En un momento en que la economía global busca señales de equilibrio, el mercado laboral estadounidense ofrece una paradoja desconcertante: con 253.000 empleos creados en abril y una tasa de desempleo del 3,4% —la más baja desde que Nixon gobernaba la Casa Blanca—, la fortaleza del trabajo humano desafía catorce meses de política monetaria restrictiva. La Reserva Federal, que ha elevado los tipos de interés diez veces consecutivas en su afán por domar la inflación, se encuentra ante un mercado que se niega a obedecer la lógica convencional. Lo que debería ser una señal de prosperidad se convier
El desempleo en EE.UU. cae al 3,4%, mínimo desde 1969, complicando los planes de la Fed
El mercado laboral se niega a enfriarse
¿Por qué estos números de empleo son un problema para la Reserva Federal si, en teoría, más empleos es algo bueno?
Porque la Fed está intentando frenar la inflación subiendo los tipos de interés. Cuando subes los tipos, el crédito se encarece, la gente gasta menos, las empresas contratan menos, y la inflación baja. Pero aquí el mercado laboral no está cooperando.
Espera, ¿cuánto ha bajado realmente la inflación? El artículo dice que estaba en el 9% hace un año y ahora está en el 5%. Eso es una caída importante.
Sí, pero la Fed quiere que baje al 2%. Y ese último tramo es el difícil. Si el mercado laboral sigue fuerte, los salarios suben, la gente sigue gastando, y la inflación no baja más.
Entonces, ¿la Fed va a seguir subiendo tipos?
Eso es lo que el artículo sugiere. Powell dijo que podría hacer una pausa, pero solo si los datos lo permiten. Y estos datos de empleo no lo permiten.
Pero Powell también dijo que confía en un aterrizaje suave. ¿Qué tan probable es eso realmente? El artículo cita a Powell diciendo que es "más probable que tener una recesión", pero eso no es lo mismo que decir que es probable.
Tienes razón. Powell está siendo cauteloso. Reconoce que subidas de tipos tan agresivas suelen causar recesiones, pero dice que esta vez podría ser diferente. Es un apuesta.
¿Y qué pasa si se equivoca?
Si el mercado laboral se enfría demasiado, podrías tener una recesión. Si no se enfría lo suficiente, la inflación no baja y la Fed tiene que seguir subiendo tipos.
El artículo menciona tensiones en el sector bancario. ¿Eso podría ralentizar la economía sin que la Fed tenga que hacer nada?
Exacto. Eso es lo que Tiffany Wilding de Pimco está sugiriendo. Las tensiones bancarias podrían hacer el trabajo por la Fed, ralentizando la actividad económica sin necesidad de más subidas de tipos.
Entonces, ¿cuál es el escenario más probable?
Honestamente, nadie lo sabe. Hay señales contradictorias. Por eso Wilding espera que la Fed simplemente mantenga los tipos estables en junio y vea qué pasa.
Il Polso
- El mercado laboral estadounidense lleva 28 meses consecutivos creando empleo sin interrupción, una racha que desafía los efectos esperados de la política monetaria más agresiva en décadas.
- Los 253.000 empleos de abril superaron en más de 70.000 las previsiones de los economistas, y los salarios crecen al 4,4% anual, alimentando el mismo fuego inflacionario que la Fed intenta apagar.
- Jerome Powell reconoció señales de reequilibrio en el mercado laboral, pero advirtió que la demanda de trabajadores sigue superando ampliamente la oferta disponible, dejando abierta la puerta a nuevas subidas.
- La decisión sobre una posible pausa en junio queda condicionada a los próximos datos: si el empleo no cede, los tipos altos podrían mantenerse más tiempo del que los mercados anticipan.
- Economistas como Tiffany Wilding advierten de señales contradictorias: la resistencia laboral presiona hacia más subidas, pero las tensiones bancarias aconsejan prudencia antes de apretar más el torniquete.
En un momento en que la economía global busca señales de equilibrio, el mercado laboral estadounidense ofrece una paradoja desconcertante: con 253.000 empleos creados en abril y una tasa de desempleo del 3,4% —la más baja desde que Nixon gobernaba la Casa Blanca—, la fortaleza del trabajo humano desafía catorce meses de política monetaria restrictiva. La Reserva Federal, que ha elevado los tipos de interés diez veces consecutivas en su afán por domar la inflación, se encuentra ante un mercado que se niega a obedecer la lógica convencional. Lo que debería ser una señal de prosperidad se convierte también en un dilema: cuánto tiempo puede sostenerse este equilibrio antes de que el remedio se vuelva más costoso que la enfermedad.
El mercado laboral estadounidense se niega a enfriarse. En abril se crearon 253.000 empleos, superando ampliamente las previsiones de 180.000, y la tasa de desempleo cayó al 3,4%, su nivel más bajo desde 1969, cuando Nixon ocupaba la presidencia. Son ya 28 meses consecutivos de creación de empleo ininterrumpida, una racha que desafía la lógica de catorce meses de política monetaria restrictiva.
Lo que hace estos datos especialmente incómodos es el contexto en que llegan: la Reserva Federal ha elevado los tipos de interés diez veces consecutivas, acumulando cinco puntos porcentuales de subida, con el objetivo de enfriar la demanda y reducir una inflación que llegó al 9% en junio de 2022. Pero el mercado laboral no ha acusado el golpe. Los despidos apenas han aumentado, y el crecimiento salarial —un 4,4% interanual, con el salario medio por hora en 33,36 dólares— sigue siendo robusto. El empleo se concentra en servicios: sanidad, hostelería, profesionales y asistencia social.
