Frustraron intento de introducir celular a Cerimedo en cárcel boliviana

Nadia Beller, expareja de Cerimedo, recibió tres disparos en un ataque armado en Santa Cruz de la Sierra, siendo acusado Cerimedo como supuesto autor intelectual.
Un teléfono en una cárcel es una herramienta de poder
Las autoridades bolivianas frustraron el intento de introducir un celular a Cerimedo, detenido por tentativa de femicidio.
Mark

¿Por qué es importante que hayan detenido este celular? ¿Qué hubiera pasado si llega a Cerimedo?

Mimi

Un teléfono en una cárcel es una herramienta de poder. Permite coordinar desde adentro, intimidar testigos, organizar más delitos. En un caso como este, donde hay una víctima viva que puede testificar, es crítico.

Luke

Pero el reporte no dice qué hubiera hecho Cerimedo con el teléfono. Eso es especulación. Lo que sabemos es que alguien intentó pasárselo.

Mark

¿Quién lo envió? ¿Familia de Cerimedo?

Mimi

Las autoridades no lo saben aún. Dicen que no hay vínculo entre Cerimedo y el vendedor de comidas, así que alguien de afuera coordinó todo.

Luke

Exacto. Eso es lo que falta. El reporte dice que investigan, pero no hay confirmación de quién está detrás. Podría ser familia, podría ser un abogado, podría ser alguien que trabaja en la cárcel.

Mark

¿Cuál es la situación legal actual de Cerimedo?

Mimi

Enfrenta tres investigaciones: tentativa de femicidio como autor intelectual del ataque a Beller, enriquecimiento ilícito, y violencia familiar y doméstica. Está en detención preventiva.

Luke

Pero importante: la tentativa de femicidio es la acusación más grave, y depende de lo que Beller declare y de si hay pruebas de que Cerimedo ordenó el ataque. Los otros dos casos son investigaciones abiertas, no condenas.

Mark

¿Qué sabemos del ataque a Nadia Beller?

Mimi

Recibió tres disparos frente a un hotel. Dos hombres disfrazados de repartidores hicieron el trabajo y escaparon. Beller sobrevivió y acusó a Cerimedo.

Luke

Lo que no está claro es si hay pruebas de que Cerimedo lo ordenó, o si es solo la acusación de Beller. El reporte dice que la investigación busca determinar quién ordenó el ataque, lo que sugiere que aún no está probado.

  • Un vendedor de alimentos que circulaba sin levantar sospechas dentro del penal fue descubierto con un celular destinado a Cerimedo durante una requisa de rutina.
  • Las autoridades sospechan que alguien desde el exterior coordinó la operación, ya que no existe vínculo conocido entre el vendedor y el detenido.
  • Cerimedo acumula tres causas judiciales: tentativa de femicidio contra Nadia Beller —quien recibió tres disparos frente a un hotel—, presunto enriquecimiento ilícito y violencia familiar.
  • El hallazgo del celular desencadenó un sumario interno para rastrear la cadena completa: quién ordenó el envío, quién lo facilitó y si hay funcionarios o reclusos implicados.
  • Las autoridades no descartan que el dispositivo haya ingresado mediante encomiendas, productos alimenticios o con la participación de familiares del detenido.

En las profundidades de una cárcel boliviana de alta seguridad, el intento de hacer llegar un teléfono celular a un hombre acusado de ordenar el asesinato de su expareja revela cuánto esfuerzo puede desplegarse para mantener hilos de poder desde el encierro. Fernando Cerimedo, exasesor presidencial argentino detenido en Chonchocoro desde agosto, vio frustrado ese intento cuando un vendedor de comidas fue sorprendido durante una requisa con el dispositivo. El episodio no es solo una infracción carcelaria: es el reflejo de redes que no se disuelven fácilmente con una celda, y de una justicia que debe vigilar no solo los muros, sino lo que circula entre ellos.

Fernando Cerimedo, exasesor del presidente boliviano Rodrigo Paz, lleva dos meses en la cárcel de Chonchocoro acusado de ser el autor intelectual de un ataque a balazos contra su expareja, la consultora política Nadia Beller. El martes pasado, las autoridades frustraron un intento de hacerle llegar un celular al interior del penal: un vendedor de comidas que circulaba libremente entre los reclusos fue sorprendido durante una requisa con el dispositivo en su poder.

