En el desierto yemení, una guerra con consecuencias que sacuden los mercados globales

Aproximadamente 200.000 personas desplazadas desde septiembre; civiles heridos por drones; niños como Alí de 12 años requieren cirugías complejas; ancianos como Aisha sin alimento, agua ni refugio.
No tengo animales, ni dinero, ni agua, ni comida
Una anciana desplazada describe lo que perdió cuando huyó de los ataques con drones en las montañas de Kahboob.
Mark

¿Por qué esta guerra en Yemen importa tanto ahora si ha estado ocurriendo durante años?

Mimi

Porque los hutíes controlan ahora el estrecho de Bab al-Mandab, uno de los puntos más críticos para el comercio mundial de petróleo. Eso es nuevo. Eso es lo que cambia todo.

Luke

Pero espera—¿cuánto tiempo llevan controlando esa zona? ¿Es un control consolidado o es frágil?

Mimi

Tomaron la zona en un avance rápido en septiembre. Las fuerzas progubernamentales dicen que han recuperado el 85% del territorio, pero los hutíes no han confirmado esas pérdidas en otras áreas.

Luke

Entonces el 85% viene de un comandante del bando contrario. Eso es importante saberlo.

Mark

¿Y qué significa esto para alguien que compra gasolina en una gasolinera?

Mimi

Significa presión sobre los precios del petróleo. Mientras haya incertidumbre sobre si los hutíes pueden bloquear ese estrecho, los mercados se mantienen tensos.

Luke

Pero ¿realmente están bloqueando el comercio ahora o solo amenazando con hacerlo?

Mimi

El reportaje no dice que estén bloqueando activamente. Dice que hay presión sobre el suministro mientras mantengan esas posiciones.

Mark

¿Y los civiles? ¿Cuál es la escala del daño?

Mimi

Doscientas mil personas desplazadas desde septiembre. Eso es solo en esta escalada reciente. Gente como Aisha, una anciana que pasó treinta días bajo árboles sin agua ni comida.

Luke

¿Doscientas mil según quién? ¿La Organización Internacional para las Migraciones tiene acceso completo a toda Yemen para contar eso?

Mimi

Es la cifra que reportó la OIM. No es perfecta, pero es lo que tenemos.

Mark

¿Hay alguna posibilidad de que esto termine pronto?

Mimi

Una tregua en 2022 trajo calma, pero ahora los hutíes son más fuertes. Si hay negociaciones, podrían exigir mucho más que antes.

  • 200.000 civiles desplazados desde septiembre de 2026
  • Hutíes controlan posiciones estratégicas en el estrecho de Bab al-Mandab
  • Ataque hutí al aeropuerto de Riad fue el más mortífero en suelo saudita en más de una década
  • Un hospital militar en Adén recibió 51 heridos en un solo día

Los combatientes hutíes controlan posiciones estratégicas cerca del estrecho de Bab al-Mandab, amenazando el suministro mundial de petróleo y presionando los precios energéticos globales. Desde septiembre, 200.000 civiles yemeníes han sido desplazados por la escalada de violencia, enfrentando hambre, falta de agua y refugio en el país más pobre del mundo árabe.

Los hutíes intensifican ataques en Yemen con drones y misiles, desplazando 200.000 personas y amenazando rutas comerciales globales. Hospitales en Adén atienden heridos mientras la región enfrenta consecuencias geopolíticas sin precedentes.

La guerra civil de Yemen ha dejado de ser un conflicto lejano, confinado a los márgenes de la atención internacional. Ahora sacude los mercados energéticos globales y redefine el equilibrio de poder en Oriente Medio. Una corresponsal de la BBC viajó recientemente en una camioneta blindada a través del desierto yemení, acompañada por combatientes de las fuerzas progubernamentales, para documentar cómo una batalla librada en vastas extensiones de arena vacía tiene consecuencias que alcanzan puertos y bolsas de valores en todo el mundo.

El viaje llevó a la corresponsal a Shaab-al-Jinn, en la gobernación de Lahj, donde las fuerzas del gobierno yemení, respaldadas por Arabia Saudita, han estado recuperando territorio de los hutíes. El comandante Tawfiq Al Haboun, de las Fuerzas del Sur, mostró nuevas líneas defensivas marcadas con sacos de arena y fragmentos de un dron hutí derribado que, según él, transportaba explosivos C4. Los combates aquí han sido intensos. El comandante describió a los hutíes como enemigos equipados con francotiradores, artillería y lanzadores de misiles balísticos. Aunque el progreso militar en el desierto puede ser difícil de percibir, Al Haboun afirmó que las fuerzas progubernamentales han recuperado aproximadamente el 85% del territorio que los hutíes tomaron en un rápido avance durante septiembre.

