Cada mes, novecientos personas aseguradas cruzan las puertas del Servicio de Emergencia de Psiquiatría del Hospital Rebagliati en Lima, buscando alivio para dolores que no siempre se ven. Desde la pandemia, ese flujo incluye cada vez más adolescentes que llegan cargando autolesiones, depresión y consumo de sustancias. El hospital responde sin descanso, veinticuatro horas al día, recordándonos que la salud mental no es un privilegio sino una urgencia colectiva que la sociedad aún está aprendiendo a sostener.
Hospital Rebagliati atiende 900 pacientes mensuales con problemas de salud mental
Novecientos pacientes mensuales, veinticuatro horas sin pausa
¿Por qué el número de adolescentes ha aumentado tanto después de la pandemia?
La doctora Casso lo menciona pero no profundiza en las causas específicas. Sabemos que llegaron más, con síntomas de depresión, autolesiones y consumo de sustancias, pero el reporte no explora qué sucedió durante esos años que generó este cambio.
Exacto. Novecientos pacientes mensuales es el número total del servicio. No sabemos cuántos de esos novecientos son adolescentes específicamente. El incremento es real pero no está cuantificado.
¿Qué pasa con los pacientes que ingresan a la sala de observación? ¿Cuánto tiempo se quedan?
El servicio los mantiene bajo evaluación continua y, si es necesario, los traslada a hospitalización. Pero el artículo no dice cuántos pacientes mensuales requieren internamiento o cuál es el promedio de estadía.
Eso es información crítica para entender la carga del sistema. Sabemos que existe la capacidad de internamiento, pero no sabemos si está saturada, si hay camas disponibles o cuál es el flujo real.
¿Cuáles son los trastornos más comunes que atienden?
Ansiedad, depresión, trastornos de personalidad, síntomas psicóticos como esquizofrenia descompensada, y problemas por consumo de sustancias. Esos son los cinco principales que menciona.
Pero nuevamente, no hay números. No sabemos si la ansiedad representa el treinta por ciento de los casos o el cinco por ciento. El orden que da la doctora podría ser por frecuencia o simplemente por cómo decidió enumerarlos.
¿Qué significa que un paciente tenga "comorbilidades médicas"?
Que además del problema psiquiátrico, tiene otras condiciones de salud física que complican el tratamiento. Requiere coordinación entre especialidades.
El reporte lo menciona pero no da ejemplos. ¿Estamos hablando de diabetes, hipertensión, problemas neurológicos? Sin especificidad, es difícil entender la complejidad real del trabajo que hace el servicio.
Le Pouls
- Novecientos pacientes al mes desbordando un servicio que nunca cierra revelan la magnitud silenciosa de la crisis de salud mental en el Perú.
- Los adolescentes se han convertido en el rostro más nuevo y alarmante de la emergencia: llegan con autolesiones, ideas suicidas y consumo de sustancias en cifras que no paran de crecer desde la pandemia.
- Los casos más graves —psicosis descompensada, agresividad extrema, conductas suicidas con comorbilidades médicas— exigen una coordinación urgente entre especialidades para evitar consecuencias irreversibles.
- El equipo médico evalúa en tiempo real si cada paciente puede volver a casa o debe quedarse en observación, una decisión que define vidas en cuestión de minutos.
- Frente al desborde, los especialistas insisten en que la prevención cotidiana —sueño, movimiento, alimentación, recreación— no es un consejo menor sino la primera línea de defensa que el sistema aún no logra garantizar para todos.
Cada mes, novecientos personas aseguradas cruzan las puertas del Servicio de Emergencia de Psiquiatría del Hospital Rebagliati en Lima, buscando alivio para dolores que no siempre se ven. Desde la pandemia, ese flujo incluye cada vez más adolescentes que llegan cargando autolesiones, depresión y consumo de sustancias. El hospital responde sin descanso, veinticuatro horas al día, recordándonos que la salud mental no es un privilegio sino una urgencia colectiva que la sociedad aún está aprendiendo a sostener.
Cada mes, alrededor de novecientos pacientes asegurados llegan al Servicio de Emergencia de Psiquiatría del Hospital Nacional Edgardo Rebagliati con síntomas agudos que no pueden esperar. Adolescentes, adultos y adultos mayores se presentan con cuadros que van desde trastornos de ansiedad y depresión hasta psicosis y conductas suicidas. El servicio funciona sin interrupción, las veinticuatro horas del día.
