Fujimori propone incorporar operadores de celulares y sistema financiero contra crimen organizado

El sector transporte sufre extorsiones sistemáticas que afectan a transportistas y sus operaciones en múltiples regiones del país.
Los extorsionadores usan esos canales para cobrar sus cuotas
La presidenta explica por qué las empresas de telefonía e instituciones financieras son clave en la lucha contra el crimen organizado.
Mark

¿Por qué la presidenta insiste en que operadores de celulares y bancos deben estar en la mesa de seguridad? ¿No es eso responsabilidad del Estado?

Mimi

Porque el dinero y la comunicación son los nervios del crimen organizado. Los extorsionadores no operan en el vacío; usan teléfonos para amenazar y sistemas de pago para cobrar. Si solo el Estado actúa, los criminales simplemente cambian de canal.

Mark

Pero eso significa que empresas privadas tendrían que monitorear a sus propios clientes. ¿No hay un problema de privacidad ahí?

Mimi

Hay tensión, sí. Pero para los transportistas que están siendo sangrados por extorsionistas, la privacidad es un lujo que no pueden permitirse. La pregunta es si el Estado puede diseñar esa colaboración sin convertirla en vigilancia masiva.

Mark

¿Y la plataforma nacional contra extorsiones? ¿Qué hace exactamente?

Mimi

Aún no está clara. Pero la idea parece ser centralizar información sobre patrones de extorsión para que la policía pueda identificar redes y actores antes de que golpeen a más transportistas.

Mark

¿Crees que esto funcionará?

Mimi

Depende de si el gobierno puede mantener la coordinación entre ministerios y empresas privadas. Históricamente, eso es lo más difícil.

  • Transportistas de Lima, Arequipa, Junín, Piura, La Libertad y Áncash llegaron a Palacio con un mensaje urgente: la extorsión sistemática está destruyendo sus operaciones y sus medios de vida.
  • El gobierno reconoce que los extorsionadores usan teléfonos y sistemas de pago para coordinar cobros, lo que convierte a las empresas de telecomunicaciones y a los bancos en piezas clave —y hasta ahora ausentes— del combate al crimen.
  • Se crearán dos mesas de trabajo paralelas: una sobre regulación económica del sector transporte y otra sobre seguridad ciudadana, señal de que el Estado entiende la extorsión como una crisis tanto económica como de orden público.
  • El ministro del Interior anunció expansión del Plan Escudo con apoyo de las Fuerzas Armadas, nuevas unidades de flagrancia y una plataforma nacional exclusiva contra extorsiones, mientras la policía refuerza su presencia en paraderos y empresas de transporte.
  • El gobierno también apunta a la frontera: modificará los sistemas de expulsión para impedir el ingreso de extranjeros con antecedentes criminales, apostando por la prevención antes que solo la represión.
  • Para el sector transporte, la pregunta que queda en el aire es si esta coordinación inédita entre industrias, fuerzas de seguridad y autoridades migratorias llegará a tiempo para frenar el daño acumulado.

En Palacio de Gobierno, la presidenta Keiko Fujimori escuchó a transportistas de seis regiones del país describir cómo la extorsión organizada asfixia sus operaciones cotidianas. La respuesta del Estado va más allá del despliegue policial tradicional: convoca a operadores de telefonía móvil e instituciones financieras como actores centrales de la seguridad, reconociendo que el crimen moderno se mueve por redes invisibles que ninguna patrulla puede interceptar sola. Es un momento en que el gobierno intenta redefinir quién es responsable de proteger la vida económica del país.

La presidenta Keiko Fujimori reunió en Palacio a dirigentes de sindicatos de transportistas provenientes de seis regiones del país para escuchar de primera mano cómo la extorsión y el crimen organizado están sofocando sus operaciones. De ese encuentro surgió una propuesta que amplía el perímetro de la lucha contra la delincuencia: incorporar a las empresas de telefonía móvil y a las instituciones financieras como actores centrales de la estrategia de seguridad del Estado.

Fujimori explicó que los extorsionadores utilizan canales de comunicación y sistemas de pago para coordinar sus operaciones y cobrar sus cuotas. Interrumpir esos flujos exige que quienes controlan esas infraestructuras sean parte de la solución. No es una invitación simbólica: es el reconocimiento de que el crimen organizado opera a través de redes que trascienden el territorio físico donde trabajan los transportistas.

