La jueza ordena rastrear gastos y llamadas de Jonathan Andic en Ecuador

Isak Andic murió tras caer desde aproximadamente cien metros durante una excursión a Montserrat, Barcelona, el 24 de noviembre de 2024.
Sospechan que viajó para hacer desaparecer el dispositivo
Los investigadores creen que Jonathan Andic fue a Quito deliberadamente para eliminar mensajes comprometedores con su padre.
Mark

¿Por qué la jueza se enfoca tanto en un viaje de dos días a Ecuador? Parece un detalle menor en una investigación de homicidio.

Mimi

Porque el teléfono que desapareció durante ese viaje contenía probablemente mensajes entre Jonathan e Isak. Esos mensajes podrían mostrar la naturaleza de su relación, conflictos, tensiones. Sin el teléfono, esa evidencia se pierde.

Luke

Pero aquí hay un problema: los Mossos dicen que el teléfono nunca se conectó en Ecuador, pero la defensa presenta un listado de llamadas que prueban lo contrario. ¿Cuál de las dos versiones es correcta? Eso es fundamental y aún no está claro.

Mark

¿Y la aplicación de Salud que nunca se activó? Eso suena incriminador.

Mimi

Para los investigadores, sí. Nunca había dejado de activarse antes. Sugiere que Jonathan pudo haber desactivado deliberadamente el rastreo de su ubicación ese día.

Luke

O pudo ser un fallo técnico, una actualización de software, cualquier cosa. El hecho de que sea inusual no significa que sea intencional. La defensa tiene razón en señalar que los robos de teléfono en Quito son comunes.

Mark

¿Entonces crees que la defensa tiene un argumento sólido?

Luke

Tienen argumentos, pero incompletos. Lo que falta es claridad técnica: ¿realmente el teléfono se conectó o no? ¿Qué dicen los registros de la compañía ecuatoriana? Eso debería ser verificable.

Mimi

Y luego está el timing. Jonathan pidió un iPhone 16 meses antes pero no lo recogió hasta después de perder el otro. Eso sí parece deliberado.

Luke

O simplemente no lo necesitaba hasta que lo necesitó. No todos recogen un teléfono nuevo el mismo día que lo piden. Pero es un patrón que merece explicación.

Mark

¿Qué esperas que encuentre la jueza con este rastreo de gastos y llamadas?

Mimi

Probablemente confirmará si el viaje fue realmente de negocios o si fue una excusa. Los gastos con tarjeta de crédito dirán si se reunió con alguien, dónde comió, dónde se hospedó.

Luke

Siempre que haya usado tarjeta de crédito. Si pagó en efectivo, eso no aparecerá. Y la defensa ya tiene una explicación lista para todo: que es normal que ejecutivos viajen rápido, que es normal que pierdan teléfonos, que es normal que cambien de dispositivo.

  • La jueza Raquel Nieto emitió en julio una orden judicial para rastrear cada gasto con tarjeta y cada llamada que Jonathan Andic realizó durante su estancia de dos días en Ecuador.
  • Los investigadores sospechan que el viaje a Quito fue una maniobra para destruir evidencia: el iPhone 14 supuestamente robado nunca fue denunciado ante las autoridades ecuatorianas.
  • Detalles técnicos alimentan las sospechas: la aplicación de Salud del teléfono no se activó ni en España ni en Ecuador ese día, algo que jamás había ocurrido antes en el historial del dispositivo.
  • La defensa contraataca con un listado de llamadas que, según el detective privado contratado, prueban que el número estuvo activo en Ecuador, y recuerda que los robos de móvil en Quito son estadísticamente frecuentes.
  • La Audiencia de Barcelona tiene pendiente una decisión que ponderará si los indicios circunstanciales acumulados son suficientes para sostener la acusación de parricidio.

