El hígado guarda silencio mientras trabaja, y también mientras enferma. Las hepatitis virales —cinco virus, cinco historias distintas— pueden avanzar durante años sin dar señales, acumulando daño hasta que las consecuencias se vuelven irreversibles. En Chile, sin embargo, la ciencia y la política pública han construido un escudo real: vacunas, tratamientos con tasas de curación cercanas a la perfección y programas de tamizaje gratuito que convierten lo invisible en detectable. La pregunta que queda no es si existen las herramientas, sino si la sociedad y sus sistemas de salud decidirán usarlas
Hepatitis virales: herramientas de prevención y cura al alcance en Aysén
El hígado trabaja en silencio, y cuando enferma, todo el cuerpo lo siente
¿Por qué estas enfermedades pasan tan desapercibidas si son tan graves?
Porque no duelen. No hay fiebre, no hay síntomas visibles. El hígado se daña lentamente, en silencio, durante años. Cuando finalmente aparecen los síntomas, el daño ya es considerable.
¿Y entonces cómo sabe alguien que tiene hepatitis si no hay síntomas?
Por eso el tamizaje es tan importante. Un simple análisis de sangre en la atención primaria puede detectarla. Especialmente en embarazadas y en mayores de 45 años, donde la prevalencia es mayor.
Pero si la hepatitis C es curable, ¿por qué sigue siendo un problema mundial?
Porque muchas personas no saben que la tienen. En países sin acceso a tamizaje o tratamiento, la enfermedad avanza silenciosamente hasta causar cirrosis o cáncer. En Chile tenemos suerte: el tratamiento está garantizado y cura a más del 97 por ciento.
¿Qué diferencia hay entre las hepatitis A y B?
La A se transmite por agua o comida contaminada, como la mayoría de las enfermedades gastrointestinales. La B se transmite por sangre o contacto sexual. Ambas tienen vacuna, pero la B es más peligrosa porque puede volverse crónica.
¿Y en Aysén específicamente, hay acceso a estas vacunas y tratamientos?
Eso es lo que hay que verificar. Tenemos las herramientas a nivel nacional, pero la pregunta real es si llegan efectivamente a todos los rincones de la región.
Le Pouls
- Miles de personas mueren cada día en el mundo por complicaciones de hepatitis crónica que pudieron haberse detectado y tratado a tiempo.
- La naturaleza silenciosa de estas enfermedades es su mayor peligro: el daño hepático avanza sin síntomas durante años, hasta que la cirrosis o el cáncer de hígado hacen imposible ignorarlo.
- Chile dispone de vacunas gratuitas para hepatitis A y B, y de tratamientos modernos que curan la hepatitis C en más del 97% de los casos a través de las Garantías Explícitas en Salud.
- El tamizaje activo en atención primaria —especialmente en embarazadas y mayores de 45 años— es la estrategia central para interceptar estas enfermedades antes de que causen daño irreversible.
- En regiones como Aysén, el desafío no es la falta de recursos sino lograr que la población y los equipos de salud los utilicen plenamente y sin demora.
El hígado guarda silencio mientras trabaja, y también mientras enferma. Las hepatitis virales —cinco virus, cinco historias distintas— pueden avanzar durante años sin dar señales, acumulando daño hasta que las consecuencias se vuelven irreversibles. En Chile, sin embargo, la ciencia y la política pública han construido un escudo real: vacunas, tratamientos con tasas de curación cercanas a la perfección y programas de tamizaje gratuito que convierten lo invisible en detectable. La pregunta que queda no es si existen las herramientas, sino si la sociedad y sus sistemas de salud decidirán usarlas a tiempo.
El hígado trabaja en silencio, y cuando enferma, suele hacerlo de la misma manera. Las hepatitis virales —causadas por cinco virus distintos, denominados A, B, C, D y E— son inflamaciones hepáticas que con frecuencia pasan desapercibidas durante años, mientras el daño se acumula lentamente en el tejido. Solo cuando aparecen complicaciones graves como la cirrosis o el cáncer de hígado el cuadro se vuelve evidente. A nivel mundial, miles de personas mueren cada día por estas consecuencias.
