En una jornada que condensó las contradicciones de una economía en transición, Wall Street abrió el martes con ganancias moderadas que se disolvieron antes del mediodía, dejando a todos los índices principales en territorio negativo. Detrás de esa volatilidad extrema late una pregunta que no tiene respuesta fácil: si la Reserva Federal puede enfriar la inflación sin apagar el crecimiento. En un mundo donde la guerra en Ucrania, los rebrotes de covid en China y el encarecimiento del crédito convergen, los mercados oscilan entre la esperanza y el miedo como un péndulo que aún no encuentra su cen
Wall Street cierra en rojo tras perder ganancias iniciales en jornada de alta volatilidad
La esperanza duró menos de dos horas
¿Por qué Wall Street abrió con ganancias si el lunes había sido tan malo?
El mercado estaba intentando recuperarse. Después de que el Nasdaq cayera más de 4 % el lunes, los inversores pensaron que quizás lo peor había pasado. Pero esa esperanza duró poco.
¿Cuánto tiempo exactamente? Porque el artículo dice que ganaban al abrir pero estaban en rojo antes del mediodía.
Menos de dos horas. El Dow subía 414 puntos en la apertura, pero para las 11:15 ya estaba por debajo del cierre anterior.
¿Qué cambió en esas dos horas?
Nada cambió realmente. Lo que pasó es que los inversores se enfrentaron de nuevo a la misma pregunta que los asustó el lunes: ¿puede la Fed subir tasas sin causar recesión?
Pero eso ya era conocido el lunes. ¿Por qué el mercado pensó que era diferente el martes?
Porque en los mercados, el ánimo es frágil. Después de una caída grande, hay un reflejo de compra. Pero cuando esa compra se encuentra con la realidad de la incertidumbre, se convierte en venta.
¿Y Peloton? ¿Por qué cayó 20 %?
Anunció pérdidas mayores a lo esperado. Fue una estrella durante la pandemia, pero ahora que la gente vuelve a los gimnasios, sus máquinas y suscripciones no se venden como antes.
Eso es un síntoma de algo más grande, ¿verdad? No es solo Peloton.
Exacto. El Nasdaq ha caído 25 % en lo que va de año. La tecnología que se disparó durante la pandemia ahora se contrae.
Der Puls
- El Dow Jones ganaba más de 400 puntos en la apertura, pero en menos de dos horas todos los índices cayeron por debajo del cierre del lunes, revelando una fragilidad de fondo que ningún rebote pudo disimular.
- La subida de tasas de medio punto anunciada por la Fed la semana anterior encendió el temor a una recesión inducida por política monetaria, un fantasma que recorre los mercados desde hace semanas.
- El Nasdaq acumula una caída superior al 25% en lo que va de 2022, y empresas como Peloton —símbolo del auge pandémico— se desplomaron casi un 20% tras reportar pérdidas mayores a las esperadas.
- Los inversores buscan refugio: el oro subió, el rendimiento del bono del Tesoro a 10 años retrocedió desde sus máximos de 2018, y el petróleo de Texas cedió terreno, señales todas de un mercado en modo defensivo.
- La jornada del martes no fue un accidente aislado sino el reflejo de una tensión estructural: controlar la inflación sin destruir el crecimiento es el equilibrio imposible que los mercados intentan calcular cada día.
En una jornada que condensó las contradicciones de una economía en transición, Wall Street abrió el martes con ganancias moderadas que se disolvieron antes del mediodía, dejando a todos los índices principales en territorio negativo. Detrás de esa volatilidad extrema late una pregunta que no tiene respuesta fácil: si la Reserva Federal puede enfriar la inflación sin apagar el crecimiento. En un mundo donde la guerra en Ucrania, los rebrotes de covid en China y el encarecimiento del crédito convergen, los mercados oscilan entre la esperanza y el miedo como un péndulo que aún no encuentra su centro.
Wall Street abrió el martes con una promesa. El Dow Jones ganaba más de 400 puntos en los primeros minutos, el S&P 500 avanzaba cerca de 60 puntos y el Nasdaq —el índice más castigado en las últimas semanas— subía un 2%. Parecía el inicio de una recuperación tras la debacle del lunes. No lo fue.
Antes de las 11:15 de la mañana en Nueva York, todos los indicadores habían caído por debajo del cierre del día anterior. La sesión terminó en rojo, en lo que resultó ser una jornada de volatilidad extrema que resumió en pocas horas el dilema central de los mercados: ¿puede la Reserva Federal subir las tasas de interés para combatir la inflación sin empujar la economía hacia la recesión?
El banco central había anunciado la semana anterior una suba de medio punto porcentual, una decisión que llegó en medio de tensiones globales. Europa cargaba con el peso de la guerra en Ucrania, China mantenía restricciones por nuevos brotes de covid y el crecimiento económico mundial daba señales de desaceleración. El Nasdaq acumula una caída de más del 25% en 2022, muy por encima del 10% que ha perdido el Dow Jones desde enero.
