Dr. Abellán: cinco factores de riesgo cardiovascular que una analítica no detecta

Las enfermedades cardiovasculares causan miles de muertes anuales en España, afectando desproporcionadamente a hombres y generando ingresos hospitalarios diarios por infartos.
Una analítica puede ser normal y aun así puedes tener alto riesgo de infarto
El doctor Abellán advierte que los análisis de rutina no detectan todos los factores de riesgo cardiovascular que importan.
Mark

¿Por qué crees que tanta gente confía ciegamente en una analítica normal?

Mimi

Porque es lo que hemos aprendido a hacer. Vamos al médico, nos hacen un análisis, nos dicen que está bien, y nos vamos tranquilos. Es simple, es cuantificable, es oficial. Pero la realidad del corazón es mucho más compleja.

Mark

De los cinco factores que menciona Abellán, ¿cuál te parece que la gente ignora más?

Mimi

Probablemente el estrés. Es invisible, no tiene un número, y además la gente tiende a normalizarlo. "Todos estamos estresados", dicen. Pero ese estrés crónico está dañando las arterias constantemente.

Mark

¿Y la lipoproteína (a)? Parece que casi nadie la conoce.

Mimi

Exacto. Es un factor de riesgo importante que simplemente no se busca en los análisis rutinarios. Muchas personas nunca sabrán que la tienen elevada porque nadie se la pide. Es como si existiera un riesgo que decidimos colectivamente no ver.

Mark

¿Qué cambiaría si los médicos pidieran lipoproteína (a) a todos sus pacientes?

Mimi

Probablemente descubrirían que hay mucha gente en riesgo real que creía estar perfectamente. Y eso obligaría a tomar decisiones más agresivas sobre prevención, no solo esperar a que pase algo malo.

Mark

¿Crees que el mensaje de Abellán es que no confíes en tu médico?

Mimi

No, es lo opuesto. Es que confíes en tu médico pero que le hagas preguntas. Que le pidas que mida tu presión frecuentemente, que te busque la lipoproteína (a), que hable contigo sobre el estrés. Que entiendas que una analítica es un punto de partida, no un punto final.

  • Miles de personas mueren cada año en España de enfermedades del corazón convencidas de que estaban sanas, porque su última analítica no mostraba nada alarmante.
  • Cinco factores de riesgo —hipertensión no detectada, tabaquismo, estrés crónico, lipoproteína (a) elevada e inactividad física— pueden coexistir con resultados de laboratorio aparentemente perfectos.
  • La lipoproteína (a), una partícula que aumenta significativamente el riesgo de placas arteriales, ni siquiera se solicita en los controles rutinarios, dejando a muchos pacientes completamente a oscuras.
  • El doctor Abellán, con presencia creciente en redes sociales, está empujando hacia una cultura de vigilancia continua: medir la presión con frecuencia, dejar el tabaco, gestionar el estrés y moverse a diario.
  • La conversación médica empieza a desplazarse: la analítica anual ya no puede ser el único criterio de salud cardiovascular en una sociedad que envejece y vive bajo presión constante.

En España, las enfermedades cardiovasculares se llevan más vidas que cualquier otra causa, y sin embargo la mayoría de quienes las sufren creían estar protegidos porque sus análisis de sangre eran normales. El doctor José Abellán señala que una analítica es apenas una ventana parcial al estado del corazón: hay factores de riesgo —la presión arterial silenciosa, el tabaco, el estrés crónico, la lipoproteína (a) ignorada y el sedentarismo— que actúan en la sombra sin dejar huella en ningún número de laboratorio. La prevención verdadera, advierte, exige una mirada más amplia que la que ofrece un papel con resultados en verde.

Las enfermedades del corazón son la primera causa de muerte en España, por encima del cáncer y los accidentes cerebrovasculares. Lo que resulta más perturbador es que, según los expertos, cuatro de cada cinco de esas muertes podrían evitarse. No con tecnología sofisticada, sino con prevención y vigilancia. El problema es que muchas personas se sienten a salvo porque su analítica salió bien. El doctor José Abellán, médico con creciente influencia en redes sociales, lleva tiempo insistiendo en algo incómodo: una analítica normal no garantiza que el corazón esté fuera de peligro.

Abellán atiende a diario pacientes que llegan con un infarto habiendo tenido resultados de laboratorio perfectos semanas antes. La explicación es sencilla pero difícil de aceptar: una analítica mide solo algunas cosas, y hay factores de riesgo que escapan completamente a esa medición.

El primero es la presión arterial, que debe monitorearse con frecuencia y no solo en la consulta médica. Muchas personas viven con cifras elevadas sin síntomas y sin que ningún análisis lo refleje con claridad. El segundo es el tabaquismo: el tabaco endurece arterias e inflama vasos de formas que los números de laboratorio no capturan, aunque la analítica parezca impecable. El tercero es el estrés crónico, que Abellán califica de especialmente traicionero en jóvenes y mujeres: eleva la presión y daña el corazón día a día sin dejar rastro en ningún análisis de sangre.

