Guterres propone someter a consulta popular el plan de autonomía marroquí en el Sáhara

El conflicto ha mantenido paralizado un referéndum de autodeterminación durante más de dos décadas y un alto el fuego roto desde hace seis años, afectando a la población saharaui dividida entre territorio controlado por Marruecos y zonas del Frente Polisario.
La autonomía no se puede imponer sin más en ningún caso
Advertencia del mediador de la ONU sobre la necesidad de consultar al pueblo saharaui antes de implementar cualquier estatuto de autogobierno.
Mark

¿Por qué es importante lo que Guterres propone ahora, si hace un año ya se aprobó una resolución que reconocía el plan de autonomía marroquí?

Mimi

Porque hay una diferencia fundamental entre reconocer algo como "base para una solución" y permitir que la población lo acepte o rechace. Guterres está diciendo que la autonomía no puede imponerse; tiene que haber una consulta genuina.

Luke

Pero ¿qué significa "consulta genuina"? El informe no especifica quién vota ni cómo. Eso es un detalle que importa mucho.

Mimi

Exacto. Y ahí está el conflicto. Marruecos dice que todos los marroquíes deben votar. El Polisario dice que solo los saharauis. Son interpretaciones completamente distintas de lo mismo.

Mark

¿Entonces la recomendación de Guterres es un triunfo para el Polisario?

Luke

No necesariamente. Guterres no menciona un referéndum sobre independencia. Habla de una consulta sobre un estatuto de autonomía. Eso es diferente a lo que el Polisario ha estado pidiendo durante décadas.

Mimi

Es un punto medio que probablemente no satisface a nadie completamente. Pero garantiza que la población tenga voz en algo que la afecta directamente.

Mark

¿Y qué pasa con Estados Unidos? ¿Por qué está buscando contactos con otros grupos saharauis?

Luke

Porque si el Polisario es el único interlocutor, tiene poder de veto sobre cualquier acuerdo. Si hay otros actores en la mesa, la negociación se fragmenta y es más fácil avanzar.

Mimi

Aunque eso también significa que el Polisario podría sentirse marginado, lo que podría intensificar el conflicto en lugar de resolverlo.

Mark

¿Cuál es el riesgo real si se reducen los efectivos de la Minurso sin avances en la negociación?

Luke

Escalada armada. Si Marruecos intenta ocupar militarmente el territorio que controla el Polisario, Argelia podría intervenir. Y eso es una guerra regional, no solo un conflicto territorial.

Mimi

Por eso los expertos advierten que los recortes deben acompasarse con avances en la negociación. La Minurso es un amortiguador, aunque sea débil.

  • Votación en el Consejo de Seguridad de la ONU el 31 de octubre para renovar el mandato de Minurso
  • Marruecos controla el 80% del territorio; el Frente Polisario opera en el 20% restante
  • El referéndum de autodeterminación está paralizado hace más de dos décadas; el alto el fuego se rompió hace seis años
  • Costes de mantenimiento de Minurso en 2025 rondaron los 60 millones de euros; efectivos reducidos de 500 hace 15 años a 300 actualmente

Marruecos cuenta con apoyo de EE UU, Francia y Reino Unido para renovar el mandato de Minurso, pero enfrenta la recomendación de Guterres de someter la autonomía a consulta popular. El Frente Polisario rechaza el plan de autonomía e insiste en un referéndum de autodeterminación, mientras EE UU busca contactos con grupos saharauis alternativos favorables a Marruecos.

Marruecos busca revalidar su plan de autonomía para el Sáhara Occidental en la votación de la ONU del 31 de octubre, pero el secretario general Guterres propone someter el estatuto a consulta popular del pueblo saharaui, respetando su derecho a la autodeterminación.

En las últimas semanas de su mandato como secretario general de Naciones Unidas, António Guterres ha presentado una recomendación que complica los planes de Marruecos en el Consejo de Seguridad. El 31 de octubre, ese órgano votará sobre la renovación del mandato de la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (Minurso), y Rabat esperaba consolidar el éxito diplomático de hace un año, cuando su propuesta de autonomía fue reconocida como base para una solución política. Pero Guterres, en su informe de este mes, plantea algo distinto: someter el futuro estatuto de autogobierno a una consulta popular genuina del pueblo saharaui, permitiéndole aceptar o rechazar la propuesta sin perder su derecho a la autodeterminación.