Durante la breve euforia matutina, el sector tecnológico lideraba con ganancias de casi 2%, y grandes nombres del Dow como Microsoft, UnitedHealth y Chevron avanzaban con fuerza. Pero fuera del índice, Peloton —estrella pandémica de las máquinas de ejercicio en casa— se desplomó casi un 20% tras reportar pérdidas mayores a las esperadas, un recordatorio de cuánto ha cambiado el mundo desde 2020.
En otros mercados, el oro subió hasta 1.862 dólares por onza, el rendimiento del bono del Tesoro a 10 años retrocedió desde sus máximos de 2018 y el petróleo de Texas cedió hasta los 102,86 dólares. Movimientos todos propios de un mercado que busca refugio. La jornada del martes no fue una anomalía: fue un espejo de la incertidumbre que, por ahora, no tiene respuesta.
Wall Street abrió el martes con una promesa que no pudo sostener. En los primeros minutos de operaciones, el Dow Jones de Industriales ganaba 414 puntos, alcanzando 32.660, un avance del 1,29 % que parecía señalar una recuperación después de la debacle del lunes, cuando el Nasdaq se había desplomado más de 4 %. El S&P 500 también subía, ganando 59 puntos hasta 4.050. Incluso el Nasdaq, el índice más golpeado en las últimas semanas, avanzaba 2 % en la apertura. Pero antes del mediodía neoyorquino, ese optimismo se evaporó. Para las 11:15 de la mañana, todos los principales indicadores habían caído por debajo del cierre del día anterior, cerrando la sesión en territorio rojo en lo que resultó ser una jornada de volatilidad extrema e incertidumbre.
La causa de esta montaña rusa no era un evento único sino una pregunta que acechaba a los inversores: ¿podría la Reserva Federal aumentar las tasas de interés sin empujar la economía hacia la recesión? El banco central había anunciado la semana anterior una suba de medio punto porcentual para combatir la inflación, una decisión que llegaba en un momento de tensiones globales. Europa enfrentaba complicaciones derivadas de la guerra en Ucrania, mientras que China mantenía restricciones estrictas contra nuevos brotes de covid-19 que amenazaban su crecimiento económico. El miedo a un desaceleramiento económico había provocado caídas pronunciadas en los mercados durante las últimas semanas.
Los números del año reflejaban la magnitud del problema. El Dow Jones había perdido más de 10 % desde enero, pero el Nasdaq había sufrido mucho más, cayendo más de 25 % en lo que va de 2022. Ese índice, que se había disparado durante la pandemia cuando el comercio electrónico y la tecnología parecían invencibles, ahora se contraía bajo el peso de las tasas de interés más altas y la incertidumbre económica.
Durante la sesión, todos los sectores comenzaron el día ganando terreno. El tecnológico lideraba con un avance de 1,9 %, seguido por comunicaciones con 1,7 % y bienes de consumo no esenciales con 1,5 %. Entre las grandes corporaciones del Dow, Microsoft ganaba 2,03 %, UnitedHealth 1,90 %, Travelers 1,81 %, Amgen 1,77 % y Chevron 1,71 %. De las treinta empresas que componen el índice, solo dos registraban pérdidas: 3M caía 1,26 % y Nike retrocedía 0,19 %.
Fuera del Dow, la historia era más sombría. Peloton, la empresa de máquinas de ejercicio que había sido una estrella de Wall Street en los primeros meses de la pandemia, se desplomó casi 20 % después de anunciar pérdidas mayores a las esperadas en el trimestre más reciente. La compañía que había capitalizado el auge del ejercicio en casa cuando los gimnasios cerraban ahora veía cómo sus ventas se desinflaban a medida que el mundo volvía a la normalidad.
En otros mercados, el petróleo de Texas bajaba a 102,86 dólares el barril. El rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años retrocedía al 2,967 %, alejándose del nivel más alto desde 2018 que había tocado el lunes. El oro subía hasta 1.862 dólares por onza, un movimiento típico cuando los inversores buscan refugio. El dólar se mantenía estable frente al euro en 1,056.
La sesión del martes capturó en miniatura el dilema que enfrentaban los mercados: la necesidad de controlar la inflación chocaba directamente con el temor a que las medidas para hacerlo destruyeran el crecimiento económico. Los primeros minutos de ganancias reflejaban la esperanza de que todo podría funcionar. El colapso hacia el mediodía reflejaba la duda de que realmente lo haría.
Bemerkenswerte Zitate
El mercado se intentaba recuperar de la venta en masa del lunes, impulsada por interrogantes sobre si la Reserva Federal podría aumentar tasas sin llevar la economía a recesión— Análisis de mercado