Los beneficios empresariales mundiales se dispararon 35% interanual en Q2 2026, el mayor avance en dos décadas, creando capacidad para nueva contratación masiva. Los mercados laborales ajustados en economías desarrolladas, junto con inactividad laboral y potencial inmigración, podrían alimentar un boom de empleo sin desempleo masivo.
JP Morgan anticipa un boom global de empleo que abrirá la puerta a grandes subidas salariales
El factor trabajo podría ser difícil de encontrar
¿Por qué JP Morgan cree que después de años sin contratar, las empresas de repente van a lanzarse a una ola masiva de contrataciones?
Porque tienen el dinero. Los beneficios subieron un 35 por ciento en un año. Eso es extraordinario. Y ya están invirtiendo en máquinas y tecnología. El siguiente paso lógico es contratar gente.
Pero espera. ¿No es eso lo que siempre dicen los bancos? ¿Que viene un boom? ¿Cuántas veces hemos escuchado eso?
Justo. Pero esta vez hay algo diferente. Los mercados laborales ya están muy ajustados. En España el desempleo cayó del 10 por ciento. En muchos países desarrollados casi no hay gente disponible.
Entonces, si no hay gente disponible, ¿cómo van a contratar?
Esa es la pregunta. JP Morgan dice que hay tres fuentes: gente que no está buscando trabajo pero podría hacerlo si los salarios suben, jubilados que podrían seguir trabajando, e inmigración.
Pero el informe no dice cuánta gente hay en esas categorías. No cuantifica si es suficiente. Solo dice que parece suficiente.
¿Y si no lo es? ¿Si las empresas no encuentran trabajadores?
Entonces tendrán que pagar más. Los salarios subirían. Y eso es lo que JP Morgan cree que pasará de todas formas.
Claro, pero eso también significa que los márgenes empresariales se aprietan. Las empresas han ganado dinero porque los salarios no subieron. Si suben, ese juego se termina.
Exacto. Y eso es lo que el banco dice que necesita pasar. El dinero tiene que empezar a ir a los trabajadores, no solo a los accionistas.
¿Y si eso no pasa? ¿Si la contratación no llega?
Entonces este ciclo económico probablemente termina. No hay otro motor. El consumo ha estado viviendo de efectos riqueza, de que las bolsas suban. Si eso se detiene sin que haya empleo real, el gasto se cae.
Por eso JP Morgan dice que el boom de contratación no es solo una mejora de cifras de empleo. Es la diferencia entre que la expansión continúe o que se termine.
Le Pouls
- Beneficios empresariales mundiales subieron 35% en Q2 2026, el mayor avance en dos décadas
- Mercados laborales ajustados en economías desarrolladas con tasas de desempleo en mínimos históricos
- Cada incremento del 10% de beneficios está asociado con aumento anualizado del empleo del 0,31% globalmente
- Crecimiento salarial en economías desarrolladas se moderó a 3,4% mientras capacidad de fijación de precios alcanzó 3,7%
Los beneficios empresariales mundiales se dispararon 35% interanual en Q2 2026, el mayor avance en dos décadas, creando capacidad para nueva contratación masiva. Los mercados laborales ajustados en economías desarrolladas, junto con inactividad laboral y potencial inmigración, podrían alimentar un boom de empleo sin desempleo masivo.
JP Morgan anticipa un boom de contrataciones global que seguiría al ciclo de beneficios empresariales récord, potencialmente generando aumentos salariales significativos y redistribuyendo ingresos hacia los trabajadores.
Los analistas de JP Morgan ven venir algo que los expertos en inteligencia artificial aún no logran cuantificar: no una destrucción masiva de empleos, sino un boom global de contrataciones. Mientras el debate público se centra en cuántos millones de puestos de trabajo desaparecerán por la automatización, el banco estadounidense sostiene que la economía mundial está entrando en una fase completamente distinta, una en la que el factor trabajo volverá a ser protagonista después de años de relativo abandono.
La tesis descansa en una observación simple pero potente: durante los últimos años, las empresas han logrado algo extraordinario. Han crecido, han multiplicado sus ganancias, han impulsado las bolsas, todo sin necesidad de contratar masivamente. Los beneficios empresariales mundiales se dispararon un 35 por ciento en el segundo trimestre de 2026, el mayor avance en más de dos décadas si se excluyen los rebotes inmediatos después de crisis financieras o pandemias. Ese dinero ya está fluyendo hacia inversión. Ahora, según Joseph Lupton y Maia Crook, economistas de JP Morgan, llega el turno del empleo. Las compañías necesitan seguir creciendo, pero en mercados laborales cada vez más ajustados—incluso España ha visto caer su tasa de desempleo del 10 por ciento—será difícil encontrar los perfiles que buscan. Eso podría traducirse en aumentos de salarios reales generalizados.
La secuencia que describen los economistas tiene una lógica casi mecánica. Primero vinieron los beneficios récord. De las 28 economías que analiza JP Morgan, 24 registraron mejora en el crecimiento de beneficios durante el último año. Estados Unidos mostró un incremento del 47 por ciento, la zona euro del 24 por ciento, Japón del 18 por ciento. No se trata solo del ciclo tecnológico asociado a la inteligencia artificial. Los beneficios mejoraron desde la energía y la industria hasta las compañías de consumo y los bancos. Después llegó la inversión. La inversión empresarial mundial, excluyendo China, creció a un ritmo anualizado del 10 por ciento durante la primera mitad de 2026, su mayor aumento de dos trimestres en dos décadas. Ahora falta el eslabón final: el trabajador.
