En el horizonte de una enfermedad que concede poco tiempo, un nuevo fármaco contra el cáncer de páncreas ha recorrido en semanas el camino que en Europa tomará meses. Daraxonrasib, aprobado por la FDA en poco más de un mes, casi duplica la supervivencia mediana de quienes ya han pasado por quimioterapia, transformando siete meses en trece. La diferencia de velocidad entre reguladores no es un mero tecnicismo burocrático: es, para muchos pacientes, la distancia entre el acceso y la espera. Y tras la aprobación, aún aguarda otra frontera: el precio.
El fármaco revolucionario contra el cáncer de páncreas ya está en EEUU: Europa tardará meses
Casi el doble de supervivencia, pero meses de espera
¿Por qué tarda tanto la EMA si el medicamento es tan importante?
Porque tiene un proceso de dos pasos: primero revisa los datos científicamente, luego la Comisión Europea autoriza la comercialización. La FDA es un solo organismo.
Pero eso no explica todo. El análisis muestra que la EMA tarda 90 días más incluso controlando por eso. ¿Qué más hay?
La EMA es más estricta. Pide más información a los desarrolladores. Y tiene menos presión de la industria que la FDA.
¿Eso es malo?
No necesariamente. La FDA aprobó aducanumab sin evidencia real de beneficio. La EMA lo rechazó.
Exacto. La lentitud tiene un lado defensivo. Pero cuando el cáncer de páncreas mata en un año, esa defensa tiene un costo humano.
¿Qué está haciendo la EMA al respecto?
Acaba de empezar a revisar datos conforme llegan, en lugar de esperar a tenerlos todos. Lo estrenó con este medicamento.
¿Y eso va a acelerar las cosas?
Probablemente. Pero aún así, la aprobación tardará meses.
¿Y después?
Después viene la negociación de precio. En Estados Unidos cuesta 40.000 dólares al mes. Eso podría ser el verdadero obstáculo.
Le Pouls
- El cáncer de páncreas mata con urgencia —solo el 3% de los pacientes con enfermedad extendida sobrevive cinco años— y cada semana de retraso regulatorio tiene un peso humano concreto.
- Daraxonrasib generó aplausos en su presentación clínica en mayo: casi duplicar la supervivencia mediana es un resultado excepcional en oncología pancreática.
- La FDA aprobó el fármaco en poco más de un mes; la EMA, estructuralmente más lenta y con un proceso de dos pasos que incluye autorización de la Comisión Europea, tardará meses más.
- La EMA ha respondido estrenando con daraxonrasib su nueva evaluación por fases —revisando datos conforme llegan, inspirada en la experiencia covid— como intento de acortar distancias.
- Incluso superada la barrera regulatoria europea, España deberá negociar el precio: en EE.UU. el tratamiento mensual ronda los 40.000 dólares, casi medio millón al año.
En el horizonte de una enfermedad que concede poco tiempo, un nuevo fármaco contra el cáncer de páncreas ha recorrido en semanas el camino que en Europa tomará meses. Daraxonrasib, aprobado por la FDA en poco más de un mes, casi duplica la supervivencia mediana de quienes ya han pasado por quimioterapia, transformando siete meses en trece. La diferencia de velocidad entre reguladores no es un mero tecnicismo burocrático: es, para muchos pacientes, la distancia entre el acceso y la espera. Y tras la aprobación, aún aguarda otra frontera: el precio.
A finales de julio, la FDA recibió la solicitud de revisión de daraxonrasib. En poco más de un mes, el fármaco ya estaba disponible en farmacias estadounidenses. En Europa, los pacientes esperan. Esa brecha importa porque el cáncer de páncreas apenas concede tiempo: la supervivencia media global supera por poco el año, y cuando la enfermedad se ha extendido, solo el 3% de los pacientes llega vivo al quinto año.
Los resultados del ensayo clínico presentados en mayo fueron inusuales en oncología: los asistentes aplaudieron. En pacientes ya tratados con quimioterapia, daraxonrasib —nombre comercial Rasonque— extendía la supervivencia mediana de menos de siete meses a trece. Casi el doble. La mitad de los pacientes tratados viviría ahora al menos trece meses.
La diferencia de velocidad entre la FDA y la EMA tiene raíces estructurales. Un análisis de 115 medicamentos aprobados por ambas agencias entre 2014 y 2016 mostró que la europea tardaba de media 90 días más: 409 frente a 319. La FDA es un organismo único con procedimientos más ágiles; la EMA, en cambio, realiza primero una revisión científica y luego requiere que la Comisión Europea otorgue la autorización legal, con todos los Estados miembro representados. Dos pasos donde Estados Unidos da uno. Además, la EMA tiende a ser más exigente: en 2021 rechazó el aducanumab contra el alzhéimer que la FDA había aprobado sin beneficio clínico demostrado.