El territorio en cuestión es lo que fue la provincia española número 53, abandonado hace medio siglo y hoy dividido por un terraplén de piedras y arena. Marruecos controla el 80 por ciento del desierto; el Frente Polisario, que defiende la independencia desde el exilio en Argelia, opera en el 20 por ciento restante. El conflicto lleva más de dos décadas congelado: el referéndum de autodeterminación que debía organizarse nunca se celebró, y el alto el fuego se rompió hace seis años. Staffan de Mistura, enviado del secretario general y mediador efectivo en la disputa, advirtió ante el Consejo que la autonomía "no se puede imponer sin más en ningún caso" y que la solución depende del libre ejercicio del derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui.

Marruecos cuenta con el respaldo de Estados Unidos, Francia y Reino Unido, miembros permanentes del Consejo con derecho a veto. Washington reconoció la soberanía marroquí sobre el Sáhara en 2020, durante la primera presidencia de Trump, y ahora será responsable de redactar los términos concretos de la resolución que se someterá a votación a fin de mes. Pero la administración estadounidense también está explorando otras vías. Ha abierto contactos con el Movimiento Saharauis por la Paz, un grupo fundado en 2020 que respalda el plan de autonomía marroquí. Parlamentarios estadounidenses han presentado iniciativas para declarar al Frente Polisario como grupo terrorista extranjero, un movimiento que lo aislaría diplomáticamente.

Las negociaciones entre Marruecos y el Polisario comenzaron de forma visible en Madrid en febrero del año pasado y continuaron en Washington, pero se han estancado. El plan de autonomía marroquí ha encontrado una resistencia firme del Polisario, que insiste en un voto de autodeterminación. Según expertos del International Crisis Group, la administración Trump parece dispuesta a introducir cambios en el marco diplomático del Sáhara en la ONU, particularmente respecto al futuro de la Minurso. Washington y Rabat pretenden reducir sensiblemente los efectivos de la misión y rebajar sus costes de mantenimiento, que en 2025 rondaron los 60 millones de euros, un mínimo histórico 35 años después de su despliegue.

La Minurso nació con la función de organizar un referéndum de autodeterminación y supervisar un alto el fuego, pero hoy se limita a ejercer como observador militar sin derecho a intervenir. Hace 15 años contaba con más de 500 efectivos; ahora tiene 300. Marruecos presentó a principios de este año una nueva propuesta de estatuto de autonomía que establece un Gobierno y un Parlamento autónomo, incluso una policía autonómica. Pero hay una diferencia crucial en cómo Rabat interpreta la consulta: entiende que debe ser votada por todos los marroquíes, no solo por los habitantes del territorio saharaui, lo que cierra el paso a que se interprete como una consulta de autodeterminación en el sentido que reclama el Polisario.

Observadores cercanos al conflicto consideran que el informe de Guterres representa un cierto revés para Marruecos respecto a las expectativas generadas hace un año con la resolución 2797, pero también garantiza que cualquier consulta se centre en un plan de autonomía que no sea impuesto a la población. Es improbable que el Polisario sea excluido de la mesa de diálogo, pues ha sido declarado por la ONU como parte en el conflicto, aunque tal vez tenga que hacer sitio a otros grupos promarroquíes. La presión sobre la Minurso llega principalmente por la vía del dinero: los recortes de efectivos y presupuesto sin avances paralelos en la negociación podrían desestabilizar la región. Si Marruecos ocupara militarmente el 20 por ciento del territorio que hoy escapa a su control, el Polisario solo podría proseguir sus ataques desde Argelia y Mauritania, con evidente riesgo de respuesta armada de Argel y Nuakchot en caso de represalias marroquíes trasfronterizas.

El futuro del Sáhara depende de que se alcance una solución al conflicto, mediante el libre ejercicio del derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui
— Staffan de Mistura, enviado del secretario general de la ONU
Representa un cierto revés para Marruecos respecto a las expectativas generadas el año pasado con la resolución 2797, pero también garantiza que la consulta se centre en un plan de autonomía que no sea impuesto a la población
— Observador cercano al conflicto
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