Lo que hace que esta guerra sea imposible de ignorar es su ubicación estratégica. Unos 500 combatientes hutíes permanecen atrincherados en posiciones elevadas con vistas al estrecho de Bab al-Mandab, uno de los corredores marítimos más cruciales del planeta. Este canal conecta el Mar Rojo con el Golfo de Adén y es fundamental para las exportaciones de petróleo mundial. Mientras los hutíes mantengan el control de estas posiciones, la presión sobre el suministro global de petróleo y los precios de la energía seguirá siendo una realidad. El fin de semana anterior a la visita de la corresponsal, los hutíes demostraron su alcance creciente al lanzar un ataque contra el aeropuerto internacional de Riad, el más mortífero en suelo saudita en más de una década, socavando la sensación de seguridad del reino.

Mientras la incertidumbre se apodera de los mercados internacionales, la crisis humanitaria en Yemen se profundiza. La Organización Internacional para las Migraciones reportó que aproximadamente 200.000 personas han sido desplazadas de sus hogares desde que comenzó esta escalada a principios de septiembre. Estas familias huyen de zonas que han sido blanco de ataques con drones y bombardeos. Al abandonar la zona de combate, la corresponsal presenció escenas de sufrimiento extremo: familias dispersas buscaban refugio bajo árboles raquíticos en el desierto. Conoció a Aisha, una anciana demacrada que había huido aterrorizada de su casa en las montañas de Kahboob. Llevaba treinta días en el campamento improvisado sin animales, dinero, agua, comida ni siquiera una manta. "Tuvimos que huir solo con la ropa que llevábamos puesta", dijo.

En los hospitales militares de Adén, la realidad de la guerra se vuelve visceral. Un hospital recibió 51 heridos en un solo día, muchos con heridas de bala que requerían amputaciones. En una sala abarrotada, combatientes hutíes yacían junto a heridos del bando contrario. El Dr. Bassam Hazar explicó que los médicos no hacen distinciones: "No me importa de dónde venga, sus antecedentes ni su religión. Es un ser humano, así que debo tratarlo como tal". Algunos pacientes, como Ahmed Ali Mahmoud, mantenían su espíritu de lucha a pesar de múltiples fracturas, declarando que consideraba un deber religioso y nacional volver a combatir. Otros, como un hombre que permanecía en silencio con un vendaje blanco alrededor del muñón de su brazo izquierdo, cargarán las cicatrices físicas y psicológicas de esta guerra indefinidamente.

Entre los pacientes se encontraba Alí, un niño de apenas 12 años que resultó herido por un dron mientras caminaba por la calle. Tenía metralla cerca de la columna vertebral y enfrentaba una cirugía compleja. El Dr. Amr Reyadh Assaqaf, de pie junto a su cama, explicó que la operación no sería fácil, pero que confiaba en que su equipo pudiera realizarla. El médico describió a Alí como tranquilo y amable, aunque inicialmente deprimido tras el ataque. Con juguetes para jugar, su ánimo estaba mejorando poco a poco.

La guerra civil yemení comenzó en 2011, pero se intensificó dramáticamente en 2014 cuando los hutíes tomaron la capital, Saná, y derrocaron al gobierno. Un año después, una coalición de estados árabes liderada por Arabia Saudita intervino para intentar expulsar a los hutíes. A pesar de años de devastadores ataques aéreos, los hutíes no solo han permanecido, sino que se han fortalecido. Una tregua en 2022 trajo consigo años de relativa calma, pero ahora los hutíes emergen como un enemigo significativamente más poderoso. Controlan la mayor parte de la población de Yemen y han demostrado capacidades militares sofisticadas. Si se produce un nuevo intento de mediación, como se especula recientemente, los hutíes podrían imponer condiciones mucho más duras que en negociaciones anteriores. La guerra que comenzó como un conflicto interno se ha convertido en un punto de fricción regional con implicaciones globales que afectan desde los precios del petróleo hasta la seguridad de los civiles en todo Oriente Medio.

No me importa de dónde venga, sus antecedentes ni su religión. Es un ser humano, así que debo tratarlo como tal
— Dr. Bassam Hazar, médico en hospital militar de Adén
Creo que es un deber religioso y un deber nacional volver a luchar. Los hutíes han destruido el país
— Ahmed Ali Mahmoud, combatiente herido en hospital de Adén
Möchten Sie die ganze Geschichte? Das Original lesen bei BBC ↗
Kontakt FAQ