La IA obliga a universidades peruanas a revolucionar evaluación y currículo

Si queremos tomarnos esto en serio, no se trata solamente de agregar un curso
Ben Nelson rechaza las soluciones superficiales que las universidades ofrecen para adaptarse a la inteligencia artificial.
Mark

¿Por qué exactamente las universidades peruanas están tan atrasadas? ¿Es un problema de dinero o de mentalidad?

Mimi

Es ambos, pero principalmente de mentalidad. El dinero ayudaría, claro, pero el problema central es que las universidades siguen operando con un modelo que transmite información como si la información fuera escasa. Hoy la información es gratis en internet.

Luke

Espera, ¿cuántas universidades peruanas han intentado cambiar y fracasaron? Porque es fácil decir que deben cambiar, pero ¿hay evidencia de que el cambio es posible?

Mimi

Eso es justo. Nelson habla desde Minerva, que es una universidad nueva y pequeña. Las universidades grandes y establecidas tienen inercia institucional masiva.

Mark

¿Y qué pasa con los estudiantes que ya están en el sistema? ¿Se quedan atrás?

Mimi

Sí, eso es lo más preocupante. Están pagando por una educación que no los prepara para el mercado real. Algunos se dan cuenta a mitad de carrera y cambian de institución, pero pierden tiempo y dinero.

Luke

El dato de la pirámide invertida es interesante, pero ¿es culpa de las universidades o del mercado? Si el mercado demanda más técnicos, ¿por qué los estudiantes eligen universidades?

Mimi

Porque históricamente en Perú la universidad ha sido vista como más prestigiosa que la educación técnica. Es un problema cultural que la educación técnica está tratando de cambiar.

Mark

¿Y los tres años de carrera en lugar de cinco? ¿Eso realmente funciona en Reino Unido y Francia?

Mimi

Sí, pero con una diferencia clave: esos países tienen sistemas de educación continua muy desarrollados. No es que termines en tres años y listo. Es que terminas en tres años y luego sigues aprendiendo mientras trabajas.

Luke

Pero eso requiere que las empresas inviertan en capacitación de sus empleados. ¿Las empresas peruanas están dispuestas a hacer eso?

Mimi

Esa es la pregunta del millón. Naranjo habla de que el Estado debe invertir en educación técnica, pero también las empresas necesitan comprometerse.

  • El 72% de empresas peruanas enfrenta escasez de talento cualificado
  • 65.8% de estudiantes estudia en universidades, pero el mercado demanda 51.7% de perfiles técnicos
  • Solo 4.4% del presupuesto educativo estatal (S/ 2,142 millones de S/ 49 mil millones) se destina a educación técnica
  • Carreras en Reino Unido y Francia duran tres años con inserción laboral del 85%

El 72% de empresas peruanas enfrenta escasez de talento cualificado, mientras universidades mantienen modelos obsoletos que ignoran las demandas del futuro laboral. Existe una pirámide invertida: 65.8% de estudiantes estudia en universidades pero el mercado demanda 51.7% de perfiles técnicos, con solo 4.4% del presupuesto educativo destinado a formación técnica.

Expertos advierten que las universidades peruanas deben transformar radicalmente su modelo educativo para adaptarse a la inteligencia artificial, no solo agregando cursos, sino reestructurando currículos y sistemas de evaluación ante una brecha crítica entre oferta formativa y demanda laboral.

En las oficinas corporativas de Lima, un problema silencioso crece cada trimestre: siete de cada diez empresas peruanas no encuentran trabajadores con las habilidades que necesitan. Mientras tanto, en las aulas universitarias, se sigue enseñando como se enseñaba hace una década. La inteligencia artificial está transformando el mercado laboral a una velocidad que la educación superior no puede seguir, y los expertos advierten que las universidades que no cambien radicalmente desaparecerán de la relevancia.

Ben Nelson, fundador y CEO de Minerva University, fue directo en su diagnóstico: muchas instituciones creen que adaptarse a la IA significa agregar un curso obligatorio sobre la tecnología. Eso, dijo a Gestión, es insuficiente. "Si queremos tomarnos esto en serio, no se trata solamente de agregar un curso y decir: ahora aprenderemos a utilizar la inteligencia artificial para escribir nuestros proyectos". Nelson, cuya universidad fue reconocida como la más innovadora del mundo por el World's Universities with Real Impact, sostiene que la universidad tradicional ya es obsoleta desde hace años. El cambio debe ser estructural, no cosmético.