De la reunión —que contó con la presencia de los ministros del Interior y de Transportes, además de altos mandos policiales— surgió la decisión de crear dos mesas de trabajo paralelas. La primera abordará regulación económica y viabilidad sectorial; la segunda se concentrará en seguridad ciudadana. Esta estructura dual refleja que la extorsión no es solo un problema de orden público, sino también una amenaza a la economía de quienes mueven bienes y personas por el país.

El ministro del Interior detalló el despliegue en marcha: mayor presencia policial en empresas de transporte, paraderos y buses, expansión del Plan Escudo con apoyo de las Fuerzas Armadas, nuevas unidades de flagrancia y el lanzamiento de una plataforma nacional dedicada exclusivamente a combatir extorsiones. Fujimori anunció además cambios en la política migratoria para impedir el ingreso de extranjeros con antecedentes criminales, apostando por la prevención antes que solo la represión.

Para el sector transporte, que ha visto cómo la extorsión erosiona sus márgenes y sus operaciones región por región, la pregunta que permanece es si esta coordinación inédita entre telecomunicaciones, banca, fuerzas de seguridad y autoridades migratorias será suficiente —y si llegará a tiempo.

La presidenta Keiko Fujimori convocó a dirigentes de sindicatos de transportistas desde Lima, Arequipa, Junín, Piura, La Libertad y Áncash a una reunión en Palacio para escuchar directamente cómo la extorsión y el crimen organizado están sofocando sus operaciones. Lo que emergió de ese encuentro fue una propuesta que amplía significativamente el perímetro de la lucha contra la delincuencia: incorporar a las empresas de telefonía móvil y a las instituciones financieras como actores centrales en la estrategia de seguridad del Estado.

Fujimori fue explícita sobre por qué estas industrias importan. Los extorsionadores, explicó, utilizan los canales de comunicación telefónica y los sistemas de pago para coordinar sus operaciones y cobrar sus cuotas. Si el gobierno quiere interrumpir esos flujos, necesita que quienes controlan esas infraestructuras sean parte de la solución. No es una invitación pasiva: es un reconocimiento de que el crimen organizado se mueve a través de redes que trascienden el territorio físico donde operan los transportistas.

La reunión contó con la presencia de los ministros César Astudillo, del Interior, y Rafael Rey, de Transportes y Comunicaciones, además de oficiales de alto rango de la Policía Nacional. De allí surgió la decisión de crear dos mesas de trabajo paralelas. La primera, coordinada por el Ministerio de Transportes, abordará cuestiones de regulación estatal y economía sectorial. La segunda, bajo la dirección del Ministerio del Interior, se concentrará exclusivamente en fortalecer la seguridad ciudadana. Esta estructura dual refleja una comprensión de que el problema de la extorsión no es solo un asunto de orden público, sino también de viabilidad económica para quienes transportan bienes y personas.

Fujimori también anunció cambios en la política migratoria. El gobierno planea modificar los sistemas de expulsión para impedir que extranjeros con antecedentes criminales ingresen al país. Es una medida preventiva que apunta a reducir la entrada de actores criminales desde el exterior, aunque la presidenta fue clara en que su estrategia no se limita a la represión: quiere actuar con inteligencia para evitar que los delitos ocurran en primer lugar.

Astudillo, por su parte, detalló el despliegue operativo en marcha. La Policía está aumentando su presencia en empresas de transporte, paraderos y buses. El ministro pidió confianza a los transportistas mientras el Ejecutivo implementa estas medidas. Anunció también que se fortalecerán las herramientas disponibles para que la policía enfrente al crimen organizado, incluyendo la expansión de unidades de flagrancia, la ampliación del Plan Escudo con apoyo de las Fuerzas Armadas, y el lanzamiento de una plataforma nacional dedicada exclusivamente a combatir extorsiones.

Lo que emerge de este encuentro es una estrategia que reconoce la complejidad de la extorsión moderna. No es un problema que pueda resolverse solo con patrullas y arrestos. Requiere que operadores de telefonía, bancos, fuerzas de seguridad y autoridades migratorias trabajen en coordinación. Para el sector transporte, que ha visto cómo la extorsión sistemática erosiona sus márgenes y sus operaciones, la pregunta ahora es si esa coordinación será suficiente y si llegará a tiempo.

Tenemos que incorporar a los operadores de celulares y al sistema financiero, porque ya sabemos que los cupos y las extorsiones vienen por esos canales
— Presidenta Keiko Fujimori
Vamos a seguir fortaleciendo las herramientas que necesita la Policía para enfrentar al crimen
— Ministro del Interior César Astudillo
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