contribuyentes fluye al departamento, y las decisiones que toma el secretario son literalmente decisiones de vida o muerte. El público merece saber lo que hacen sus militares, especialmente en tiempos de guerra.— Chris Meagher, portavoz anterior del Pentágono
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué importa tanto que los reporteros tengan acceso directo al Pentágono si de todas formas pueden obtener información de otras fuentes?
Porque la diferencia entre una conferencia de prensa donde puedes hacer preguntas de seguimiento y un tuit sin contexto es la diferencia entre entender y simplemente recibir información. Cuando el almirante dice que atacaron dos mil objetivos, ¿qué significa eso? ¿Fueron efectivos? ¿Hubo civiles cerca? Sin poder preguntar, solo tienes números flotando en el aire.
Hegseth dice que la prensa solo quiere hacer quedar mal al presidente. ¿Hay algo de verdad en eso?
Hay una diferencia entre crítica y sabotaje. Reportar que murieron seis soldados en un ataque no es hacer quedar mal a nadie; es reportar lo que pasó. Si el presidente queda mal por eso, quizás el problema no es la prensa.
¿Cómo obtienen información los reporteros ahora si no tienen acceso oficial?
Filtraciones, mensajes de Signal, conversaciones extraoficiales. Es decir, información que no puede ser verificada públicamente, que depende de fuentes anónimas. Es un sistema que funciona, pero es frágil y está completamente fuera del control democrático.
¿Qué perdemos como público cuando esto sucede?
Pierdes la capacidad de entender realmente qué está haciendo tu gobierno en tu nombre. Una guerra que afecta la seguridad nacional, que cuesta casi un billón de dólares, que pone en riesgo vidas estadounidenses, se convierte en una caja negra. Solo ves lo que el gobierno decide mostrarte.
¿Esto es nuevo con Hegseth o ha estado pasando gradualmente?
Hegseth lo aceleró deliberadamente. Cambió las reglas de acreditación, favoreció a medios alineados con su posición política, redujo las conferencias de prensa regulares. Antes había un esfuerzo de buena fe por informar. Ahora hay una estrategia clara de control.