El coronel Aldrin Cordero y el gobernador del penal, Edgar Espinoza, confirmaron el decomiso. Espinoza señaló que el vendedor tenía acceso habitual a los internos, lo que le permitía moverse sin despertar sospechas. Las investigaciones no encontraron vínculo previo entre él y Cerimedo, lo que apunta a que alguien desde afuera coordinó la operación.

Cerimedo fue detenido el 18 de agosto en el aeropuerto Viru Viru cuando intentaba volar a Buenos Aires, apenas tres días después de que Beller recibiera tres disparos frente a un hotel en Santa Cruz de la Sierra. Dos hombres disfrazados de repartidores ejecutaron el ataque y huyeron. Beller lo señaló directamente como responsable. La justicia boliviana lo imputó por tentativa de femicidio y ordenó su detención preventiva por 180 días.

Posteriormente, una segunda investigación por presunto enriquecimiento ilícito motivó su traslado desde la cárcel de Palmasola hacia Chonchocoro, de mayor seguridad. A esas dos causas se suma una tercera por violencia familiar contra Beller.

Tras el hallazgo del celular, las autoridades abrieron un sumario para determinar responsabilidades y reconstruir la cadena completa: quién ordenó el envío, cómo llegó el dispositivo al vendedor y si hay funcionarios u otros reclusos involucrados en la operación.

Fernando Cerimedo, exasesor del presidente boliviano Rodrigo Paz, lleva dos meses detenido en la cárcel de Chonchocoro acusado de ser el autor intelectual de un ataque a balazos contra su expareja, la consultora política Nadia Beller. El martes pasado, las autoridades penitenciarias bolivianas frustraron un intento de hacerle llegar un teléfono celular al interior de la prisión. Un vendedor de comidas que trabajaba dentro del penal fue sorprendido durante una requisa con el dispositivo, que según las investigaciones estaba destinado a Cerimedo.

El coronel Aldrin Cordero, director Nacional de Seguridad Penitenciaria, y Edgar Espinoza, gobernador de la cárcel, confirmaron públicamente el decomiso. Espinoza explicó que el hombre que intentaba introducir el celular se dedica a vender alimentos a los reclusos y también facilita comidas para otros detenidos, lo que le permitía circular dentro del penal sin levantar sospechas. Según fuentes penitenciarias, no hay evidencia de que Cerimedo y este vendedor tengan algún vínculo previo, lo que sugiere que alguien de afuera coordinó la operación.

La detención de Cerimedo comenzó el 18 de agosto en el aeropuerto Viru Viru de Santa Cruz de la Sierra, cuando intentaba abordar un vuelo hacia Buenos Aires. Tres días antes, Nadia Beller había recibido tres disparos frente a un hotel en la misma ciudad. Dos hombres vestidos como repartidores ejecutaron el ataque y huyeron. Beller acusó directamente a Cerimedo de haber ordenado el crimen. Las autoridades bolivianas lo imputaron por tentativa de femicidio en grado de tentativa, con una orden de detención preventiva por 180 días.

El caso se complicó cuando la Fiscalía abrió una segunda investigación contra Cerimedo por presunto enriquecimiento ilícito. Fue entonces cuando la justicia ordenó su traslado desde la cárcel de Palmasola, en la región oriental de Santa Cruz, hacia Chonchocoro, una prisión de mayor seguridad. Además de estas dos causas, Cerimedo enfrenta una tercera investigación por violencia familiar y doméstica contra Beller.

Ahora, tras el hallazgo del celular, las autoridades iniciaron un sumario para determinar responsabilidades y rastrear cómo llegó el dispositivo hasta el vendedor de comidas. Espinoza no descartó que se haya utilizado algún mecanismo irregular de ingreso, como encomiendas, productos alimenticios o la participación de familiares del detenido. La investigación busca establecer la cadena completa de quién ordenó el envío, quién lo facilitó desde afuera de la prisión, y si hay otros reclusos o funcionarios implicados en la operación.

Un privado de libertad que se dedica a la venta de comidas ha tratado de introducir un equipo móvil de comunicación a uno de estos privados, vale decir, al señor Cerimedo
— Edgar Espinoza, gobernador de la cárcel de Chonchocoro
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