El 92% de pacientes en hemodiálisis no controla sus factores de riesgo cardiovascular

Pacientes con enfermedad renal crónica en hemodiálisis enfrentan riesgo elevado de complicaciones cardiovasculares potencialmente mortales debido al control inadecuado de factores de riesgo.
Nueve de cada diez pacientes no tenían bajo control los factores que más los ponen en riesgo
Un estudio multicéntrico en España revela la magnitud del problema de control cardiovascular en pacientes en hemodiálisis.
Mark

¿Por qué es tan difícil que estos pacientes controlen su presión y su colesterol si ya están en tratamiento?

Mimi

Porque la hemodiálisis es un tratamiento que consume toda la vida del paciente. Tres veces a semana, cuatro horas conectado a una máquina. Cuando sales de ahí, estás agotado. Tomar pastillas, acordarse de las dosis, ir a las citas, cambiar la dieta, todo eso pesa.

Mark

Pero el estudio dice que el 20% simplemente no toma la medicación. ¿Es negligencia del paciente?

Mimi

Parcialmente. Pero el otro 80% sí toma la medicación y aun así no consigue controlar sus factores. Eso apunta a algo diferente: los médicos no están ajustando los tratamientos lo suficientemente rápido. Ven que la presión sigue alta y no intensifican la dosis. Eso es inercia terapéutica.

Mark

¿Y la intervención breve que mejora los resultados? ¿Qué es exactamente?

Mimi

El estudio no especifica los detalles, pero parece ser una estrategia de seguimiento más activo y ajustes más rápidos de medicamentos. Lo importante es que funciona, aunque solo sea un poco.

Mark

Un poco. Del 7,5% al 10,2%. Eso sigue siendo casi nadie.

Mimi

Exacto. Y eso es lo preocupante. Incluso cuando intentas mejorar las cosas, el sistema no logra sacar a estos pacientes del riesgo. Hay algo más profundo en juego: la complejidad de estos enfermos, la falta de recursos, quizá la falta de coordinación entre especialidades.

Mark

¿Qué pasa si no se controlan estos factores?

Mimi

Infarto. Accidente cerebrovascular. Muerte. Estos pacientes ya están en diálisis porque sus riñones no funcionan. El corazón es lo que les queda, y si no lo cuidan, no les queda nada.

  • 92,5% de pacientes en hemodiálisis no controlan sus factores de riesgo cardiovascular
  • 501 pacientes estudiados en 20 hospitales y centros de diálisis de España
  • 94% hipertensos, 79% dislipidémicos, 47% diabéticos; solo 7,6% controla los tres factores
  • Intervención breve redujo incumplimiento del 20% al 7% pero control simultáneo de tres factores solo subió del 7,5% al 10,2%

La mayoría de pacientes renales en hemodiálisis presentan hipertensión (94%), dislipidemia (79%) y diabetes (47%), pero menos del 50% logra controlar estos factores clave. El incumplimiento terapéutico (20%) y la inercia clínica son obstáculos identificados; una intervención breve redujo el incumplimiento al 7% pero apenas mejoró el control simultáneo de los tres factores.

Un estudio multicéntrico en España revela que el 92,5% de pacientes en hemodiálisis no tienen controlados sus factores de riesgo cardiovascular como hipertensión, diabetes y colesterol, aunque intervenciones breves muestran mejoras modestas.

Más de quinientos pacientes en hemodiálisis fueron estudiados en veinte hospitales y centros de diálisis repartidos por toda España. Lo que los investigadores encontraron fue un panorama inquietante: nueve de cada diez de estos enfermos no tenían bajo control los factores que más los ponen en riesgo de sufrir un infarto o un accidente cerebrovascular. Para un paciente con enfermedad renal crónica en tratamiento de diálisis, el corazón es el enemigo silencioso. Las guías clínicas internacionales son claras sobre qué hay que vigilar: la presión arterial, el azúcar en sangre, el colesterol. Pero el estudio, coordinado por los doctores Javier Nieto y José Abellán y bautizado como Objetivo en el Punto de Mira, reveló que casi nadie lo consigue.

La población estudiada tenía los problemas de salud que cabría esperar. El 94% padecía hipertensión. El 79% tenía el colesterol alto. El 47% era diabético. Casi la mitad acumulaba las tres condiciones a la vez, un cóctel particularmente peligroso. Pero cuando los investigadores miraron quién realmente tenía estos factores controlados, los números se desplomaron. Solo el 45% de los hipertensos mantenía la presión dentro de los límites recomendados. El 50% de quienes tenían colesterol alto lo tenía bajo control. Entre los diabéticos, el 65% lograba mantener sus niveles donde debían estar. Y cuando se pedía que los tres factores estuvieran controlados simultáneamente en el mismo paciente, apenas el 7,6% lo conseguía. En el extremo opuesto, un 5,4% no tenía controlado ninguno de los tres. Entre los diabéticos, solo uno de cada seis lograba tener los tres factores bajo control.

Los investigadores identificaron dos culpables principales. El 20% de los pacientes admitió no tomar la medicación como se le había prescrito. Pero había algo más insidioso: lo que los médicos llaman inercia terapéutica, que es el fallo de los profesionales sanitarios en ajustar o intensificar el tratamiento cuando es necesario. Los pacientes no solo olvidaban sus pastillas. Los médicos tampoco estaban siendo lo suficientemente agresivos en cambiar las dosis o añadir nuevos fármacos cuando los resultados lo exigían. El estudio concluyó que hacía falta una intervención farmacológica más activa y decidida por parte de los profesionales de la salud.

Pero había una segunda parte en esta investigación que ofrecía un rayo de esperanza. Un segundo estudio, también dentro del mismo proyecto, demostró que mejorar el control era posible. Los investigadores implementaron una estrategia de intervención breve en la práctica clínica habitual y vieron qué pasaba. El control de la hipertensión subió del 45% al 52%. El colesterol pasó del 50% al 56%. La diabetes se mantuvo estable, en torno al 65%. Lo más importante: el porcentaje de pacientes que lograba controlar los tres factores a la vez creció del 7,5% al 10,2%. Y el incumplimiento terapéutico se desplomó del 20% al 7%.

Eran mejoras reales, pero modestas. Uno de cada diez pacientes seguía siendo la cifra de quienes alcanzaban un control completo de los tres factores. Los autores señalaron que la inercia terapéutica y la complejidad clínica de estos enfermos continuaban siendo obstáculos formidables para llegar a donde las guías internacionales decían que había que llegar. Estos hallazgos fueron presentados en el 55º Congreso de la Sociedad Española de Nefrología, celebrado en Oviedo, donde se reunieron más de mil cuatrocientos nefrólogos y expertos nacionales e internacionales. El congreso subrayó que la enfermedad renal crónica afecta ya al 15% de la población española, cerca de siete millones de personas, y que tiene un impacto devastador en la supervivencia y la calidad de vida. Lo que estos estudios sugieren es que incluso con intervenciones breves, el camino hacia el control adecuado de estos pacientes de altísimo riesgo cardiovascular sigue siendo largo y exige un esfuerzo más sistemático y decidido.

El control de los factores de riesgo cardiovascular en la población de pacientes en hemodiálisis en España es notablemente bajo
— Estudio Objetivo en el Punto de Mira, coordinado por doctores Javier Nieto y José Abellán
La inercia terapéutica y la complejidad clínica de estos pacientes continúan siendo un obstáculo para alcanzar los objetivos marcados por las guías internacionales
— Autores del segundo estudio de intervención
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