A menos de dos meses de unas elecciones legislativas que podrían redefinir el equilibrio de poder en Washington, el Tribunal Supremo de Estados Unidos interpuso su autoridad entre una orden ejecutiva presidencial y el derecho al voto de millones de ciudadanos. La Corte no resolvió si Trump tenía razón o no en el fondo, sino que reconoció algo más inmediato y humano: que el tiempo es también una forma de justicia, y que imponer cambios radicales a un sistema electoral en marcha equivale a alterar las reglas del juego cuando el partido ya ha comenzado. El fallo protege por ahora el voto por corr
El Supremo bloquea las restricciones de Trump al voto por correo antes de las midterms
Los funcionarios electorales no tenían tiempo suficiente para implementar un sistema tan complejo
¿Por qué la Corte Suprema bloqueó esto ahora, cuando hace poco había levantado una suspensión similar?
El tiempo fue el factor decisivo. Cuando la Corte levantó el bloqueo el mes pasado, evitó pronunciarse sobre si la orden era constitucional o no. Pero cuando volvió a llegar el caso, los Estados ya estaban enviando boletas. Implementar un nuevo sistema en ese momento habría sido caótico.
Pero eso significa que la Corte no resolvió realmente si Trump tiene autoridad para hacer esto. Solo dijo que no ahora. Kavanaugh incluso sugirió que podría fallar a favor del Gobierno en el futuro.
¿Quién fue más afectado por esta amenaza?
Millones de personas, pero especialmente trabajadores latinos que no pueden ausentarse de sus empleos para votar en persona. El voto por correo es su única opción realista.
Aunque es importante notar que los demócratas también se benefician más del voto por correo en general. Eso no invalida el argumento sobre el acceso, pero explica por qué esto se convirtió en una batalla tan partidista.
¿Qué pasó con el funcionario del Servicio Postal que advirtió sobre problemas?
Denunció que el portal en línea no estaba bien construido y que un error en un código de barras podría haber invalidado lotes enteros de boletas. Habría sido un desastre operativo.
Eso es importante, pero fue una advertencia interna, no una auditoría independiente. Nos dice que había preocupaciones técnicas reales, pero no sabemos exactamente cuán graves habrían sido en la práctica.
¿Esto significa que Trump no puede intentar restricciones electorales nuevamente?
No. Kavanaugh dejó claro que podría respaldar restricciones similares si hay más tiempo de preparación antes de una elección.
Exacto. La decisión de hoy no resuelve la pregunta constitucional de fondo. Solo dice que no en este momento, bajo estas circunstancias. Eso deja mucho espacio para futuros conflictos.
The Pulse
- Con las boletas ya en camino en varios estados, Trump intentó imponer un nuevo sistema de sobres con códigos de barras que habría invalidado millones de votos por correo a semanas de las midterms.
- Un funcionario del Servicio Postal advirtió que el portal en línea era técnicamente defectuoso y que un simple error de código de barras podría haber anulado lotes enteros de boletas antes de ser procesadas.
- Comunidades latinas y organizaciones electorales alertaron que las nuevas restricciones habrían excluido a trabajadores que no pueden ausentarse de sus empleos para votar en persona, golpeando de forma desproporcionada a votantes demócratas.
- El Tribunal Supremo, con solo Alito y Thomas en disidencia, bloqueó la reforma argumentando que los estados no tenían tiempo material para implementarla sin generar caos administrativo.
- El magistrado Kavanaugh dejó abierta la puerta a respaldar restricciones similares en futuros ciclos electorales con mayor margen de preparación, convirtiendo este fallo en una tregua más que en una resolución definitiva.
A menos de dos meses de unas elecciones legislativas que podrían redefinir el equilibrio de poder en Washington, el Tribunal Supremo de Estados Unidos interpuso su autoridad entre una orden ejecutiva presidencial y el derecho al voto de millones de ciudadanos. La Corte no resolvió si Trump tenía razón o no en el fondo, sino que reconoció algo más inmediato y humano: que el tiempo es también una forma de justicia, y que imponer cambios radicales a un sistema electoral en marcha equivale a alterar las reglas del juego cuando el partido ya ha comenzado. El fallo protege por ahora el voto por correo de casi un tercio del país, aunque el magistrado Kavanaugh dejó entrever que esta victoria podría ser provisional.
A menos de dos meses de las elecciones legislativas de noviembre, el Tribunal Supremo bloqueó los cambios que Donald Trump había ordenado imponer al voto por correo en todo el país. La decisión respaldó a una jueza federal que había suspendido una orden ejecutiva presidencial firmada en marzo, la cual exigía a los estados adoptar sobres uniformes con códigos de barras y crear portales en línea para registrar a los votantes habilitados para votar a distancia. El Servicio Postal habría tenido autoridad para rechazar entregas en estados que no cumplieran los nuevos requisitos.
Trump justificó las medidas como un instrumento contra el fraude electoral, argumento que sostiene desde su derrota ante Biden en 2020 sin haber presentado evidencia. Lo que no mencionó es que casi un tercio del país vota por correo, y que las nuevas reglas habrían afectado de manera desproporcionada a votantes demócratas, en particular a trabajadores latinos que no pueden ausentarse de sus empleos para acudir a las urnas en persona.
El magistrado Brett Kavanaugh fue determinante: los funcionarios electorales estatales y locales simplemente no disponían del tiempo necesario para implementar un sistema tan complejo. Alabama, Carolina del Norte y Wisconsin ya habían comenzado a enviar boletas bajo los procedimientos existentes. Un funcionario del Servicio Postal había advertido además que el portal en línea presentaba fallas técnicas graves y que un error en un código de barras podría haber invalidado lotes enteros de votos. Solo Alito y Thomas disintieron.
