Pandillas irrumpieron en un campamento de desplazados ubicado en una iglesia en Kenscoff, ejecutando a varias personas e hiriendo a decenas más. Haití enfrenta una crisis prolongada de seguridad con 1.5 millones de desplazados internos y bandas que multiplican asesinatos, secuestros y violaciones.
Haití: al menos 40 muertos en ataque de pandillas a iglesia en Kenscoff
Una noche de terror en un lugar que debería haber sido refugio
¿Por qué una iglesia se había convertido en campamento de desplazados? ¿Qué llevó a esas 40 personas a estar allí?
Porque no tenían otro lugar. Cuando las pandillas controlan barrios enteros y la violencia es constante, la gente huye. Las iglesias ofrecen algo que el Estado no puede: un espacio que se percibe como sagrado, protegido. Pero como vimos, esa percepción es frágil.
El alcalde dijo que las búsquedas continúan. ¿Qué significa eso exactamente?
Significa que todavía no saben el número exacto de muertos. Hay cuerpos que aún no han sido encontrados, probablemente en los alrededores del campamento. Y hay personas desaparecidas, lo que en Haití generalmente significa secuestradas por las bandas.
1.5 millones de desplazados internos. ¿Cómo funciona una sociedad cuando una de cada siete personas ha tenido que huir?
No funciona. Eso es el punto. La economía se colapsa, los servicios públicos desaparecen, la educación se interrumpe. Estás viendo el resultado de años de deterioro acumulado.
¿Por qué Kenscoff específicamente? ¿Hay algo que la haga un objetivo?
Es estratégica. Está en las alturas, controla acceso a la capital. Las bandas compiten por territorio porque el territorio es poder: acceso a recursos, a rutas de tráfico, a población que controlar. Kenscoff es un punto de disputa.
El gobierno envía refuerzos. ¿Eso cambia algo?
Probablemente no, a menos que sea parte de una estrategia más amplia. Refuerzos puntuales en un lugar específico pueden contener una situación temporalmente, pero si las condiciones que alimentan la violencia persisten, volverá a ocurrir en otro lugar.
O Pulso
- Al menos 40 muertos en ataque a iglesia en Kenscoff el domingo por la noche
- 1.5 millones de desplazados internos en Haití según datos de junio de 2026
- Fuerza internacional de 5,500 efectivos planeada para combatir pandillas
Pandillas irrumpieron en un campamento de desplazados ubicado en una iglesia en Kenscoff, ejecutando a varias personas e hiriendo a decenas más. Haití enfrenta una crisis prolongada de seguridad con 1.5 millones de desplazados internos y bandas que multiplican asesinatos, secuestros y violaciones.
Al menos 40 personas murieron en un ataque de pandillas a una iglesia en Kenscoff, Haití, el domingo por la noche. El alcalde reportó heridos y desaparecidos en lo que calificó como 'una noche de terror'.
El domingo por la noche, pandillas armadas irrumpieron en un campamento de personas desplazadas que funcionaba dentro de una iglesia en Kenscoff, una localidad en las alturas que rodean Puerto Príncipe. Lo que sucedió en las horas siguientes fue, según el alcalde Massillon Jean, una noche de terror. Cuando terminó, al menos 40 personas yacían muertas. Decenas más habían resultado heridas. Otros tantos seguían desaparecidos.
Jean informó a la prensa internacional el lunes sobre la magnitud del ataque. "Hemos contabilizado alrededor de 40 cuerpos. Las búsquedas continúan. Algunas personas siguen desaparecidas", explicó. Los atacantes no solo ejecutaron a sus víctimas; también se llevaron a algunos de los sobrevivientes. La escena que dejaron atrás fue de caos absoluto: un lugar que debería haber sido refugio se convirtió en escenario de masacre.
Kenscoff no es un punto aislado de violencia en Haití. Es parte de un patrón más amplio de deterioro que ha convertido al país más pobre de América en un territorio donde las pandillas operan casi sin restricción. Con una población de aproximadamente 11 millones de habitantes, Haití enfrenta una crisis que es simultáneamente política, económica y de seguridad. Las bandas no solo matan; secuestran, violan, reclutan niños para sus filas. La violencia se ha vuelto sistemática, omnipresente.
La cifra de desplazados internos refleja la escala del problema. Según datos de junio de la Organización Internacional para las Migraciones, cerca de 1.5 millones de haitianos han sido forzados a abandonar sus hogares por la violencia. Eso es aproximadamente uno de cada siete habitantes del país. Y estos ataques no ocurren solo en la capital; se extienden por todo el territorio nacional. Kenscoff, ubicada en las alturas de la zona suburbana, se ha convertido en un punto de choque donde diferentes bandas compiten por expandir su control territorial.
La respuesta oficial llegó rápidamente. El primer ministro Alix Didier Fils-Aimé expresó su "profunda compasión" por las víctimas y sus familias a través de un comunicado. El gobierno también anunció que enviaría refuerzos de seguridad a Kenscoff para intentar restablecer el orden. Pero la capacidad del Estado para contener la violencia ha demostrado ser limitada. Las fuerzas policiales están desbordadas, incapaces de responder a la magnitud de la crisis.
Esta insuficiencia ha llevado a la comunidad internacional a intervenir. Las Naciones Unidas han respaldado la creación de una fuerza internacional de represión de pandillas, diseñada para apoyar a la policía haitiana. El plan prevé que esta fuerza cuente, a largo plazo, con 5,500 policías y militares extranjeros. Sin embargo, se desconoce cuántos de estos efectivos ya han sido desplegados en el terreno. Lo que es claro es que Haití enfrenta una crisis de seguridad que rebasa la capacidad de sus instituciones internas, y que los civiles —especialmente aquellos lo suficientemente vulnerables como para vivir en campamentos de desplazados dentro de iglesias— siguen pagando el precio más alto.
Citações Notáveis
Hemos contabilizado alrededor de 40 cuerpos. Las búsquedas continúan. Algunas personas siguen desaparecidas.— Massillon Jean, alcalde de Kenscoff
Los miembros de las bandas irrumpieron en un campamento de desplazados ubicado en una iglesia. Ejecutaron a varias personas.— Massillon Jean, alcalde de Kenscoff