En los laboratorios de la Universidad Estatal de Iowa, investigadores han descubierto que las glándulas mamarias de cerdos, ovejas, alpacas, cabras y ganado vacuno comparten la misma vulnerabilidad biológica que ya permitió al H5N1 devastar más de mil rebaños lecheros: altos niveles de ácido siálico, la molécula que el virus usa como puerta de entrada. El hallazgo, publicado en el *Journal of Dairy Science*, no es solo un dato científico, sino una advertencia sobre los límites de lo que no se busca y, por tanto, no se ve. En un mundo donde un virus con tasa de mortalidad humana cercana al 50%
Estudio de Iowa revela que glándulas mamarias de ganado podrían albergar H5N1
Si no buscamos, no lo sabremos
¿Por qué es importante que el ácido siálico esté presente en estas glándulas mamarias?
Porque es literalmente la llave que el virus necesita para entrar en una célula. Sin ácido siálico, el H5N1 no puede infectar. Si está presente en múltiples especies, todas ellas son potencialmente vulnerables.
Pero espera—¿cuántos casos reales se han detectado en cerdos, ovejas, alpacas o cabras? El estudio dice "unos pocos casos esporádicos".
Exacto. Eso es lo que hace esto tan preocupante. No sabemos cuántos hay porque no estamos buscando sistemáticamente.
¿Y la leche cruda? ¿Cuánta gente realmente la consume de estos otros animales?
No hay cifras en el estudio, pero Nelli señala que sí hay consumo. Es un vector potencial que no está siendo monitoreado.
Entonces tenemos un riesgo teórico bien fundamentado en biología, pero sin datos de prevalencia real en el terreno. Eso es importante distinguir.
Completamente. Por eso los investigadores dicen que necesitamos vigilancia. No podemos esperar a que haya un brote para empezar a buscar.
¿Qué pasa si H5N1 y la gripe estacional se encuentran en el mismo animal?
Podrían intercambiar material genético y crear algo potencialmente más transmisible o más letal. Es lo que los virólogos llaman "reassortment".
Pero eso también es especulativo. Ha sucedido en el pasado con otros virus, pero no es garantizado que suceda aquí.
Cierto. Pero es por eso que Bell dice que debemos "adelantarnos a la situación". Mejor prevenir que lamentar.
O Pulso
- El H5N1 ya no es solo una amenaza avícola: ha infectado más de mil rebaños lecheros desde 2024 y ahora se descubre que otras cinco especies ganaderas comparten la misma puerta biológica que lo hace posible.
- El ácido siálico presente en las glándulas mamarias de cerdos, ovejas, alpacas, cabras y vacuno de carne es compatible tanto con el virus aviar como con la gripe estacional humana, abriendo la posibilidad de que ambos coincidan en un mismo animal y generen variantes más peligrosas.
- La leche cruda de estas especies —consumida por comunidades enteras— puede transportar el virus más allá del establo, convirtiendo un hábito alimentario en un vector de propagación difícil de rastrear.
- Los sistemas de vigilancia actuales prácticamente ignoran estas especies: 'Si no buscamos, no lo sabremos', advierte el coautor del estudio, señalando una brecha que el tiempo podría volver irreversible.
- Con 71 casos humanos confirmados y una mortalidad histórica del 50%, los investigadores urgen a ampliar las pruebas ahora, antes de que el virus siga replicándose y evolucionando hacia algo aún más difícil de contener.
En los laboratorios de la Universidad Estatal de Iowa, investigadores han descubierto que las glándulas mamarias de cerdos, ovejas, alpacas, cabras y ganado vacuno comparten la misma vulnerabilidad biológica que ya permitió al H5N1 devastar más de mil rebaños lecheros: altos niveles de ácido siálico, la molécula que el virus usa como puerta de entrada. El hallazgo, publicado en el *Journal of Dairy Science*, no es solo un dato científico, sino una advertencia sobre los límites de lo que no se busca y, por tanto, no se ve. En un mundo donde un virus con tasa de mortalidad humana cercana al 50% circula silenciosamente entre especies, la vigilancia incompleta no es una omisión técnica, sino una apuesta con consecuencias que podrían alcanzar comunidades enteras a través de algo tan cotidiano como un vaso de leche.
Un equipo de la Universidad Estatal de Iowa ha publicado un hallazgo que amplía el mapa de riesgo del H5N1 más allá de las vacas lecheras: las glándulas mamarias de cerdos, ovejas, alpacas, cabras y ganado vacuno de carne contienen altos niveles de ácido siálico, la molécula que actúa como punto de anclaje para el virus. El estudio, publicado en el *Journal of Dairy Science*, sugiere que estas especies podrían albergar y transmitir el patógeno de maneras que los sistemas de vigilancia actuales no están detectando.
Desde 2022, el brote de influenza altamente patógena ha eliminado más de 184 millones de aves de corral. Cuando el virus saltó al ganado lechero en 2024, más de mil rebaños fueron afectados. Un estudio previo del mismo grupo ya había explicado esa propagación por la presencia de ácido siálico en las ubres bovinas. Ahora, la nueva investigación demuestra que otras especies comparten esa misma vulnerabilidad biológica.
