En un momento en que la diplomacia formal entre Washington y Moscú parece haberse petrificado, los canales subterráneos de la inteligencia siguen fluyendo. El director de la CIA, John Ratcliffe, visitó Moscú el miércoles para reunirse con los servicios secretos rusos, sin audiencia con Putin, en lo que el Kremlin describió como contactos 'positivos'. Detrás de la visita, aparentemente, late el destino de un veterano estadounidense encarcelado en Rusia, recordándonos que incluso en los períodos más gélidos de la historia, los Estados encuentran maneras de hablar cuando hay vidas en juego.
El Kremlin confirma visita sorpresa del director de la CIA a Moscú para contactos con servicios secretos
Los contactos entre servicios secretos continúan incluso en los momentos más complicados
¿Por qué es importante que Peskov haya aclarado que no hubo reunión con Putin? ¿No es eso lo que esperaríamos de todas formas?
Es importante precisamente porque niega algo que nadie había afirmado. Sugiere que había especulación sobre si Ratcliffe vería a Putin, y el Kremlin quiso dejar claro que no. Eso establece límites sobre cuán alto llegó esta conversación.
Pero Peskov también dijo que fue informado inmediatamente de los resultados. Eso implica que alguien lo informó, probablemente alguien importante. Así que aunque no fue Putin, fue alguien lo suficientemente cercano como para reportar directamente al portavoz presidencial.
¿Cuán seguro estamos de que esto se trata de Charles Zimmerman?
Los canales de Telegram rusos lo dicen, y Ratcliffe tiene un historial de negociar intercambios de prisioneros. Pero el Kremlin nunca lo confirmó públicamente.
Exactamente. Tenemos reportes de medios rusos y especulación occidental, pero nada oficial. Los decretos secretos que Putin supuestamente firmó son completamente no verificados. Sabemos que Zimmerman está en prisión, eso es un hecho. Todo lo demás es conexión de puntos.
¿Qué nos dice esto sobre el estado de las relaciones entre Estados Unidos y Rusia?
Que incluso cuando todo está congelado, hay canales que permanecen abiertos. Peskov lo dijo explícitamente: estos contactos continúan incluso en los momentos más complicados.
Pero también podría significar que ambos lados necesitan algo del otro. Si las negociaciones de paz están estancadas y Ratcliffe viaja en secreto, eso sugiere que hay cosas que no pueden discutirse públicamente. La pregunta es si esto es un primer paso hacia algo más grande o simplemente un intercambio de prisioneros aislado.
Il Polso
- La visita sorpresa de Ratcliffe a Moscú rompe el silencio diplomático entre ambas potencias en un momento de máxima tensión por la guerra en Ucrania.
- El Kremlin confirmó los contactos pero se apresuró a aclarar que Putin no recibió al director de la CIA, marcando los límites simbólicos del encuentro.
- Canales de Telegram rusos y medios occidentales apuntan a que el verdadero objetivo es negociar la liberación del veterano Charles Zimmerman, de 58 años, condenado a cinco años por tenencia ilegal de armas tras ser detenido en Sochi.
- Putin habría firmado recientemente dos decretos secretos, y la coincidencia de su firma con la llegada de Ratcliffe alimenta la especulación sobre un posible indulto inminente.
- Las negociaciones de paz entre Rusia y Ucrania permanecen estancadas, y la visita genera rumores sobre advertencias a objetivos británicos o planes de nueva movilización rusa, todo negado por Moscú.
En un momento en que la diplomacia formal entre Washington y Moscú parece haberse petrificado, los canales subterráneos de la inteligencia siguen fluyendo. El director de la CIA, John Ratcliffe, visitó Moscú el miércoles para reunirse con los servicios secretos rusos, sin audiencia con Putin, en lo que el Kremlin describió como contactos 'positivos'. Detrás de la visita, aparentemente, late el destino de un veterano estadounidense encarcelado en Rusia, recordándonos que incluso en los períodos más gélidos de la historia, los Estados encuentran maneras de hablar cuando hay vidas en juego.
El miércoles, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, confirmó que John Ratcliffe, director de la CIA, había llegado a Moscú para reunirse con los servicios secretos rusos. La visita fue sorpresiva y llegó cargada de especulación, aunque Peskov fue enfático en un punto: Ratcliffe no se reunió con Vladímir Putin.
