En el umbral de una celebración deportiva sin precedentes, el gobierno argentino retiró de Plaza de Mayo las piedras que desde 2021 guardan los nombres de quienes murieron durante la pandemia. El gesto, presentado como medida de resguardo ante los festejos por la final Argentina-España del Mundial 2026, reaviva una pregunta que las sociedades enfrentan una y otra vez: quién custodia la memoria colectiva, y bajo qué condiciones puede ser desplazada. Las piedras serán devueltas, promete el Estado; pero el debate sobre el derecho al duelo en el espacio público no tiene fecha de regreso.
El Gobierno retira temporalmente las piedras de homenaje a víctimas de Covid de Plaza de Mayo
La memoria tiene que esperar a que termine la fiesta
¿Por qué el gobierno decidió mover las piedras justo ahora, en este momento?
Porque la plaza iba a llenarse de gente celebrando. Dijeron que era preventivo, que querían proteger el memorial de posibles daños durante los festejos.
¿Pero no es extraño guardar un monumento a los muertos para que no interfiera con la celebración?
Sí. Hay algo incómodo en eso. Es como decir: la memoria tiene que esperar a que termine la fiesta.
¿Qué pasó antes con esas piedras?
Fueron vandalizadas en 2021 por militantes que rechazaban las protestas opositoras. Pisaron las piedras, destruyeron fotos de víctimas. Fue brutal.
Entonces esta no es la primera vez que se tocan.
No. Y eso es lo que hace que este traslado sea más delicado. Los familiares ya vieron sus memoriales atacados una vez.
¿Cómo reaccionaron los familiares?
El gobierno dice que los contactó para informarles. Pero no sabemos qué dijeron ellos, si estuvieron de acuerdo o si simplemente fueron notificados de una decisión ya tomada.
¿Volverán las piedras después del partido?
Eso es lo que prometen. Pero después de todo lo que pasó, la promesa de que algo vuelva a su lugar no es lo mismo que saber que nunca será tocado.
The Pulse
- El gobierno de Milei ordenó retirar las piedras conmemorativas de Plaza de Mayo horas antes de que la ciudad se llenara de hinchas por la final del Mundial 2026.
- El traslado, coordinado con el gobierno porteño y comunicado a los familiares, se justificó como medida preventiva para evitar daños durante las celebraciones masivas.
- Las piedras cargan una historia de dolor y conflicto: nacieron en 2021 como protesta silenciosa contra un gobierno que festejaba mientras el país velaba a sus muertos bajo restricciones.
- En octubre de ese mismo año, militantes peronistas vandalizaron el memorial, pisando nombres y destruyendo retratos, en un episodio que dejó una herida abierta sobre el uso del espacio público.
- El gobierno prometió devolver las piedras a su lugar tras el evento, pero el gesto reabrió la disputa sobre quién decide cómo y cuándo se recuerda a las víctimas en la plaza más simbólica del país.
En el umbral de una celebración deportiva sin precedentes, el gobierno argentino retiró de Plaza de Mayo las piedras que desde 2021 guardan los nombres de quienes murieron durante la pandemia. El gesto, presentado como medida de resguardo ante los festejos por la final Argentina-España del Mundial 2026, reaviva una pregunta que las sociedades enfrentan una y otra vez: quién custodia la memoria colectiva, y bajo qué condiciones puede ser desplazada. Las piedras serán devueltas, promete el Estado; pero el debate sobre el derecho al duelo en el espacio público no tiene fecha de regreso.
El sábado por la mañana, mientras Buenos Aires se alistaba para la final del Mundial 2026 entre Argentina y España, el gobierno de Javier Milei ordenó retirar las piedras conmemorativas de Plaza de Mayo. Esas rocas —algunas grabadas con nombres, otras pintadas con fechas— habían permanecido al pie del monumento a Manuel Belgrano desde 2021 como homenaje a los muertos por Covid-19. Serían trasladadas a Casa Rosada y guardadas en un depósito seguro hasta que terminaran los festejos del domingo.
La decisión fue tomada junto al gobierno de la Ciudad. Desde Presidencia informaron que se contactó a los familiares de las víctimas para explicarles la situación: la plaza sería un punto de encuentro masivo, y las fuerzas de seguridad recomendaron resguardar las piedras para evitar daños. Una vez finalizado el evento, prometieron, serían devueltas al mismo lugar.
