Ejercicio, dieta y control del estrés: pilares de la salud cardiovascular

La mayoría de estos factores son modificables, por lo que adoptar hábitos saludables puede reducir de forma muy significativa el riesgo
La doctora Ojeda subraya que el control del riesgo cardiovascular está en manos del paciente, no del destino.
Mark

¿Por qué el hospital insiste tanto en esto justo ahora, en el Día Europeo de la Prevención?

Mimi

Porque las enfermedades del corazón siguen siendo la principal causa de muerte en el mundo. Es un recordatorio de que no estamos hablando de algo lejano o teórico.

Mark

Pero treinta minutos cinco días a la semana suena como mucho para alguien que no hace nada.

Mimi

Es el mínimo donde el corazón realmente se beneficia. No tiene que ser correr una maratón; caminar rápido cuenta. Lo importante es la consistencia, no la intensidad extrema.

Mark

¿Y si alguien ya tiene hipertensión o colesterol alto? ¿Es demasiado tarde?

Mimi

No. La doctora Ojeda es clara: la mayoría de estos factores son modificables. Cambiar la dieta, hacer ejercicio, dejar de fumar, controlar el estrés. Eso puede reducir el riesgo de forma muy significativa, incluso si ya hay problemas.

Mark

¿Qué papel juega el estrés exactamente?

Mimi

Daña el corazón de formas que no siempre vemos. Por eso las revisiones médicas periódicas son tan importantes: para detectar lo que está pasando antes de que se convierta en una crisis.

Mark

Entonces, ¿es realmente cierto que más del 90% de los infartos se pueden prevenir?

Mimi

Más del 90% están vinculados a factores que podemos controlar. Eso no significa que todos sean prevenibles en todos los casos, pero sí significa que la mayoría de las personas tienen mucho poder sobre su propio riesgo.

  • Las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la primera causa de muerte global, pero más del 90% de los infartos están vinculados a factores que las personas pueden modificar.
  • La hipertensión, el colesterol elevado, el tabaquismo, la diabetes y la obesidad actúan como detonadores silenciosos que acumulan daño durante años antes de manifestarse.
  • Los especialistas del Quirónsalud Córdoba proponen un umbral concreto: treinta minutos de ejercicio moderado cinco días a la semana, junto con una dieta baja en grasas saturadas, sal y azúcares añadidos.
  • El estrés emerge como factor de riesgo frecuentemente subestimado, y su control se integra ahora en las recomendaciones preventivas junto al peso corporal y las revisiones periódicas.
  • La vigilancia regular de presión arterial, colesterol y glucosa convierte números aparentemente abstractos en señales tempranas que permiten actuar antes de que el daño sea irreversible.

En vísperas del Día Europeo de Prevención del Riesgo Cardiovascular, el Hospital Quirónsalud Córdoba recuerda que más del 90% de los infartos no son obra del destino, sino consecuencia de factores que la voluntad humana puede transformar. La cardióloga Soledad Ojeda señala que el corazón responde a las decisiones cotidianas —lo que comemos, cómo nos movemos, cómo gestionamos la tensión— con la misma fidelidad con que registra el abandono. En un tiempo en que la enfermedad cardiovascular sigue siendo la principal causa de muerte en el mundo, este mensaje devuelve al individuo una cuota significativa de agencia sobre su propia vida.

Mañana Europa conmemora un día dedicado a la prevención cardiovascular, y desde el Hospital Quirónsalud Córdoba la cardióloga Soledad Ojeda lanza un mensaje que desafía el fatalismo: la gran mayoría de los infartos no son inevitables. Más del 90% están ligados a factores modificables, lo que significa que la prevención está al alcance de casi cualquier persona.

Proteger el corazón empieza en la mesa y en el movimiento. Una alimentación rica en frutas y verduras, con poca grasa saturada, sal y azúcar, constituye el primer pilar. El segundo es el ejercicio: al menos treinta minutos diarios de actividad moderada, cinco días a la semana, el umbral donde el corazón comienza a fortalecerse de verdad. Dejar de fumar, moderar el alcohol y mantener un peso saludable no son consejos genéricos, sino intervenciones concretas con impacto demostrado.

La doctora Ojeda añade una dimensión que suele pasarse por alto: el estrés también daña el corazón, y controlarlo forma parte de la misma ecuación preventiva. A ello se suman las revisiones periódicas —presión arterial, colesterol, glucosa— que traducen el estado interno del organismo en datos accionables antes de que el daño sea irreversible.

La Organización Mundial de la Salud recuerda que las enfermedades cardiovasculares abarcan mucho más que el infarto: incluyen la enfermedad cerebrovascular, la arteriopatía periférica y la embolia pulmonar. Pero el mensaje central permanece: la mayoría de estos riesgos son modificables, y una vida más larga y saludable depende menos de la suerte que de las decisiones que se pueden tomar hoy.

Mañana se conmemora en Europa un día dedicado a la prevención del riesgo cardiovascular, y desde el Hospital Quirónsalud Córdoba lanzan un mensaje claro: la mayoría de los infartos no son inevitables. Más del 90% de ellos están ligados a factores que podemos controlar, y eso significa que la puerta a la prevención está abierta para casi todos.

La doctora Soledad Ojeda, quien dirige el servicio de Cardiología del hospital cordobés, explica que proteger el corazón comienza con decisiones cotidianas. Una alimentación basada en frutas y verduras frescas, con poca grasa saturada, sal y azúcares añadidos, es el primer paso. Pero no es suficiente comer bien si el cuerpo permanece inmóvil. Los especialistas recomiendan dedicar al menos treinta minutos diarios a ejercicio moderado, cinco días por semana. No es una cifra arbitraria; es el umbral donde el corazón comienza a fortalecerse de verdad.

Lo que sorprende a muchos es cuántos factores de riesgo están directamente en nuestras manos. La hipertensión arterial, el colesterol elevado, el tabaquismo, la diabetes y la obesidad son los culpables detrás de más del 90% de los infartos. Cada uno de ellos es modificable. Dejar de fumar, moderar el alcohol, mantener un peso saludable: estas no son sugerencias vagas, sino intervenciones concretas que reducen significativamente el riesgo de enfermedad cardiovascular.

Pero la prevención no termina en el gimnasio o la cocina. La doctora Ojeda subraya que el estrés también daña el corazón. Controlarlo, junto con mantener un peso adecuado, forma parte de la ecuación. Y luego están las revisiones periódicas: vigilar la presión arterial, los niveles de colesterol, la glucosa en sangre. Estos números, aparentemente abstractos, son en realidad el lenguaje que habla el cuerpo sobre su estado real.

La Organización Mundial de la Salud recuerda que las enfermedades cardiovasculares no son solo infartos. Engloban la enfermedad cerebrovascular, la arteriopatía periférica, la trombosis venosa profunda y la embolia pulmonar. Son trastornos que afectan tanto al corazón como a todo el sistema circulatorio. Pero aquí está la buena noticia que repite la doctora Ojeda: la mayoría de estos factores de riesgo son modificables. Eso significa que una vida más larga y saludable no depende de la suerte, sino de decisiones que podemos tomar hoy.

La buena noticia es que la mayoría de estos factores son modificables, por lo que adoptar hábitos saludables puede reducir de forma muy significativa el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares
— Doctora Soledad Ojeda, jefa de Cardiología del Hospital Quirónsalud Córdoba
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