El cuarto factor es la lipoproteína (a), una variante del colesterol malo que aumenta significativamente el riesgo de formación de placas arteriales, pero que no se solicita en los controles rutinarios. Muchos pacientes nunca saben que la tienen elevada simplemente porque nadie la busca. El quinto es el sedentarismo: la baja capacidad física es uno de los mejores predictores de mala salud futura, y tampoco aparece en ninguna analítica.

La conclusión que Abellán extrae es clara: se puede tener los cinco factores actuando contra el corazón mientras los resultados del laboratorio brillan de salud. La prevención real exige medir la presión con regularidad, abandonar el tabaco, gestionar el estrés, investigar la lipoproteína (a) y moverse cada día. Una analítica es solo una pieza del rompecabezas, no el rompecabezas completo.

Las enfermedades del corazón matan más gente en España que cualquier otra enfermedad. Más que el cáncer, más que los accidentes cerebrovasculares. Y sin embargo, según los expertos, cuatro de cada cinco de esas muertes podrían evitarse. No con medicamentos milagrosos ni cirugías complejas, sino con cambios en la forma de vivir y con vigilancia constante. El problema es que muchas personas creen estar a salvo porque su última analítica salió bien. El doctor José Abellán, convertido en una voz influyente en redes sociales por sus explicaciones sobre salud, insiste en algo que debería inquietar a cualquiera: una analítica normal no significa que tu corazón esté seguro.

Abellán ve a diario en el hospital a personas que llegan con un infarto —una obstrucción de las arterias que corta el riego sanguíneo al corazón— y que semanas antes tenían resultados de laboratorio perfectos. "Se preguntan por qué les pasó esto si todo estaba bien", comenta el médico. La respuesta es simple pero incómoda: una analítica mide solo algunas cosas. Hay factores de riesgo que pasan completamente desapercibidos en esos análisis de rutina que la mayoría de las personas considera suficientes.

El primero de esos factores invisibles es la presión arterial. Abellán insiste en que debe medirse con frecuencia, no solo en la consulta del médico. Los criterios clínicos hablan de hipertensión a partir de 140-190 milímetros de mercurio, pero la presión óptima está por debajo de 120-80. Muchas personas viven con cifras elevadas sin saberlo, sin síntomas que las alerten, sin que ninguna analítica lo refleje de manera dramática.

El segundo factor es el tabaquismo, y Abellán lo señala como especialmente peligroso. Los fumadores frecuentemente se sienten tranquilos porque sus análisis salen bien. Pero el tabaco no respeta los números de un laboratorio. Daña el organismo de formas que una analítica no captura: endurece las arterias, inflama los vasos, prepara el terreno para la catástrofe cardiovascular. La analítica puede estar impecable mientras el tabaco hace su trabajo silencioso.

El tercero es el estrés, que Abellán describe como "el más traicionero", especialmente en jóvenes y mujeres. El estrés crónico fuerza continuamente el cuerpo, elevando la presión arterial y aumentando el riesgo de enfermedad cardíaca. No aparece en ningún análisis de sangre. No hay un número que lo cuantifique. Pero está ahí, trabajando contra el corazón cada día.

El cuarto factor es la lipoproteína (a), una partícula del colesterol LDL, el llamado colesterol malo. Aquí está el problema: no se pide habitualmente en las analíticas de rutina. Muchos pacientes nunca se enteran de que la tienen elevada, y tenerla elevada aumenta significativamente el riesgo de que se formen placas en las arterias. Es un factor de riesgo que permanece oculto simplemente porque nadie lo busca.

Y el quinto es la inactividad física. Abellán es directo: hay que moverse, hay que caminar. La baja capacidad física es uno de los grandes predictores de mala salud futura. No necesita explicación complicada. El cuerpo sedentario es un cuerpo en riesgo, y ese riesgo no se refleja en una analítica.

La conclusión es incómoda pero clara. Puedes tener todos esos cinco factores trabajando contra tu corazón mientras tu analítica brilla de salud. Puedes estar en peligro real sin que ningún número lo revele. Por eso Abellán insiste en que la prevención verdadera requiere más que un análisis anual. Requiere vigilancia constante de la presión arterial, abandono del tabaco, gestión del estrés, investigación de la lipoproteína (a) y movimiento regular. Requiere entender que una analítica es solo una pieza del rompecabezas, no el rompecabezas completo.

Tu analítica puede ser normal y aun así puedes tener alto riesgo de sufrir un infarto
— Doctor José Abellán
Una analítica no lo mide todo; hay factores de riesgo cardiovascular muy importantes que pueden pasar desapercibidos
— Doctor José Abellán
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