Meloni celebra un hito histórico: su Ejecutivo supera los tres años y diez meses, rompiendo el récord de estabilidad gubernamental en Italia desde la posguerra. A pesar de la estabilidad, el balance de gestión es débil: reformas fracasadas, crecimiento del PIB raquítico, salarios bajos y gasto insuficiente en educación y sanidad.
El Gobierno de Meloni celebra su récord de longevidad en Italia, pero su balance de gestión es pobre
La estabilidad es un instrumento, no un objetivo
¿Por qué celebra Meloni simplemente haber durado en el cargo? ¿No debería celebrar algo que haya hecho?
En Italia, la duración es casi un logro en sí mismo. Durante décadas, los Gobiernos duraban meses. Meloni llegó a tres años y diez meses. Pero tienes razón: es un espejo de lo poco que ha conseguido en realidad.
Espera. ¿Cuánto de esa estabilidad es mérito suyo y cuánto es del sistema electoral? El artículo dice que el sistema de premio de escaños a la coalición más votada y que la izquierda llegara dividida en 2022 hicieron posible esto.
Buena pregunta. De Romanis lo deja claro: la estabilidad es un instrumento, no un objetivo. Meloni ha mantenido las cuentas en orden, pero el país está parado.
¿Parado en qué sentido?
El crecimiento del PIB es raquítico. Los salarios son bajos. Italia gasta menos en educación que cualquier otro país de la UE. No ha reformado las pensiones, no ha bajado los impuestos. Sus grandes proyectos fracasaron.
Pero redujo el déficit del 8,1% al 3,1%. Eso es real, ¿no?
Sí, pero De Romanis dice que bajó sin que Meloni hiciera nada. El déficit se redujo, pero no por una política económica activa. Y sigue bajo procedimiento de infracción de la UE.
¿Cuál es la amenaza más grande que enfrenta ahora?
Roberto Vannacci y su partido Futuro Nacional. Crece cada mes en los sondeos. Ya está en el 12%, por encima de sus socios de coalición.
¿Y qué quiere Vannacci?
Ser la auténtica extrema derecha. Acusa a Meloni de blanda, de haber defraudado a su electorado. Compite cada día por decir cosas más radicales.
Entonces Meloni está atrapada entre ser pragmática y perder su flanco derecho.
Exactamente. Si no incorpora a Vannacci a la coalición, las cuentas de la derecha no cierran para una mayoría. Pero incorporarlo significa ceder espacio a alguien más radical que ella.
¿Y la oposición? ¿Está unida?
Aparentemente sí. El PD, el M5S y la Alianza de Verdes e Izquierda han aparcado sus diferencias. Pero hay una pelea abierta sobre quién será el candidato de la coalición.
Der Puls
- Gobierno Meloni alcanza 1.413 días (tres años y diez meses), récord de estabilidad en Italia moderna
- Redujo déficit de 8,1% a 3,1%, pero crecimiento del PIB es raquítico y salarios bajos
- Futuro Nacional de Roberto Vannacci crece a 12% en sondeos, amenazando desde la derecha
- Reformas fracasadas: federalismo rechazado, reforma de justicia rechazada en referéndum, centro de internamiento en Albania paralizado
Meloni celebra un hito histórico: su Ejecutivo supera los tres años y diez meses, rompiendo el récord de estabilidad gubernamental en Italia desde la posguerra. A pesar de la estabilidad, el balance de gestión es débil: reformas fracasadas, crecimiento del PIB raquítico, salarios bajos y gasto insuficiente en educación y sanidad.
El Gobierno de Giorgia Meloni se convierte en el más longevo de la Italia moderna tras 1.413 días en el poder, pero su gestión muestra un balance pobre con reformas fracasadas y crecimiento económico raquítico.
Giorgia Meloni llegó al poder hace tres años y diez meses, y este viernes su Gobierno alcanzó un hito que en Italia resulta casi impensable: se convirtió en el más duradero de la era moderna, superando los mil cuatrocientos trece días en el cargo. En un país que durante décadas cambió de ejecutivo cada seis meses en promedio, esta cifra representa un récord que supera incluso al segundo mandato de Silvio Berlusconi entre 2001 y 2005. Meloni decidió celebrarlo con un acto multitudinario en el puerto de Bari, bajo el lema "El Gobierno más estable, la Italia más fuerte". Pero la paradoja que define su gestión es que esta estabilidad, su mayor logro, también expone sus limitaciones más profundas.
