Diez pacientes ciegos lograron detectar y discriminar objetos tras recibir inyecciones de genes que hacen sensibles a la luz las neuronas supervivientes de la retina. La retinosis pigmentaria afecta a más de 1,5 millones de personas en el mundo; esta terapia requiere gafas especiales de estimulación lumínica y entrenamiento intensivo para funcionar.
La optogenética permite a ciegos detectar objetos en ensayo clínico histórico
Diez ciegos volvieron a ver objetos, aunque sin la claridad que recordaban
¿Cómo es posible que una inyección en el ojo devuelva la visión a alguien que es clínicamente ciego?
No devuelve la visión como la conocemos. Lo que hace es reprogramar células nerviosas que aún están vivas pero que habían perdido su función. Introduce genes que hacen que esas células respondan a la luz de nuevo.
Pero espera, ¿esas células nerviosas nunca fueron fotorreceptores? ¿Cómo saben qué hacer con la luz?
Exacto. Son células ganglionares, que normalmente procesan información visual pero no la captan directamente. Ahora captan luz, pero el cerebro tiene que aprender a interpretarla. Por eso el entrenamiento es tan importante.
Entonces, ¿los pacientes realmente ven, o solo detectan luz?
Detectan objetos. Pueden localizarlos, tocarlos, orientarse. Pero no es visión clara. No hay color, no hay agudeza alta. Es más como... información visual básica.
¿Y cuánto tiempo duró el estudio? Porque diez pacientes es muy poco para hacer afirmaciones grandes.
El artículo menciona seguimiento de varios años, pero no especifica exactamente cuánto. Y tienes razón, diez pacientes es el punto de partida, no la conclusión.
¿Qué pasó con los efectos secundarios? Inyectar algo directamente en el ojo suena arriesgado.
La mayoría fueron leves o moderados. Hubo un evento grave, una oclusión arterial, pero se resolvió en minutos. En general, la terapia fue considerada segura.
¿Pero qué significa "segura" aquí? ¿Segura comparada con qué? ¿Con la ceguera? ¿Con otros tratamientos?
Es un buen punto. Segura significa que no causó daño sistémico duradero en estos diez pacientes. Pero es un grupo muy pequeño.
¿Cuál es el siguiente paso? ¿Cuándo podría estar disponible para más personas?
Eso depende de cómo evolucionen los ensayos. Necesitan mejorar la técnica, llegar a más área de la retina, posiblemente restaurar color. Pero el camino está abierto.
O Pulso
- Diez pacientes con retinosis pigmentaria avanzada detectaron y discriminaron objetos tras recibir inyecciones de genes sensibles a la luz
- La retinosis pigmentaria afecta a más de 1,5 millones de personas en el mundo
- Los pacientes requirieron gafas especiales de estimulación lumínica y entrenamiento intensivo para lograr mejoras en precisión
- Se registraron 23 eventos adversos oculares leves, 10 moderados y 1 grave que se resolvió en minutos
- La terapia fue calificada como segura sin efectos adversos sistémicos relacionados con el fármaco
Diez pacientes ciegos lograron detectar y discriminar objetos tras recibir inyecciones de genes que hacen sensibles a la luz las neuronas supervivientes de la retina. La retinosis pigmentaria afecta a más de 1,5 millones de personas en el mundo; esta terapia requiere gafas especiales de estimulación lumínica y entrenamiento intensivo para funcionar.
Un estudio de diez pacientes con retinosis pigmentaria avanzada demuestra que la optogenética, técnica premiada con el Nobel de Medicina, permite detectar objetos mediante inyección de genes sensibles a la luz, aunque sin visión de alta agudeza.
Diez personas ciegas volvieron a ver objetos. No con claridad, no con la agudeza que recordaban, pero lo suficiente para localizarlos, tocarlos, orientarse en el espacio. El logro llegó esta semana en las páginas de The New England Journal of Medicine, publicado justo después de que la Academia Sueca reconociera con el Premio Nobel de Medicina a los científicos cuyo trabajo hizo posible esta técnica: Karl Deisseroth, Peter Hegemann y Georg Nagel, cuyos estudios sobre optogenética abrieron la puerta a restaurar funciones visuales en pacientes con enfermedades degenerativas de la retina.