Cuatro meses después de la muerte de Isak Andic —fundador de Mango, caído desde cien metros en Montserrat— la jueza que instruye el caso ordenó a los Mossos d'Esquadra reconstruir un viaje de 48 horas que su hijo Jonathan realizó a Quito, donde afirma haber perdido su teléfono móvil. La investigación no busca solo un dispositivo extraviado, sino responder una pregunta más honda: si ese viaje fue un gesto ordinario de negocios o el intento deliberado de borrar la memoria digital de una relación entre padre e hijo que ahora es objeto de un proceso por parricidio. En el espacio entre esas dos versiones, la justicia trata de encontrar la verdad sobre lo que ocurrió en la montaña.

En julio, la jueza Raquel Nieto ordenó a los Mossos d'Esquadra reconstruir un viaje de apenas 48 horas que Jonathan Andic realizó a Quito entre el 24 y el 26 de marzo de 2025. Durante esa estancia, el hijo mayor del fundador de Mango afirma que le robaron su iPhone 14 en una plaza pública. La jueza quería conocer sus gastos con tarjeta, sus llamadas y si intentó localizar el dispositivo a través de las herramientas de Apple.

El viaje se produjo cuatro meses después de la muerte de Isak Andic, quien cayó desde aproximadamente cien metros durante una excursión a Montserrat el 24 de noviembre de 2024. Jonathan fue detenido como sospechoso de parricidio y liberado bajo fianza de un millón de euros. La desaparición del teléfono figura entre los siete indicios recogidos en el auto de prisión provisional: los investigadores sospechan que viajó a Ecuador precisamente para hacer desaparecer el dispositivo y eliminar mensajes comprometedores.

La teoría policial se apoya en datos técnicos: la aplicación de Salud del iPhone no se activó en ningún momento durante ese día, algo sin precedentes en el historial del aparato. Además, Jonathan había solicitado un iPhone 16 a la empresa meses antes, pero no fue a recogerlo hasta después de perder el terminal en Ecuador. Cuando los investigadores consultaron los registros ecuatorianos, comprobaron que el robo nunca fue denunciado.

La defensa rechaza esta lectura. El abogado Cristóbal Martell sostiene que no hay evidencia de que su cliente borrara contenido, que los robos de móvil en Quito son habituales y que el viaje respondía a reuniones vinculadas a un proyecto editorial. También cuestiona la idea de un pánico preprocesal: las noticias sobre la reapertura del caso se publicaron el 4 de marzo, pero el viaje no ocurrió hasta veinte días después. El detective privado contratado por la defensa aportó además un listado de llamadas que, según él, prueba que el número estuvo activo en Ecuador.

El fondo del caso permanece sin resolver. No existe prueba directa de lo que ocurrió en Montserrat. La jueza busca ahora depurar uno de los indicios clave, y la Audiencia de Barcelona tiene pendiente una decisión que determinará el peso real de todo lo acumulado hasta el momento.

En julio, la jueza Raquel Nieto que instruye el caso Andic emitió una orden judicial dirigida a los Mossos d'Esquadra. Su objetivo era claro: reconstruir minuciosamente un viaje de apenas 48 horas que Jonathan Andic realizó a Quito entre el 24 y el 26 de marzo de 2025. Durante esa estancia en Ecuador, el hijo mayor del fundador de Mango afirma que le robaron su iPhone 14 en una plaza pública de la capital. La jueza quería saber todo: qué gastó con tarjeta de crédito, a quién llamó desde allí, y si intentó acceder a la aplicación de localización de Apple que permite rastrear un dispositivo perdido.

Este viaje relámpago ocurrió cuatro meses después de la muerte de Isak Andic, quien cayó desde aproximadamente cien metros de altura durante una excursión a Montserrat, en Barcelona, el 24 de noviembre de 2024. Jonathan fue detenido como sospechoso de parricidio y posteriormente puesto en libertad bajo fianza de un millón de euros. La desaparición del teléfono móvil figura entre los siete indicios que la jueza recogió en su auto de prisión provisional, dictado el 19 de mayo. Para los investigadores, la pérdida del terminal en "extrañas circunstancias" no es un detalle menor: sospechan que Jonathan viajó a Quito precisamente para hacer desaparecer el dispositivo, eliminando así mensajes potencialmente comprometedores con su padre y otros miembros de la familia.

