El centro de Qalandia, fundado en 1952, capacitaba anualmente a 340 palestinos de Cisjordania en formación profesional. Israel implementó una ley en enero de 2025 que prohíbe la operación de UNRWA en territorio israelí, acusándola de vínculos con Hamás.
Israel ocupa centro de formación profesional de la ONU en Jerusalén Este
Privará a los jóvenes de la educación profesional que estaban recibiendo
¿Por qué un centro de formación profesional se convierte en un punto de conflicto internacional?
Porque no es solo un edificio. Es un símbolo de quién controla qué, y de si la ONU puede operar independientemente en territorios disputados. Cuando Israel lo ocupa, está diciendo: aquí no hay espacio para instituciones que no reconozco.
Pero ¿realmente empleados de la UNRWA estuvieron involucrados en actos terroristas?
Israel lo afirma y lo ha documentado en algunos casos. Pero la UNRWA es una agencia masiva con decenas de miles de empleados. La pregunta es si eso justifica cerrar toda una institución educativa que servía a 340 estudiantes cada año.
¿Qué pierden esos estudiantes exactamente?
Acceso a formación técnica en un contexto donde las oportunidades de empleo ya son limitadas. No es solo educación; es la posibilidad de un futuro diferente. El centro llevaba funcionando desde 1952.
¿Puede la ONU hacer algo al respecto?
Puede protestar, como lo hizo Guterres. Puede insistir en su inmunidad diplomática. Pero sin poder militar o político real, sus opciones son limitadas. Israel tiene el control territorial.
¿Esto es parte de un patrón más grande?
Sí. La ley de enero de 2025 ya había prohibido a la UNRWA operar en territorio israelí. Esta ocupación es el siguiente paso: no solo prohibir, sino ocupar físicamente. Es una escalada.
¿Qué viene después?
Probablemente más confrontación. La ONU no va a ceder fácilmente en cuestiones de inmunidad diplomática. Israel probablemente continuará con su línea de que la seguridad nacional prevalece. Y los estudiantes seguirán sin centro de formación.
Le Pouls
- Centro de Qalandia fundado en 1952, capacitaba 340 palestinos anuales
- Israel implementó ley en enero de 2025 prohibiendo operaciones de UNRWA
- Ocupación ocurrió el martes 25 de agosto de 2026
- Centro ubicado entre Kafr Aqab y campo de refugiados de Qalandia
El centro de Qalandia, fundado en 1952, capacitaba anualmente a 340 palestinos de Cisjordania en formación profesional. Israel implementó una ley en enero de 2025 que prohíbe la operación de UNRWA en territorio israelí, acusándola de vínculos con Hamás.
Israel tomó control de un centro de formación profesional de la UNRWA en Jerusalén Este, privando a cientos de palestinos de educación. El secretario general de la ONU condenó la acción como ilegal e inmune.
El martes por la mañana, fuerzas israelíes tomaron control de un centro de formación profesional en Jerusalén Este que había funcionado durante más de siete décadas bajo la administración de la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos. El centro de Qalandia, ubicado entre el barrio de Kafr Aqab y el campo de refugiados homónimo, capacitaba cada año a aproximadamente 340 jóvenes palestinos de Cisjordania en oficios y habilidades profesionales. Con esta ocupación, esos estudiantes perdieron acceso a la única institución de su tipo en la región.
La instalación tiene raíces profundas. Fue fundada en 1952, cuando la región enfrentaba realidades muy distintas a las actuales. Durante décadas funcionó sin interrupciones, ofreciendo a cientos de palestinos la oportunidad de adquirir formación técnica que les permitiera insertarse en el mercado laboral. Los programas que ofrecía respondían a necesidades concretas de empleo en Cisjordania ocupada.
La acción de Israel se enmarca en una confrontación legal y política más amplia. En enero de 2025, el gobierno israelí implementó una ley que rompe todos los vínculos con la UNRWA y prohíbe su funcionamiento en territorio israelí. El primer ministro Benjamin Netanyahu justificó la medida argumentando que empleados de la agencia estuvieron implicados en actos terroristas y en los eventos del 7 de octubre. Acusó a la organización de funcionar como fachada del grupo islamista Hamás, al que considera una organización terrorista. Según Netanyahu, el Estado de Israel no permitiría que tal organización operara en su territorio y actuaría contra ella con todos los medios disponibles.
La respuesta internacional fue inmediata. El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, condenó lo que calificó como una "toma ilegal" del centro. A través de su portavoz Stephane Dujarric, Guterres señaló que esta acción "privará a los jóvenes de la educación profesional que estaban recibiendo". El portavoz enfatizó que el centro de formación y otras instalaciones de la UNRWA son propiedad de Naciones Unidas y, como tales, son inviolables e inmunes a cualquier forma de injerencia según el derecho internacional.
El conflicto refleja una tensión fundamental sobre quién tiene autoridad sobre qué territorio y bajo qué términos. Israel argumenta que su seguridad nacional justifica la prohibición de una agencia que considera comprometida. La ONU sostiene que sus instalaciones y personal gozan de inmunidad diplomática que trasciende las fronteras nacionales. Entre ambas posiciones quedan los estudiantes palestinos que esperaban continuar sus estudios en un centro que había sido parte del tejido educativo de la región durante más de setenta años.
La ocupación del martes marca un nuevo capítulo en la relación deteriorada entre Israel y la UNRWA. No es la primera vez que el gobierno israelí toma medidas contra la agencia, pero sí representa una escalada en la interferencia directa con sus operaciones físicas. La ley de enero de 2025 ya había establecido el marco legal; la ocupación del centro de Qalandia es su materialización en el terreno.
Citations marquantes
El Estado de Israel no permitirá que una organización cuyos empleados hayan estado implicados en actos terroristas y en la masacre del 7 de octubre opere en su territorio— Benjamin Netanyahu, primer ministro de Israel
Estas instalaciones son inviolables e inmunes a cualquier forma de injerencia— Stephane Dujarric, portavoz del secretario general de la ONU