La optogenética funciona de una manera que suena casi a ciencia ficción, pero es biología pura. Los investigadores del Instituto de Oftalmología Molecular y Clínica de Basilea, coordinados por José-Alain Sahel de la Universidad de Pittsburgh, inyectaron directamente en el ojo de cada paciente un vector viral que transportaba genes codificadores de canalrodopsina, una proteína sensible a la luz. Estos genes se insertaron en las células ganglionares que aún sobrevivían en la retina, células que la enfermedad había dejado intactas aunque sin función. El resultado fue que esas neuronas supervivientes recuperaron la capacidad de responder a la luz, convirtiéndose en los ojos que el cuerpo ya no tenía.
Todos los participantes padecían retinosis pigmentaria avanzada, una enfermedad hereditaria y degenerativa que destruye progresivamente los fotorreceptores de la retina. La enfermedad puede originarse en cualquiera de cien genes diferentes y afecta a más de 1,5 millones de personas en todo el mundo. Para quienes la padecen, la ceguera es irreversible bajo los tratamientos convencionales. Los diez pacientes del estudio —seis mujeres y cuatro hombres, con una edad promedio de 54 años— llevaban años viviendo en la oscuridad.
Para activar las proteínas fotosensibles que habían introducido, los investigadores diseñaron unas gafas especiales de estimulación lumínica. Estas gafas, equipadas con sensores, detectaban la luz del ambiente y la convertían en longitudes de onda específicas capaces de activar la canalrodopsina. El fármaco utilizado, GS030-Drug Product, fabricado por GenSight Biologics, fue el interruptor que permitió que todo el sistema funcionara. Los pacientes fueron sometidos a pruebas rigurosas: tenían que localizar y tocar objetos en una caja, identificar formas en un cuaderno, orientarse en una barra. Cuando llevaban las gafas de estimulación, su precisión mejoraba notablemente en comparación con cuando no las usaban.
Pero los resultados fueron modestos, como los propios investigadores reconocen. No se logró una visión de alta agudeza. Los pacientes podían detectar y discriminar objetos, pero no recuperaban la visión tal como la conocían. Parte de la limitación fue técnica: la canalrodopsina se expresó principalmente en un anillo periférico de células ganglionares, no en toda el área óptima de la retina, debido a cómo el vector viral penetraba el tejido. Además, al usar un único sensor de luz, fue imposible restaurar la visión en color. Sin embargo, hubo un factor humano crucial: los pacientes cuyo rendimiento mejoró más fueron aquellos que dedicaron más tiempo al entrenamiento intensivo con las gafas. La mejora en precisión correlacionaba directamente con el número de sesiones de práctica.
Los investigadores concluyeron que las señales visuales evocadas optogenéticamente llegaban al córtex visual con información suficiente para discriminar diferentes estímulos. El hecho de que los cambios ocurrieran solo cuando los ojos tratados estaban abiertos sugería una mejora genuina en el procesamiento visual, no un artefacto del experimento. En cuanto a la seguridad, la terapia fue calificada como segura. Se registraron 23 eventos adversos oculares leves y 10 moderados en el 90 por ciento de los pacientes. Hubo un evento grave: una oclusión transitoria de la arteria central de la retina inmediatamente después de la inyección, que causó pérdida de visión fugaz pero se resolvió en minutos. No se encontró relación entre los efectos adversos sistémicos y el fármaco o el procedimiento de inyección.
Este ensayo clínico representa un punto de inflexión. No es una cura, y los investigadores son claros al respecto. Pero es una prueba de que la optogenética puede funcionar en humanos, que es segura, y que abre caminos para futuras mejoras. Con mejor penetración del vector, con múltiples sensores de luz, con más tiempo de entrenamiento, los resultados podrían ser más robustos. Para los 1,5 millones de personas en el mundo que viven con retinosis pigmentaria, este estudio de diez pacientes ciegos que volvieron a ver objetos es el comienzo de algo que apenas estamos aprendiendo a construir.
Citações Notáveis
Se logró una capacidad parcial para detectar y discriminar objetos, pero no una visión de alta agudeza— Investigadores del estudio en The New England Journal of Medicine
Había correlación entre la mejora en precisión durante las pruebas y el número de sesiones de entrenamiento dedicadas a aprender a utilizar las gafas— Hallazgo del estudio coordinado por el Instituto de Oftalmología Molecular y Clínica de Basilea