En las montañas de Wyoming, Jerome Powell pronunció palabras que los mercados temían pero esperaban: la lucha contra la inflación exigirá sacrificio, y la Reserva Federal no cederá. Wall Street respondió el viernes 26 de agosto de 2022 con su segunda semana consecutiva de pérdidas, recordándonos que la estabilidad de precios, ese bien invisible, tiene un costo muy visible en el presente. En la tensión entre el dolor de hoy y el caos de mañana, Powell eligió la disciplina.
Dow Jones cae 3.03% tras anuncio hawkish de Powell sobre tasas de interés
El dolor de reducir la inflación es menor que el de no hacerlo
¿Por qué los inversores reaccionaron tan mal si Powell simplemente confirmó lo que ya se esperaba?
Porque la esperanza es un acto de resistencia. Los mercados llevaban toda la semana apostando a que Powell suavizaría el tono, que encontraría una salida elegante. Cuando dijo que habría "dolor" para hogares y empresas, cerró esa puerta.
Pero espera—¿qué tan concreto fue Powell sobre septiembre? Porque el artículo dice que no habló directamente sobre eso.
Exacto. Dejó abierto si será 0,5 o 0,75 puntos. Eso es incertidumbre pura, y los mercados odian la incertidumbre.
¿Entonces el mercado está castigando a Powell por ser honesto?
No exactamente. Lo está castigando por no darle lo que quería: una razón para creer que el dolor será menor.
Aunque aquí hay algo que no sabemos: ¿cuánto de esta caída fue por Powell y cuánto por otros factores? El artículo no lo desglosa.
Justo. Pero el timing es claro: Powell habla, el mercado cae. La correlación es fuerte.
¿Y qué pasa ahora? ¿Esperamos a septiembre?
Esperamos a septiembre, pero también a los datos de inflación que lleguen antes. Powell dijo que la decisión dependerá de eso.
Y eso es importante: Powell no prometió nada. Dejó la puerta abierta a ambos escenarios.
Entonces los inversores están atrapados en la incertidumbre.
Exactamente. Y eso es lo que duele más que cualquier número.
El Pulso
- Powell habló con claridad inusual en Jackson Hole: las tasas seguirán subiendo y el alivio no llegará pronto, aplastando las esperanzas de un giro dovish que muchos inversores habían imaginado.
- Los tres grandes índices se desplomaron simultáneamente — Dow Jones, S&P 500 y Nasdaq perdieron entre 3% y 4% en un solo día, cerrando la peor semana en meses.
- Los once sectores de Wall Street terminaron en rojo, con bienes no esenciales liderando las pérdidas, mientras empresas como 3M se hundían casi un 10% en la jornada.
- El oro cayó, el dólar se fortaleció y el rendimiento del bono del Tesoro a diez años trepó al 3,03%, señalando que los mercados globales reordenan sus apuestas ante una Fed más dura por más tiempo.
- La incógnita que domina septiembre es si la próxima alza será de 0,5 o 0,75 puntos porcentuales, una diferencia que los mercados seguirán leyendo en cada dato económico que llegue.
En las montañas de Wyoming, Jerome Powell pronunció palabras que los mercados temían pero esperaban: la lucha contra la inflación exigirá sacrificio, y la Reserva Federal no cederá. Wall Street respondió el viernes 26 de agosto de 2022 con su segunda semana consecutiva de pérdidas, recordándonos que la estabilidad de precios, ese bien invisible, tiene un costo muy visible en el presente. En la tensión entre el dolor de hoy y el caos de mañana, Powell eligió la disciplina.
El viernes 26 de agosto, Wall Street cerró con pérdidas generalizadas por segunda semana consecutiva. El Dow Jones perdió más de mil puntos, el S&P 500 retrocedió 3,37% y el Nasdaq cayó casi 4%, en una jornada que borró de golpe el optimismo que había ido acumulándose durante el verano.
El detonante fue el discurso de Jerome Powell en el simposio de Jackson Hole, Wyoming. El presidente de la Reserva Federal no dejó espacio para la ambigüedad: las tasas de interés seguirán subiendo y se mantendrán elevadas hasta que la inflación esté bajo control. Reconoció que estas medidas traerán 'dolor' a hogares y empresas, pero advirtió que no actuar significaría un sufrimiento mucho mayor a largo plazo.
La paradoja fue capturada con precisión por Michael Arone, de State Street Global Advisors: los inversores esperaban que Powell confirmara su firmeza antiinflacionaria, pero reaccionaron negativamente cuando hizo exactamente eso. Las esperanzas de un cambio de rumbo resultaron ser más frágiles que los propios mercados.
