Tras 47 años de aislamiento diplomático y económico, Siria abandona la lista estadounidense de patrocinadores del terrorismo, cerrando un capítulo que definió décadas de conflicto y exclusión. La decisión, impulsada por el presidente Trump, no es solo un acto administrativo: es el reconocimiento de que el país que existía bajo los Assad ya no es el mismo que hoy busca reconstruirse. En el horizonte, la pregunta no es si Siria puede abrirse al mundo, sino si el mundo llegará a tiempo para acompañar esa transformación.
EE.UU. retira a Siria de la lista de patrocinadores del terrorismo tras 47 años
Cerramos una página oscura de la historia con el fin de esta clasificación
¿Por qué ahora? ¿Qué cambió en Siria para que Estados Unidos decidiera retirar una designación que llevaba casi 50 años?
El cambio de liderazgo fue decisivo. Con Ahmed al Shara en el poder y el grupo HTS ya retirado del listado terrorista, el nuevo gobierno sirio pudo argumentar que representaba una ruptura genuina con el pasado de los Assad. Trump vio una oportunidad política y económica.
Pero el HTS fue un grupo yihadista. ¿Cómo se justifica su exclusión del listado terrorista?
Esa es la tensión central. El Departamento de Estado ya había hecho esa determinación en julio de 2025, antes de esta decisión. La lógica es que el grupo ha evolucionado o que su liderazgo actual representa una ruptura con sus orígenes. Es una apuesta política sobre quién es el HTS ahora.
¿Qué gana Estados Unidos con esto?
Acceso. Sus empresas pueden ahora participar en la reconstrucción de Siria, un mercado que ha estado cerrado. También es un movimiento geopolítico: reposicionar a Siria en la órbita estadounidense en lugar de la rusa o la iraní.
¿Y Siria qué gana?
Dinero, tecnología, legitimidad internacional. Después de décadas de aislamiento, pueden acceder a crédito, inversión extranjera, armamento. Es una reintegración económica que podría transformar el país, si funciona.
¿Hay riesgo en esto?
Siempre. Estás apostando a que un gobierno que acaba de tomar el poder es estable y confiable. La historia siria sugiere cautela. Pero políticamente, Trump está señalando que está dispuesto a reescribir las reglas si ve una oportunidad.
Il Polso
- Después de casi cinco décadas, Siria sale formalmente de la lista negra estadounidense, eliminando restricciones que bloqueaban ayuda, armamento y tecnología desde 1979.
- El grupo yihadista HTS —ahora en el poder bajo Ahmed al Shara— también fue retirado del listado terrorista, un movimiento que redefine quién es considerado aliado y quién amenaza en Oriente Medio.
- Solo Cuba, Irán y Corea del Norte permanecen en la lista, lo que subraya la magnitud del giro geopolítico que representa la exclusión siria.
- El canciller sirio Al Shaibani celebró la medida como el cierre de una era asociada al régimen Assad, citando a Rubio y al embajador Barrack como artífices clave del acuerdo.
- Empresas estadounidenses podrían participar ahora en la reconstrucción de un país devastado, convirtiendo una decisión política en una oportunidad económica de gran escala.
Tras 47 años de aislamiento diplomático y económico, Siria abandona la lista estadounidense de patrocinadores del terrorismo, cerrando un capítulo que definió décadas de conflicto y exclusión. La decisión, impulsada por el presidente Trump, no es solo un acto administrativo: es el reconocimiento de que el país que existía bajo los Assad ya no es el mismo que hoy busca reconstruirse. En el horizonte, la pregunta no es si Siria puede abrirse al mundo, sino si el mundo llegará a tiempo para acompañar esa transformación.
Después de casi cinco décadas, Siria ha sido retirada oficialmente del registro estadounidense de países patrocinadores del terrorismo. La decisión, impulsada por el presidente Donald Trump, marca un giro histórico en la relación bilateral y desbloquea posibilidades económicas que habían estado vedadas durante generaciones.
La Oficina de Control de Activos Extranjeros confirmó la exclusión de Damasco tras completarse el período de revisión del Congreso sin objeciones. Con ello, Siria deja atrás las restricciones que desde 1979 le impedían recibir ayuda estadounidense, adquirir armamento norteamericano o importar tecnologías específicas. La medida también incluyó la retirada del grupo yihadista Hayat Tahrir al Sham del listado terrorista, reflejando la transformación política que el nuevo gobierno sirio —encabezado por Ahmed al Shara— ha buscado proyectar ante la comunidad internacional. Tras estas decisiones, solo Cuba, Irán y Corea del Norte permanecen en dicha lista.