Las piedras tenían una historia cargada. En agosto de 2021, durante el gobierno de Alberto Fernández, familiares de víctimas de la pandemia organizaron la Marcha de las Piedras: depositaron rocas en Plaza de Mayo y frente a la quinta de Olivos, cada una inscrita con el nombre de un fallecido. La protesta ocurrió días después de que salieran a la luz fotografías del cumpleaños de Fabiola Yañez celebrado en la quinta presidencial mientras el país vivía bajo restricciones. Las piedras se convirtieron en símbolo de esa indignación.
Pero el memorial no duró intacto. En octubre de ese año, militantes peronistas vandalizaron el espacio: arrancaron carteles, destruyeron retratos de víctimas y pisaron las piedras donde estaban grabados nombres y fechas. Fue un acto de represalia que dejó una herida sin cicatrizar sobre quién tiene derecho al espacio público y cómo se honra a los muertos.
Casi cinco años después, las piedras volvían a ser movidas. No por vandalismo, sino por decreto administrativo ante un evento deportivo de escala mundial. El traslado reabrió esa misma pregunta: cuándo la memoria pública puede ser desplazada en nombre de la seguridad o la celebración, y quién tiene la última palabra sobre el duelo colectivo.
El sábado por la mañana, mientras Buenos Aires se preparaba para la final del Mundial 2026, el gobierno de Javier Milei ordenó retirar las piedras conmemorativas de Plaza de Mayo. Esas rocas, algunas grabadas con nombres, otras pintadas con fechas, habían permanecido al pie del monumento a Manuel Belgrano desde 2021 como homenaje a los muertos por Covid-19. Ahora serían trasladadas a Casa Rosada, guardadas en un depósito seguro hasta que terminaran los festejos por el partido entre Argentina y España que se jugaría ese domingo.
La decisión fue tomada conjuntamente con el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Desde Presidencia informaron que se había contactado a los familiares de las víctimas para explicarles la situación. El argumento era preventivo: la plaza sería un punto de encuentro masivo para los hinchas, y las fuerzas de seguridad habían sugerido que era mejor resguardar las piedras para evitar que sufrieran daños durante las celebraciones. Una vez finalizado el evento, prometieron, serían devueltas al mismo lugar.
Las piedras tenían una historia que se remontaba a un momento de profunda crisis política. En agosto de 2021, durante el gobierno de Alberto Fernández, familiares de víctimas de la pandemia habían organizado la llamada Marcha de las Piedras. Era una protesta silenciosa pero contundente: depositaban rocas en Plaza de Mayo y frente a la quinta presidencial de Olivos, cada una inscrita con el nombre de un fallecido. El gobierno de entonces anunció que recopilaría esas piedras adecuadamente para construir un espacio permanente en su memoria.
La marcha había ocurrido en medio de una tormenta política. Días antes, habían salido a la luz fotografías del cumpleaños de Fabiola Yañez, la entonces primera dama, celebrado en la quinta presidencial mientras el país estaba bajo restricciones por la pandemia. La indignación era masiva. Las piedras se convirtieron en un símbolo de esa rabia, de las vidas perdidas mientras algunos celebraban sin respetar las normas que el resto debía cumplir.
Pero el memorial no permanecería intacto por mucho tiempo. En octubre de 2021, apenas dos meses después, militantes peronistas subieron al monumento. Arrancaron carteles que contenían críticas al gobierno. Destruyeron y vandalizaron retratos de víctimas del Covid-19 y fotografías familiares. Pisaron una y otra vez las piedras donde estaban grabados y pintados los nombres y fechas de las muertes. Fue un acto de represalia contra las protestas de la oposición, una forma de reclamar el espacio público.
Ahora, casi cinco años después, las piedras volvían a ser movidas. No por vandalismo esta vez, sino por una decisión administrativa frente a un evento deportivo de magnitud mundial. El gobierno actual las guardaba en un lugar seguro, prometiendo su regreso. Pero el traslado reabrió una herida que nunca había cicatrizado del todo: la pregunta sobre quién tenía derecho a ese espacio, quién decidía cómo se recordaba a los muertos, y cuándo la memoria pública podía ser desplazada en nombre de la seguridad o la celebración.
Notable Quotes
La única finalidad de esta medida es preservar las piedras y evitar que puedan sufrir daños durante las celebraciones— Poder Ejecutivo
Se contactó a los familiares de las víctimas para informarles de esta situación— Casa Rosada