La doctora Elena Casso Legua, jefa del servicio, describe un flujo constante y diverso: algunos pacientes reciben atención y regresan a casa el mismo día; otros deben quedarse en la sala de observación y, si la gravedad lo exige, son trasladados a hospitalización. Lo que más ha cambiado desde la pandemia es la presencia creciente de adolescentes, que llegan traídos por padres o cuidadores con autolesiones, síntomas depresivos, ingesta no supervisada de medicamentos o consumo de sustancias psicoactivas.
Los casos más críticos combinan ideas suicidas, agitación severa y comorbilidades médicas que obligan a una coordinación rápida entre especialidades. Todos los asegurados de la Red Prestacional Rebagliati tienen acceso al servicio: un médico evalúa la gravedad y decide si el paciente puede recibir manejo ambulatorio o necesita internamiento para seguimiento continuo.
La doctora Casso concluye con un llamado a la prevención: cuidar la salud mental exige atención deliberada y cotidiana —sueño suficiente, alimentación equilibrada, actividad física, espacios de recreación—. No como un lujo, sino como una necesidad fundamental en un momento en que la demanda de atención especializada no deja de crecer.
Cada mes, alrededor de novecientos pacientes asegurados llegan al Servicio de Emergencia de Psiquiatría del Hospital Nacional Edgardo Rebagliati buscando atención por problemas de salud mental. Son adolescentes, adultos y adultos mayores que experimentan síntomas agudos lo suficientemente graves como para requerir intervención médica inmediata. El servicio funciona sin interrupciones, veinticuatro horas al día, siete días a la semana.
La doctora Elena Casso Legua, jefe del servicio, explica que algunos pacientes reciben tratamiento y se van el mismo día. Otros necesitan quedarse en la sala de observación, donde el equipo médico continúa evaluándolos y, si es necesario, los traslada al área de hospitalización. Lo que llega es variado: trastornos de ansiedad, depresión, alteraciones de la personalidad, síntomas psicóticos como esquizofrenia descompensada, y problemas relacionados con el consumo de sustancias.
Lo que ha cambiado notablemente en los últimos años, especialmente después de la pandemia, es el perfil de los pacientes más jóvenes. Los adolescentes ahora representan un flujo creciente de consultas. Llegan traídos por padres o cuidadores presentando trastornos conductuales, autolesiones, síntomas depresivos, ingesta de medicamentos sin supervisión o consumo de sustancias psicoactivas que alteran su comportamiento y emociones. La doctora Casso subraya que este incremento es notable y sostenido.
Los casos más críticos que llegan al servicio presentan cuadros complejos. Hay pacientes con ideas o conductas suicidas, agresividad extrema, agitación severa y manifestaciones psicóticas. Muchos de ellos tienen además comorbilidades médicas que complican el cuadro clínico y exigen un manejo coordinado entre especialidades. El equipo debe evaluar rápidamente la gravedad y decidir si el paciente puede ser manejado en el tópico de emergencia o si requiere internamiento.
Todos los asegurados que pertenecen a la Red Prestacional Rebagliati tienen acceso a este servicio. Ingresan al tópico de emergencia psiquiátrica, donde un médico valora sus síntomas y determina el nivel de gravedad. Si los síntomas son leves o moderados y pueden resolverse sin dejar secuelas en el entorno familiar o en terceros, el paciente recibe manejo ambulatorio. Si son de mayor gravedad o representan un riesgo para el paciente o su círculo cercano, ingresa a la sala de observación para seguimiento continuo.
La doctora Casso cierra con una reflexión sobre prevención. Mantener una buena salud mental, dice, requiere atención deliberada: estilos de vida saludables, dieta equilibrada, sueño suficiente, actividad física regular y espacios para actividades recreativas. No es un mensaje de culpa sino de reconocimiento de que la salud mental no es un lujo sino una necesidad que demanda cuidado cotidiano, especialmente en un contexto donde la demanda de atención especializada sigue creciendo.
Citations marquantes
Brindamos atención las 24 horas del día a pacientes con síntomas agudos de trastornos mentales, que en algunos casos se resuelven de manera inmediata y en otros se necesita que se queden internados en sala de observación— Dra. Elena Casso Legua, jefe del Servicio de Emergencia de Psiquiatría
En los últimos años y más aún después de la pandemia, se han visto incrementados los casos de adolescentes con síntomas de trastornos conductuales, lesiones autoinflingidas, síntomas depresivos e ingesta de medicamentos— Dra. Elena Casso Legua