Restos humanos descuartizados fueron hallados en el embalse de Yesa el 4 de agosto; la autopsia confirmó muerte violenta por golpes en la cabeza. El chip del perro Lur permitió contactar a la expareja del dueño, lo que alertó a policías municipales sobre la desaparición de Pascal, un ciudadano francés.
El chip de Lur: cómo un perro perdido desenmascaró al asesino de su dueño
El perro fue abandonado como testigo mudo de lo que pasó
¿Cómo es posible que un perro perdido resuelva un caso de asesinato?
El perro no resolvió el caso solo, pero fue el eslabón que faltaba. Sin Lur, Pascal habría permanecido desaparecido y sin identificar en esa base de datos.
Espera, ¿por qué no lo identificaron por el tatuaje de la legión francesa o por contactos con autoridades francesas?
Porque al parecer no constaba en las bases de datos de desaparecidos. El sistema no funcionó hasta que el perro fue encontrado.
¿Y los policías municipales de Beriáin tuvieron suerte al conectar los puntos?
Tuvieron intuición y diligencia. Vieron el chip, contactaron a la expareja, notaron los detalles sospechosos en la casa, y recordaban haber visto la noticia del cuerpo en el embalse.
Pero ¿cuánto tiempo pasó entre el hallazgo del cuerpo el 4 de agosto y el encuentro del perro el 7 de agosto? Tres días es muy poco para que una noticia se difunda tan ampliamente.
Tienes razón, fue rápido. Pero la noticia de un cuerpo descuartizado en un embalse es lo suficientemente grave como para circular en medios locales.
¿Qué pruebas fueron más decisivas, el chip del perro o las cámaras de vigilancia?
El chip permitió la identificación y la sospecha inicial. Las cámaras de vigilancia y la sangre en la vivienda proporcionaron la prueba forense sólida.
¿Y el contenido del móvil sobre el caso Arrieta-Sancho? ¿Eso sugiere que E. B. T. estaba obsesionado con crímenes similares?
Parece que sí. Las búsquedas sobre descuartizamiento y las imágenes de la víctima en su teléfono sugieren premeditación, no un crimen pasional.
¿Cuál fue el verdadero motivo del crimen?
Los conflictos de convivencia y la falta de pago de alquiler fueron el detonante documentado, pero el contenido del móvil sugiere algo más profundo.
¿Se ha confirmado formalmente que E. B. T. es culpable o sigue siendo un sospechoso?
El relato habla de "presunto asesino" y de detención, pero no menciona una condena formal. Eso aún está en proceso judicial.
Le Pouls
- Restos humanos descuartizados hallados en el embalse de Yesa el 4 de agosto
- Perro Lur encontrado deambulando el 7 de agosto en Beriáin, Navarra, a 40 km de distancia
- Víctima identificada como Pascal, ciudadano francés de 59 años
- Compañero de piso E. B. T., español de 56 años, detenido como presunto asesino
- Motivos: conflictos de convivencia y falta de pago de alquiler durante aproximadamente un año
Restos humanos descuartizados fueron hallados en el embalse de Yesa el 4 de agosto; la autopsia confirmó muerte violenta por golpes en la cabeza. El chip del perro Lur permitió contactar a la expareja del dueño, lo que alertó a policías municipales sobre la desaparición de Pascal, un ciudadano francés.
Un perro encontrado deambulando permitió identificar los restos de su dueño, un ciudadano francés asesinado y descuartizado en un embalse de Zaragoza. El hallazgo llevó a la detención de su compañero de piso.
El 4 de agosto, un día de calor y sol que invitaba a refrescarse en el pantano de Yesa, cerca de Zaragoza, una familia en paseo descubrió algo que cambiaría el curso de una investigación criminal. Junto a una fábrica abandonada, en la orilla de una de las playas naturales que se forman en el embalse, encontraron nueve partes del cuerpo de un hombre adulto con barba blanca. La autopsia reveló que había sufrido una muerte violenta: golpes salvajes en la cabeza. El cuerpo no se había descompuesto naturalmente por la fauna del pantano, sino que había sido deliberadamente descuartizado. Los investigadores de la Guardia Civil de Zaragoza se enfrentaban a un misterio urgente: ¿quién era este hombre y quién lo había matado de forma tan brutal?
