En un momento en que las máquinas aprenden a ejecutar lo que antes era exclusivamente humano, el mercado laboral no colapsa sino que muta: exige menos repetición y más criterio, menos procedimiento y más relato. Empresas como Newsan, en Argentina, ya viven esa transición desde adentro, reconvirtiendo roles en lugar de eliminarlos. Lo que emerge no es el fin del trabajo, sino una redefinición profunda de lo que significa ser útil en un mundo automatizado.
IA y empleo: qué habilidades aprender hoy para trabajar en los próximos años
El futuro laboral depende de aprender a preguntar bien
¿Entonces la IA no está eliminando empleos, solo cambiándolos?
No es tan simple. Está eliminando ciertos tipos de tareas, pero también está creando nuevas funciones. Lo que está desapareciendo es el trabajo puramente mecánico, repetitivo. Lo que crece es la necesidad de personas que sepan evaluar lo que la máquina produce.
Pero ¿cuántas personas que hacían trabajo mecánico pueden realmente reconvertirse? Newsan dice que reconvierte a su gente, pero ¿qué pasa en empresas más pequeñas sin recursos para capacitar?
Esa es la pregunta incómoda. Velo Rodríguez menciona que el 60 por ciento de su fuerza laboral usa IA, pero no dice cuánta gente fue desplazada en el proceso.
¿Y qué habilidades específicas debería aprender alguien ahora mismo?
Comunicación clara, capacidad de resolver problemas, saber formular preguntas precisas a sistemas de IA, y sobre todo: aprender a evaluar críticamente lo que la máquina produce.
Eso suena bien en teoría. Pero ¿hay demanda real de esas habilidades? ¿O es lo que los ejecutivos dicen que hay demanda?
Velo Rodríguez habla desde adentro de una empresa que ya está usando IA masivamente. Eso es evidencia de demanda real, al menos en grandes corporaciones.
¿Qué pasa con los trabajos que requieren empatía, como la atención al cliente?
Ahí es donde los humanos siguen siendo insustituibles. El 70 por ciento de las interacciones son automáticas, pero el 30 por ciento que quedan requieren que alguien contenga, que entienda el contexto emocional.
Aunque el artículo no especifica si ese 30 por ciento restante es más exigente, mejor pagado, o simplemente más frustrante porque es lo que quedó después de que la máquina filtró todo.
¿Hay alguna señal de que esto vaya a estabilizarse?
Velo Rodríguez advierte contra decisiones drásticas. Dice que compañías que despidieron masivamente tuvieron que recontratar. Eso sugiere que la IA no es la panacea que algunos creían.
Il Polso
- La automatización avanza sobre las tareas mecánicas y repetitivas, dejando a millones de trabajadores frente a una pregunta urgente: ¿qué valor aporto yo que una máquina no puede replicar?
- El 60% de la fuerza laboral de Newsan ya opera con IA en su día a día, y los roles que existían hace tres años han cambiado de forma tan radical que algunos empleados apenas reconocen su propio trabajo.
- Empresas que apostaron por despidos masivos confiando en la IA descubrieron que la tecnología no podía sostener la calidad requerida, y debieron recontratar a quienes habían dejado ir.
- La capacitación continua deja de ser una ventaja y se convierte en condición de supervivencia: quien no aprende a trabajar con sistemas automatizados queda fuera del mercado, no mañana, sino ya.
En un momento en que las máquinas aprenden a ejecutar lo que antes era exclusivamente humano, el mercado laboral no colapsa sino que muta: exige menos repetición y más criterio, menos procedimiento y más relato. Empresas como Newsan, en Argentina, ya viven esa transición desde adentro, reconvirtiendo roles en lugar de eliminarlos. Lo que emerge no es el fin del trabajo, sino una redefinición profunda de lo que significa ser útil en un mundo automatizado.
La inteligencia artificial no está borrando el trabajo del mapa. Lo está reorganizando desde adentro, y esa reorganización obliga a pensar de maneras que hace una década nadie enseñaba en ninguna escuela.
Joaquín Velo Rodríguez, director de Transformación en Newsan, lo dice sin alarmismo: el futuro laboral no dependerá de lo que alguien sepa hacer técnicamente, sino de su capacidad para relacionar ideas, formular buenas preguntas y evaluar si lo que produjo una máquina es realmente correcto. La comunicación, el pensamiento crítico y el storytelling siguen siendo territorio humano. La IA puede ejecutar una presentación o redactar un párrafo, pero decidir qué historia contar sigue siendo responsabilidad de quien trabaja.
En Newsan, casi el 60% de los empleados ya usa IA en sus tareas cotidianas. La empresa no respondió a ese cambio con despidos ni contrataciones masivas, sino reconvirtiendo roles. Auditores que antes inspeccionaban físicamente productos ahora supervisan procesos automatizados de validación de imágenes. En atención al cliente, el 70% de las interacciones son automáticas, pero los humanos siguen siendo indispensables donde la máquina no alcanza: contener a un cliente angustiado, resolver problemas que requieren criterio, proteger datos sensibles.
