AfD arrasa en elecciones regionales con ~40% de apoyo en zonas dependientes del gas ruso, especialmente en Lubmin donde el 44% votó por el partido extremista. Ciudadanos del Este culpan a Berlín por sanciones que cerraron el Nord Stream I en 2022, causando desempleo y multiplicación de precios energéticos por cuatro.
La dependencia del gas ruso impulsa el auge de la extrema derecha en el este de Alemania
En el Este todos querían recuperar el gas ruso, y eso era determinante para decidir el voto
¿Por qué el cierre del Nord Stream ha tenido tanto impacto político en el Este y no en el Oeste?
El Este dependía económicamente de esa infraestructura. No es solo el precio del gas, es que desaparecieron empleos directos vinculados al gasoducto. En Lubmin, la gente ve las instalaciones todos los días y sabe exactamente qué perdió.
Pero el precio del gas subió en toda Alemania. ¿Por qué entonces la AfD no arrasa igual en el Oeste?
Porque en el Oeste hay más diversidad económica y menos conexión histórica con Rusia. Además, el Oeste tiene una narrativa diferente sobre la Guerra Fría.
¿Qué papel juega la nostalgia por la RDA en todo esto?
Emmelman lo deja claro: en la RDA había estabilidad de precios. Después de la reunificación, los precios se multiplicaron por diez. La gente compara esos dos momentos.
Aunque hay que notar que esa comparación es selectiva. La RDA tenía otras carencias. Pero es verdad que la reunificación económica fue traumática para muchos.
¿Y la AfD simplemente aprovecha ese descontento, o tiene una posición genuina sobre Rusia?
Ambas cosas. La AfD y BSW son los únicos que proponen retirar las sanciones. Es una posición clara, aunque sea minoritaria en Alemania.
Lo importante es que esa posición resuena aquí porque toca un nervio económico real. No es solo ideología.
¿Qué pasa si la AfD llega al poder en Sajonia-Anhalt?
Sería el primer gobierno de extrema derecha desde el nazismo. Eso cambiaría la política alemana de forma fundamental.
Aunque hay que ser precisos: están en negociaciones con BSW. No está garantizado que logren formar gobierno.
¿Y Schwesig? ¿Por qué su estrategia de evitar la cuestión rusa le funciona?
Porque transmite que es local, que entiende los problemas de aquí. Y porque su posición anterior sobre el Nord Stream II le da credibilidad cuando dice que entiende las preocupaciones energéticas.
Der Puls
- AfD obtuvo el 44% en Sajonia-Anhalt y el 44% en Lubmin en elecciones de 2025-2026
- Nord Stream I cerró en 2022 tras sanciones occidentales a Rusia por invasión de Ucrania
- Precio del gas se multiplicó por cuatro en primer año, ahora tres veces más alto que en 2003
- AfD y BSW negocian formar gobierno en Sajonia-Anhalt, primer acceso de extrema derecha al poder desde nazismo
AfD arrasa en elecciones regionales con ~40% de apoyo en zonas dependientes del gas ruso, especialmente en Lubmin donde el 44% votó por el partido extremista. Ciudadanos del Este culpan a Berlín por sanciones que cerraron el Nord Stream I en 2022, causando desempleo y multiplicación de precios energéticos por cuatro.
La región alemana de Mecklemburgo-Pomerania Occidental, afectada por el cierre del gasoducto Nord Stream tras las sanciones a Rusia, vota masivamente por AfD. El descontento por pérdida de empleos y encarecimiento energético impulsa el auge de la extrema derecha.
En el puerto de Lubmin, donde los yates de recreo descansan junto a las enormes instalaciones del gasoducto Nord Stream, la historia reciente de Alemania se lee en los votos. El gas ruso que durante décadas alimentó la economía del Este llegaba hasta este pequeño municipio costero en Mecklemburgo-Pomerania Occidental, cruzando el mar Báltico desde Moscú. Cuando las sanciones occidentales cerraron ese grifo en 2022, tras la invasión de Ucrania, el pueblo quedó atrapado entre dos fuerzas: la decisión de Berlín de romper con la energía rusa y la realidad económica de sus propios ciudadanos.
En septiembre de 2026, mientras el sol brillaba sobre el club náutico, los vecinos de Lubmin no dudaban en expresar su posición. Dieter Emmelman, un jubilado que fue maquinista durante la República Democrática Alemana y después, tomaba un aperitivo en su yate de diez metros. Su esposa gritaba desde el camarote: "¡Aquí apoyamos a Rusia!". Emmelman explicaba que en el Este todos querían recuperar el gas ruso, y que eso era determinante para decidir el voto. En Lubmin, el 44% de sus 2.300 ciudadanos votó por la AfD en las elecciones federales de 2025. Andreas Blumenthal, un albañil local, lo resumía con claridad: en toda Alemania la vida se había encarecido por perder energía barata, pero en esta región además se habían perdido muchos empleos vinculados al Nord Stream. Era normal que la extrema derecha arrasara.