El Dr. Felipe Silva Docolomansky, gastroenterólogo del Hospital Regional Coyhaique, subraya que Chile cuenta con herramientas concretas para enfrentar cada variante. Las hepatitis A y E, transmitidas por agua o alimentos contaminados, se previenen con higiene y saneamiento; la A cuenta además con una vacuna segura. La hepatitis B, que se transmite por fluidos corporales o contacto sexual, tiene una vacuna altamente efectiva que se administra gratuitamente a todos los recién nacidos en sus primeras 24 horas de vida, y el país refuerza el tamizaje en embarazadas para cortar la cadena de transmisión.
La hepatitis C ofrece quizás el panorama más esperanzador: aunque no existe vacuna, es curable. Los tratamientos disponibles a través de las Garantías Explícitas en Salud alcanzan tasas de éxito superiores al 97%. La clave está en buscarla activamente en la atención primaria, sobre todo en personas mayores de 45 años o con alteraciones en sus exámenes hepáticos. La hepatitis D, por su parte, solo afecta a quienes ya tienen hepatitis B, por lo que la vacuna contra esta última protege también frente a aquella.
En la región de Aysén, el reto es traducir estos recursos en acción real. El tamizaje temprano emerge como la pieza central de una estrategia que podría cambiar el curso de estas enfermedades. No se trata de alarma, sino de oportunidad: las herramientas existen; lo que resta es que la población y los sistemas de salud regionales decidan utilizarlas plenamente.
El hígado trabaja en silencio. Filtra la sangre, produce sustancias vitales, almacena energía. Cuando enferma, todo el cuerpo lo siente. Y durante años, es posible que no nos demos cuenta de nada.
Esta es la realidad de las hepatitis virales, un conjunto de inflamaciones hepáticas causadas por cinco virus distintos: A, B, C, D y E. El Dr. Felipe Silva Docolomansky, gastroenterólogo del Hospital Regional Coyhaique, insiste en que aunque estas enfermedades pasan frecuentemente desapercibidas, son fundamentales para entender nuestra salud. El problema central es su naturaleza silenciosa. Una persona puede vivir años con hepatitis crónica sin experimentar síntoma alguno, mientras el daño se acumula lentamente en el tejido hepático. Solo cuando las complicaciones llegan —cirrosis, cáncer de hígado— el cuadro se vuelve evidente. A nivel mundial, miles de personas mueren cada día por estas complicaciones.
Pero en Chile, la situación es diferente. El país cuenta con herramientas concretas y modernas para enfrentar cada tipo de hepatitis viral. Las hepatitis A y E se transmiten a través de agua o alimentos contaminados, y su prevención depende de medidas básicas: higiene adecuada y saneamiento. Para la hepatitis A existe además una vacuna segura y efectiva. La hepatitis B, transmitida por fluidos corporales o contacto sexual, tiene una vacuna altamente efectiva que se administra de forma gratuita a todos los recién nacidos dentro de sus primeras 24 horas de vida. El enfoque actual en el país es fortalecer el tamizaje en mujeres embarazadas para detectar el virus a tiempo e impedir su transmisión a los bebés.
La hepatitis C presenta un panorama particularmente esperanzador. Aunque no existe vacuna, es curable. Los tratamientos modernos disponibles a través de las Garantías Explícitas en Salud alcanzan tasas de curación superiores al 97 por ciento. La estrategia clave es buscarla activamente en la atención primaria, especialmente en personas mayores de 45 años o en quienes presentan alteraciones en los exámenes de función hepática. La hepatitis D, finalmente, solo afecta a quienes ya tienen hepatitis B, por lo que la vacuna contra la B proporciona protección también contra este virus.
En la región de Aysén, donde Silva Docolomansky ejerce, la pregunta que surge es cómo traducir estas herramientas en acción concreta. El tamizaje temprano en la atención primaria emerge como la pieza central de una estrategia de prevención que podría cambiar significativamente el curso de estas enfermedades. No se trata de alarma, sino de oportunidad: tenemos los recursos para detectar, prevenir y curar. Lo que falta es que la población y los sistemas de salud regional los utilicen plenamente.
Citations marquantes
Podemos vivir con ellas sin notar síntoma alguno durante años hasta que el daño es considerable— Dr. Felipe Silva Docolomansky, gastroenterólogo Hospital Regional Coyhaique
La clave es buscarla activamente en la Atención Primaria, especialmente en personas mayores de 45 años— Dr. Felipe Silva Docolomansky, sobre detección de hepatitis C