Velo Rodríguez advierte contra las decisiones drásticas. Compañías que despidieron masivamente confiando en la IA tuvieron que recontratar cuando descubrieron que la tecnología no podía sostener la calidad exigida. Predecir qué habilidades serán necesarias en cinco o diez años es casi imposible. Lo que sí es seguro es que la disposición a aprender de forma continua dejará de ser una ventaja competitiva para convertirse en el requisito mínimo de quien quiera seguir siendo empleable.
La inteligencia artificial no está eliminando el trabajo. Lo está reorganizando, y esa reorganización exige que quien quiera seguir siendo empleable aprenda a pensar de formas radicalmente distintas a las que aprendió hace una década.
La pregunta que acosa a estudiantes, profesionales y empresas es la misma: ¿qué se estudia, qué se aprende, qué se mantiene vigente cuando las máquinas pueden hacer cada vez más? Joaquín Velo Rodríguez, director de Transformación en Newsan, una empresa que ya ha integrado sistemas de IA en casi todas sus operaciones, lo plantea sin dramatismo pero con claridad. El futuro laboral, dice, no dependerá de lo que una persona sepa hacer técnicamente, sino de su capacidad para relacionar conceptos, para curiosear, para preguntar bien. "El mindset en la actualidad es tratar de pensar en procesos con la inteligencia artificial como centro", explica. Eso significa aprender a darle instrucciones precisas a una máquina, saber formular preguntas que la máquina pueda procesar, y luego —esto es crucial— saber evaluar si lo que la máquina produjo es correcto.
La comunicación adquiere una importancia que trasciende el intercambio con colegas. Sigue siendo tarea exclusivamente humana decidir qué historia contar, cómo estructurar una idea, qué mensaje transmitir. Una vez que esa decisión está tomada, la IA puede intervenir en la ejecución: diseñar la presentación, producir las imágenes, redactar los párrafos. Pero el relato, el storytelling, eso sigue siendo responsabilidad de quien trabaja. Los empleos más mecánicos, aquellos que consistían en repetir el mismo procedimiento una y otra vez, son los primeros en automatizarse. Los que requieren pensamiento crítico, los que exigen decidir cómo resolver un problema específico de la manera más eficiente posible, esos son los que permanecen y se revalorizan.
En Newsan, casi el 60 por ciento de la fuerza laboral ya utiliza IA en sus tareas cotidianas. La empresa no respondió a esa transformación contratando masivamente ni despidiendo en masa. En cambio, reconvirtió a sus empleados. Auditores que antes visitaban depósitos para inspeccionar heladeras y televisores que los comercios querían devolver ahora trabajan con tecnología: reciben fotografías de los equipos, la IA analiza las imágenes para validar la devolución, y ellos supervisan el proceso e implementan mejoras. El cambio fue radical, pero la persona que hacía el trabajo operativo no desapareció; cambió de función.
La atención al cliente es otro terreno donde la automatización ya está instalada. El 70 por ciento de las interacciones en Newsan son automáticas. Cuando un cliente envía una fotografía de una factura por WhatsApp para reportar un problema, el sistema extrae la información que antes un operador debía solicitar manualmente. En menos de cinco minutos, el caso está creado y el servicio técnico coordinado. Pero los humanos siguen interviniendo donde la máquina no puede: en contener a un cliente angustiado, en resolver problemas que requieren criterio, en proteger datos sensibles. La seguridad informática, por ejemplo, sigue siendo territorio exclusivamente humano.
Velo Rodríguez advierte contra la tentación de tomar decisiones drásticas. Hay compañías en el mundo que despidieron masivamente confiando en que la IA resolvería todo. Luego descubrieron que la tecnología no podía hacer el trabajo con la calidad que exigían, y tuvieron que recontratar a gran parte de esa fuerza laboral. La velocidad del cambio también complica cualquier predicción a largo plazo. Hace tres años, nadie imaginaba el momento que se está viviendo ahora. Anticipar qué habilidades serán necesarias en cinco o diez años es casi imposible. Lo que sí es seguro es que la capacitación continua, la disposición a aprender nuevas herramientas y la capacidad de adaptarse dejarán de ser ventajas competitivas para convertirse en requisitos básicos de supervivencia laboral.
Citazioni salienti
El futuro del trabajo va a estar cada vez más centrado en los conocimientos y las capacidades que las personas puedan incorporar. Antes una persona se destacaba por lo técnico y hoy se tiene que destacar por aprender a relacionar y por la curiosidad de buscar cómo preguntar— Joaquín Velo Rodríguez, director de Transformación de Newsan
El mindset en la actualidad es tratar de pensar en procesos con la inteligencia artificial como centro— Joaquín Velo Rodríguez