A menos de dos semanas de las elecciones presidenciales del 12 de abril en Perú, la incertidumbre domina una carrera donde las encuestas no logran anticipar quiénes disputarán la segunda vuelta. Entre los candidatos mejor posicionados, Keiko Fujimori y Rafael López-Aliaga, flotan diez a doce puntos porcentuales sin dueño claro, un margen que recuerda que en democracias fragmentadas el resultado no lo escriben los números, sino los ciudadanos en el momento de votar. El Perú de abril de 2026 enfrenta, una vez más, la pregunta de si sus divisiones políticas se resolverán en un espejo o en un choq
Incertidumbre electoral: miles de votantes aún definen su voto a días de comicios
Si Álvarez gana 4 puntos llega segundo, si pierde 4 queda sexto
¿Cómo es posible que a dos semanas de las elecciones aún no sepamos quiénes van a la segunda vuelta?
Porque hay entre diez y doce puntos porcentuales completamente en disputa entre los principales candidatos. Eso es un margen enorme en un electorado fragmentado.
Pero ¿esos diez a doce puntos son una estimación de un analista o está basado en datos de encuestas reales? Porque si es solo la observación de De la Puente, debemos ser cuidadosos.
El politólogo Banda dice que los votantes se vuelven "puritanos" y castigan errores menores. ¿Eso es nuevo en Perú?
No es exactamente nuevo, pero se intensifica en campañas polarizadas. Los votantes indecisos buscan razones para descartar candidatos, no razones para elegirlos.
Aunque hay una excepción importante que Banda mismo señala: los votantes leales a figuras controvertidas no aplican el mismo estándar. Así que el "puritanismo" es selectivo.
Radzinsky dice que Álvarez podría ser segundo o sexto dependiendo de cuatro puntos. ¿Eso es matemáticamente posible?
Sí, si el voto está tan disperso que pequeños movimientos lo reposicionan drásticamente. Es un reflejo de cuán volátil es el electorado.
Pero eso también depende de dónde estén esos cuatro puntos. Si están concentrados en un segmento específico, el impacto es diferente que si están dispersos. El análisis de Radzinsky es correcto, pero necesitaría más detalle para ser completamente útil.
¿Cuál es el escenario más probable?
Honestamente, los analistas no lo saben. Por eso hablan de dos escenarios con probabilidades similares: derecha contra derecha, o derecha contra izquierda.
Y eso es importante que el lector entienda: no es que los analistas sean imprecisos. Es que el electorado realmente está tan indeciso que múltiples resultados son genuinamente posibles.
Il Polso
- Las encuestas no logran definir quiénes serán los dos finalistas, dejando a analistas y candidatos navegando en una niebla de datos contradictorios.
- Entre diez y doce puntos porcentuales permanecen en disputa entre los punteros, un bloque de votos indecisos que puede reordenar completamente el resultado.
- El electorado castiga con dureza los errores menores de candidatos moderados, mientras figuras más polémicas se refugian en bases leales que los blindan de la crítica.
- Carlos Álvarez enfrenta una vulnerabilidad extrema: cuatro puntos hacia arriba lo colocan segundo; cuatro puntos hacia abajo lo hunden al sexto lugar.
- Esta semana final traerá ataques intensos contra Álvarez y López-Aliaga, y cualquier desliz podría reconfigurar el orden de llegada a la segunda vuelta de junio.
A menos de dos semanas de las elecciones presidenciales del 12 de abril en Perú, la incertidumbre domina una carrera donde las encuestas no logran anticipar quiénes disputarán la segunda vuelta. Entre los candidatos mejor posicionados, Keiko Fujimori y Rafael López-Aliaga, flotan diez a doce puntos porcentuales sin dueño claro, un margen que recuerda que en democracias fragmentadas el resultado no lo escriben los números, sino los ciudadanos en el momento de votar. El Perú de abril de 2026 enfrenta, una vez más, la pregunta de si sus divisiones políticas se resolverán en un espejo o en un choque de opuestos.
A menos de dos semanas del domingo 12 de abril, la carrera presidencial peruana vive una incertidumbre que los analistas califican de casi total. Las encuestas no logran revelar con claridad quiénes serán los dos candidatos que avancen a la segunda vuelta prevista para junio, y ese vacío es el espacio donde todo puede ocurrir.
El analista Juan de la Puente estima que dos grandes escenarios tienen probabilidades similares: una repetición del patrón de 2016, con dos candidatos de derecha enfrentándose en la final, o bien un choque entre tendencias opuestas como el de 2021. Lo que agudiza la tensión es que entre Keiko Fujimori y Rafael López-Aliaga hay aproximadamente diez a doce puntos porcentuales en disputa, un margen que ambos consideran propio.
