Irán prioriza el control del estrecho de Ormuz sobre su programa nuclear

El cierre del estrecho de Ormuz provocó la mayor interrupción del suministro energético mundial de la historia, afectando economías globales.
El arma de oro de Irán es algo que ahora quieren arrebatarle, y eso será absolutamente imposible
Un alto funcionario iraní explica por qué el control del estrecho de Ormuz se ha convertido en la prioridad estratégica más importante del régimen.

Fuerzas iraníes abrieron fuego contra buques esta semana, desencadenando intercambio de disparos con EE.UU. y amenazando acuerdo de paz provisional alcanzado hace un mes. Por el estrecho transita una quinta parte del suministro mundial de energía; Irán lo considera su instrumento de presión más importante tras lograr que Washington negociara tras cerrar la vía.

  • Fuerzas iraníes abrieron fuego contra buques esta semana, desencadenando intercambio de disparos con Estados Unidos
  • Por el estrecho transita aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de energía
  • El cierre del estrecho en febrero provocó la mayor interrupción del suministro energético mundial de la historia
  • El acuerdo provisional permite mayor tránsito pero deja ambiguo el control definitivo de la vía marítima
  • Existe consenso en la cúpula iraní sobre mantener el control del estrecho a toda costa

Irán considera el control del estrecho de Ormuz su «arma de oro» y prioridad estratégica mayor que su programa nuclear, con consenso en la cúpula del régimen para mantenerlo a toda costa, incluso arriesgando escalada con Estados Unidos.

Hace apenas una semana, fuerzas iraníes abrieron fuego contra buques mercantes que atravesaban el estrecho de Ormuz sin autorización de Teherán. Lo que sucedió después fue un intercambio de disparos con Estados Unidos, una escalada que pone en riesgo el acuerdo de paz provisional firmado apenas un mes atrás. Pero para los líderes en Teherán, ese enfrentamiento no fue un accidente ni una provocación impulsiva. Fue la expresión de una prioridad estratégica que ha reconfigurado completamente el cálculo político iraní: el control absoluto sobre esa vía marítima se ha convertido en lo que algunos funcionarios llaman su "arma de oro", y ahora la consideran más importante que el programa nuclear por el cual Irán soportó décadas de sanciones internacionales.

Por el estrecho de Ormuz transita aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de energía. Durante años, los dirigentes iraníes advirtieron públicamente que podrían cerrarlo —incluso afirmaron que sería "tan fácil como beber un vaso de agua"— pero en privado reconocían que era un paso que preferían evitar. El costo político y económico parecía demasiado alto: enfurecer a sus vecinos del Golfo, alienar a los grandes consumidores de energía mundial, y finalmente dañar su propia economía. Esa cautela cambió el 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel atacaron Irán, matando al líder supremo y a otros altos funcionarios. En ese momento, las autoridades iraníes sintieron que ya no tenían nada que perder. Cerraron el estrecho a todo tráfico excepto al propio, provocando la mayor interrupción del suministro energético global en la historia.

Lo que sucedió después fue revelador. Washington dudó por el impacto en los precios del petróleo, pero en abril respondió con un bloqueo de los puertos iraníes. Los costos de ambas medidas se volvieron tan elevados que ambas partes finalmente aceptaron negociar. Pero aquí está el punto crucial: al obligar a Estados Unidos a sentarse a la mesa mediante el cierre del estrecho, Irán llegó a una conclusión que ahora domina su pensamiento estratégico. Esa capacidad de controlar una de las arterias más vitales del comercio mundial no es un arma que se pueda abandonar. Es el instrumento de presión más importante que posee.

Ebrahim Azizi, integrante de la comisión parlamentaria de Seguridad Nacional y Política Exterior de Irán, escribió en redes sociales un mensaje dirigido a Estados Unidos: "Reconozcan el nuevo orden iraní en el estrecho de Ormuz: ese es el único camino posible". Esa declaración no es una postura aislada. Dos altas fuentes iraníes confirmaron a Reuters que existe un amplio consenso en la cúpula del régimen sobre la necesidad de mantener el control sobre la vía marítima a toda costa. Hubo debates internos sobre si Irán estaba llevando su estrategia demasiado lejos, pero la opinión predominante entre los principales dirigentes fue que ningún país racional renunciaría a un instrumento de presión tan importante. "La cuestión de Ormuz, que es el arma de oro de Irán, es algo que ahora quieren arrebatarle al país, y eso será absolutamente imposible", afirmó una de esas fuentes.