La primera ministra ha mantenido las cuentas públicas en orden. Redujo la prima de riesgo de doscientos treinta y tres puntos en 2022 a ochenta puntos hoy, y bajó el déficit del 8,1% que heredó al 3,1% actual, aunque Italia sigue bajo procedimiento de infracción de la Unión Europea. Los mercados financieros se tranquilizaron bajo su liderazgo. Sin embargo, economistas como Verónica De Romanis, de la universidad LUISS de Roma, señalan que esta estabilidad es en realidad un espejo de la parálisis. "La estabilidad es un instrumento, no un objetivo", explica De Romanis. "El objetivo de un país es crecer, y Meloni no ha tenido política económica. El déficit bajó sin que hiciera nada". El crecimiento del PIB es raquítico, el desempleo se sitúa en el 5,6%, pero los salarios permanecen bajos. Italia gasta menos en educación que cualquier otro país de la Unión Europea y ocupa uno de los últimos lugares en inversión sanitaria.
Los grandes proyectos de transformación que Meloni prometió han naufragado uno tras otro. El federalismo fue rechazado por el Tribunal Constitucional en 2024. Su reforma institucional para fortalecer el cargo de primer ministro nunca avanzó. El centro de internamiento para inmigrantes en Albania, su apuesta más visible en política migratoria, quedó paralizado por decisiones de la justicia italiana y europea. En marzo, los italianos rechazaron en referéndum su reforma de la justicia, un golpe que marcó el inicio de su desconexión con parte del electorado. Las pensiones no fueron reformadas. Los impuestos no bajaron; la presión fiscal alcanza el 43,1%, la más alta en una década. En política exterior, su apuesta por una relación laudatoria con Donald Trump resultó ser un bumerán cuando el magnate estadounidense terminó desdeñándola también antes del verano.
Lo más asombroso es que Hermanos de Italia, el partido de Meloni, no ha sufrido desgaste político. Mantiene el 26% de apoyo en los sondeos, un caso único en la historia política italiana. El desgaste ha recaído sobre sus socios de coalición: la Liga de Matteo Salvini y Forza Italia están en declive. Meloni optó por el pragmatismo institucional, priorizando mantener el consenso sobre transformar el país. Ello significó no tocar los intereses de los grupos que la votaron. Pero esta estrategia ha dejado al país estancado, y en economía, como señala De Romanis, estancarse significa retroceder.
La mayor amenaza para Meloni surge precisamente desde su derecha. Roberto Vannacci, exgeneral, creó el partido Futuro Nacional, que se proclama como la auténtica extrema derecha y compite cada mes por decir cosas más radicales que el Gobierno, al que acusa de blando y de haber defraudado las expectativas de su electorado. Los sondeos lo sitúan ya en el 12% de votos, por encima de Forza Italia y la Liga, partido que atraviesa una crisis de liderazgo con una guerra interna declarada. Para Meloni, el dilema es combatir a Vannacci o incorporarlo a la coalición, porque sin él las cuentas de la derecha no cierran para obtener una mayoría parlamentaria.
La impronta ideológica del Gobierno se ha hecho notar en medidas restrictivas de derechos en decretos de seguridad e inmigración, y en el acoso a las organizaciones no gubernamentales que rescatan personas en el Mediterráneo. También en una ocupación de la televisión pública mayor de lo habitual y una relación pésima con la prensa. Pero la paradoja es que algunos de los aciertos de Meloni se basan en haber hecho lo contrario de lo que se esperaba de una derecha antieuropea y filorrusa: el entendimiento con la Unión Europea y el apoyo a Ucrania.
Mientras tanto, la oposición ha hecho equilibrios propios. El Partido Democrático, el Movimiento Cinco Estrellas de Giuseppe Conte y la Alianza de Verdes e Izquierda han aparcado sus diferencias para mostrar unidad. Incluso en el PD hay un récord: Elly Schlein, la secretaria general, se convirtió el pasado 26 de agosto en la que más ha durado en el puesto, un cargo históricamente imposible sujeto a conspiraciones internas. Desde 2007, el partido ha tenido diez personas al frente. Pero la oposición también enfrenta una gran pelea abierta: quién será el candidato de la coalición, pues Conte también aspira a serlo.
Las elecciones generales están abiertas para abril o mayo si se adelantan, lo que es probable, u octubre si se agota la legislatura. Según los sondeos, no está nada claro que Meloni pueda volver a ganar, algo que también sería un récord, pues nadie ha repetido legislatura desde hace décadas. En Italia, los Gobiernos siempre decepcionan, y entonces se prueba otro. Meloni celebra su longevidad en tiempos inciertos, pero la pregunta que flota sobre Bari es si la duración en el poder es suficiente cuando el país apenas se mueve.
Bemerkenswerte Zitate
La estabilidad es un instrumento, no un objetivo. El objetivo de un país es crecer, y Meloni no ha tenido política económica— Verónica De Romanis, economista de la universidad LUISS de Roma
El país está parado, y en economía eso significa ir hacia atrás. No ha hecho nada para no tener que tocar los intereses de los grupos que le han votado— Verónica De Romanis