Consciente de sus limitaciones, la EMA ha puesto en marcha una evaluación por fases —revisando datos conforme están disponibles, al modo de las vacunas covid— y ha estrenado ese método precisamente con daraxonrasib. Pero incluso tras la aprobación europea, España deberá negociar el precio con el laboratorio. En Estados Unidos, el tratamiento mensual rondará los 40.000 dólares. Un año de tratamiento se acercaría al medio millón. La demora regulatoria puede no ser el único ni el mayor obstáculo para que el fármaco llegue a los pacientes españoles.
A finales de julio, la agencia reguladora estadounidense dio luz verde para revisar un nuevo medicamento contra el cáncer de páncreas. Poco más de un mes después, daraxonrasib ya estaba disponible en farmacias de Estados Unidos. En Europa, los pacientes tendrán que esperar meses más.
Esta brecha de tiempo importa porque el cáncer de páncreas no espera. La supervivencia media global apenas supera un año. Cuando la enfermedad se ha extendido a otros órganos, solo el 3% de los pacientes sigue vivo cinco años después del diagnóstico. Cada semana cuenta.
Los datos sobre daraxonrasib, cuyo nombre comercial es Rasonque, han generado una esperanza que no es frecuente en oncología. En mayo, cuando se presentaron los resultados del último ensayo clínico, los presentes aplaudieron. En personas que ya habían recibido quimioterapia, el fármaco extendía la supervivencia mediana de menos de siete meses a trece. Casi el doble. Esto significa que si antes la mitad de los pacientes tratados no sobrevivía más allá de siete meses, ahora hay un 50% que vivirá como mínimo trece meses.
Las agencias reguladoras reconocieron la importancia del hallazgo y aceleraron sus procesos. Pero la velocidad de la FDA y la EMA no es la misma. Un análisis de 115 medicamentos aprobados por ambas entre 2014 y 2016 mostró que la agencia europea tardaba de media 90 días más que la estadounidense: 409 días frente a 319. Japón es el más rápido, con 290 días de promedio. Estados Unidos tarda 356, Canadá 363, Australia 369. La EMA solo supera a Suiza, que necesita 444 días, aunque Suiza ha reducido notablemente sus tiempos en la última década mientras Europa se ha mantenido estable.
La diferencia de ritmo tiene raíces estructurales. La FDA es un único organismo con procedimientos más cortos y menos burocracia. La EMA, en cambio, realiza una revisión científica pero luego necesita que la Comisión Europea otorgue la autorización legal de comercialización, donde están representados todos los Estados miembro. Es un proceso en dos pasos. Además, la EMA tiende a ser más estricta que la FDA. No es raro que un medicamento aprobado por la agencia estadounidense sea rechazado por la europea. En 2021, la FDA aprobó aducanumab contra el alzhéimer sin que hubiera demostrado beneficio clínico real, confiando en promesas de datos futuros que nunca llegaron. La EMA simplemente rechazó el fármaco.
Eduardo López Briz, farmacéutico hospitalario y miembro del grupo Genesis de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria, explica que la EMA suele solicitar información más profunda a los desarrolladores, lo que alarga los períodos de evaluación. Las presiones de la industria también son menores en Europa que en Estados Unidos. Consciente de sus limitaciones, la EMA ha puesto en marcha una evaluación por fases, revisando datos conforme están disponibles en lugar de esperar a que se recopilen todos. Este método, inspirado en la experiencia con las vacunas de covid, se ha estrenado precisamente con daraxonrasib.
Pero incluso cuando la EMA apruebe el fármaco, habrá otro obstáculo. El Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas deberán negociar el precio con el laboratorio. Según The New York Times, el precio mensual en Estados Unidos rondará los 40.000 dólares, unos 34.400 euros. Un año de tratamiento se acercaría al medio millón de dólares. La demora regulatoria puede no ser el principal escollo para que el medicamento llegue a los pacientes españoles.
Citations marquantes
La EMA suele solicitar información más profunda a los desarrolladores, lo que alarga los períodos de evaluación— Eduardo López Briz, farmacéutico hospitalario
Los procedimientos de la FDA son más cortos y ligeros, la burocracia es menor en un solo organismo que en varios— Eduardo López Briz, farmacéutico hospitalario