En el cruce entre la diplomacia y la sombra, el Departamento de Justicia de Estados Unidos reveló esta semana la existencia de una red internacional de asesinatos por encargo financiada por la inteligencia rusa, con tentáculos que alcanzaron Washington, Lituania y múltiples países europeos. Cinco personas —dos cubanos, un venezolano y dos rusos— son acusadas de reclutar ciudadanos para ejecutar disidentes y sabotear infraestructura de la OTAN bajo órdenes directas del Kremlin. El caso emerge en un momento paradójico: mientras la justicia estadounidense expone estas operaciones encubiertas, la
EE.UU. acusa a red mundial de sicarios vinculada a inteligencia rusa
Arrojá una botella de gasolina a una subestación eléctrica
¿Por qué desclasifica Estados Unidos esta acusación precisamente ahora, cuando Trump está buscando acercarse a Putin?
La fiscalía de Manhattan tiene la obligación de procesar los delitos que descubre, independientemente del clima político. Estos cargos se basan en operaciones documentadas desde 2024. El timing es incómodo, pero los hechos no desaparecen por conveniencia diplomática.
Pero todos los acusados están prófugos. ¿Cuál es el propósito real de una acusación formal si no hay perspectiva de arresto o extradición?
¿Qué tan creíble es que ciudadanos estadounidenses aceptaran dinero para matar disidentes rusos?
Según el expediente, al menos dos ciudadanos estadounidenses fueron reclutados y rechazaron las propuestas. Eso sugiere que la red estaba intentándolo activamente, aunque sin éxito en estos casos específicos.
Exacto. Rechazaron. No sabemos cuántos otros fueron contactados, cuántos aceptaron, o si hubo asesinatos consumados que no aparecen en la acusación. El documento describe intentos frustrados, no una red operativa exitosa.
¿Qué tan vinculada está esta red a Putin directamente?
La acusación dice que operaba "bajo órdenes del Kremlin", pero los detalles específicos sobre quién exactamente en el Kremlin ordenaba qué no están públicos. Sabemos que Yuri Khrameev es un excoronel de inteligencia, así que tiene conexiones, pero la cadena de mando precisa no está clara.
Eso es importante. "Órdenes del Kremlin" es una caracterización, no una prueba. Podría significar que Putin sabía, que alguien en FSB lo ordenó, o que la red actuaba con la expectativa de que sus acciones agradarían a Moscú. Son cosas muy diferentes.
¿Por qué incluir a cubanos y venezolanos en una red de inteligencia rusa?
Tienen acceso a comunidades en Estados Unidos que los rusos no tienen. Un cubano o venezolano reclutador puede moverse en círculos donde un ruso sería sospechoso. Es una cuestión de cobertura operativa.
Pero eso plantea otra pregunta: ¿cuál es el nivel real de control que Moscú ejerce sobre estos individuos? ¿Son agentes de inteligencia rusa o simplemente mercenarios que trabajan para dinero? La acusación no lo deja claro.
¿Cuál es el riesgo real que representa esta red para Estados Unidos?
Intentaron reclutar ciudadanos estadounidenses para matar disidentes en suelo estadounidense. Eso es una amenaza directa a la seguridad interna. Aunque los intentos documentados fueron rechazados, la intención estaba ahí.
Pero nuevamente, los intentos fueron rechazados. No hay víctimas confirmadas en territorio estadounidense. En Europa hay más actividad documentada: drones, incendios, intentos de asesinato. La amenaza es real, pero el daño consumado en Estados Unidos parece menor que lo que sugiere el titular.
Le Pouls
- Una red de sicarios financiada por el Kremlin intentó asesinar a disidentes rusos en Washington y Lituania, ofreciendo hasta 40.000 dólares por cada 'eliminación'.
- Los operativos incluían instrucciones para incendiar subestaciones eléctricas, almacenes y depósitos de transporte en países que apoyan a Ucrania, con una lógica de terror cotidiano y bajo costo.
- Todos los intentos de asesinato documentados fueron frustrados, en parte porque varios reclutados rechazaron las misiones, pero la red continuó buscando reemplazos dentro de Estados Unidos.
- El caso se suma a una cadena de operaciones rusas atribuidas en Alemania, Polonia, Estonia y el Reino Unido, dibujando un patrón sistemático de desestabilización encubierta en Occidente.
- La acusación llega mientras Trump adopta un tono conciliador con Putin y el director de la CIA viaja a Moscú, creando una tensión visible entre la política exterior y la acción judicial.