La batalla judicial había sido errática: el mes anterior, la propia Corte había levantado una primera suspensión de la jueza Talwani por considerarla prematura. Cuando Talwani volvió a bloquear la reforma argumentando la falta de tiempo de los estados, el Tribunal Supremo esta vez le dio la razón. El senador Chuck Schumer calificó el fallo como uno de los más importantes para la protección del voto en años recientes.
La decisión llega en un momento delicado para Trump, cuya impopularidad —alimentada por la guerra en Irán, la inflación y sus políticas migratorias— ha debilitado las perspectivas republicanas de cara a noviembre. Con el bloqueo en vigor, casi un tercio del país podrá votar por correo como lo ha hecho durante años. Sin embargo, Kavanaugh dejó entrever que podría respaldar restricciones similares en otro momento electoral con mayor margen de preparación, convirtiendo este fallo en una pausa dentro de un conflicto que aún no ha encontrado su desenlace.
A menos de dos meses de las elecciones legislativas de noviembre, la Corte Suprema de Justicia bloqueó este lunes los cambios que el presidente Donald Trump había ordenado imponer al voto por correo en todo el país. La decisión respaldó el criterio de una jueza federal que había suspendido una orden ejecutiva presidencial que habría puesto en riesgo la capacidad de millones de estadounidenses para emitir su voto a distancia.
La reforma que Trump firmó en marzo exigía a los Estados adoptar un sistema uniforme de sobres con códigos de barras y crear portales en línea para registrar a los votantes elegibles para votar por correo. El Servicio Postal habría tenido autoridad para rechazar entregas en Estados que no cumplieran con estos requisitos. El presidente justificó las medidas como necesarias para combatir el fraude electoral, un argumento que ha mantenido sin presentar evidencia desde su derrota ante Joe Biden en 2020. Lo que Trump no mencionó es que casi un tercio del país vota por correo, y que las nuevas restricciones habrían afectado desproporcionadamente a votantes demócratas.
El magistrado Brett Kavanaugh fue claro en su razonamiento: los funcionarios electorales estatales y locales simplemente no tenían tiempo suficiente para implementar un sistema tan complejo antes de que comenzara el período de votación. Alabama, Carolina del Norte y Wisconsin ya habían comenzado a enviar boletas por correo la semana anterior bajo los procedimientos existentes. Cambiar de sistema en ese momento habría generado caos administrativo. Solo dos magistrados, Samuel Alito y Clarence Thomas, disintieron de la decisión mayoritaria. Kavanaugh, sin embargo, dejó una puerta abierta al futuro, sugiriendo que podría respaldar restricciones similares en otro momento electoral cuando hubiera más tiempo de preparación.
Un funcionario del Servicio Postal que denunció los problemas del nuevo sistema advirtió sobre riesgos catastróficos. El portal en línea no estaba correctamente construido, y un simple error en un código de barras podría haber invalidado lotes enteros de boletas. Millones de votos por correo nunca habrían llegado a ser procesados. Los demócratas estatales y las organizaciones de defensa electoral argumentaron ante los tribunales que Trump carecía de autoridad constitucional para establecer reglas electorales que prácticamente eliminarían el voto por correo justo antes de una elección importante.
La batalla judicial ha sido errática. El mes pasado, la Corte Suprema se había pronunciado en contra de la jueza de distrito de Boston Indira Talwani, quien había bloqueado la orden. Los magistrados consideraron que su fallo era prematuro y levantaron la suspensión, aunque evitaron pronunciarse sobre si la orden era legal o no. Días después, cuando llegó otra demanda, Talwani volvió a suspender la reforma, esta vez argumentando que los Estados no estaban preparados para hacer los cambios a tiempo. Esta vez, la Corte Suprema le dio la razón.
La comunidad latina ha sido particularmente vocal sobre el impacto de estas restricciones. Muchos trabajadores latinos no pueden ausentarse de sus empleos para ir a votar en persona, lo que hace que el voto por correo sea esencial para su participación electoral. Las nuevas reglas habrían limitado severamente su capacidad de ejercer ese derecho. El senador Chuck Schumer, líder demócrata en el Senado, calificó la decisión como uno de los fallos más importantes para proteger los derechos de voto en años recientes, llamando al plan de Trump "obsceno" en su intento de manipular el sistema electoral.
La decisión llega en un momento delicado para Trump y su partido. Las encuestas sugieren que los republicanos podrían perder el control de una o ambas cámaras del Congreso. La impopularidad del presidente, alimentada por la guerra en Irán, la inflación y sus políticas migratorias, ha debilitado las perspectivas electorales republicanas. Restringir el voto por correo habría sido una herramienta para intentar contrarrestar esa tendencia, ya que los demócratas se benefician más de ese método de votación. Ahora, con el bloqueo de la Corte, casi un tercio del país podrá continuar votando por correo bajo los procedimientos que ha utilizado durante años. Lo que queda por ver es si Trump intentará nuevas restricciones electorales antes de noviembre, o si la decisión de Kavanaugh de dejar abierta la puerta a futuras limitaciones presagia nuevos conflictos legales en torno al voto a distancia.
Notable Quotes
Los funcionarios electorales estatales y locales no disponen de tiempo suficiente para implementar razonablemente la norma antes de las elecciones— Magistrado Brett Kavanaugh
El plan de Trump para dificultar la votación fue claramente inconstitucional. El intento del presidente de manipular el voto por correo fue obsceno— Senador Chuck Schumer