El nuevo pacto de seguridad obliga a Groenlandia a permanecer en la OTAN si se independiza

Vino viejo en odre nuevo
Cómo un investigador de Washington describe el acuerdo que enmienda el tratado de 1951 pero mantiene su estructura fundamental.
Mark

¿Por qué es tan importante que Groenlandia tenga que permanecer en la OTAN incluso si se independiza?

Mimi

Porque durante décadas, la independencia de Groenlandia era una posibilidad abierta. Ahora, si ocurre, la isla no podrá elegir libremente su alineación estratégica. Estará obligada a mantener la membresía en la OTAN.

Luke

Pero espera. El acuerdo dice que Dinamarca y Groenlandia deben garantizar que el nuevo Estado ingrese en la OTAN. ¿Eso es lo mismo que obligar a Groenlandia? ¿O es que Dinamarca está asumiendo la responsabilidad?

Mimi

Es una buena pregunta. Técnicamente, ambas partes deben garantizarlo. Pero si Groenlandia quisiera no estar en la OTAN, ¿podría negarse?

Mark

¿Qué gana Groenlandia con este acuerdo?

Mimi

Obtiene reconocimiento expreso de su derecho a la autodeterminación, algo que no tenía en 1951 cuando era una colonia. También Estados Unidos se compromete a contratar empresas groenlandesas "en la mayor medida posible".

Luke

Pero eso es bastante vago. "En la mayor medida posible" no es un compromiso vinculante. ¿Hay números, porcentajes, garantías?

Mimi

No, el acuerdo no especifica eso. Y hay otro problema: limita la capacidad de Groenlandia para diversificar su economía. No puede recibir inversiones de China en sectores estratégicos.

Mark

¿Entonces Groenlandia gana autonomía política pero pierde autonomía económica?

Mimi

Exactamente. Javier Arnaut, profesor de economía allí, lo resume bien: "Eso no significa que se esté ganando una mayor autonomía".

Luke

¿Y cuándo entra en vigor? ¿Está ratificado?

Mimi

No. Necesita aprobación del Parlamento danés y del groenlandés. Ninguno ha fijado fecha aún. La cámara groenlandesa solo se reúne dos veces al año.

Mark

¿Hay oposición política?

Mimi

El partido independentista Naleraq celebró que el texto recoja parte de sus propuestas, pero uno de sus diputados dijo que fue una oportunidad perdida. Querían que Groenlandia negociara por sí misma con Estados Unidos como miembro de la OTAN, no que estuviera obligada de antemano.

  • Las declaraciones de Trump sobre la 'necesidad absoluta' de controlar Groenlandia desencadenaron una crisis diplomática que obligó a los tres gobiernos a negociar bajo una presión sin precedentes.
  • El pacto introduce una cláusula inédita: cualquier Estado groenlandés independiente deberá ingresar en la OTAN y asumir las obligaciones que hoy corresponden a Dinamarca, sin fecha de caducidad.
  • El acceso militar estadounidense se amplía de forma significativa, incluyendo libertad de movimiento submarino en aguas territoriales y dos nuevas áreas de defensa en el sur y el este de la isla.
  • Las restricciones económicas contra inversores de países no aliados limitan la capacidad de Groenlandia para diversificar socios comerciales, reduciendo su margen de maniobra frente a China y Rusia.
  • El acuerdo aún debe superar la ratificación de los parlamentos danés y groenlandés, donde el partido independentista Naleraq lamenta que la isla no haya podido negociar por sí misma como Estado soberano.

Setenta y cinco años después de que el Ártico se convirtiera en frontera estratégica de Occidente, Washington, Copenhague y Nuuk han sellado un pacto que no solo actualiza viejos compromisos militares, sino que ata el destino político de Groenlandia a la alianza atlántica antes incluso de que la isla alcance su soberanía plena. El acuerdo firmado en septiembre de 2026 al margen de la ONU es, en su esencia, una respuesta a la tensión desatada por las ambiciones territoriales de Trump: un intento de convertir la presión en arquitectura jurídica. Groenlandia gana reconocimiento como sujeto político, pero descubre que la autodeterminación tiene un precio escrito en cláusulas de permanencia indefinida.

