Joven de 19 años sufre quemaduras en grifo de Repsol; familia pide ayuda y empresa no responde

Joven de 19 años sufrió quemaduras en brazo y cuerpo mientras trabajaba, requiere cirugías plásticas y continúa internada sin que la empresa se haga responsable.
Quiero que mi hija salga igual y siga haciendo sus cosas
El padre de Marjorie, esperando en los exteriores del hospital desde el sábado, expresa su esperanza de que su hija se recupere completamente de las quemaduras.
Mark

¿Por qué la empresa tercerizadora no la llevó al hospital si estaba trabajando para ellos?

Mimi

Eso es lo que la familia no entiende. Ella estaba allí cumpliendo su trabajo. Pero cuando pasó el accidente, nadie de la empresa se movió. El padre tuvo que hacerlo.

Luke

¿Sabemos si la empresa sabía que no tenía seguro? ¿O simplemente no verificaron?

Mimi

Los padres dicen que ella trabajaba sin seguro contra accidentes pese a que el trabajo era de alto riesgo. Eso sugiere que la empresa conocía el riesgo pero no lo cubrió.

Mark

¿Y Repsol? ¿Qué dice la petrolera?

Mimi

Hasta ahora, nada. Repsol es el dueño del grifo, pero Marjorie trabajaba para la tercerizadora. Eso crea una zona gris de responsabilidad.

Luke

Pero Sunafil está investigando si estaba en planilla. Si no estaba registrada, entonces técnicamente no existía como empleada.

Mimi

Exacto. Y eso sería aún peor. Significaría que trabajaba completamente desprotegida, sin registro oficial, sin derechos laborales.

Mark

¿Cuánto cuesta lo que necesita?

Mimi

Los médicos dicen que necesita más internamiento y cirugías plásticas. La familia no tiene cifra exacta, pero es lo suficientemente caro como para que pidan ayuda pública.

Luke

Lo que sabemos es que una joven de 19 años se quemó, que nadie de la empresa la ayudó, y que ahora su familia está pidiendo dinero en un teléfono. Lo que no sabemos es si la empresa sabía que esto podía pasar y simplemente no se preparó.

  • Una joven trabajadora se quemó el brazo y el cuerpo en plena jornada laboral, en un entorno de alto riesgo para el que nadie la había asegurado.
  • La empresa tercerizadora no la trasladó al hospital, no cubrió ningún gasto médico y no ha dado señales de vida ante la familia.
  • El padre tuvo que llevarla primero a una clínica privada y luego al Hospital Nacional Hipólito Unanue porque los costos eran imposibles de asumir.
  • Los médicos advierten que Marjorie necesitará más días de internamiento y cirugías plásticas que la familia no puede costear, por lo que piden ayuda al público.
  • Sunafil investiga si la joven estaba registrada en planilla, una pregunta que podría revelar que trabajaba completamente fuera del amparo legal.

En San Juan de Lurigancho, una joven de 19 años que estudiaba Administración de Empresas sufrió quemaduras graves mientras abastecía combustible en un grifo de Repsol, sin seguro de accidentes y sin que nadie de la empresa la socorriera. Su historia no es solo la de un accidente laboral: es la de una trabajadora que quizás ni existía en los registros oficiales, invisible para el sistema que debía protegerla. Mientras su padre espera en los pasillos de un hospital público, la pregunta que persiste es cuántos otros trabajan en esa misma sombra.

Marjorie Quinto Tristán tenía 19 años y estudiaba Administración de Empresas cuando el combustible se encendió en sus manos mientras trabajaba en un grifo de Repsol en San Juan de Lurigancho. Nadie de la empresa la llevó al hospital. Fue su padre quien actuó.

La llevó primero a una clínica privada donde los médicos estaban listos para operarla, pero el costo era imposible para la familia. Tuvieron que trasladarla al Hospital Nacional Hipólito Unanue, donde sigue internada. Su padre lleva días esperando en los exteriores, buscando respuestas que no llegan.

Marjorie trabajaba para una empresa tercerizadora contratada por Repsol, no directamente para la petrolera. Esa distinción ha resultado crucial: la tercerizadora no ha pagado nada, no ha preguntado por su estado y no ha aparecido. "Me da mucha pena que ningún representante legal de la empresa se haya acercado", dijo el padre. "Quiero que mi hija salga igual y siga haciendo sus cosas".

Los médicos han indicado que Marjorie necesitará más tiempo internada y cirugías plásticas. La familia no tiene cómo costearlas y ha pedido ayuda a través del número 924 871 739. Mientras tanto, Sunafil investiga si la joven estaba registrada en planilla, una pregunta que podría confirmar lo que su historia ya sugiere: que trabajaba sin protección legal, sin seguro, sin existir en los papeles de nadie.

Marjorie Quinto Tristán tenía 19 años cuando el combustible se encendió en sus manos. Trabajaba abasteciendo un grifo de Repsol en San Juan de Lurigancho, sin seguro contra accidentes, en un trabajo que cualquiera podría ver que era de alto riesgo. Las quemaduras le cubrieron el brazo y el cuerpo. Nadie de la empresa la llevó al hospital.

Fue su padre quien la trasladó a una clínica privada cercana. Los médicos estaban listos para operarla, pero el costo era prohibitivo. La familia no tenía dinero. Así que la movieron de nuevo, esta vez al Hospital Nacional Hipólito Unanue, donde sigue internada. Su padre ha estado en los exteriores del hospital desde el sábado, esperando respuestas que no llegan.

La joven estudiaba Administración de Empresas. Trabajaba para una empresa tercerizadora contratada por Repsol, no directamente para la petrolera. Esa distinción importa porque, según cuenta el padre, la tercerizadora no ha pagado nada. No ha cubierto los gastos médicos. No ha preguntado cómo está su hija. No ha aparecido.

Los médicos le han dicho al padre que Marjorie necesitará más tiempo internada y cirugías plásticas. Eso cuesta dinero que la familia no tiene. Por eso están pidiendo ayuda: quien quiera contribuir puede llamar al 924 871 739. Es una cifra de teléfono pegada a un caso de negligencia laboral, a una joven de 19 años cuya piel se quemó mientras trabajaba sin protección.

El padre habló con La República con una mezcla de frustración y esperanza. "Me da mucha pena que ningún representante legal de la empresa se haya acercado", dijo. "Quiero que mi hija salga igual y siga haciendo sus cosas". Es lo que cualquier padre querría: que su hijo se recupere, que vuelva a su vida. Pero eso requiere dinero para cirugías plásticas, dinero que debería haber estado garantizado desde el primer día de trabajo.

Guillermo Fustamante, intendente Nacional de Prevención y Asesoría de Sunafil, dijo que investigarían si Marjorie estaba registrada en planilla. Es una pregunta importante: si no estaba registrada oficialmente, entonces ni siquiera existía en los papeles de la empresa. Eso explicaría por qué nadie se ha hecho responsable. Pero también significaría que trabajaba en la sombra, sin protecciones legales, sin seguro, sin nada. Una joven de 19 años, estudiante, quemada en un grifo de Repsol, esperando que alguien reconozca que estuvo allí.

Me da mucha pena que ningún representante legal de la empresa se haya acercado. Quiero que mi hija salga igual y siga haciendo sus cosas.
— Padre de Marjorie Quinto Tristán
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