La identificación parecía imposible al principio. Los agentes rastrearon bases de datos de desaparecidos buscando una cara que coincidiera con los restos. Notaron un tatuaje en el brazo que parecía militar. El teniente coronel Óscar Vergara, jefe de Policía Judicial de la Comandancia de Zaragoza, explica que dedujeron que era de la legión francesa y acertaron. Se contactó con autoridades francesas y otros cuerpos policiales, pero nadie con esas características constaba en las bases de datos. El caso parecía estancado.
Tres días después, a 40 kilómetros de distancia, en Beriáin, Navarra, dos jóvenes policías municipales recién salidos de la academia recibieron una llamada sobre un perro que deambulaba por los alrededores de la Balsa de Morea. Era un hermoso pastor alsaciano de pelaje marrón y negro. Cuando comprobaron que tenía chip, descubrieron que estaba registrado a nombre de un hombre y una mujer. Contactaron con ella y le comunicaron que el perro estaba perdido. Ella se extrañó: el animal estaba bajo el cuidado de su expareja, un ciudadano francés llamado Pascal.
Los policías se reunieron con la mujer y descubrieron que era imposible contactar con Pascal. Ella les facilitó la dirección donde vivía en ese momento. Cuando los agentes fueron a esa casa, les abrió un hombre que no era Pascal, sino su compañero de piso, identificado como E. B. T. Sus explicaciones sobre la ausencia del dueño del perro fueron vagas y confusas. Los policías notaron detalles inquietantes en la vivienda: restos de barro, un chaleco salvavidas, enseres sospechosos. Habían visto en las noticias el hallazgo del cuerpo en el embalse de Yesa y tenían acceso a la descripción de los restos. Uno de los agentes recuerda: tuvieron la intuición de que ese perro estaba relacionado con esa noticia y no se fueron a casa hasta dejar todo atado. Pusieron en conocimiento de la Guardia Civil y la Policía Foral sus sospechas y convencieron a la mujer de que denunciara la desaparición de Pascal.
La Guardia Civil tomó muy en serio el trabajo de los agentes municipales. Comprobaron los indicios y estaban en lo cierto: los restos pertenecían a Pascal, el dueño de Lur. Los archivos policiales revelaron una relación turbulenta entre Pascal, de 59 años, y E. B., de 56, español. El francés había alquilado una habitación en casa de E. B. hacía aproximadamente un año. Durante esos meses, la convivencia había sido una pesadilla. Una ristra de denuncias cruzadas documentaba la mala relación entre ambos. El detonante de muchas discusiones fue que Pascal dejó de pagar el alquiler porque no tenía muchos ingresos.
La Guardia Civil y la Policía Foral trabajaron contrarreloj para recopilar grabaciones de cámaras de videovigilancia antes de que se borraran. Los investigadores encontraron imágenes del sospechoso comprando una motosierra eléctrica, tirando bultos a un contenedor, transportando otros en coche e incluso manipulando las cámaras de seguridad del edificio. Una inspección judicial de la vivienda permitió encontrar restos de sangre en el techo y en una pared. Los agentes notaron el fuerte olor a productos de limpieza, especialmente en el baño. El laboratorio de criminalística trabajó rápido y minuciosamente para obtener resultados urgentes. En el móvil del sospechoso encontraron contenido inquietante: muchas búsquedas sobre el asesinato y descuartizamiento de Edwin Arrieta a manos de Daniel Sancho, un caso que había sido documentado en televisión un día antes del crimen. La galería del teléfono contenía muchas imágenes de la víctima dentro de la vivienda que compartían.
Con todas las pruebas reunidas, los agentes pudieron reconstruir lo que sucedió. El 1 de agosto, Pascal salió a pasear a Lur. Cuando regresó al domicilio, su casero lo esperaba preparado para acabar con su vida. Pascal abandonó esa casa ya desmembrado, junto a Lur, que fue dejado atrás como testigo mudo de lo que había sucedido a su dueño. Ese fue el cabo suelto que permitió seguir el rastro hasta el presunto asesino. Los agentes detuvieron al homicida cuando salía a pasear a sus cuatro perros. Lur volvió a Francia y ahora vive en casa de la expareja de Pascal, sobreviviendo como el último acto de lealtad a su dueño asesinado.
Citations marquantes
Tuvimos la intuición de que ese perro estaba relacionado con esa noticia y no nos fuimos ese día a casa hasta que no dejamos todo atado— Policía municipal de Beriáin
Dedujimos que el tatuaje estaba relacionado con el ejército francés y acertamos, era de la legión— Teniente coronel Óscar Vergara, jefe de Policía Judicial de la Guardia Civil de Zaragoza