Setenta y cinco años después de las primeras bases militares estadounidenses en suelo ártico, los gobiernos de Washington, Copenhague y Nuuk firmaron el 22 de septiembre de 2026 un nuevo pacto de seguridad que redefine el lugar de Groenlandia en el orden occidental. El texto nació de la tensión provocada por Donald Trump, quien en diciembre de 2024 calificó la posesión de la isla como una 'necesidad absoluta' y se negó a descartar el uso de la fuerza. Ante la presión, los tres gobiernos acordaron en enero crear un grupo de trabajo de alto nivel, y el resultado fue firmado al margen de la Asamblea General de la ONU por Trump, la primera ministra danesa Mette Frederiksen y el primer ministro groenlandés Jens-Frederik Nielsen.

El acuerdo no reemplaza el tratado de 1951, sino que lo enmienda y lo amplía. Su cláusula más novedosa establece que Groenlandia deberá permanecer en la OTAN incluso si logra su independencia, sin fecha de vencimiento y solo modificable con el consentimiento de las tres partes. Los expertos discrepan sobre sus consecuencias: para algunos, limita las opciones de un futuro Estado groenlandés; para otros, representa un reconocimiento expreso del derecho a la autodeterminación que la isla nunca había obtenido formalmente.

En lo militar, el texto amplía el acceso estadounidense con libertad de movimiento submarino en aguas territoriales y la creación de dos nuevas áreas de defensa en Narsarsuaq y Mestersvig. En lo económico, prohíbe que inversores de países ajenos a la OTAN o la UE controlen sectores sensibles, lo que reduce la dependencia de China en recursos estratégicos como las tierras raras, pero también estrecha el margen de Groenlandia para diversificar su economía.

El acuerdo reconoce a Groenlandia un papel que no tuvo en 1951, cuando era colonia y no participó en las negociaciones. Sin embargo, el camino no está despejado: el Parlamento groenlandés debe ratificarlo, y el partido independentista Naleraq, primera fuerza de la oposición, lamenta que la isla no haya podido negociar por sí misma como Estado soberano. En Dinamarca, la ratificación parlamentaria también es obligatoria, aunque en Washington el acuerdo no requerirá votación en el Congreso.

Setenta y cinco años después de que Estados Unidos estableciera sus primeras bases militares en Groenlandia, los gobiernos de Washington, Copenhague y Nuuk firmaron el 22 de septiembre un nuevo pacto de seguridad que redefine la relación estratégica de la isla ártica con Occidente. El acuerdo, negociado tras meses de tensión desencadenada por las declaraciones del presidente estadounidense sobre la necesidad de controlar la isla, introduce una cláusula sin precedentes: Groenlandia deberá permanecer en la OTAN incluso si logra su independencia de Dinamarca. No tiene fecha de vencimiento y solo puede modificarse si las tres partes lo acuerdan.

La crisis que llevó a esta negociación comenzó cuando Donald Trump, ya en su segundo mandato, retomó una idea que había planteado durante su primer gobierno en 2019. El 23 de diciembre de 2024, antes de regresar a la Casa Blanca, calificó la posesión de Groenlandia como una "necesidad absoluta" y se negó a descartar el uso de la fuerza para conseguirla. Tras semanas de tensión diplomática, los tres gobiernos acordaron en enero crear un grupo de trabajo de alto nivel. El texto fue firmado al margen de la Asamblea General de la ONU por Trump, la primera ministra danesa Mette Frederiksen, y el primer ministro groenlandés Jens-Frederik Nielsen.

El nuevo acuerdo no reemplaza el tratado de 1951 que regula la presencia militar estadounidense en la isla, sino que lo enmienda y lo amplía. Durante la Guerra Fría, Estados Unidos llegó a mantener 17 instalaciones y 10.000 efectivos en Groenlandia. Hoy solo conserva la base de Thule en Pituffik, con aproximadamente 150 soldados. El cambio más significativo es que el acuerdo es indefinido y requiere consentimiento mutuo para cualquier modificación, a diferencia del texto anterior que estaba vinculado a la vigencia del Tratado del Atlántico Norte. Jacob Funk Kirkegaard, investigador del Instituto Peterson de Economía Internacional en Washington, lo describe como "vino viejo en odre nuevo".