Las cifras electorales confirmaban esa tendencia. En Sajonia-Anhalt, otro estado del Este, la AfD obtuvo casi el 44% de los votos en las elecciones regionales del 6 de septiembre. Las encuestas para Mecklemburgo-Pomerania Occidental, donde se votaría ese domingo, indicaban que la AfD podría ganar con casi el 40%. El precio del gas natural se había multiplicado por cuatro en el primer año tras el cierre del suministro ruso, y aunque los precios se estabilizaron después con nuevas fuentes de gas licuado, seguían siendo tres veces más altos que en 2003, durante la guerra de Irak. La diferencia era que entonces nadie culpaba a Berlín por ello.
Hannes Gnauck, diputado de la AfD en el Bundestag, explicaba durante un acto electoral en Greifswald que la seguridad energética, la pérdida de empleos por las sanciones y la relación histórica con Rusia eran cuestiones centrales. Gnauck había sido militar hasta 2021, cuando fue expedientado por el Ejército alemán como extremista con posiciones contrarias al orden constitucional. Ahora argumentaba que las sanciones hacían más daño a los alemanes que a los rusos. La AfD y el partido nacionalista de izquierda BSW eran los únicos que proponían retirar las sanciones contra Rusia, y estaban en negociaciones para formar gobierno en Sajonia-Anhalt, lo que sería el primer acceso al poder de la extrema derecha alemana desde el nazismo.
Emmelman profundizaba en su visión desde la borda de su barco. Rusia no era un agresor, decía, no era enemigo de Alemania. En la RDA había habido estabilidad de precios y de vida, pero desde la reunificación los precios se habían disparado al menos diez veces. Era normal que la gente votara a la AfD. Otros ciudadanos compartían esa perspectiva. Ralf, un ingeniero de 63 años de Hamburgo que votaba al SPD, creía que Rusia era parte de Europa y que en algún momento la relación tendría que normalizarse, aunque no mientras durara la guerra en Ucrania. Su hija Vivian, de 21 años, añadía que Rusia tenía una mentalidad diferente que no se podía cambiar, por eso en algún momento tendrían que entenderse de nuevo, pero sin depender de ella.
La presidenta del estado, Manuela Schwesig, había sido una de las principales impulsoras del Nord Stream II incluso después de que Rusia invadiera Crimea en 2014 y apoyara el levantamiento armado en Donbás. Aunque había criticado al Kremlin por la guerra actual, su estrategia era evitar la cuestión rusa, algo que estaba bien visto incluso en todo el país. Eso le daba popularidad porque transmitía que era de allí y diferente de la cúpula de su partido. El SPD tenía opciones elevadas de revalidar el gobierno en Mecklemburgo-Pomerania Occidental, con encuestas que mostraban un posible empate con la AfD.
Los Verdes y la CDU mantenían la posición más contundente contra Rusia, pero obtenían las peores estimaciones de voto: un 5% para los Verdes y un 6% para la CDU según el último sondeo. El canciller Friedrich Merz aseguró que había sido un error depender del gas ruso por ser una fuente de inestabilidad. Rebecca Kreidemeier, una militante verde de 21 años que estudiaba Medicina en Greifswald, repetía esa idea: el gas contaminaba, las energías renovables eran más baratas, y el gas ruso hacía a Alemania dependiente de otros. Comprar gas ruso suponía financiar la maquinaria de guerra y una dictadura, decía. El jueves salió en bicicleta con compañeros de universidad a repartir propaganda electoral. Cuando se cruzaron con miembros de Generación Alemania, las juventudes de la AfD, hubo un momento de tensión que se disolvió rápidamente en sonrisas. La diferencia era clara: los jóvenes verdes procedían del Oeste de Alemania, mientras que todos los miembros de la AfD eran oriundos de Pomerania.
Bemerkenswerte Zitate
En toda Alemania se ha encarecido la vida por culpa de perder energía a buen precio, pero en esta región se han perdido además muchos puestos de trabajo vinculados al Nord Stream— Andreas Blumenthal, albañil en Lubmin
Las sanciones están haciendo más daño a los alemanes que a los rusos— Hannes Gnauck, diputado de AfD en el Bundestag