En el cruce entre la diplomacia y la sombra, el Departamento de Justicia de Estados Unidos reveló esta semana la existencia de una red internacional de asesinatos por encargo financiada por la inteligencia rusa, con tentáculos que alcanzaron Washington, Lituania y múltiples países europeos. Cinco personas —dos cubanos, un venezolano y dos rusos— son acusadas de reclutar ciudadanos para ejecutar disidentes y sabotear infraestructura de la OTAN bajo órdenes directas del Kremlin. El caso emerge en un momento paradójico: mientras la justicia estadounidense expone estas operaciones encubiertas, la Casa Blanca busca un acercamiento con Moscú y la CIA viaja a negociar en territorio ruso. La historia recuerda que los Estados no siempre hablan con una sola voz.
El Departamento de Justicia de Estados Unidos desclasificó esta semana cargos formales contra cinco personas acusadas de integrar una red de asesinatos por encargo dirigida por la inteligencia rusa. Los imputados —dos cubanos, un venezolano y dos rusos— permanecen prófugos y enfrentan penas de hasta 20 años por conspiración para financiar el terrorismo.
Los líderes de la llamada 'Red RIS' incluyen a Yuri Khrameev, excoronel de inteligencia rusa de 63 años, y su hijo Kirill, oficial del FSB de 27 años. Junto a ellos, el cubano Oemis Romagoza Durruthy coordinaba los ataques desde la diáspora cubana en Rusia, mientras Yaidel Delgado Suárez y el venezolano Ángel Eduardo Castro operaban como reclutadores en terreno.
La acusación detalla episodios concretos: Yuri Khrameev ofreció 25.000 dólares a un ciudadano estadounidense para asesinar a alguien en Vilna acusado de 'decir mentiras sobre Rusia'. Ante la negativa, amplió el encargo hacia sabotajes de infraestructura de la OTAN, instruyendo en mensajes: 'Arrojá una botella de gasolina a una subestación eléctrica. Prendé fuego a un almacén. Hacelo con creatividad.' En Brooklyn, otro operativo ofreció 40.000 dólares para eliminar a un disidente ruso residente en Washington; cuando el reclutado rechazó, la red buscó otros candidatos dentro del país.
El caso no es aislado. En las semanas previas, Alemania atribuyó a Rusia un dron explosivo hallado en el aeropuerto de Leipzig, Polonia frustró un intento de asesinato contra un ciudadano estadounidense de origen ucraniano, y Estonia acusó a Moscú de estar detrás de un incendio en una empresa de defensa. El patrón apunta a una campaña sostenida de desestabilización encubierta en Europa occidental.
La paradoja política es inevitable: mientras el fiscal general Todd Blanche declaraba que es misión de su oficina impedir que los adversarios 'desaten violencia en suelo estadounidense', el presidente Trump mantenía un tono conciliador hacia Putin y el director de la CIA viajaba a Moscú para reuniones que la Casa Blanca describió como 'semirrutinarias'. El Kremlin, por su parte, dijo que no comentará hasta ver 'pruebas creíbles'.
El Departamento de Justicia de Estados Unidos desclasificó esta semana una acusación formal contra cinco personas acusadas de integrar una red mundial de asesinatos por encargo financiada por los servicios de inteligencia rusos. Los imputados —dos cubanos, un venezolano y dos rusos— permanecen prófugos. Según la fiscalía del Distrito Sur de Nueva York, la organización reclutaba y pagaba a ciudadanos para ejecutar homicidios selectivos y sabotajes contra infraestructura en Europa y territorio estadounidense, operando bajo órdenes directas del Kremlin desde al menos 2024.
Los tres miembros de mayor rango identificados en lo que la justicia estadounidense denomina la "Red RIS" incluyen a Yuri Khrameev, excoronel de 63 años de los servicios de inteligencia rusos conocido por el alias Coronel Yuri; su hijo Kirill Khrameev, oficial de 27 años del Servicio Federal de Seguridad de Rusia; y Oemis Romagoza Durruthy, cubano de 35 años descrito como miembro influyente de la diáspora cubana en Rusia que coordinaba los ataques. Los otros dos acusados son Yaidel Delgado Suárez, cubano de 35 años apodado Viking y señalado como reclutador, y Ángel Eduardo Castro, venezolano de 22 años que trabajó en el reclutamiento de personas en Estados Unidos. Todos enfrentan cargos por conspiración para financiar el terrorismo, delito que contempla hasta 20 años de prisión, y tres de ellos cargos adicionales por conspiración para cometer asesinato por encargo con pena máxima de 10 años.