La cláusula sobre independencia es la más novedosa del acuerdo. Si Groenlandia se independiza, Dinamarca y Groenlandia deben garantizar que el nuevo Estado ingrese en la OTAN y asuma los derechos y obligaciones que actualmente tiene Dinamarca. Los expertos discrepan sobre sus implicaciones. Kirkegaard sostiene que limita las opciones de un futuro Estado groenlandés y paradójicamente refuerza su unión con Copenhague. Sharon Hudson-Dean, investigadora del Centro de Análisis de Políticas Europeas en Washington, lo ve como un compromiso del que salen ganando tanto Washington como Nuuk: Estados Unidos consigue anclar la defensa de la isla en la OTAN, que de facto lidera, mientras que Groenlandia obtiene el reconocimiento expreso de su derecho a la autodeterminación.

En lo militar, el acuerdo amplía significativamente el acceso estadounidense. Como en 1951, Estados Unidos podrá circular entre sus áreas de defensa y sus aviones podrán sobrevolar y aterrizar en cualquier punto. La novedad es el acceso submarino: los buques estadounidenses podrán moverse bajo las aguas territoriales "sin restricciones, salvo las que acuerden mutuamente las partes". En el acuerdo anterior, esa libertad estaba sujeta a las normas de la autoridad danesa. El nuevo texto ya no las menciona, aunque obliga a respetar la forma de vida groenlandesa, incluidas la caza y la pesca. Además de ampliar la base de Pituffik, el acuerdo contempla un área de defensa adicional en Narsarsuaq, en el sur, que fue base estadounidense entre 1941 y 1958, y otra en Mestersvig, en la costa este, que nunca ha existido. Cualquiera de las partes puede proponer nuevas áreas, pero si el Comité Permanente no se pone de acuerdo en 90 días, la negociación sube a nivel de viceministros y después de ministros.

El acuerdo también codifica restricciones contra potencias no aliadas. Ningún Estado ajeno a la OTAN podrá tener instalaciones militares ni presencia militar persistente sin el acuerdo de las tres partes, algo que el texto de 1951 no explicitaba. Aunque no se nombra directamente a Rusia ni a China, el acuerdo codifica medidas que ya frenaban la participación china en sectores estratégicos. En lo económico, los inversores de países que no sean miembros de la OTAN, socios de esta o de la UE no podrán controlar ni influir de forma significativa en sectores sensibles como la infraestructura crítica o la extracción de recursos, salvo acuerdo de las partes. Javier Arnaut, profesor de Economía de la Universidad de Groenlandia, explica que esa salvedad reduce la dependencia de China en recursos como las tierras raras, pero "eso no significa que se esté ganando una mayor autonomía". También limita la capacidad de Groenlandia para diversificar su economía con otros socios.

El acuerdo reconoce a Groenlandia un papel que no tenía en 1951, cuando era una colonia y no participó en las negociaciones. El texto establece que Estados Unidos contratará a empresas groenlandesas "en la mayor medida posible" y reconoce el derecho de la isla a la autodeterminación. Sara Olsvig, investigadora de la Universidad de Groenlandia, señaló que la isla gana peso en defensa y seguridad, aunque no sea formalmente competencia suya. Sin embargo, el Gobierno de Jens-Frederik Nielsen, que suma 19 de los 31 escaños del Parlamento, aún debe obtener la aprobación legislativa. El partido independentista Naleraq, primera fuerza de la oposición con ocho escaños, celebró que el texto recoja parte de sus propuestas, pero uno de sus diputados, Juno Berthelsen, lamentó una oportunidad perdida: su partido quería que una Groenlandia independiente negociara por sí misma con Estados Unidos como miembro de la OTAN. En Dinamarca, el Parlamento también debe ratificar el acuerdo, aunque en Washington no será necesaria votación en el Congreso, ya que se trata de una enmienda al tratado de 1951.

Eso no significa que se esté ganando una mayor autonomía
— Javier Arnaut, profesor de Economía de la Universidad de Groenlandia
Al menos ya nos dejan en paz
— Resumen de cómo se ha recibido el acuerdo en Groenlandia
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