Milanés fue militar destacado en la Guerra de Independencia, ascendiendo de teniente coronel a general de brigada entre 1896 y 1898 bajo el mando de Calixto García. Tras la guerra, se convirtió en empresario exitoso, invirtiendo en ferrocarriles, ganadería, industria maderera y siendo pionero en infraestructura eléctrica e industrial en Bayamo.
A 100 años de la muerte del General Luis Milanés Tamayo, patriota y empresario
Patriota en la guerra, empresario en la paz, sin traicionar la causa
¿Por qué importa recordar a Milanés cien años después de su muerte?
Porque representa un tipo de figura que casi no existe en la historia cubana: alguien que fue militar revolucionario y después empresario nacionalista, sin traicionar la causa.
Pero tenemos que ser cuidadosos. El texto dice que fue "burgués nacionalista", pero ¿qué tan nacionalista era realmente alguien que trabajaba con empresarios holandeses en ferrocarriles?
Eso es justo. No era un revolucionario permanente. Después de 1898, se enfocó en negocios, en ganadería, en infraestructura. Pero la ley de pensiones para los veteranos muestra que no olvidó de dónde venía.
¿Cuánto tiempo pasó entre el fin de la guerra y su muerte?
Veintiocho años. Casi tres décadas. La mayoría de su vida adulta fue como empresario, no como militar.
Exacto. Y eso es lo interesante. No fue un general que se quedó en la gloria del 95. Construyó cosas: plantas eléctricas, hospitales, escuelas. Eso también es un legado.
¿Hay evidencia de que fue corrupto o que aprovechó su posición militar para enriquecerse?
El texto no lo dice. Dice que sus familias ya eran acaudaladas. Así que es difícil saber si se enriqueció gracias a la guerra o si simplemente usó su capital existente.
Lo que sí sabemos es que donó. La escuela Calixto García, el parque, el hospital. Eso está documentado.
¿Y la ley de pensiones? ¿Fue idea suya o solo la presentó?
El texto dice que "presentó el proyecto". No dice que fue idea suya. Pudo haber sido una iniciativa más amplia en la que él participó.
Pero aun así, un representante a la Cámara que se enfoca en pensiones para veteranos está haciendo algo que importa.
El Pulso
- Murió en La Habana el 31 de agosto de 1926, a los 55 años
- Ascendió de teniente coronel a general de brigada entre enero y agosto de 1898
- Construyó la primera planta eléctrica y la primera planta de hielo en Bayamo
- Presentó el proyecto que originó la Ley General de Pensiones a los Veteranos en 1912
- Su testamento financió la construcción del hospital infantil General Milanés
Milanés fue militar destacado en la Guerra de Independencia, ascendiendo de teniente coronel a general de brigada entre 1896 y 1898 bajo el mando de Calixto García. Tras la guerra, se convirtió en empresario exitoso, invirtiendo en ferrocarriles, ganadería, industria maderera y siendo pionero en infraestructura eléctrica e industrial en Bayamo.
Se conmemoran 100 años de la muerte del General Luis Ángel Milanés Tamayo, destacado militar del Ejército Libertador cubano y político liberal que falleció en La Habana el 31 de agosto de 1926 a los 55 años.
Luis Ángel Milanés Tamayo, conocido como Luisillo, murió en La Habana el 31 de agosto de 1926, hace exactamente un siglo. Tenía 55 años. Un infarto cardíaco lo sorprendió en medio de una vida política y social intensa. Bayamo, su ciudad natal, recibió sus restos y le rindió honores acordes con su nombre: general de brigada del Ejército Libertador, político liberal, empresario de envergadura. En su testamento dejó instrucciones para que se construyera un hospital civil más amplio en Bayamo. Su viuda, María García Lorente, cumplió esa voluntad. La ley del 16 de marzo de 1933 lo hizo realidad, y el edificio se convirtió después en el hospital infantil General Milanés, que lleva su nombre hasta hoy.