La transformación que Nelson propone tiene tres pilares concretos. Primero, las universidades deben reestructurar sus currículos para que el pensamiento crítico, la inteligencia artificial y la resolución de problemas no aparezcan solo en asignaturas aisladas, sino que se desarrollen y refuercen a lo largo de toda la carrera. Segundo, estas competencias deben enseñarse de forma explícita, no asumiendo que los estudiantes las adquirirán de manera incidental mientras aprenden una especialidad. Tercero, y quizá lo más radical, cambiar completamente el sistema de evaluación: las universidades deben verificar si los estudiantes realmente adquirieron las capacidades para funcionar en el mundo real, no solo si aprobaron determinadas asignaturas.

Álvaro Ramos, CEO de Laureate Perú, plantea una solución complementaria: acortar las carreras. Señala que el desempleo seguirá creciendo si la educación superior continúa formando profesionales para un mercado que ya no existe. Propone modelos más cortos y flexibles, como los de Reino Unido o Francia, donde las carreras duran tres años y la inserción laboral alcanza el 85% después de la graduación. "Necesitamos estudiar más tiempo, pero por menos tiempo", dice Ramos, refiriéndose a la necesidad de aprendizaje continuo mientras se trabaja. El sistema actual forma profesionales en cinco años para enseñanzas que en uno o dos años dejan de ser relevantes.

Pero el problema va más allá de cómo se enseña. Existe una desconexión fundamental entre lo que las universidades producen y lo que el mercado necesita. José Luis Naranjo, presidente de Senati, describió una "pirámide invertida" en CADE Educación 2026: el 65.8% de la matrícula en educación superior se concentra en universidades, mientras que solo el 20.57% estudia en institutos tecnológicos. Sin embargo, la demanda laboral requiere exactamente lo opuesto: 51.7% de perfiles técnicos frente a apenas 20.4% de universitarios, según datos del Ministerio de Trabajo. Esta brecha refleja un desajuste profundo entre la oferta formativa y las necesidades reales de la economía.

El presupuesto educativo amplifica el problema. El Estado destina casi 49 mil millones de soles al sector educativo, pero solo 4.4% de esa cantidad —2,142 millones de soles— va a la educación técnica. Naranjo enfatizó que la brecha no es solo de calidad, sino de pertinencia: se necesita una oferta formativa flexible y conectada con las necesidades productivas. Las competencias más demandadas incluyen habilidades técnicas, competencias digitales, análisis de datos, robótica e inteligencia artificial, y habilidades socioemocionales. Según el Foro Económico Mundial, los empleos con mayor potencial de crecimiento son especialistas en big data, ingenieros de fintech, especialistas en IA y machine learning, desarrolladores de software y especialistas en seguridad digital—áreas que hace apenas unos años no existían.

Para cerrar esta brecha, Naranjo propone inversiones concretas: becas orientadas a sectores y regiones con déficit de talento, aulas tecnológicas, docentes especializados, equipos didácticos modernos, talleres con tecnologías vigentes y laboratorios con software de alta tecnología. Subraya que la educación técnica debe tener especialización regional: no es lo mismo impartir formación en Tumbes que en Cusco. Además, Naranjo señala una oportunidad geopolítica: el Perú se ha convertido en centro de disputa geopolítica gracias a sus puertos, y la tecnología vinculada a la logística dinamizará el país de manera significativa, lo que exige formar profesionales preparados para esa transformación.

La pregunta que flota sobre todo esto es si las universidades peruanas pueden cambiar con la velocidad que el mercado exige. No se trata de agregar un curso aquí o modernizar un laboratorio allá. Se trata de reimaginar qué significa una universidad en un mundo donde la información es gratuita y accesible, donde las habilidades cambian cada dos años, y donde el pensamiento crítico y la capacidad de adaptación valen más que la acumulación de conocimiento. Los expertos han dejado clara la dirección. Ahora el sistema debe seguirla.

La universidad tradicional ya es obsoleta desde hace muchos años y debe migrar de un modelo concentrado en transmitir información a uno orientado al desarrollo y aplicación de competencias
— Ben Nelson, fundador y CEO de Minerva University
El desempleo en Perú puede seguir creciendo si la educación superior sigue formando profesionales para un mercado que ya no existe
— Álvaro Ramos, CEO de Laureate Perú
Quieres la nota completa? Lee el original en Gestión ↗
Contáctanos FAQ