El robot submarino ROV SuBastian alcanzó 3.900 metros de profundidad, registrando animales nunca antes documentados en la región atlántica argentina. Las imágenes de medusas bioluminiscentes, calamares vampiro y langostas protegiendo crías se viralizaron en redes sociales y repositorios científicos.
El streaming del CONICET revela criaturas abisales nunca antes vistas en aguas argentinas
La madre atacó una y otra vez, defendiendo su refugio en las aguas más inhóspitas del planeta
¿Por qué fue tan importante que esto se transmitiera en vivo? Podrían haber grabado todo y mostrado las imágenes después.
Porque la ciencia no es solo un resultado final. Es el proceso, la incertidumbre, el descubrimiento en tiempo real. Cuando la gente vio al robot acercarse a esa langosta defendiendo a sus crías, vieron algo que nadie había visto antes. Eso no es lo mismo que ver un video editado.
Pero hay que ser honesto: la mayoría de esas especies probablemente ya existían en esas aguas. No es que el CONICET las descubrió. Es que las vio por primera vez. Eso es importante, pero es diferente.
Tienes razón. Para la ciencia argentina, para nuestro conocimiento de la fauna del Atlántico Sur, es la primera vez. Eso importa.
¿Qué pasa ahora con todas esas imágenes? ¿Se pierden después de la transmisión?
No, van a repositorios científicos. Investigadores de todo el mundo podrán usarlas para estudiar estas especies, entender sus comportamientos, sus adaptaciones.
Aunque hay que notar que muchas de esas identificaciones son tentativas. Dicen "probablemente del género" o "posiblemente". Algunas especies aún no tienen nombre científico formal. Así que hay mucho trabajo por hacer.
¿Eso significa que se equivocaron en las identificaciones?
No, significa que la identificación desde video es difícil. Necesitarían especímenes físicos para estar completamente seguros. Pero es un buen punto de partida.
Y eso es lo hermoso de esto. Abrió preguntas. Mostró que hay mucho que no sabemos sobre nuestro propio océano.
¿Cuál fue el hallazgo más importante científicamente?
Probablemente el comportamiento parental de la langosta. Eso es raro de documentar en aguas profundas. Muestra que estos ecosistemas son más complejos de lo que pensábamos.
Aunque con una sola observación no puedes generalizar. Necesitarías ver eso varias veces para entender si es comportamiento típico o una excepción.
The Pulse
- El ROV SuBastian alcanzó 3.900 metros de profundidad en el cañón Mar del Plata
- La transmisión en YouTube registró más de 80.000 espectadores
- Se documentó por primera vez en Argentina el pulpo Dumbo (Grimpoteuthis) a 3.781 metros
- Una langosta patagónica fue filmada protegiendo a ocho crías a 1.883 metros de profundidad
El robot submarino ROV SuBastian alcanzó 3.900 metros de profundidad, registrando animales nunca antes documentados en la región atlántica argentina. Las imágenes de medusas bioluminiscentes, calamares vampiro y langostas protegiendo crías se viralizaron en redes sociales y repositorios científicos.
El streaming del cañón submarino Mar del Plata del CONICET capturó especies nunca antes observadas en Argentina, incluyendo pulpos Dumbo y fauna abisal única, con más de 80.000 espectadores siguiendo la expedición en tiempo real.
Durante semanas, miles de personas se sentaron frente a sus pantallas para ver algo que pocos argentinos habían visto jamás: el fondo del océano Atlántico Sur en tiempo real. El CONICET, junto al Schmidt Ocean Institute, transmitió en vivo desde el cañón submarino Mar del Plata mientras un robot submarino llamado ROV SuBastian descendía hasta los 3.900 metros de profundidad. El canal de YouTube registró más de 80.000 espectadores que siguieron cada movimiento del equipo científico, cada hallazgo, cada criatura que emergía de la oscuridad abismal. Fue un acto de democratización de la ciencia: investigadores respondiendo preguntas en directo, compartiendo asombro con desconocidos, abriendo una ventana a un mundo que casi nadie conoce.
Lo que encontraron allá abajo fue extraordinario. El pulpo Dumbo, del género Grimpoteuthis, apareció por primera vez en aguas argentinas a 3.781 metros de profundidad, nadando suavemente con sus aletas redondeadas en un entorno donde la presión y el frío son casi inimaginables. Había medusas que brillaban en la oscuridad, algunas probablemente del género Atolla, con órganos bioluminiscentes rojizos visibles en sus cuerpos gelatinosos. Había ctenóforos transparentes, conocidos como gelatinas peine, flotando como espectros iridiscentes. Había calamares de cristal, tan frágiles y transparentes que sus órganos internos eran visibles a través de su cuerpo. Y había un calamar vampiro, Vampyroteuthis infernalis, con tentáculos rojizos y filamentos sensoriales, capaz de producir su propia luz en las zonas donde casi ningún otro ser vivo puede respirar.
Pero quizás el momento más memorable fue cuando el ROV SuBastian se encontró con una langosta patagónica adulta, Thymops birsteini, protegiendo a ocho crías bajo una roca a 1.883 metros de profundidad. Cuando detectó el robot, la madre atacó. Una y otra vez, defendiendo su refugio con una ferocidad que sorprendió a los investigadores. Fue un comportamiento parental capturado en las aguas más inhóspitas del planeta, un recordatorio de que la vida persiste incluso donde parece imposible que exista.
La fauna que emergió en esas transmisiones fue tan variada como extraña. Había pepinos de mar de color púrpura que los usuarios de redes sociales apodaron "Batatita" por su forma ovalada. Había estrellas de mar que los internautas llamaron "culona" por los pliegues de su cuerpo, probablemente del género Hippasteria. Había peces telescopio con ojos enormes, peces abisal rosados adaptados a la oscuridad total, rayas de aguas profundas con cuerpos aplanados como discos. Había calamares joya con ojos desiguales que maximizan la captación de luz, calamares con tentáculos extremadamente largos del género Magnapinna, calamares bioluminiscentes que brillan en la oscuridad para cazar, comunicarse o defenderse.
Hubo también criaturas menos carismáticas pero igualmente fascinantes: ctenóforos lobados sin tentáculos que capturan a otros ctenóforos envolviéndolos con su cuerpo, anémonas de tallo largo que no son anémonas verdaderas sino hidrozoarios fijados al fondo marino, pirosomas coloniales bioluminiscentes formados por miles de zooides trabajando como una unidad, cangrejos ermitaños cubiertos de percebes que practican epibiosis, esponjas rosadas de la familia Polymastiidae asentadas en lechos duros. Cada especie, cada comportamiento, cada adaptación era un testimonio de cómo la vida se reinventa en los lugares más extremos del planeta.
Lo que hizo especial esta expedición no fue solo el descubrimiento de especies nuevas para la ciencia argentina, sino la manera en que se compartió. Las imágenes se viralizaron en redes sociales. Los usuarios crearon apodos para las criaturas. Los investigadores respondieron preguntas en directo. Fue ciencia pública, ciencia viva, ciencia que sucedía mientras la gente miraba. Ahora ese material pasará a repositorios científicos y educativos, donde servirá tanto para la investigación como para la divulgación. El CONICET ya ha prometido nuevas campañas en Uruguay y otras áreas del Atlántico Sur. Los secretos de los cañones submarinos siguen esperando, y ahora sabemos que hay gente dispuesta a mirar.
Notable Quotes
El cierre de la transmisión en vivo desde el cañón submarino Mar del Plata marcó un hito para la oceanografía argentina— Descripción de la expedición del CONICET