El secreto de este boom de beneficios reside en los márgenes. Los ingresos empresariales aumentaron un 9,2 por ciento, pero los márgenes lo hicieron un espectacular 26 por ciento, algo que JP Morgan considera prácticamente inédito fuera de las recuperaciones inmediatas posteriores a recesiones. Las compañías lograron elevar precios más rápido que los costes laborales mientras la productividad crecía alrededor del 1,5 por ciento anual. El resultado: una parte extraordinariamente elevada del crecimiento nominal de la economía terminó en las cuentas de resultados empresariales. Pero ese mecanismo tiene límites. Durante la expansión posterior a la pandemia, las empresas aumentaron beneficios mientras el empleo mundial no avanzaba al mismo ritmo. Las tasas de desempleo cayeron, pero los salarios y la contratación se rezagaron. Eso es lo que JP Morgan cree que está a punto de cambiar.
Los indicadores de empleo disponibles hasta agosto muestran una incipiente recuperación. JP Morgan estima que cada incremento del 10 por ciento de los beneficios está asociado globalmente con un aumento anualizado del empleo del 0,31 por ciento, con una respuesta del 0,28 por ciento en la zona euro. Deutsche Bank publicó esta semana una nota coincidiendo en que el mercado laboral estadounidense está generando presiones inflacionistas inesperadas. Pero aquí surge una pregunta incómoda: ¿de dónde saldrán los trabajadores? Los mercados laborales en economías desarrolladas ya están ajustados. JP Morgan identifica tres fuentes potenciales. La población inactiva podría reducirse a medida que aumentan los salarios. Los trabajadores de la generación del baby boom podrían alargar sus carreras si mantenerse en el mercado laboral resulta más atractivo que vivir solo de pensión. Y existe la inmigración. Estas tres fuentes, junto con tasas de desempleo que aún podrían caer en algunos países, podrían alimentar un nuevo ciclo de contrataciones.
Lo que hace fascinante esta apuesta es que desafía la experiencia histórica. Los booms de contratación normalmente ocurren después de recesiones, cuando millones de trabajadores desempleados esperan regresar al mercado laboral. Ahora el escenario es el opuesto: años de crecimiento han tensado ya la oferta de trabajo en numerosas economías. El informe de JP Morgan no cuantifica cuánto empleo adicional pueden absorber esos mercados ni proyecta una caída concreta del desempleo, pero sostiene que la bolsa de inactivos y la inmigración parecen suficientes para que las empresas satisfagan sus planes de contratación.
Si eso ocurre, el ciclo económico entraría en una segunda vuelta. Hasta ahora las empresas ensancharon márgenes porque los salarios no siguieron el ritmo de sus precios. El crecimiento salarial en economías desarrolladas se moderó hasta el 3,4 por ciento mientras la capacidad de fijación de precios alcanzaba el 3,7 por ciento. Un boom de contratación podría estrechar esa diferencia. Cuanto más difícil resulte encontrar trabajadores, mayor será la presión sobre las remuneraciones. JP Morgan sostiene que una transición hacia contratación y salarios más fuertes permitiría repartir la generación de renta de forma más equilibrada, desplazándola de los accionistas hacia los hogares en general. Parte del extraordinario boom empresarial podría acabar trasladándose al trabajador.
Esa transferencia es precisamente lo que necesita la expansión para sobrevivir. Durante los últimos años el consumo descansó sobre una base frágil: empleo relativamente lento, pero hogares que continuaban gastando gracias a ayudas fiscales, reducción del ahorro y, sobre todo, el efecto riqueza provocado por la revalorización de activos financieros. Los beneficios impulsaban las bolsas, las bolsas enriquecían a los propietarios de esos activos y estos consumían más. Ese mecanismo necesita ahora un relevo. Una mayor contratación permitiría que el crecimiento de la renta procediera directamente del trabajo y no de la necesidad de que las bolsas sigan subiendo. Sin ese boom de contratación, es probable que este ciclo expansivo haya llegado a su fin. Pero existe una fina línea entre el círculo virtuoso y el recalentamiento. Si la contratación despega con fuerza en economías donde la disponibilidad de trabajadores ya es limitada, el nuevo motor del crecimiento puede traer consigo salarios más elevados y mayores costes laborales. La gran incógnita será si la productividad y la inversión consiguen ampliar suficientemente la capacidad de la economía o si el esperado despertar del empleo termina convirtiendo la escasez de trabajadores en el próximo cuello de botella de la expansión.
Citations marquantes
Lo siguiente es un cambio crucial hacia una contratación más fuerte— Joseph Lupton y Maia Crook, economistas de JP Morgan
Una transición hacia una mayor contratación y mejores salarios generaría una expansión más equilibrada, desplazando la generación de ingresos desde los accionistas hacia los hogares en un sentido más amplio— JP Morgan