Fujimori intenta llegar a la presidencia tras tres derrotas consecutivas (2011, 2016, 2021), esta vez con mejor posicionamiento según encuestas y una imagen más moderada. Su partido Fuerza Popular controla el Congreso pero es acusado de debilitar instituciones, facilitar crimen organizado e interferir en la autonomía ejecutiva durante años recientes.
Keiko Fujimori busca la presidencia peruana por cuarta vez en segunda vuelta electoral
Necesitamos orden, orden para vivir, orden para invertir
¿Por qué esta candidatura de Keiko es diferente a las tres anteriores?
Ella misma dice que ha aprendido de los errores, que fue demasiado confrontacional en 2021 cuando enmarcó todo como una lucha contra el comunismo. Esta vez proyecta una imagen más moderada, más técnica, menos ideológica.
Pero ¿qué tan real es ese cambio? ¿Es una transformación genuina o una estrategia de campaña? El artículo no lo deja claro.
¿Cuál es el peso del legado de su padre en esta elección?
Enorme. Alberto Fujimori sacó al país de una crisis económica y derrotó a grupos terroristas, pero su régimen dejó sesenta mil muertos, violaciones de derechos humanos, y fue condenado por corrupción. Eso divide al país.
Aunque el reportaje señala que el voto antifujimorista es menos fuerte en generaciones más jóvenes que no vivieron ese régimen. Eso es un factor real a su favor.
¿Qué responsabilidad tiene Keiko por la crisis actual del país?
Su partido controla el Congreso y es acusado de debilitar instituciones, interferir en la autonomía ejecutiva, facilitar el crimen organizado. Ella es vista como parte del problema.
Pero el reportaje también muestra que otros candidatos cargan ese peso, y que el hartazgo electoral es generalizado. No es solo un problema de Keiko.
¿Por qué su oponente no ha logrado capitalizar eso?
Roberto Sánchez intentó copiar la estrategia de Pedro Castillo, incluso el sombrero, pero no tiene ese atractivo de candidato novedoso. Además, él mismo fue congresista y votó con los fujimoristas en algunos casos.
El análisis del profesor Carrión es útil aquí, pero el reportaje no profundiza en qué propuestas específicas diferencia a Sánchez de Fujimori más allá de eso.
¿Qué tan decidido está el electorado?
Muy poco. Muchos están indecisos, otros hablan de votar por "el mal menor", algunos quieren viciar el voto. El voto es obligatorio, así que todos tienen que participar de alguna forma.
El reportaje menciona estos números de indecisión pero no dice cuán significativos son. ¿Es el treinta por ciento indeciso, el cincuenta? Eso importa para entender la carrera.
Der Puls
- Keiko Fujimori compite por cuarta vez a la presidencia en segunda vuelta electoral
- Perdió en 2011, 2016 y 2021, esta última por 44.000 votos contra Pedro Castillo
- Su partido Fuerza Popular controla el Congreso actual
- El conflicto interno durante el gobierno de su padre dejó más de 60.000 muertos
- Pasó 13 meses en prisión por investigación de corrupción; en enero 2025 fue anulado el proceso
Fujimori intenta llegar a la presidencia tras tres derrotas consecutivas (2011, 2016, 2021), esta vez con mejor posicionamiento según encuestas y una imagen más moderada. Su partido Fuerza Popular controla el Congreso pero es acusado de debilitar instituciones, facilitar crimen organizado e interferir en la autonomía ejecutiva durante años recientes.
Keiko Fujimori, heredera del fujimorismo, compite por cuarta vez a la presidencia peruana en segunda vuelta electoral, enfrentando crisis política institucional y legado controvertido de su padre.
En diciembre de 1994, una joven de diecinueve años se paró junto a su padre en Miami para la foto oficial de la primera Cumbre de las Américas. Keiko Fujimori, vestida de negro y nerviosa ante las cámaras, debutaba así en el escenario internacional como primera dama del Perú, un rol que asumió después de que su madre denunciara corrupción en el gobierno y se separara del entonces presidente Alberto Fujimori. Ese momento marcó el comienzo de una trayectoria política que la convertiría en la heredera del fujimorismo y en una candidata persistente a la presidencia. Treinta y un años después, con cincuenta y uno, vuelve a intentarlo.