La acusación detalla operativos específicos que revelan el alcance y la metodología de la red. En uno de los episodios, Yuri Khrameev ofreció 25.000 dólares a un ciudadano estadounidense para localizar y matar en Vilna, capital de Lituania, a una persona acusada de "decir mentiras sobre Rusia" y "esparcir basura" sobre el país. Cuando el reclutado se negó, Khrameev amplió su solicitud hacia ataques contra infraestructura de la OTAN en países que ayudan a Ucrania, incluyendo estaciones de tren, depósitos de autobuses y almacenes de suministros. En mensajes citados por la fiscalía, escribió: "Me interesan todos los países que están ayudando a Ucrania. Arrojá una botella de gasolina a una subestación eléctrica. Prendé fuego a un almacén de propiedades o alimentos. Vos mismo buscá esos objetivos. Hay que hacerlo con creatividad."
En 2025, Kirill Khrameev también reclutó a un ciudadano estadounidense para vigilar y asesinar a otra persona en Lituania por difundir información considerada contraria a los intereses rusos. Otro operativo dirigido contra un disidente ruso residente en Washington ocurrió durante el verano de este año. Integrantes de la red reclutaron a un ciudadano venezolano en Brooklyn para vigilar y potencialmente matar al opositor. Suárez envió al reclutado a dos ubicaciones vinculadas con la víctima con instrucciones explícitas sobre cómo realizar la vigilancia, ofreciendo entre 1.000 y 1.500 dólares. Posteriormente, Suárez y Castro ofrecieron una suma adicional de 40.000 dólares si el residente en Estados Unidos lograba "eliminar" al disidente. Cuando el reclutado rechazó, Suárez intentó reclutar a otras personas dentro del país, ofreciendo "sumas sustanciales de dinero" para atacar a víctimas radicadas en territorio estadounidense.
Esta acusación se enmarca en una serie de operaciones similares documentadas en Europa durante los últimos meses. A comienzos de septiembre, Alemania atribuyó oficialmente a Rusia el hallazgo de un dron cargado con explosivos en el aeropuerto de Leipzig-Halle. En agosto, Polonia informó haber frustrado un intento de asesinato contra un ciudadano estadounidense de origen ucraniano ordenado presuntamente desde Rusia, y el primer ministro polaco Donald Tusk señaló que las autoridades detuvieron a una persona que trabajaba para el Kremlin. Estonia acusó a Moscú de estar detrás de un incendio en una empresa de defensa. En el Reino Unido, dos ciudadanos ucranianos fueron condenados por conspirar para cometer ataques incendiarios contra un vehículo y una propiedad vinculados al entonces primer ministro Keir Starmer. En 2024, servicios de inteligencia estadounidenses alertaron a Alemania sobre un plan ruso para asesinar a Armin Papperger, jefe de la empresa armamentística Rheinmetall, acusación que el Kremlin calificó de "noticia falsa".
El fiscal general estadounidense Todd Blanche declaró tras el anuncio de los cargos: "Es nuestro trabajo detener a los adversarios de Estados Unidos para que no desaten violencia y terror en suelo estadounidense". El vocero del Kremlin, Dmitry Peskov, respondió que Moscú no hará comentarios hasta ver "pruebas creíbles" o "hechos tangibles". Este caso judicial llega en un momento de acercamiento entre Washington y Moscú. El presidente Donald Trump ha adoptado un enfoque conciliador hacia Vladímir Putin mientras busca reactivar negociaciones de paz entre Rusia y Ucrania. Hace pocas semanas, el director de la CIA John Ratcliffe viajó a Moscú para reunirse con figuras de los servicios de inteligencia rusos, un gesto inusual que generó especulaciones. Trump describió el encuentro como "semirrutinario" sin detallar su contenido.
Citations marquantes
Estos acusados presuntamente operaban como parte de una red mundial de asesinatos con ramificaciones en Estados Unidos, intentando reclutar a ciudadanos estadounidenses y extranjeros para perpetrar homicidios por orden del Kremlin— John Eisenberg, fiscal general adjunto de Seguridad Nacional
Tenemos que aceptar la premisa de que el régimen de Putin intentará eliminar a personas incómodas por diversos motivos— Donald Tusk, primer ministro de Polonia