El cierre parcial del DHS estadounidense bate récord con 44 días de parálisis

Miles de agentes de seguridad aeroportuaria llevan más de un mes sin recibir salario, afectando sus medios de vida y la operación de aeropuertos nacionales.
Más del 12 por ciento de la plantilla simplemente no se presentó
El viernes, la ausencia de agentes de la TSA alcanzó su nivel más alto desde el inicio del cierre parcial.
Mark

¿Por qué un cierre parcial de 44 días es tan grave? ¿No es solo una disputa presupuestaria más?

Mimi

Porque afecta directamente a quién custodia los aeropuertos. Cuando más del 12 por ciento de los agentes de seguridad no se presentan al trabajo, el sistema se quiebra. Los vuelos se retrasan, la gente no puede viajar, y la seguridad se ve comprometida.

Luke

Pero espera. ¿Cuántos agentes de la TSA hay en total? Si 3.560 es más del 12 por ciento, estamos hablando de una plantilla de unos 30.000. ¿Es esa cifra correcta según la fuente?

Mark

Buena pregunta. Entonces, ¿por qué Trump no simplemente ordena que se pague a estos agentes?

Mimi

Lo intentó. Firmó un memorando el viernes por la noche. Pero la fuente dice que ejecutar esa orden es "enormemente complicada". No está claro si tiene autoridad legal para hacerlo sin aprobación del Congreso.

Luke

Exacto. La fuente no explica por qué es complicado. ¿Es un problema legal, presupuestario, administrativo? No lo sabemos.

Mark

¿Y el Senado no aprobó un acuerdo?

Mimi

Sí, el viernes. Pero la Cámara de Representantes lo rechazó sin ni siquiera votarlo. Mike Johnson lo llamó "una broma".

Luke

Aunque la fuente dice que el proyecto de la Cámara es "prácticamente idéntico" al del Senado. Así que no está claro cuál es la diferencia real entre los dos.

Mark

¿Esto va a terminar pronto?

Mimi

No hay señales de que vaya a terminar. El Congreso está bloqueado. Trump intentó una solución ejecutiva que no funcionó.

Luke

La fuente no dice nada sobre cuándo podría resolverse esto o qué pasaría si continúa. Es un final abierto.

  • El DHS supera los 44 días de cierre parcial, batiendo todos los récords históricos de parálisis federal y dejando a miles de agentes de la TSA sin salario durante mes y medio.
  • El viernes, más del 12% de la plantilla de la TSA no se presentó a trabajar, la mayor ausencia registrada desde el inicio de la crisis, generando caos operativo en aeropuertos de todo el país.
  • Trump recurrió a agentes del ICE —fuerzas antimigración— para cubrir los controles de pasajeros, una solución improvisada cargada de ironía política.
  • El Senado aprobó un acuerdo de financiación, pero la Cámara de Representantes lo rechazó sin votarlo; su propio proyecto alternativo tiene escasas posibilidades de avanzar en el Senado.
  • Trump firmó un memorando para restablecer los salarios de la TSA usando fondos ya asignados, pero su ejecución ha resultado tan complicada que los agentes siguen sin cobrar.

En el cruce entre la política presupuestaria y la seguridad cotidiana, el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos alcanzó el domingo 44 días de cierre parcial, un umbral sin precedentes en la historia federal. Miles de agentes de la TSA llevan más de un mes trabajando sin salario —o simplemente sin trabajar—, mientras el Congreso permanece atrapado en su propio laberinto legislativo. Lo que comenzó como una disputa de financiación se ha convertido en una prueba de hasta dónde puede tensarse el hilo que sostiene las instituciones antes de que algo se rompa.

El domingo, el Departamento de Seguridad Nacional estadounidense cruzó un umbral que ninguna agencia federal había alcanzado antes: 44 días de cierre parcial. La causa es una disputa de financiación que lleva mes y medio dejando sin salario a miles de agentes de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA). Algunos han seguido presentándose al trabajo sin cobrar. Muchos otros, no.

El viernes pasado, más de 3.560 empleados de la TSA —más del 12% de toda la plantilla— se ausentaron de sus puestos, la cifra más alta desde que comenzó la crisis. Para cubrir el vacío, Trump desplegó agentes del ICE en los aeropuertos. La ironía es difícil de ignorar: el Senado había aprobado ese mismo día un acuerdo de financiación que incluía precisamente recortes a esas fuerzas antimigración que ahora el presidente necesitaba en las terminales.

La Cámara de Representantes, sin embargo, ni siquiera sometió a votación la propuesta del Senado. Su presidente, Mike Johnson, la descartó como 'una broma'. Los republicanos de la Cámara aprobaron su propio proyecto de financiación a corto plazo, casi idéntico al que el Senado ya había rechazado, y con pocas posibilidades de prosperar en la cámara alta.

En un intento de desbloquear la situación, Trump firmó un memorando ordenando restablecer los salarios de la TSA con fondos de su presupuesto ampliado. La medida, sin embargo, ha resultado enormemente difícil de ejecutar. Los agentes siguen sin cobrar, y la crisis avanza sin una salida legislativa clara a la vista.

El Departamento de Seguridad Nacional estadounidense entró el domingo en territorio histórico: 44 días de cierre parcial, más tiempo que cualquier otra agencia federal ha permanecido en esta situación. La cifra marca no solo un récord de duración, sino el punto de quiebre de un sistema que comenzó a colapsar hace semanas en los aeropuertos del país.

La crisis tiene su origen en una disputa sobre financiación que ha dejado sin salario a miles de agentes de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA) durante mes y medio. Algunos han seguido presentándose al trabajo sin cobrar. Muchos otros no. El viernes pasado, más de 3.560 empleados de la TSA —más del 12 por ciento de toda la plantilla de la agencia— se ausentaron de sus puestos, según confirmó Lauren Bis, portavoz del Departamento de Seguridad Nacional. Era la cifra más alta registrada desde que comenzó el cierre parcial, superando incluso el récord del día anterior, que ya había alcanzado casi el 12 por ciento.

Para llenar el vacío, el presidente Donald Trump desplegó a agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) en los aeropuertos para ayudar en las tareas de control de pasajeros. La ironía es aguda: el Senado estadounidense aprobó el viernes un acuerdo inicial de financiación que incluía precisamente un corte de fondos para estas fuerzas antimigración que Trump ahora necesitaba en las terminales.

La Cámara de Representantes, sin embargo, ni siquiera votó sobre la propuesta del Senado. Su presidente, Mike Johnson, líder republicano, la descartó como "una broma". En su lugar, los republicanos de la Cámara aprobaron su propio proyecto de ley de financiación a corto plazo, prácticamente idéntico al que la mayoría republicana en el Senado ya había propuesto sin éxito. El nuevo proyecto tiene pocas posibilidades de prosperar en la cámara alta.

Trump intentó sortear el bloqueo legislativo el viernes por la noche. Firmó un memorando ordenando al Departamento de Seguridad Nacional que restableciera los salarios de los agentes de la TSA utilizando fondos de su presupuesto ampliado declarado el año anterior. La orden, sin embargo, se ha revelado enormemente complicada de ejecutar. Los agentes siguen sin cobrar, y la parálisis continúa sin una solución legislativa clara a la vista.

Una broma
— Mike Johnson, presidente de la Cámara de Representantes, refiriéndose a la propuesta de financiación del Senado
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