Jerome Powell, presidente de la Fed, reconoció el miércoles señales de reequilibrio —mayor participación laboral, menos ofertas de empleo—, pero fue claro: la demanda de mano de obra sigue siendo muy superior a la oferta. Ha dejado abierta una posible pausa en junio, pero condicionada a los datos previos a la reunión del 13 y 14 de ese mes. Powell confía en lograr un aterrizaje suave —reducir la inflación sin provocar recesión—, aunque no descarta una recesión leve. La inflación, en el 5% en marzo, sigue muy lejos del objetivo del 2%.
Economistas como Tiffany Wilding, de Pimco, señalan la contradicción: la fortaleza laboral y la rigidez inflacionaria apuntan a más subidas, pero las tensiones en el sector bancario aconsejan cautela. Por ahora, el mercado laboral estadounidense sigue escribiendo su propia historia, al margen de los manuales.
El mercado laboral estadounidense se niega a enfriarse. En abril, la economía creó 253.000 empleos, una cifra que superó ampliamente lo que los economistas esperaban—180.000—y que mantiene intacta una racha de creación de puestos que lleva ya 28 meses sin interrumpirse. La tasa de desempleo cayó al 3,4%, igualando el mínimo de enero y alcanzando su nivel más bajo desde 1969, una época en la que Richard Nixon aún era presidente. Estos números, publicados por la Oficina de Estadísticas Laborales, pintan un cuadro de un mercado de trabajo que resiste con una fortaleza que desafía la lógica económica convencional.
Lo que hace estos datos particularmente incómodos para los responsables de política monetaria es que llegan después de diez subidas consecutivas de tipos de interés. La Reserva Federal ha estado apretando el torniquete financiero durante 14 meses, elevando las tasas en cinco puntos porcentuales, con la esperanza de que el encarecimiento del crédito enfríe la demanda y, con ella, la inflación que en junio del año anterior había alcanzado el 9%, su máximo en cuatro décadas. Pero el mercado laboral no ha recibido el mensaje. Los despidos apenas han aumentado, los puestos de trabajo disponibles se han reducido, y sin embargo la creación de empleo apenas se ha frenado.
El crecimiento salarial también sigue siendo robusto. En abril, el salario medio por hora en el sector privado no agrícola subió 16 centavos, llegando a 33,36 dólares. En términos anuales, los salarios crecieron un 4,4%, por encima de lo que los economistas habían previsto. El empleo siguió concentrándose en sectores de servicios: profesionales y empresariales, atención sanitaria, ocio y hostelería, y asistencia social. La realidad, en suma, ha estado superando las expectativas durante al menos un año. En marzo, cuando se crearon menos empleos, la tasa de desempleo se situó en el 3,5%, y desde marzo de 2022 ha oscilado únicamente entre el 3,4% y el 3,7%, un rango que sugiere un mercado prácticamente en pleno empleo.
Esta resistencia del mercado laboral complica los planes de la Reserva Federal. Jerome Powell, presidente de la institución, reconoció el miércoles pasado, tras anunciar la décima subida consecutiva de tipos, que hay indicios de que la oferta y la demanda en el mercado laboral están volviendo a equilibrarse. La tasa de participación ha subido en los últimos meses, especialmente entre personas de 25 a 54 años. Las ofertas de empleo han disminuido desde el inicio del año. Pero Powell fue claro: la demanda de mano de obra sigue siendo muy superior a la oferta de trabajadores disponibles. Los datos de este viernes refuerzan esa cautela.
Powell ha dejado abierta la puerta a una pausa en las subidas de tipos, pero ha condicionado esa decisión a los datos que se publiquen antes de la próxima reunión del comité de política monetaria, prevista para el 13 y 14 de junio. Si el mercado laboral no se enfría, es probable que la pausa se retrase o que los tipos altos se mantengan durante más tiempo. El presidente de la Fed ha insistido en que confía en lograr un aterrizaje suave, es decir, reducir la inflación sin provocar una recesión. Ha señalado que subidas de tipos tan agresivas suelen dejar una factura alta en términos de desempleo, pero que en esta ocasión la tasa de desempleo se mantiene en torno al 3,5%, más o menos donde estaba cuando comenzaron las subidas. "Creo que evitar una recesión es más probable que tener una recesión", afirmó, aunque reconoció que no descarta la posibilidad de una recesión leve.
La inflación, sin embargo, sigue siendo un problema. En marzo había caído al 5%, tras nueve meses consecutivos a la baja, pero se sitúa aún muy por encima del objetivo del 2% que persigue la Reserva Federal. Powell está dispuesto a contener los precios aunque eso implique provocar una recesión, pero los datos de empleo de esta semana sugieren que el camino hacia ese objetivo podría ser más largo y más complicado de lo que se esperaba.
Economistas como Tiffany Wilding, de Pimco, señalan que hay señales contradictorias. Por un lado, la resistencia del mercado laboral y la rigidez de la inflación sugieren que podrían ser necesarias nuevas subidas de tipos. Por otro lado, las tensiones en el sector bancario podrían ralentizar la actividad económica en los próximos trimestres. Wilding espera que la Reserva Federal mantenga los tipos estables en su reunión de junio, argumentando que los crecientes riesgos a la baja aconsejan cautela. Pero los datos de empleo de esta semana hacen que esa decisión sea menos segura. El mercado laboral estadounidense, por ahora, sigue escribiendo su propia historia.
Citazioni salienti
Creo que evitar una recesión es más probable que tener una recesión— Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal
La resistencia de los mercados laborales y la rigidez de la inflación son compatibles con nuevas subidas de tipos, pero los crecientes riesgos a la baja aconsejan cautela— Tiffany Wilding, economista de Pimco