Lo que agrava el panorama es que los receptores hallados en los tejidos mamarios son compatibles tanto con el H5N1 como con la gripe estacional humana. Esa convergencia abre la posibilidad de que ambos virus coincidan en un mismo hospedador, intercambien material genético y produzcan variantes más adaptadas a los humanos, en quienes el H5N1 ha registrado históricamente una mortalidad cercana al 50%.
El Dr. Todd Bell, coautor del estudio, señaló la incomodidad central del problema: casi ninguna de estas especies está siendo sometida a pruebas sistemáticas. Rahul Nelli, autor principal, advirtió que el riesgo no se limita a las vacas lecheras: hay personas que consumen leche cruda de cerdos, cabras, ovejas y alpacas, y la leche —a diferencia de una infección respiratoria— viaja a través de comunidades enteras. La pasteurización elimina el virus, pero la leche cruda permanece como un vector silencioso. El mensaje de los investigadores es directo: la vigilancia actual es insuficiente, y el momento de ampliarla es ahora.
Un equipo de investigadores de la Universidad Estatal de Iowa ha identificado un riesgo potencial que trasciende los rebaños lecheros: las glándulas mamarias de múltiples especies ganaderas —cerdos, ovejas, alpacas, cabras y ganado vacuno de carne— poseen la arquitectura biológica necesaria para albergar el virus de la influenza aviar H5N1. El hallazgo, publicado el 27 de noviembre en el *Journal of Dairy Science*, subraya una brecha crítica en la vigilancia animal y plantea interrogantes sobre cómo un patógeno que ha devastado la avicultura mundial podría propagarse a través de canales inesperados.
Desde 2022, el brote de influenza altamente patógena ha arrasado con más de 184 millones de aves de corral. Cuando el virus saltó al ganado lechero en la primavera de 2024, la situación adquirió una nueva dimensión: más de 1.000 rebaños lecheros han sido impactados. Ahora, los investigadores advierten que el problema podría ser más extenso de lo que los sistemas de vigilancia actuales revelan. La clave está en una molécula de azúcar llamada ácido siálico, presente en la superficie de muchos tipos de células animales. Este compuesto actúa como el punto de anclaje microscópico que el virus necesita para infectar una célula huésped, permitiéndole adherirse e invadir.
Rahul Nelli, autor principal del estudio y profesor asistente de investigación en medicina de diagnóstico veterinario y de animales de producción, explicó que el objetivo central fue determinar si existe potencial de transmisión entre estos mamíferos domésticos y los seres humanos. Los hallazgos sugieren que sí lo hay. Un estudio anterior del mismo grupo de investigadores ya había revelado que las ubres del ganado lechero presentan altos niveles de ácido siálico, lo que ayudó a explicar la rápida propagación del H5N1 entre los rebaños lecheros. Ahora, el nuevo trabajo demuestra que otros animales de granja comparten esta vulnerabilidad biológica.
Lo que hace particularmente inquietante este descubrimiento es que los receptores de ácido siálico hallados en todas las muestras de tejido de glándula mamaria examinadas son afines tanto al virus de la influenza aviar como al de la gripe estacional, que circula con mayor facilidad entre los humanos. Esta convergencia abre la posibilidad de que ambos virus coincidan en el mismo hospedador y se transmitan entre especies, potencialmente generando adaptaciones más peligrosas. El H5N1 ha registrado históricamente una tasa de mortalidad cercana al 50 por ciento en humanos, aunque hasta la fecha se han confirmado 71 casos de infección humana.
El Dr. Todd Bell, profesor de patología veterinaria y coautor del estudio, señaló una realidad incómoda: actualmente se realizan pruebas generalizadas en muy pocas de estas especies. "Si no buscamos, no lo sabremos", afirmó. En los rebaños lecheros, las infecciones por H5N1 provocan que las vacas enfermas produzcan leche contaminada con el virus, lo que ha llevado al USDA a implementar pruebas de vigilancia a nivel nacional en muestras de leche cruda. La pasteurización elimina los virus de la gripe, por lo que la leche comercial es segura. Sin embargo, Nelli advirtió que las preocupaciones deberían extenderse más allá de las vacas lecheras. Hay personas que consumen leche cruda de cerdos, ovejas, cabras y alpacas, una práctica que podría representar un vector de transmisión.
La leche presenta un riesgo particular porque, a diferencia de una infección respiratoria que requiere contacto cercano, la leche se transporta a través de comunidades enteras. La presencia del virus en la leche de animales infectados probablemente ha contribuido a la propagación del H5N1 entre rebaños lecheros y aumenta el riesgo de transmisión a los humanos. Nelli enfatizó la necesidad de adelantarse a la situación para evitar que el virus continúe replicándose y, potencialmente, evolucionando hacia algo aún más problemático. El mensaje es claro: la vigilancia actual es insuficiente, y el tiempo para ampliarla es ahora.
Citações Notáveis
Lo que queríamos entender principalmente con este estudio es si existe potencial de transmisión entre estos otros mamíferos domésticos y los seres humanos, y parece que sí lo hay— Rahul Nelli, autor principal del estudio
Debemos tratar de adelantarnos a la situación para evitar que el virus tenga la oportunidad de seguir replicándose y, potencialmente, evolucionar hacia algo aún más problemático— Dr. Todd Bell, profesor de patología veterinaria