Milanés nació en Bayamo el 13 de junio de 1871, hijo del coronel mambí Luis Milanés Céspedes y de María Tamayo, ambos de familias acaudaladas y con raíces profundas en la causa patriótica. La Guerra Grande obligó a la familia a emigrar a Costa Rica, pero cuando regresaron al valle del Cauto en marzo de 1882, se sumaron activamente a los conspiradores que buscaban la independencia absoluta. El joven Luisillo, apenas con 19 años, estuvo listo para tomar las armas en agosto de 1890 cuando el general Antonio Maceo visitó Santiago de Cuba y lanzó su llamado. El plan no se concretó porque Maceo fue expulsado de la isla, pero Milanés quedó atento a los movimientos subversivos que organizaban el general Bartolomé Masó en Manzanillo y el coronel Esteban Tamayo en Bayamo.
Cuando el grito de libertad sonó el 24 de febrero de 1895, Milanés se incorporó de inmediato a la contienda. Peleó en Peralejo como integrante del regimiento de caballería del coronel Esteban Tamayo, luego pasó a ser ayudante del general Jesús Rabí, jefe del 2º Cuerpo del Ejército Libertador. En enero de 1896 fue promovido a jefe de Estado Mayor de la 2ª división del 2º Cuerpo, bajo las órdenes del general de división Saturnino Lora. Durante el asalto a Jiguaní en marzo de 1896, Milanés se apoderó de un cañón de dinamita, arma que aprendió a manejar con destreza y que utilizó en los ataques que el general Calixto García organizaba contra las posiciones enemigas atrincheradas en Guáimaro, Las Tunas y Guisa. García, en cada parte de victoria que enviaba al Generalísimo Máximo Gómez, elogiaba los servicios de Luis Milanés. Su ascenso fue vertiginoso: el 22 de enero de 1896 llegó a teniente coronel; ocho días después, tras la captura de Las Tunas, a coronel; y el 24 de agosto de 1898, a brigadier general.
Terminada la guerra, Milanés canalizó sus esfuerzos y recursos en reconstruir sus haciendas y potreros. Compró numerosas cabezas de ganado vacuno y caballar en Camagüey y Sancti Spirítus, invirtió en la explotación de maderas preciosas y abrió un aserrío en Bayamo. Su visión empresarial lo llevó a conectar con Sir William Van Horno, empresario ferroviario holandés radicado en Estados Unidos y consignatario del Ferrocarril Central. Juntos lograron que un ramal partiera del paradero de Martí en Camagüey hacia Bayamo, Jiguaní, Baire, Contramaestre y Palma Soriano. Milanés también se convirtió en dueño de la construcción de la trocha desde Las Tunas a Cacocum y desde Las Tunas a Bayamo.
En Bayamo fue pionero en varios frentes de modernización: construyó la primera planta para fabricar hielo, la primera planta eléctrica de la ciudad, y edificó la escuela primaria Calixto García, que donó a la comunidad. Diseñó y construyó el parque Calixto García de Guisa en 1912. Ese mismo año alcanzó el puesto de representante a la Cámara, donde presentó un proyecto que marcaría el futuro de los veteranos: la ley para el pago de pensiones a los miembros del Ejército Libertador. De ese proyecto nació la Ley General de Pensiones a los Veteranos de la Guerra de Independencia y sus familiares.
La figura de Luisillo Milanés no debe reducirse a la imagen de un burgués ostentoso, aunque eso fue también. Fue político liberal, promotor económico, impulsor de desarrollo social y cultural. Su legado persiste en el oriente cubano: calles, escuelas y cooperativas campesinas llevan su nombre. Entre las instituciones más destacadas están la principal escuela de formación profesional técnica y el hospital infantil que su testamento hizo posible. Fue un patriota grande en la guerra de independencia y, en la precaria paz de la república neocolonial, un exponente notable de la burguesía nacionalista y liberal.
Citas Notables
La mirada a Luisillo Milanés no debe solo centrarse en su ostentoso modo de vida, un típico burgués, sino también abarcar al político liberal y al promotor económico, social y cultural.— Fuente del artículo