El politólogo Gonzalo Banda describe un electorado que ya no compara programas de manera tradicional, sino que busca activamente, desconfía y rastrea faltas menores. La paradoja es incómoda: los candidatos que parecen razonables caen por transgresiones leves, mientras las figuras más controvertidas permanecen protegidas por sus bases leales.
Jeffrey Radzinsky advierte que esta semana final será decisiva para Carlos Álvarez y López-Aliaga, quienes hasta ahora han recibido menos ataques directos. La vulnerabilidad de Álvarez ilustra la fragilidad del momento: cuatro puntos de diferencia lo separan del segundo lugar o del sexto. En un electorado tan volátil, lo que ocurra en los próximos días —errores, ataques, historias inesperadas— podría reescribir completamente el mapa de la segunda vuelta.
A menos de dos semanas de que los peruanos acudan a las urnas el 12 de abril, la carrera presidencial permanece envuelta en una incertidumbre que los analistas políticos describen como casi total. Las encuestas no logran capturar con claridad quiénes serán los dos candidatos que avanzarán a una segunda vuelta prevista para junio, y esa brecha entre lo que muestran los números y lo que realmente sucederá en las mesas de votación es el espacio donde todo puede ocurrir.
La pregunta que flota sobre el proceso electoral es fundamental: ¿volveremos a ver un enfrentamiento entre dos candidatos de derecha, como sucedió en 2016 cuando Keiko Fujimori y Pedro Pablo Kuczynski llegaron a la segunda vuelta? ¿O será esta vez un choque entre tendencias políticas opuestas, como ocurrió en 2021? El analista Juan de la Puente estima que ambos escenarios tienen probabilidades similares. Según su evaluación, existe una posibilidad real de que se repita el patrón de 2016 con dos candidatos de derecha en la contienda final, mientras que la otra mitad de las posibilidades apunta hacia un escenario donde un candidato vinculado al pacto político enfrente a alguien que se posiciona en contra de él. Lo que hace esta incertidumbre particularmente aguda es que entre los dos candidatos mejor posicionados en las encuestas—Keiko Fujimori y Rafael López-Aliaga—hay aproximadamente diez a doce puntos porcentuales en disputa, un margen que ambos creen que debería ser suyo.
La volatilidad del voto es el factor que define esta recta final. El politólogo Gonzalo Banda observa que en esta etapa del proceso, los errores de los candidatos, incluso los más pequeños, pueden reorientar decisiones de votantes. Describe a un electorado que se ha vuelto particularmente exigente: ya no compara programas o propuestas de manera tradicional, sino que busca activamente en internet, desconfía, rastrea faltas menores. El analista señala una paradoja incómoda en este comportamiento: los candidatos que parecen razonables caen por transgresiones leves, mientras que figuras más controvertidas permanecen protegidas por sus bases más leales, blindadas por lo que Banda llama su "parroquia de votantes fieles".
Jeffrey Radzinsky, otro analista que sigue de cerca la campaña, advierte que esta semana final será decisiva para dos candidatos en particular: Carlos Álvarez y López-Aliaga. Hasta ahora, estos dos han recibido menos ataques directos que otros competidores en la carrera por los seis lugares que disputan el acceso a segunda vuelta. Eso está a punto de cambiar. Lo que hace vulnerable a Álvarez es la magnitud de la volatilidad: si gana cuatro puntos porcentuales, llega segundo; si pierde cuatro puntos, cae al sexto lugar. Esa amplitud de movimiento posible ilustra cuán fragmentado y móvil es el electorado en este momento.
La jornada electoral está programada para el domingo 12 de abril, con mesas abiertas desde las siete de la mañana hasta las cinco de la tarde en todo el país. Radzinsky observa que, aunque llegó tarde en el calendario, finalmente se percibe un ambiente electoral genuino en las últimas dos semanas. Los votantes están tomando posición. Lo que suceda en los próximos días—qué errores cometan los candidatos, qué ataques se lancen, qué historias emerjan—podría reconfigurar completamente el orden de llegada a la segunda vuelta. En un electorado tan volátil, cualquier escenario sigue siendo posible.
Citazioni salienti
La posibilidad de que se repita el escenario de 2016, donde pasan dos candidatos de derecha, es real, mientras el otro 50% de posibilidades es que pase un candidato del pacto y alguien antipacto— Juan de la Puente, analista político
El elector se vuelve puritano. Ya no compara ideas: googlea, sospecha, busca errores mínimos. El escrúpulo castiga al político y el fanatismo protege al gánster— Gonzalo Banda, politólogo