Un vídeo falso de ti puede existir para siempre, compartido infinitamente
En las aulas españolas, casi uno de cada ocho estudiantes convive hoy con el acoso escolar, una realidad que ha crecido tres puntos en un solo año y que ahora encuentra en la inteligencia artificial una herramienta capaz de amplificar el daño más allá de lo que cualquier patio de colegio podía imaginar. Un estudio de la Fundación Mutua Madrileña y la Fundación ANAR, elaborado con más de nueve mil voces del curso 2024-2025, revela que la tecnología no solo traslada el conflicto al mundo digital, sino que lo transforma: vídeos falsos, identidades suplantadas y plataformas que multiplican el alcance del insulto. Lo que antes terminaba al sonar el timbre ahora puede perseguir a un menor durante meses, incluso años.
- El acoso escolar en España ha aumentado casi tres puntos porcentuales en un año, pasando del 9,4% al 12,3%, una aceleración que preocupa a investigadores y educadores.
- La inteligencia artificial aparece ya en el 14,2% de los casos de ciberacoso, con deepfakes y suplantación de identidad como sus formas más frecuentes, arrebatando a las víctimas el control sobre su propia imagen.
- La violencia física en el acoso presencial ha crecido 8,7 puntos respecto al año anterior, y casi un tercio de las situaciones de acoso se prolongan más de un año, dejando heridas emocionales profundas en menores de 11 y 12 años.
- WhatsApp, Instagram y TikTok son los escenarios donde el daño se propaga y se amplifica, con algoritmos que priorizan el contenido más impactante ante múltiples testigos.
- Casi la mitad de los estudiantes permanece en silencio cuando conoce un caso de acoso, lo que expone una brecha crítica entre saber protegerse a uno mismo y saber proteger a los demás.
Un estudio presentado esta semana por la Fundación Mutua Madrileña y la Fundación ANAR pone cifras a un problema que crece en las aulas españolas. El 12,3% de los alumnos afirma que él mismo o algún compañero está siendo acosado, presencialmente o a través de internet. Hace un año ese porcentaje era del 9,4%, lo que supone un aumento de casi tres puntos en doce meses. La encuesta recogió respuestas de 8.781 alumnos y 355 profesores en centros de toda España durante el curso 2024-2025.
Lo que distingue este informe es la presencia creciente de la inteligencia artificial. En el 14,2% de los episodios de ciberacoso, la IA juega un papel activo: el 33,3% de los casos implica la creación de vídeos o audios falsos, y el 32,2% involucra suplantación de identidad. Son herramientas que amplían el alcance del acoso de formas que los menores no pueden controlar.
El acoso presencial afecta al 6,5% de los alumnos, el ciberacoso puro al 2,2%, y un 3,6% sufre ambas formas a la vez. Los insultos y las burlas están presentes en el 84,8% de los casos cara a cara, mientras que la violencia física ha crecido 8,7 puntos respecto al año anterior. El acoso se concentra especialmente entre los 11 y los 12 años. El 42% de las situaciones presenciales se prolonga durante meses, y el 28,2% continúa más de un año.
Las plataformas donde ocurre el ciberacoso son principalmente WhatsApp, Instagram y TikTok, espacios donde los menores construyen su identidad social y donde el daño puede propagarse de forma constante ante múltiples testigos. Uno de los hallazgos más inquietantes es que casi la mitad de los alumnos no actúa cuando conoce un caso. Los estudiantes saben documentar y bloquearse, pero no necesariamente cómo intervenir para proteger a otros, una brecha que el informe deja abierta como uno de los desafíos más urgentes.
Un estudio presentado esta semana por la Fundación Mutua Madrileña y la Fundación ANAR pone cifras a un problema que ha crecido de manera visible en las aulas españolas. El 12,3% de los alumnos del país afirma que él mismo o alguno de sus compañeros está siendo acosado, ya sea de forma presencial o a través de internet. Eso significa que casi uno de cada ocho estudiantes tiene experiencia directa con el bullying. La encuesta, que recogió respuestas de 8.781 alumnos y 355 profesores en centros educativos de toda España durante el curso 2024-2025, muestra una tendencia preocupante: hace un año, ese porcentaje era del 9,4%, lo que representa un aumento de casi tres puntos en apenas doce meses.
Lo que distingue este informe de otros es la presencia cada vez más visible de la inteligencia artificial en estos casos. En el 14,2% de los episodios de ciberacoso, la IA juega un papel activo. Los estudiantes reportan dos formas principales en que se utiliza: el 33,3% menciona la creación de vídeos o audios falsos, mientras que el 32,2% habla de suplantación de identidad. Son herramientas que amplían el alcance del acoso más allá de lo que era posible hace apenas unos años, permitiendo que un insulto o una burla se reproduzca, se manipule y se distribuya de formas que los menores no pueden controlar.