La teoría de los Mossos se sostiene en observaciones técnicas específicas. La mañana del viaje, mientras Jonathan aún estaba en España, la aplicación de Salud de su iPhone nunca se activó, algo que jamás había sucedido antes. Tampoco se activó una vez en Ecuador. Esta aplicación, que cuenta pasos, se había convertido en un elemento clave de la investigación. Además, los investigadores comprobaron que Jonathan había solicitado un iPhone 16 a la empresa meses antes del viaje, pero no fue a recogerlo hasta después de perder el terminal en Ecuador. Los Mossos consideran que con esa maniobra logró que parte del contenido del móvil fuera eliminado. Cuando verificaron si el terminal constaba como sustraído en los registros ecuatorianos, el resultado fue negativo, algo que la jueza subraya en su resolución: Jonathan nunca presentó denuncia del robo.

La defensa de Jonathan Andic rechaza categóricamente esta interpretación. Su abogado, Cristóbal Martell, argumenta que no hay evidencia de que su cliente borrara contenido del móvil. Según la defensa, simplemente no se recuperó la copia de seguridad de las conversaciones de WhatsApp, y además no consta que Jonathan tuviera activadas esas copias en la aplicación de mensajería. Respecto al viaje mismo, Martell sostiene que no hay nada extraño en sufrir un hurto de teléfono en una plaza de Quito; basta consultar estadísticas públicas sobre robos en la vía pública de la capital ecuatoriana para comprobarlo. Fuentes cercanas a la familia mencionan que Jonathan se desplazó a Quito por un proyecto vinculado al mundo editorial, algo que encaja con lo que es habitual en altos directivos: viajar a lugares remotos para reuniones puntuales que requieren presencia física.

La defensa también cuestiona la cronología que sugiere pánico preprocesal. Los medios de comunicación publicaron noticias sobre la reapertura del expediente judicial el 4 de marzo, pero el viaje no se produjo hasta el 24 de marzo, veinte días después. "No parece una reacción causalmente ligada a un pánico preprocesal", escribió Martell en su escrito de apelación ante la Audiencia de Barcelona. Paco Marco, el detective privado contratado por la defensa, también intervino en el debate público. En una entrevista en la emisora Rac1, días después de la detención de Jonathan, Marco presentó un listado de llamadas que, según la defensa, prueban que el número estuvo activo en Ecuador y que Jonathan realizó llamadas a través de una compañía del país latinoamericano, contradiciendo así la afirmación de los Mossos de que el terminal nunca se conectó.

Lo que permanece sin resolución es el fondo del caso. No hay prueba directa de lo que ocurrió en Montserrat. Para la Fiscalía, se trata de un homicidio. Para la defensa, de un desgraciado accidente. La jueza Nieto ha decidido aclarar por sí misma las dudas sobre el viaje a Quito, depurando uno de los indicios que se acumulan en una investigación que descansa en indicios circunstanciales. Su orden de rastrear gastos y llamadas busca establecer si el viaje fue lo que la defensa sostiene: un desplazamiento de negocios rutinario, o si fue, como sospechan los investigadores, una maniobra deliberada para eliminar evidencia. La decisión de la Audiencia de Barcelona, que está pendiente, ponderará la solidez de todos los indicios acumulados hasta ahora.

No es raro sufrir un hurto del móvil en una plaza de Quito, basta acudir a fuentes abiertas sobre las estadísticas de robos y hurtos en la vía pública
— Cristóbal Martell, abogado de la defensa de Jonathan Andic
No parece una reacción causalmente ligada a un pánico preprocesal
— Cristóbal Martell, en su escrito de apelación, sobre el timing del viaje
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