Powell no precisó qué decidirá la Fed en su reunión de septiembre, aunque indicó que todo dependerá de los datos económicos. Tras dos alzas consecutivas de 0,75 puntos porcentuales, el debate ahora gira en torno a si el próximo incremento será de 0,5 o 0,75 puntos, una incertidumbre que seguirá pesando sobre los mercados en las semanas por venir.
La reacción fue total: los once sectores de Wall Street cerraron en negativo, el oro bajó, el dólar se fortaleció frente al euro y el rendimiento del bono del Tesoro a diez años subió al 3,03%. Las palabras de un solo hombre en Wyoming movieron mercados en todo el mundo, recordando cuánto poder concentra la política monetaria en tiempos de incertidumbre.
La bolsa de valores de Nueva York cerró el viernes con pérdidas generalizadas, marcando la segunda semana consecutiva de caídas. El Dow Jones de Industriales, el principal indicador del mercado estadounidense, retrocedió 3.03%, perdiendo 1.008,38 puntos hasta cerrar en 32.284,40 enteros. El S&P 500 descendió 3.37%, o 141,46 unidades, hasta 4.057,66 puntos, mientras que el Nasdaq, que agrupa a las principales empresas tecnológicas, cayó 3.94%, o 497,55 unidades, hasta 12.141,71 puntos. A lo largo de toda la semana, las pérdidas fueron aún más profundas: el Dow Jones retrocedió 4,2%, el S&P 500 perdió aproximadamente 4% y el Nasdaq descendió alrededor de 4,4%.
La caída fue desencadenada por las declaraciones de Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal, durante el simposio de Jackson Hole en Wyoming. Powell reafirmó que el banco central debe continuar elevando las tasas de interés y mantenerlas en un nivel elevado hasta que la inflación esté bajo control. Los inversores habían estado esperando toda la semana sus palabras, esperanzados en escuchar señales de que la Fed podría moderar su postura agresiva. En cambio, Powell fue directo: las medidas para reducir la tasa de inversión, gasto y contratación "reducirán la inflación, pero también traerán algo de dolor a los hogares y las empresas". Luego añadió que no restaurar la estabilidad de precios "significaría un dolor mucho mayor".
Michael Arone, estratega jefe de inversiones de State Street Global Advisors, capturó la paradoja del momento. "La mayor sorpresa aquí es que los inversores se estaban preparando para que Powell hablara sobre sus sólidos planes sobre la inflación, pero reaccionaron negativamente después de que hizo exactamente eso", dijo a The Wall Street Journal. Arone sugirió que los inversionistas habían albergado esperanzas ingenuas de que Powell cambiaría de rumbo, pero en su lugar el presidente de la Fed redobló la credibilidad de la institución para combatir la inflación.
Powel no ofreció detalles específicos sobre la próxima reunión de política monetaria de la Fed en septiembre, pero indicó que la decisión sobre las tasas "dependerá de la totalidad de los datos entrantes y la evolución de las perspectivas". Los funcionarios de la Fed han elevado los tipos de interés en 0,75 puntos porcentuales en cada una de sus últimas dos reuniones, siendo la más reciente en julio, llevando el intervalo de tasas a entre 2,25% y 2,5%. Para la reunión de finales de septiembre, se espera que la Fed aumente aún más las tasas, aunque permanece la incertidumbre sobre si el incremento será de 0,5 o 0,75 puntos porcentuales.
La reacción en los mercados fue inmediata y generalizada. Los once sectores de Wall Street cerraron en rojo. Los bienes no esenciales sufrieron las mayores pérdidas, retrocediendo 3,88%, seguidos por los bienes esenciales con una caída de 2,48%. Entre las treinta empresas que componen el Dow Jones, las pérdidas fueron notables: 3M cayó 9,54%, Salesforce retrocedió 4,99% e Intel descendió 4,39%.
En otros mercados, el petróleo de Texas cerró a 93,06 dólares el barril. El oro bajaba a 1.749,30 dólares la onza al cierre de Wall Street. La rentabilidad del bono del Tesoro estadounidense a diez años subió al 3,03%, reflejando la expectativa de tasas más altas por más tiempo. El dólar se fortaleció ante el euro, con un cambio de 0,9966. Estos movimientos en los mercados de commodities y divisas subrayan la amplitud de la incertidumbre que las palabras de Powell han generado entre los inversores globales.
Citas Notables
Las medidas para reducir la inflación traerán algo de dolor a los hogares y las empresas, pero no restaurar la estabilidad de precios significaría un dolor mucho mayor— Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal
Los inversores esperaban ingenuamente un giro de Powell, pero en cambio él redobló la credibilidad de la Fed para combatir la inflación— Michael Arone, estratega jefe de inversiones de State Street Global Advisors