EE.UU. deporta a migrantes de Afganistán e Irán a República Centroafricana

Migrantes, incluidas mujeres iraníes con protección judicial contra persecución, fueron deportadas a un país donde carecen de estatus legal, vínculos o redes de apoyo, enfrentando riesgo de ser obligadas a regresar a naciones donde temen persecución.
Abandonadas en un país donde no tienen estatus legal ni red de apoyo
Abogados advierten sobre el destino de mujeres iraníes deportadas a la República Centroafricana a pesar de tener protección judicial.
Mark

¿Por qué es tan significativo que estas personas tuvieran órdenes de protección judicial? ¿No debería eso haberlas protegido de la deportación?

Mimi

Las órdenes suspendían su deportación a sus países de origen específicamente. Pero el gobierno encontró una brecha legal: puede deportarlas a un tercer país. Es técnicamente legal, pero deja a estas personas en un limbo sin protección real.

Luke

Espera, ¿cuántas de las tres mujeres iraníes fueron realmente deportadas? El artículo dice que dos obtuvieron órdenes de emergencia que suspendieron sus deportaciones. Así que solo una fue enviada el viernes, ¿correcto?

Mimi

Correcto. Dos lograron detener sus deportaciones en el último momento. Pero eso no cambia el hecho de que el sistema permitió que una tercera fuera enviada a pesar de su protección judicial.

Mark

¿Y qué pasa ahora con esa mujer? ¿Tiene algún recurso legal?

Mimi

Eso es lo que preocupa a sus abogados. Está en un país donde no tiene estatus legal, sin red de apoyo. Los abogados temen que eventualmente sea forzada a regresar a Irán, donde enfrenta persecución.

Luke

Pero el artículo no dice que haya sucedido eso. Es una preocupación legítima, pero es una proyección de lo que podría pasar, no lo que ha pasado.

Mark

¿Cuántos países tienen estos acuerdos secretos con Estados Unidos?

Mimi

Al menos nueve en África, y casi dos docenas en total según los activistas. Pero muchos son secretos, así que el número exacto es difícil de confirmar.

Luke

Ahí está el problema: "según activistas" y "casi dos docenas" son estimaciones. El artículo confirma nueve países africanos, pero el resto es atribución a fuentes que no están verificadas independientemente.

Mark

¿Por qué la República Centroafricana aceptaría recibir a estos deportados?

Mimi

No está claro en el artículo. Pero Estados Unidos otorgó 85 millones de dólares a la OIM para operaciones allí. Podría haber incentivos financieros o políticos.

  • Mujeres iraníes con órdenes judiciales de protección contra la persecución fueron deportadas de todas formas, algunas a un país donde no tienen estatus legal, familia ni red de apoyo.
  • La República Centroafricana, uno de los países más pobres y violentos del mundo, con influencia del grupo mercenario ruso Wagner, se convierte en destino forzado para solicitantes de asilo que huían de regímenes autoritarios.
  • Abogados de inmigración advierten que el esquema de deportación a terceros países funciona como una trampa: sin opciones en el país receptor, los deportados podrían verse obligados a regresar exactamente a los lugares de los que huyeron.
  • El gobierno estadounidense se niega a confirmar detalles de las operaciones, mientras la OIM anuncia asistencia humanitaria de emergencia financiada en parte por los propios fondos de Washington.

En las últimas semanas, la administración Trump ha comenzado a deportar a migrantes no hacia sus países de origen, sino hacia naciones terceras con las que ha negociado acuerdos en su mayoría secretos. El viernes, un vuelo procedente de Luisiana aterrizó en Bangui, capital de la República Centroafricana, con al menos dos docenas de personas a bordo, algunas de ellas con protección judicial reconocida por tribunales estadounidenses. Esta práctica plantea una pregunta que trasciende lo legal: ¿qué significa el amparo de la ley cuando el Estado puede depositar a una persona en un lugar donde esa ley no la alcanza? Lo que se juega no es solo el destino de unas decenas de individuos, sino la coherencia moral de un sistema que prometió protegerlos.

Un vuelo desde Luisiana aterrizó el viernes en Bangui, capital de la República Centroafricana, con al menos dos docenas de migrantes a bordo: afganos, iraníes, jordanos, armenios, turcos y georgianos. Lo que distingue este vuelo es que varios de sus pasajeros contaban con protección judicial en Estados Unidos, otorgada por jueces que reconocieron riesgos reales de persecución en sus países de origen. Ahora se encuentran en una nación donde no tienen estatus legal, ni familia, ni ninguna red de apoyo.

La operación responde a una estrategia más amplia de la administración Trump: deportar migrantes no a sus países de origen, sino a terceros países con los que se han negociado acuerdos, muchos de ellos secretos. La República Centroafricana es una de al menos nueve naciones africanas que han aceptado este esquema. Activistas y abogados advierten que el mecanismo funciona como una presión indirecta para que los solicitantes de asilo terminen regresando voluntariamente a los países de los que huyeron.

Tres mujeres iraníes estaban entre los deportados. Dos lograron órdenes de emergencia que suspendieron temporalmente su expulsión; la tercera fue enviada a Bangui. Emily Trostle, abogada de dos de ellas, expresó su alarma: a pesar de haber obtenido protección contra ser devueltas a Irán, estas mujeres fueron abandonadas en un país donde no tienen ningún vínculo. Ali Rahnama, del Fondo Iraní-Estadounidense de Defensa Legal, confirmó que todas habían recibido suspensiones de deportación tras hallarse temores fundados de persecución.