El acuerdo provisional firmado por el presidente Donald Trump el mes pasado permite mayor tránsito por el estrecho, pero dejó la cuestión fundamentalmente ambigua. El memorando establece que Irán "hará los arreglos necesarios, empleando sus mejores esfuerzos, para garantizar el paso seguro de los buques comerciales, sin cobrar tarifas, únicamente durante un período de 60 días". Los negociadores iraníes interpretan esa cláusula como un reconocimiento estadounidense del derecho de la república islámica a administrar el estrecho. Estados Unidos y los países del Golfo rechazan esa lectura y sostienen que el texto solo significa que Irán debe facilitar el paso seguro sin imponer restricciones respaldadas por la fuerza.

La desconfianza iraní hacia Washington es profunda. Trump abandonó el acuerdo nuclear en 2018, reanudó la guerra este año después de un alto el fuego pactado el verano anterior, e inició el conflicto sin previo aviso mientras se desarrollaban negociaciones diplomáticas. Una de las altas fuentes consultadas explicó el razonamiento iraní con claridad: si Irán cediera en la cuestión del estrecho, Trump solo intensificaría sus exigencias en otros frentes, como el programa nuclear y el arsenal de misiles convencionales. "Eso significaría rendirse, y eso no es posible", sostuvo.

Lo notable es que la cúpula iraní está ahora mucho más concentrada en el estrecho de Ormuz que en la cuestión nuclear, donde también considera que Washington ha aceptado su derecho a enriquecer uranio. Durante casi 25 años, el programa nuclear fue el principal foco de disputa entre Irán y Estados Unidos, la justificación central para las sanciones internacionales y la razón que Trump esgrimió para iniciar la guerra. Pero en el acuerdo provisional que puso fin al conflicto, las negociaciones sobre el programa nuclear quedaron relegadas a futuras conversaciones. Ali Ansari, profesor de Historia Moderna de la Universidad de St Andrews en Escocia, observó que ambas partes creen haber ganado y que existe la idea de que solo necesitan presionar un poco más para conseguir lo que quieren. Esa dinámica, sin embargo, contiene el germen de futuras crisis. El estrecho de Ormuz, que durante décadas fue una amenaza latente en la retórica iraní, se ha convertido en una realidad política que ahora define el equilibrio entre Teherán y Washington.

Reconozcan el nuevo orden iraní en el estrecho de Ormuz: ese es el único camino posible
— Ebrahim Azizi, integrante de la comisión parlamentaria de Seguridad Nacional y Política Exterior de Irán
Ningún país racional renunciaría a un instrumento de presión tan importante
— Alta fuente iraní consultada por Reuters
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué Irán cambió de repente su cálculo sobre el estrecho? Parecía que durante años lo consideraban un último recurso.

Model

El ataque del 28 de febrero fue el punto de quiebre. Cuando mataron al líder supremo, los líderes iraníes sintieron que ya no tenían nada que perder. Cerraron el estrecho y descubrieron algo: funcionó. Obligaron a Estados Unidos a negociar.

Inventor

Pero eso debe haber causado un daño económico masivo, no solo a Irán sino al mundo entero.

Model

Exactamente. Fue la mayor interrupción del suministro energético global en la historia. Pero eso es precisamente lo que lo hace tan valioso como arma. Irán aprendió que puede hacer daño a escala mundial, y eso le da un poder que nunca tuvo antes.

Inventor

¿Y el programa nuclear? Pensé que era lo más importante para Irán.

Model

Lo fue durante 25 años. Pero ahora ven el estrecho como más importante. El nuclear quedó para negociaciones futuras. Es un cambio de prioridades que refleja una nueva realidad: controlar una vía marítima vital es más tangible, más inmediato, que un programa que siempre fue abstracto para la mayoría del mundo.

Inventor

¿Creen realmente que pueden mantener ese control indefinidamente?

Model

Eso es lo que dicen públicamente, y hay consenso en la cúpula sobre ello. Pero la ambigüedad del acuerdo provisional es peligrosa. Irán lo interpreta como reconocimiento de su derecho a administrar el estrecho. Estados Unidos dice que solo significa facilitar el paso. Esa brecha es donde ocurrirán los próximos conflictos.

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