El ministro de Exteriores sirio, Hasán al Shaibani, celebró la exclusión como el cierre definitivo de un capítulo oscuro vinculado al antiguo régimen de los Assad. Destacó la cooperación con el secretario de Estado Marco Rubio y el embajador Tom Barrack como piezas clave del proceso, y Trump amplificó el mensaje a través de sus redes sociales.
Las implicaciones económicas son considerables: la medida abre la puerta a que empresas estadounidenses participen en la reconstrucción de un país devastado por años de conflicto. El gobierno sirio sostiene que la combinación de esta exclusión con el levantamiento de sanciones sentará las bases para la recuperación, el comercio y la estabilidad regional. La pregunta que queda abierta es si esta apertura logrará transformar la realidad cotidiana de un país que ha vivido aislado durante casi medio siglo.
Después de casi cinco décadas en el registro estadounidense de países patrocinadores del terrorismo, Siria ha sido oficialmente retirada. La decisión, impulsada por el presidente Donald Trump, marca un giro radical en la relación bilateral y abre las puertas a una reconstrucción económica que ha estado bloqueada durante generaciones.
La Oficina de Control de Activos Extranjeros confirmó la exclusión de Damasco en cumplimiento directo de las promesas de Trump de aliviar las sanciones contra el país. Con esta medida, Siria deja de estar sujeta a las restricciones que durante 47 años le impedían recibir ayuda estadounidense, adquirir armamento de fabricación norteamericana o importar tecnologías y bienes específicos. El cambio entró en vigor después de que el Congreso completara su período de revisión sin objeciones el viernes pasado, cerrando una designación que había estado vigente desde 1979.
La retirada de Siria también incluyó la exclusión del grupo yihadista Hayat Tahrir al Sham del listado de organizaciones terroristas, una decisión que el Departamento de Estado había adelantado en julio de 2025. El HTS, ahora liderado por el presidente Ahmed al Shara, representa la transformación política que el nuevo gobierno sirio ha buscado proyectar internacionalmente. Con estas dos acciones, solo Cuba, Irán y Corea del Norte permanecen en la lista estadounidense de patrocinadores del terrorismo.
El ministro sirio de Asuntos Exteriores, Hasán al Shaibani, celebró la exclusión como un cierre definitivo de un capítulo oscuro. Atribuyó los 47 años de designación a las políticas y prácticas del antiguo régimen de Hafez y Bashar al Assad, enfatizando que la salida refleja la transformación del país y su compromiso renovado con la paz y la seguridad internacionales. Al Shaibani destacó específicamente la cooperación bilateral con Estados Unidos, mencionando al secretario de Estado Marco Rubio y al embajador y enviado estadounidense Tom Barrack como actores clave en la negociación. Trump mismo amplificó el mensaje del ministro a través de su red social, validando públicamente la medida.
Las implicaciones económicas son sustanciales. La exclusión abre la puerta a que empresas estadounidenses participen en la reconstrucción de Siria tras años de conflicto devastador. El Ministerio de Exteriores sirio ha señalado que la eliminación de la designación, combinada con el levantamiento de sanciones, respaldará la recuperación económica, creará las condiciones necesarias para la reconstrucción y fomentará el comercio y la inversión. Estos cambios, según el gobierno sirio, beneficiarán tanto al pueblo sirio como a la seguridad y estabilidad regionales en general.
La decisión representa un cambio de política exterior significativo bajo la administración Trump, reflejando una reorientación de las prioridades estadounidenses en Oriente Medio. Mientras Siria se reintegra en el sistema económico internacional, la pregunta que permanece es cómo esta apertura transformará la realidad sobre el terreno en un país que ha estado aislado durante casi medio siglo.
Citazioni salienti
Cerramos una página oscura de la historia de Siria con el fin de esta clasificación impuesta por las políticas del antiguo régimen desde 1979— Hasán al Shaibani, ministro sirio de Asuntos Exteriores
La eliminación de esta designación, unida al levantamiento de sanciones, respaldará la recuperación económica y fomentará el comercio y la inversión— Ministerio de Exteriores sirio