El destino elegido agrava la situación. La República Centroafricana lleva años sumida en un conflicto armado y es uno de los países más pobres del mundo: una de cada tres personas vive con menos de dos dólares diarios. Además, el grupo mercenario ruso Wagner tiene presencia histórica allí y controla la seguridad del presidente Touadéra, lo que genera una preocupación adicional para los solicitantes de asilo iraníes, dado los estrechos lazos entre Moscú y Teherán.

El Departamento de Seguridad Nacional se negó a comentar, alegando razones de seguridad. La OIM anunció asistencia humanitaria de emergencia a petición de las autoridades centroafricanas. Lo que permanece sin respuesta es qué ocurrirá con estas personas en los próximos meses: sin estatus legal, sin acceso garantizado a servicios básicos y rodeadas de conflicto, sus abogados temen que el único camino que les quede sea regresar a los países de los que huyeron, revirtiendo las decisiones judiciales que alguna vez los protegieron.

Un avión procedente de Luisiana tocó tierra en Bangui, la capital de la República Centroafricana, el viernes por la tarde. A bordo viajaban al menos dos docenas de migrantes, entre ellos ciudadanos de Afganistán, Irán, Jordania, Armenia, Turquía y Georgia. Lo que distingue este vuelo de deportación de otros es que algunos de los pasajeros habían recibido protección judicial en Estados Unidos después de que jueces determinaran que enfrentaban riesgos reales de persecución política o religiosa en sus países de origen. Ahora se encuentran en una nación donde carecen de estatus legal, sin conexiones familiares ni redes de apoyo.

La operación forma parte de una estrategia más amplia de la administración Trump: deportar a migrantes no a sus países de origen, sino a terceros países con los que Estados Unidos ha negociado acuerdos, muchos de ellos secretos. La República Centroafricana es una de al menos nueve naciones africanas que han aceptado recibir a estos deportados. Según activistas y abogados de inmigración, miles de personas han sido enviadas a casi dos docenas de países bajo este esquema, que funciona como un resquicio legal para presionar indirectamente a solicitantes de asilo a que regresen a sus países de origen.

Tres mujeres iraníes estaban entre los deportados del viernes. Dos de ellas lograron obtener órdenes judiciales de emergencia que suspendieron temporalmente sus deportaciones mientras los jueces revisaban la legalidad de las acciones del gobierno. La tercera fue enviada a la República Centroafricana. Ali Rahnama, director ejecutivo interino del Fondo Iraní-Estadounidense de Defensa Legal, confirmó que todas ellas habían recibido suspensiones de deportación después de que los tribunales hallaran temores fundados de persecución. Emily Trostle, abogada que representa a dos de las mujeres, expresó su alarma el viernes: a pesar de haber obtenido protección contra ser devueltas a Irán, estas personas están siendo expulsadas de Estados Unidos y abandonadas en un país donde no tienen estatus legal, vínculos con otros países ni red de apoyo. Trostle advirtió que teme que, en última instancia, se vean obligadas a regresar a los países de los que huyeron.

La República Centroafricana es un destino particularmente problemático para estos deportados. El país ha sufrido años de conflicto entre fuerzas progubernamentales y grupos armados. Es uno de los más pobres del mundo: a pesar de poseer vastas reservas de oro, una de cada tres personas vive con menos de dos dólares diarios. Según una fuente cercana a la embajada estadounidense que habló bajo condición de anonimato, algunos de los migrantes fueron alojados temporalmente en una base de bomberos cerca del complejo de la embajada estadounidense en construcción en Bangui, mientras que otros serían trasladados a otros lugares. Hombres y mujeres fueron separados a su llegada.

La presencia rusa en el país añade otra capa de complejidad. Wagner, el grupo mercenario ruso, tuvo su primera actividad en África en la República Centroafricana y se ha encargado de la seguridad del presidente Faustin-Archange Touadéra. El país sigue siendo uno de los aliados más cercanos de Rusia en África. Rahnama expresó preocupación específica por el envío de un solicitante de asilo iraní a un país con tanta influencia rusa, dado que Moscú mantiene estrechos lazos de seguridad con Irán.

El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos se negó a comentar sobre el caso el jueves, alegando que no confirmaría futuras operaciones de deportación por razones de seguridad. El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas tampoco respondió de inmediato a solicitudes de comentarios. La Organización Internacional para las Migraciones, afiliada a la ONU, anunció que proporcionaría asistencia humanitaria a los migrantes tras su llegada, a petición de las autoridades centroafricanas. A principios de año, Estados Unidos había otorgado 85 millones de dólares a la OIM para operaciones en la República Centroafricana con el propósito de brindar asistencia a migrantes y promover la estabilización comunitaria.

Lo que queda sin resolver es qué sucederá con estos deportados en los próximos meses. Sin estatus legal en un país donde no tienen conexiones, sin acceso garantizado a servicios básicos, y enfrentando un entorno de conflicto y pobreza extrema, los abogados que los representan temen que terminen siendo forzados a regresar a las naciones que abandonaron, revirtiendo las decisiones judiciales que los protegieron.

A pesar de que se les concedió la suspensión de la deportación, estas personas están siendo expulsadas de Estados Unidos y abandonadas en un país donde no tienen estatus legal, ni vínculos con otros países, ni red de apoyo. Tememos que, en última instancia, se vean obligadas a regresar a los países de los que huyeron.
— Emily Trostle, abogada que representa a dos de las mujeres iraníes
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