Este domingo, Keiko Fujimori compite por cuarta vez por la presidencia peruana en una segunda vuelta electoral, enfrentando a Roberto Sánchez de Juntos por el Perú. Las tres derrotas anteriores llegaron en 2011 contra Ollanta Humala, en 2016 contra Pedro Pablo Kuczynski, y en 2021 contra el izquierdista Pedro Castillo, quien la venció por apenas cuarenta y cuatro mil votos. Esta vez, según algunas encuestadoras, tiene una ligera ventaja. Su mensaje es directo: el país necesita orden. Durante el debate presidencial, insistió en que la elección no se trata de ella sino del tipo de gobierno que los peruanos quieren para los próximos cinco años, ofreciendo seguridad y estabilidad frente al caos que, según su narrativa, ha caracterizado la política peruana reciente.
El contexto es de crisis profunda. Perú ha tenido ocho presidentes en los últimos diez años, un ciclo de inestabilidad alimentado por escándalos de corrupción y criminalidad creciente. Fujimori se convirtió en congresista en el año 2000, fundó el partido Fuerza Popular, y pasó trece meses en prisión siendo investigada por corrupción, acusada de recibir dinero de la constructora Odebrecht para financiar campañas presidenciales, algo que siempre ha negado. En enero de 2025, una corte declaró nulo el proceso en su contra. Ella sostiene que vivió diez años de persecución política. Durante esta campaña, ha tratado de proyectar una imagen más reservada y moderada que en intentos anteriores, reconociendo errores y corrigiendo lo que describe como un enfoque demasiado confrontacional.
El legado de su padre es el fantasma que la persigue. Alberto Fujimori fue presidente entre 1990 y 2000, sacó al país del borde del colapso económico y derrotó a los grupos terroristas Sendero Luminoso y MRTA, pero su régimen estuvo plagado de violaciones de derechos humanos y corrupción. El conflicto interno dejó más de sesenta mil muertos según una comisión de verdad y reconciliación. Fue condenado décadas después, enfrentó cuatro procesos judicales y recibió una sentencia de veinticinco años de cárcel en 2009 por homicidio calificado en los casos de Barrios Altos y La Cantuta. Murió en 2024 después de batallas legales sobre su indulto. Este legado ha dividido al Perú durante décadas y ha activado el voto antifujimorista en elecciones anteriores, pero los expertos señalan que ese rechazo es menos significativo entre las nuevas generaciones que no vivieron el régimen autoritario.
Hoy, Fuerza Popular controla el Congreso, y Fujimori es acusada de gobernar el país a través de su bancada, debilitando la autonomía del ejecutivo e interfiriendo en instituciones independientes. Un informe de Human Rights Watch encontró que los parlamentarios del partido debilitaron el marco jurídico e independencia de jueces y fiscales, facilitando la expansión del crimen organizado. Colectivos ciudadanos, estudiantes y organizaciones de derechos humanos marcharon en Lima rechazando su candidatura bajo el lema "Keiko no va". Para sus críticos, ella carga una responsabilidad directa por la inestabilidad política y corrupción de los últimos años.
Su oponente, Roberto Sánchez, ha intentado identificarse con la imagen que Pedro Castillo proyectó en 2021, incluso usando el famoso sombrero del expresidente, pero no ha logrado el mismo atractivo. Julio Carrión, profesor de ciencia política de la Universidad de Delaware, explica que Sánchez no tiene la imagen de candidato novedoso y del pueblo que Castillo tenía. Además, Sánchez fue miembro del Congreso y su partido votó con los fujimoristas en algunos casos, lo que debilita su capacidad de atacar a Fujimori en este punto.
El electorado peruano está agotado. En la primera vuelta, ninguno de los treinta y cinco candidatos obtuvo más del veinte por ciento de los votos, reflejando el rechazo generalizado. Muchos peruanos aún están indecisos días antes de la segunda vuelta, otros dicen que votarán por "el mal menor", y algunos han llamado a viciar el voto. Quienes apoyan a Keiko en su cuarto intento aseguran que esta vez está mejor preparada para convocar un equipo de gobierno que reestablezca la confianza de los inversores. Rafael Belaúnde, excandidato presidencial, decidió respaldarla después de observar una Fujimori más sólida que hace cinco años, viéndola como la alternativa frente a lo que llama el peligro económico que representa Sánchez. Así, entre apoyos y críticas, Keiko Fujimori intenta quizá por última vez el retorno del fujimorismo al poder presidencial.
Bemerkenswerte Zitate
He estado 31 años bajo el ojo público— Keiko Fujimori
Sé que a lo largo de mi vida política he cometido errores. De ellos aprendí, pero me levanté además con mucha más fuerza— Keiko Fujimori
Su partido y ella están asociados a lo que ha pasado en el Perú en los últimos tres o cuatro años. Entonces eso es un peso que tiene que cargar— Julio Carrión, profesor de ciencia política