En rueda de prensa, Peskov calificó los contactos entre agencias de inteligencia de ambos países como algo positivo, incluso en tiempos de tensión extrema. Se abstuvo de valorar si la visita podría mejorar las relaciones bilaterales, calificando ese análisis de prematuro, pero recordó que los canales de inteligencia suelen mantenerse abiertos incluso cuando todo lo demás se desmorona.
Lo que no se confirmó oficialmente, pero circulaba en canales de Telegram rusos y medios occidentales, era el motivo real del viaje. Ratcliffe, con experiencia previa en intercambios de prisioneros entre ambos países, habría viajado para negociar la liberación de Charles Zimmerman, veterano de la Marina estadounidense de 58 años condenado en enero a cinco años de cárcel. Zimmerman había viajado a Rusia para conocer en persona a una mujer contactada por internet; cuando su yate atracó en Sochi, las autoridades encontraron un rifle a bordo y lo detuvieron.
La visita coincidió con reportes de que Putin había firmado recientemente dos decretos secretos, uno de los cuales podría estar vinculado a un posible indulto para Zimmerman. La presencia de Ratcliffe en Moscú, sin el protocolo de una reunión presidencial, sugiere que los canales de inteligencia siguen vivos incluso cuando la diplomacia convencional está congelada. Lo que ocurra con Zimmerman en los próximos días podría revelar si esos canales son capaces de producir resultados concretos.
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, confirmó el miércoles que John Ratcliffe, director de la Agencia Central de Inteligencia estadounidense, había llegado a Moscú para mantener contactos con los servicios secretos rusos. La visita fue sorpresiva y llegó envuelta en especulación sobre sus verdaderos propósitos, pero Peskov fue claro en un punto: el funcionario estadounidense no se reunió con Vladímir Putin.
En una rueda de prensa telefónica, Peskov describió los contactos entre los servicios de inteligencia de ambos países como algo positivo, incluso en momentos de tensión diplomática extrema. Reconoció que había sido informado de inmediato sobre los resultados de las consultas, pero se abstuvo de hacer valoraciones sobre si la visita podría mejorar las relaciones entre Washington y Moscú, calificando tal análisis como prematuro. Su tono fue medido: los contactos entre agencias de inteligencia, dijo, suelen continuar incluso cuando todo lo demás se desmorona.
Lo que Peskov no confirmó públicamente, pero lo que circulaba en canales de Telegram rusos y en reportes de medios occidentales, era la verdadera razón de la visita. Ratcliffe, quien en el pasado había participado en intercambios de prisioneros entre Estados Unidos y Rusia, aparentemente viajó a Moscú para negociar la liberación de Charles Zimmerman, un veterano de la Marina estadounidense de 58 años. Zimmerman fue condenado en enero a cinco años de cárcel por tenencia y tráfico ilegal de armas. Según los reportes, el estadounidense había viajado a Rusia para conocer en persona a una mujer con la que había mantenido contacto por internet. Cuando su yate atracó en el puerto de Sochi, las autoridades encontraron un rifle a bordo y lo detuvieron.
Los medios rusos reportaron que Putin había firmado recientemente dos decretos secretos, y que uno de ellos podría estar relacionado con un posible indulto para Zimmerman. La coincidencia de la visita de Ratcliffe con estos decretos no pasó desapercibida para los observadores de las relaciones entre ambas potencias.
La llegada de Ratcliffe a Moscú ocurre en un momento particularmente delicado. Las negociaciones de paz entre Rusia y Ucrania impulsadas por Estados Unidos permanecen estancadas. Algunos medios occidentales especularon que la visita podría estar relacionada con advertencias sobre objetivos británicos que suministran armamento a Ucrania, o incluso con planes rusos de anunciar una nueva movilización de tropas para la ofensiva ucraniana, algo que las autoridades rusas han negado categóricamente.
Ratcliffe, quien sirvió como director de Inteligencia Nacional durante el primer mandato de Donald Trump, fue confirmado en Moscú por fuentes anónimas estadounidenses. Su presencia en la capital rusa, sin la pompa de una reunión presidencial oficial, sugiere que los canales de comunicación entre las agencias de inteligencia de ambos países siguen abiertos, incluso cuando la diplomacia convencional se encuentra congelada. Lo que suceda con Zimmerman en los próximos días podría ser un indicador de si esos canales pueden producir resultados tangibles.
Citazioni salienti
Los propios contactos entre los servicios secretos son algo positivo, un proceso positivo— Dmitri Peskov, portavoz del Kremlin
No hubo una reunión con el presidente— Dmitri Peskov, portavoz del Kremlin