Cuando se desglosa el acoso en sus dos formas principales, emergen patrones distintos. El acoso presencial afecta al 6,5% de los alumnos, mientras que el ciberacoso puro alcanza al 2,2%. Un 3,6% adicional sufre ambas formas simultáneamente. En los casos de acoso cara a cara, los insultos, los motes y las burlas son las armas más comunes, presentes en el 84,8% de los casos. El aislamiento social aparece en el 44,8%. Lo que llama la atención es el crecimiento de la violencia física: los golpes y las patadas han aumentado 8,7 puntos respecto al año anterior. El acoso tiende a concentrarse entre los 11 y los 12 años, una edad en la que los menores están navegando cambios profundos en su desarrollo social y emocional.
La duración del acoso es otro factor que agrava su impacto. El 42% de las situaciones de acoso presencial se prolongan durante meses. Pero lo más inquietante es que el 28,2% continúa durante más de un año. En el caso del ciberacoso, el 33,7% de los estudiantes reporta que dura varios meses, y el 15,8% afirma que se extiende más de un año, un aumento de casi seis puntos respecto al curso anterior. Cuando el acoso persiste durante tanto tiempo, deja cicatrices que van más allá de lo inmediato.
Las plataformas digitales donde ocurre el acoso son principalmente WhatsApp, Instagram y TikTok. En primaria, los videojuegos emergen como un espacio donde ocurre con frecuencia. En secundaria, Instagram es el escenario dominante. Son espacios donde los menores pasan horas cada día, donde construyen su identidad social, y donde el acoso puede ocurrir de forma constante, visible para múltiples testigos, amplificado por algoritmos que priorizan el contenido que genera engagement.
Uno de los hallazgos más preocupantes del informe es que casi la mitad de los alumnos no actúa cuando se entera de un caso de acoso. Permanecen en silencio. El 15% del profesorado ha tenido conocimiento de algún caso, generalmente porque los testigos se lo cuentan (46,3%) o porque lo detectan directamente (44,4%). Los profesores identifican características comunes en los agresores: agresividad, falta de control, impulsividad, normalización de la violencia, sentimiento de superioridad y problemas familiares. Son patrones que sugieren que el acoso no surge del vacío, sino que tiene raíces en dinámicas más profundas.
Cuando se pregunta a los estudiantes cómo enfrentar el problema, emergen respuestas prácticas. El 67,7% propone hacer capturas de pantalla para documentar el acoso. El 59,2% sugiere bloquear o eliminar la cuenta del acosador. El 57,7% enfatiza la importancia de no reenviar vídeos o fotos de la víctima. Son medidas defensivas, formas de protegerse en un entorno donde el daño puede propagarse instantáneamente. Pero también revelan una brecha: los estudiantes saben qué hacer para protegerse a sí mismos, pero no necesariamente cómo intervenir para proteger a otros.
Notable Quotes
Los insultos, motes y burlas están presentes en el 84,8% de los casos de acoso presencial, junto al aislamiento social en el 44,8%— Informe 'La opinión de los estudiantes' de la Fundación Mutua Madrileña y Fundación ANAR
El 15% del profesorado ha tenido conocimiento de algún caso de acoso, generalmente porque los testigos se lo cuentan o porque lo detectan directamente— Estudio presentado por las fundaciones
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué el aumento de tres puntos en un año es tan significativo?
Porque estamos hablando de millones de menores. Tres puntos porcentuales en una población de estudiantes significa decenas de miles de niños más que el año anterior. Y ese crecimiento es acelerado, no lineal.
¿Qué hace que la IA sea diferente en estos casos?
La escala y la permanencia. Antes, un insulto era un momento. Ahora, un vídeo falso de ti puede existir para siempre, puede ser compartido infinitamente, puede ser mejorado o modificado. La IA quita el control de la narrativa de las manos de la víctima.
¿Por qué casi la mitad de los estudiantes no actúa?
Porque actuar tiene un costo social. Si denuncias a alguien en tu clase, te conviertes en un objetivo. El silencio es una forma de supervivencia social.
¿Qué dicen los profesores que no están viendo los estudiantes?
Los profesores ven principalmente acoso presencial. Pero el ciberacoso ocurre en espacios donde los adultos no tienen visibilidad. Ocurre en chats privados, en historias que desaparecen, en servidores de videojuegos.
¿Qué sugiere el hecho de que los agresores tengan problemas familiares?
Que el acoso escolar no es un problema que termina en la puerta de la escuela. Es un síntoma de algo más amplio. Algunos menores están replicando dinámicas de violencia que viven en casa.
¿Las medidas que proponen los estudiantes son suficientes?
Son defensivas, no preventivas. Bloquear y documentar protege al individuo, pero no detiene el acoso. Para eso necesitarías cambios en cómo funcionan las plataformas, en cómo se enseña empatía, en cómo se responde institucionalmente.